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Güemes y la guerra gaucha

Queriendo hacer un post sobre el Gral. Güemes, ví que ya habían varios sobre su biografía. Éste post entonces, nos enseña sobre el secreto bélico utilizado por él y sus Gauchos Infernales.


LA GUERRA GAUCHA

El General Güemes es un “Icono de la Guerra de la Independencia Argentina” porque fue un eficaz colaborador del General don José de San Martín en el Frente Norte de nuestro país, donde, como ya dijimos, su actuación contenedora del avance realista contribuyó a concretar el objetivo de la Independencia Sudamericana de la Corona Española, gracias a la especialización o adaptación al terreno y a la época de la “guerra de guerrillas” o “guerra de recursos” en un sistema bélico creado por él que permite considerarlo el “Padre de la Guerra Gaucha”.


Efectivamente, este sistema de lucha surgió de las conversaciones que tuvieron ambos próceres, cuando San Martín estuvo al mando del Ejército del Norte, sobre la manera de terminar con la dominación española en América, pues Jorge Newton nos cuenta que “Durante años, mientras San Martín desarrolla su deslumbrante campaña, Güemes desarrolla metódicamente los planes que aquel le ha trazado. Obliga a los realistas a mantener poderosos ejércitos en las proximidades de la Quebrada de Humahuaca, ya hacia el sur, ya hacia el norte, impidiendo, al propio tiempo, que en su avance lleguen a sobrepasar el Valle de Lerma, donde se encuentra la ciudad de Salta.”1. Y Güemes pudo cumplir su cometido gracias a la epopeya de la Guerra Gaucha.



Veamos, a continuación, las apreciaciones de Jorge Newton sobre la Guerra Gaucha: “Lo que la historia recuerda con el nombre de Guerra Gaucha no constituye un episodio, ni está circunscripto a una campaña. Es, por el contrario, un cúmulo de acciones que se desarrollan desde el momento en que Güemes regresa a la provincia de su nacimiento, hasta que muere en ella, un lustro largo mas tarde.

Es una guerra de guerrillas, de recursos, de emboscadas, de cargas de caballería, y de choque de infantes, de la que participa la población en masa, y a la que ni siquiera permanecen ajenas las mujeres…



La guerra gaucha comprende todos los aspectos de una lucha sin cuartel y a muerte. Sus movimientos están perfectamente coordinados, mas no obstante parecen anárquicos. Los realistas tienen siempre al frente un enemigo móvil, que golpea sin cesar, pero que sólo excepcionalmente ofrece blanco para el ataque. Y, por supuesto, la guerra es total. Nadie deja de participar en ella: ni el niño que espía en un camino, ni el anciano que aparenta ir inocentemente de un pueblo a otro, pero que en realidad es portador de algún mensaje.


Cuando las milicias españolas se adelantan por un campo, por un monte o por una quebrada aparentemente libre de toda clase de enemigos, se escucha el ruido producido por el arma de fuego de un franco tirador, y algún soldado realista cae muerto.
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Las vanguardias parecen avanzar por tierras desiertas, pero de pronto surge al frente una partida de gauchos que parece haberse descolgado del cielo, desorganiza la vanguardia, causa bajas entre quienes la integran y desaparece tan misteriosamente como se hizo presente, sin dar tiempo a que el enemigo tome represalias.


A retaguardia de los ejércitos realistas, las emboscadas son aún mas frecuentes, y los soldados que se retrasan desaparecen con harta frecuencia.


Los campos están devastados, y en los pueblos, cuando las tropas reales se aproximan, los habitantes desaparecen, llevándose todos los víveres e inclusive los enseres domésticos.

El tiempo trabaja para los patriotas que, bajo la mano maestra de Güemes, van organizándose día tras día, mientras aumentan sus efectivos y la moral se tonifica.”.2



Esta Guerra Gaucha fue también una guerra de inteligencia, de ingenio, pues las reducidas partidas gauchas, cuando cabalgaban para atacar sorpresivamente al enemigo, producían un ruido tal con sus guardamontes que provocaba la huida de los españoles al hacerles creer que eran atacados por una muchedumbre. De este mismo tenor, la obra sobre Güemes de la colección “Grandes Protagonistas de la Historia Argentina” dirigida por Félix Luna nos cuenta el siguiente acontecimiento: “En la noche del 5 de mayo de 1817 los gauchos han probado con gran éxito un ingenioso método que alarmó al campamento enemigo. Largaron un potro con un cuero encendido arado a la cola, a toda carrera por el campo español, seguido por gran número de yeguas cerriles que eran azuzadas por los gritos de los gauchos, para gran terror de los soldados godos. Por otro flanco, cuatrocientos gauchos abrieron fuego en todas direcciones sobre el campamento. Se generó una gran confusión y el tumulto fue tal que los españoles creyeron que los patriotas tenían un ejército cuantioso. Los realistas perdieron bienes, vituallas y ganado, pero lo mas importante que perdieron fue el poco ánimo que les quedaba. Al día siguiente habían retrocedido hasta Jujuy. Cuando el comandante recibe el reporte en su tienda, las risotadas de los gauchos, felices, ponen una nota de calidez al frío atardecer.”


El éxito de la guerra irregular se debió al buen trato que este carismático líder siempre tuvo para con sus hombres, pues Félix Luna, en la obra ya citada, afirma: “Encaminado hacia Rosario de la Frontera, en el límite entre Salta y Tucumán, Güemes establece su cuartel general en el centro de su poder y prestigio. Toda Salta lo ha convertido en su ídolo, y su sola presencia enciende el entusiasmo de los abnegados paisanos, enardecidos con sus arengas fogosas y conmovidos por sus optimismo y voluntad infatigable. Güemes ha adoptado las costumbres de los jinetes del campo y comparte con ellos las penurias de los combates y los momentos de esparcimiento cuando se reúnen junto a un fogón o en una riña de gallos. Brinda a sus hombres una atención distinguida, los llama por su nombre y comparte con ellos el sueldo que recibe por sus servicios”.


Por derrotar a tropas vencedoras del mismo Napoleón Bonaparte, los “Infernales de Güemes” han sido comparados con excelentes tropas de caballería como las de los cosacos o las de los mamelucos árabes.


Sin embargo, las milicias gauchas no constituían un cuerpo regular porque el Gobierno Central nunca quiso reconocerlos oficialmente; pero sí actuaban como una auténtica fuerza de línea que en 1818 llegó a tener mas de 6.000 hombres y contó con una fábrica de pólvora y cartuchos, un hospital y su propia sastrería que confeccionaba los uniformes colorados que usaron algunos de ellos, y por los cuales también merecieron este nombre. Las tropas estaban constituidas por hombres de las mas variadas capas sociales que solamente permanecían en servicio mientras enfrentaban alguna invasión realista; el resto del tiempo, cuando los españoles se retiraban, estos soldados volvían a sus labores de costumbre


Monumento al Gral. Güemes - Salta





Fuente: http://www.historiacontemporanea.com/Material/a7G%DCEMES.doc.
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