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hay que dejar que la economía se sobrecaliente








La Reserva Federal señaló el miércoles, con cierta trepidación, que mantiene su propósito de aumentar las tasas de interés a finales de este año.



En general, con el desempleo cercano al nivel que en general se asocia con una economía de pleno empleo, la cuestión de si subir las tasas o no estaría zanjada: la Fed no querría que la desocupación caiga tanto que la economía se recalentara y empezara a subir la inflación.



Pero estos no son tiempos corrientes. En estos momentos, el recalentamiento de la economía sería algo bueno porque ayudaría a llevar la inflación a un nivel más normal, restauraría algo del potencial de crecimiento a largo plazo que se perdió desde la crisis financiera y aumentaría los salarios de los trabajadores más eficazmente que lo que podrían hacerlo remedios tales como el alza del salario mínimo, que puede reducir el empleo de trabajadores poco calificados. Las tasas de interés bajas pueden alimentar la especulación en los mercados financieros, pero sus beneficios exceden este peligro.



La presidenta de la Fed, Janet Yellen, reconoció este dilema y señaló que si la institución actúa demasiado rápido puede descarrilar la recuperación, mientras que si lo hace demasiado tarde podría causar una escalada inflacionaria.



Por supuesto, mantener las tasas bajas tiene sus riesgos. Considerémoslos uno por uno.



Aumentarán la inflación. Esto sería preocupante si fuera demasiado alta, pero a una tasa de 1,2%, excluidos alimentos y energía, está muy por debajo de la meta de 2% de la Fed.



Esto es un problema porque una menor inflación, si todo lo demás se mantiene igual, significa tasas de interés más bajas. Si el próximo ciclo recesivo encuentra a la economía con una inflación demasiado baja, la Fed podría no tener suficiente margen como para recortar las tasas de interés. Dejar que la economía se recaliente hace más probable que la inflación vuelva a subir hacia su meta; sería mucho mejor enfrentar la próxima recesión con una inflación un poco por encima del 2% en lugar de por debajo.







La economía está casi en “pleno empleo”, por lo que la inflación está a punto de dispararse. Los puestos vacantes registran un récord histórico, lo que indica el comienzo de una escasez de trabajadores. Y el desempleo es ahora de 5,5%, cerca del nivel generalmente asociado a una economía a toda marcha.



Sin embargo, el cómputo de desempleados no incluye a los millones de estadounidenses que trabajan a tiempo parcial pero quieren trabajar a tiempo completo y a otros muchos que no están buscando trabajo pero que quisieran tenerlo. Además, los cambios estructurales parecen haber dañado la capacidad de los trabajadores para obtener grandes alzas salariales. Esto sugiere que el desempleo debería estar un tiempo prolongado por debajo de 5% para generar aumentos salariales significativos y para que la inflación aumente un poco.



Como la oferta de la economía se ha debilitado, no hay cómo presionar los precios a la baja. Tanto la fuerza laboral como la productividad crecen a tasas muy inferiores que antes de la recesión, lo que significa que gran parte del decepcionante ritmo de crecimiento económico se debe a la debilidad de la oferta. De ser así, las limitaciones de capacidad productiva y las presiones de costos podrían surgir más rápidamente cuando el crecimiento se recupere.



Algo de esto se debe al envejecimiento de la población y la desaceleración de los avances tecnológicos. Una economía recalentada no puede resolver estos obstáculos estructurales, pero sí podría revertir algunos de los daños, por ejemplo, al atraer al mercado laboral a personas que lo habían abandonado. Como señaló Yellen, esto podría ya estar ocurriendo: la tasa de participación de la fuerza laboral ha dejado de caer. También podría asegurar a las empresas que el panorama es lo suficientemente alentador como para justificar un mayor gasto de capital.



La flexibilización de la política monetaria agrava la desigualdad. Bajas tasas de interés son en parte responsables del aumento de los precios de activos como acciones y bienes raíces, que están mayoritariamente en manos de los ricos. Esto amplía la brecha de la riqueza nacional.



Pero esta es una objeción miope. Que los precios de los activos estén más altos no hace que los trabajadores sean más pobres; el agravamiento del desempleo sí. Si la economía se recalienta y el desempleo cae por debajo de 5%, esto beneficiará al trabajador promedio y tendrá menos efectos secundarios negativos que los que tendría una subida del salario mínimo y otras intervenciones similares. Esta es la lección del auge de 1996-2000, cuando la Fed dejó que el desempleo cayera por debajo de 4%. Los salarios crecieron fuertemente.



Las bajas tasas generan excesos en los mercados financieros, lo que podría producir una crisis. Hay muchas pruebas (precios de viviendas y de valores más altos, etc.) de que las tasas bajas han fomentado la especulación. Sería poco inteligente por parte de la Fed mantener bajas sus tasas con la esperanza de reducir el desempleo, sólo para repetir la crisis de 2008.



Esto, sin embargo, no es una razón automática para elevar las tasas. La Fed debe sopesar los beneficios de un desempleo menor contra la probabilidad y potencial gravedad de una crisis. Mucho ha cambiado desde 2008: la dependencia de la deuda de corto plazo y los derivados que hizo que el sistema financiero fuera entonces tan frágil es mucho menos evidente ahora, y los bancos han reforzado considerablemente sus reservas de capital. Ahora es menos probable que una caída de los precios de los activos genere una crisis.



No obstante, mientras más tiempo permanezcan las tasas cerca de cero, más tomadores de riesgos van a encontrarles la vuelta a las reglas. De modo que la Fed se enfrenta a un delicado equilibrio: maximizar los beneficios de un sobrecalentamiento de la economía, pero minimizar los riesgos de las herramientas que utiliza para conseguirlo. Eso podría significar elevar las tasas a partir de fines de este año, pero hacerlo de una manera aún más lenta que el ritmo moderado que los funcionarios del banco central sugirieron el miércoles.



Ahora que se ha resuelto el misterio los dejo seguir su camino, no olvides suscribirte y darle pulgar arriba, eso me ayudaría muchísimo.

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