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Grecia, la primera Colonia 'financiera'

Para decirlo en forma brutal y sin rodeos, el acuerdo logrado en la madrugada de ayer en Bruselas convirtió a Grecia en la primera "colonia financiera" en la Unión Europea (EU).



Policías rodean a estudiantes de secundaria durante la manifestación contra los planes de austeridad en Atenas.


Después de una maratónica reunión, los ministros de Finanzas de la zona euro acordaron, por fin, un nuevo plan de rescate de ese país, que podrá contar con un total de 237.000 millones de euros suplementarios a fin de evitar un default desordenado. Trece horas de negociación fueron necesarias para sortear -o postergar- esa bancarrota, de imprevisibles consecuencias para toda Europa.

Pero lo que esta vez importa es el alcance político y económico de ese acuerdo. Un programa decidido y diseñado por los líderes de 16 de los 17 países de la Unión Europea, que será otorgado a cambio de una enorme cesión de soberanía por parte de Atenas, probablemente, la mayor realizada en tiempos de paz.

"Este día quedará en la historia de la construcción europea como el momento en que Europa se opuso a la democracia", deploró el cineasta franco-griego Constantino Costa Gavras.

A pesar de las declaraciones de satisfacción oficiales por "la hazaña lograda", los europeos no acordaron finalmente mucho más de lo que habían prometido en la cumbre del 21 de julio pasado. Para los especialistas, cada vez más escépticos sobre las posibilidades de Grecia de salir adelante, algunos miles de millones más o menos no cambiarán gran cosa. En otras palabras, nadie cree demasiado en el futuro de Grecia.






En un estudio confidencial preparado para los ministros de Finanzas de la eurozona, los expertos ponen en duda esa posibilidad. "La capacidad griega de volver a los mercados a partir de 2020 es incierta. Una prolongación de la ayuda financiera podría ser necesaria", escriben.

La razón es simple: existe "una tensión fundamental entre los objetivos del plan de reducir la deuda por un lado y mejorar la competitividad por el otro. La devaluación interna necesaria para restaurar la competitividad conducirá inevitablemente a un ratio deuda-PBI mucho más elevado", agregan.

Lo esencial del acuerdo reside en las condiciones políticas impuestas a Atenas. Sus prestamistas -la UE, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y los acreedores privados- exigieron que las finanzas públicas griegas estén a partir de ahora a disposición de sus acreedores.

Totalmente asfixiada, Grecia tuvo que capitular y aceptar una cuenta bloqueada para que el préstamo acordado por la UE y el FMI se destine a cumplir con los intereses y el principal tramo de su deuda, antes de poder recibir un solo euro para pagar facturas, sueldos públicos y jubilaciones.

También tuvo que admitir una representación permanente de sus socios -la troika integrada por la Comisión Europea (CE), el FMI y el Banco Central Europeo (BCE)-, una suerte de comisario en Atenas que comprobará que los ajustes se cumplen como sea. Ultima humillación: el gobierno griego deberá hacer inscribir en la Constitución la prioridad del reembolso de la deuda.




El ministro griego de Finanzas Evangelos Venizelos a su llegada a la reunion de ministros de la zona Euro en la sede de la Union Europea en Belgica este lunes.




¿UN SALVATAJE?

Esta serie de medidas draconianas permite relativizar el tan célebre "salvataje griego". "¿Quién ha sido salvado el martes? ¿El pueblo griego, sometido a la pauperización, a la ausencia de perspectivas y de trabajo? ¿O los acreedores, muchos de los cuales jugaban a comprar a precio ridículo bonos que -a pesar de la quita anunciada- les otorgarán suculentos beneficios garantizados por los bancos centrales europeos?", se indigna Panayotis Petrakis, profesor de economía en la Universidad de Atenas.

Para terminar ese lamentable cuadro, la CE establecerá "una presencia reforzada y permanente en suelo griego" -según los términos marciales del comunicado oficial- "a fin de desarrollar su capacidad de otorgar y coordinar una asistencia técnica". En otras palabras, los comisarios europeos se encargarán personalmente de lo que los funcionarios en Bruselas llaman con desdén "la construcción del Estado griego".




Manifestantes con banderas griegas protestan en una marcha solidaria contra las medidas de austeridad de Grecia en frente de la Torre Eiffel en Paris (Francia).



BAJO TUTELA

Si bien los responsables europeos -comenzando por Alemania- desechan con vigor toda acusación de querer poner a Grecia bajo tutela, en privado reconocen que su desconfianza de la clase política griega los condujo a imponer esa serie de inverosímiles condiciones a cambio de la ayuda. "Con estas medidas, la Europa de derecha deja al descubierto su convicción más profunda, la misma que aparece en las columnas de los diarios alemanes: el pueblo griego es incapaz de hacerse cargo de su destino; necesita ser guiado para retornar al buen camino", señala el socialista francés Arnaud de Montebourg.

El acuerdo persigue, en realidad, un solo objetivo: poner la deuda griega al abrigo de las elecciones de abril, que deberían borrar del mapa a las fuerzas políticas tradicionales , responsables de la situación.

Para los ministros de Finanzas de la eurozona y sus líderes políticos, había que impedir a cualquier precio que el gobierno surgido de esas elecciones decida terminar con la chapa de plomo que asfixia el país desde hace tres años y declarar un default desordenado que termine arrastrando la región. Vista de cerca, esa actitud podría ser considerada una voluntad de neutralizar la democracia, impedir que funcione para preservar otros intereses. "Europa necesita más democracia, no menos", advirtió el ex premier griego Giorgios Papandreu.

El problema es que los mitos tienen la vida dura y que ésta no es la primera vez que Europa intenta decidir el futuro de Grecia. Esto sucede, en realidad, desde su independencia, en 1830. En 1831, las potencias juzgaron a los griegos "demasiado inmaduros" para gobernarse y les enviaron un rey bávaro, acompañado de un ejército de funcionarios alemanes. El resultado fue un desastre económico y político.

Al decidir poner una vez más el país bajo tutela, los líderes de la UE juegan con fuego. En vez de devolver la esperanza y favorecer el crecimiento, están sembrando pobreza y humillación..





El 17 de febrero hubo una marcha estudiantil a las puertas del Parlamento griego
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