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Guia para garcar en el trabajo



Antes de ir a las reglas de esta guía hay que aclarar algo. Usa esta guía si y sólo si debes cagar en el trabajo. La palabra “debes” implica obligación: no tenias otra opción, no podías aguantar a llegar a tu casa. Nadie escoge cagar en el trabajo, es algo a lo que nos vemos forzados. Esta idea no es mía, la estoy robando de Platón, quien famosamente dijo “Toda persona racional prefiere cagar bajo la familiaridad de su propio árbol”. ¿Tu crees que Platón cagaba en su trabajo? No. Si a Platón se le retorcía el estomago mientras le daba clases a Aristóteles en su escuela, ¿tu crees que se escondía detrás de un árbol en la escuela e iba ahí mismo? Jamás. Se iba a su casa y se escondía detrás del árbol de su casa.

Yo nunca bombardeé Bagdad en la universidad. Si veía que no iba a poder esperar hasta que terminaran mis clases del día, me iba a mí casa. Perder unas horas de clases no hace gran diferencia en una carrera de cinco años. Es un logro del que estoy orgulloso. Mi madre también.



Regla 1: Explora terrenos desconocidos

La primera regla es no usar el baño más cercano. Si en tu oficina hay más de un baño, usa el que esté más lejos. Si puedes usar un baño en otro piso del edificio, aun mejor. Mientras más cercano esté el baño a tu puesto de trabajo, mayor la probabilidad de que coincidas dentro o en los alrededores de este con las personas con las que trabajas directamente, o que están sentados cerca de ti. Si es así, ellos van a saber quien perfumó el baño, o que era tu ano el trovador de esa composición musical de gases.


Regla 2: El baño no es una biblioteca

Es aquí donde se empieza a notar la diferencia entre cagar en tu casa y en el trabajo. Les explico con una anécdota. Yo estaba en el baño de mi antiguo lugar de trabajo, lavándome las manos. De unos de los cubículos salió mi jefe, sudando y con cara de exhausto. En realidad era el jefe del jefe de mi jefe, es decir, El Chivo Que Más Mea. El tipo tenia en sus manos una hojas de tablas y gráficos, las cuales estaba usando como abanico. Unos minutos después fui a una reunión que incluía a este tipo, y tenía en sus manos las mismas hojas que lo habían acompañado al baño, su abanico. Mientras pujaba en el baño, se estaba preparando para la reunión. Moraleja: nadie tiene que saber que las hojas que tienes en tus manos, sobre tu escritorio, o el reporte que pronto entregaras a tu jefe, hace poco estaban contigo mientras cagabas. No lleves nada para leer al baño. Es algo que no va a beneficiar tu carrera.


Regla 3: Distancia de por medio

Algo bastante obvio, aunque sólo aplica si hay más de dos cubículos. No entres al cubículo que está al lado de otro que esté ocupado. Estas cagando en un lugar público, así que trata de mantener aunque sea una mínima impresión de privacidad. Las razones de la Regla 1 aplican.


Regla 4: Ciego, Sordo y Mudo

Esto aplica a cualquier baño público, no sólo en el trabajo. No está bien hablar con alguien de cubículo a cubículo. Es perturbador. Cuando estoy sentando con mis pantalones en mis tobillos, no quiero hablar con nadie. Estoy en medio de una tarea que requiere concentración y mí entera dedicación. En general, en un baño público debes ser ciego, sordo y mudo. No veas a nadie. Ignora a quien te hable desde otro cubículo o urinario. No le hables a nadie. ¿De que creen que hablaba Shakira en su canción Ciega Sorda Muda? Siento ser yo quien les quite el velo de los ojos, pero hablaba de cagar en baños públicos. Ya que estamos revelando verdades, Santa Claus si existe y es un paidófilo homosexual. Imagínense a Michael Jackson, pero obeso y de 65 años. Algún día se tenían que enterar.


Regla 5: El tiempo es oro

No hay razón para pasar mucho tiempo en el baño. Esto aplica en tu casa, y más aun en el trabajo. No entiendo porque hay gente que le gusta pasar mucho tiempo cagando. ¿Qué tiene de bueno estar sentado sobre una poceta llena de mierda con tu culo lleno de mierda? Nada de bueno. Nada de relajante. Nada de divertido. Nada de higiénico. El otro extremo –apurarse- tampoco es recomendable (busquen fotos de “hemorroides” en Google y sabrán de lo que hablo). No es un maratón, ni los 100m planos; hay que buscar un equilibrio. Otra cosa, ¿qué vas a decir si alguien te pregunta donde has estado la última media hora? ¿”Cagando, ¡uff, estuvo rudo!”? No me parece. Podrías decir “inyectándome heroína” o “mostrando fotos de mi pene a las niñas de un colegio cercano” y la gente se sentiría menos incómoda.


Regla 6: Hueles a mierda, acéptalo

Lo que huele a mierda en el baño no es la poceta. No son tus hijos flotando. Eres tú. Hay una persona el baño con las nalgas descubiertas bañadas en chocolate, ¡claro que huele mal! Esta es otra razón para apurarse, y no te engañes pensando que bajando la poceta mientras sigues ahí pujando va hacer que el olor desaparezca. Así que en vez de bajar la poceta y seguir sentando ahí, concéntrate en terminar de una vez y limpiarte.


Regla 7: Hueles a mierda, enfréntalo

Al terminar una carrera de Formula 1 los carros dan una última vuelta al circuito, con el ganador saludando al publico. Tu también necesitas esa vuelta, pero no saludes a nadie. Es lo que llamo La Vuelta de Desperfumación. Si, Desperfumación, una palabra que acabo de inventar. El propósito es despejar cualquier olor residual en tu ropa que puede ser el resultado de estar sentado por unos minutos en un cubículo con olores concentrados. No es siempre necesaria, pero no dejes de hacerlo si tu visita al baño fue abundante en gases innobles, o particularmente fétida. Si fumas, es un buen momento para impregnarte en ese olor. Te mereces ese cigarrito.
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