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Hay que mantener la economía en calma hasta las elecciones.

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Todos nuestros informes se basan en el análisis de cifras públicas y oficiales. Simplemente se ordena la información para colaborar en el conocimiento de lo actuado por las autoridades económicas y en base a la tendencia de dichas acciones estimar con fundamentos avalados por cifras ciertas y oficiales cuales serían las consecuencias macroeconómicas más probables y su impacto en los diversos rubros de actividad y servicios de nuestros clientes.


Siguiendo ese criterio la primera conclusión de los analistas es que todas las acciones indican que esta administración tiene como objetivo principal mantener la economía tan en calma como le resulte posible habiendo adoptado para lograrlo una estrategia de alto costo futuro, que acepta una recesión con una tasa de inflación elevada cercana a un 30% para el año 2015.

1. Esta estrategia implica continuar con mucho protagonismo del Estado

La actual conducción económica necesita apoyarse en tres pilares:

a) mantener el tipo de cambio tan bajo y controlado como resulte posible, devaluando siempre muy por debajo de la inflación porque como se comentará más adelante, esta administración se ha creado su propio corral y le resulta decididamente imposible devaluar más aceleradamente

b) mantener o hacer crecer nuevamente y al costo que sea, el nivel de reservas en el BCRA porque para no devaluar se necesitan altas reservas. Como prueba de esta afirmación, la semana pasada se conoció la inminencia de una toma de deuda externa por medio de bancos colocadores frustrada por el juez Griesa.

c) El tercero que resulta el más espectacular y costoso pilar es la emisión monetaria sin límites para cerrar el déficit que qcelera el motor del consumo para el sector privado en parte, para el gobierno la mayor porción por los subsidios, exceso de personal innecesario, incremento del valor de los planes de alimentación básica y por otros gastos no contabilizables públicamente.

d) Finalmente, juega a favor de esta administración que los mercados hayan descontado su salida y aceptado que tendrán éxito en su pragmatismo de prueba y error para evitar un colapso, por lo cual puede afirmarse que el año 2015 a pesar de ser electoral no cambiará mucho la economía en medio de grandes fuegos de artificio políticos, al que le presa atención solamente un 30% de la población argentina.

2. SECTOR EXTERNO

Porqué Argentina no puede devaluar más aceleradamente en las condiciones actuales?
La experiencia del programa ¨prueba y error¨ que siempre ha utilizado esta administración inspirada en variopintas escuelas académicas ajenas a nuestra idiosincrasia y contrapuestas entre sí, ha terminado por demostrarles que fuera del claustro, en la vida del pueblo la realidad manda y las elucubraciones entretienen.
Los mercados, el sector privado y la economía real (no la de los libros de diversas escuelas antiguas) les ha demostrado que en la operación de todos los días en el sector privado y público, cuanto mas baja es la inflación y más baja la proporción de bienes exportables e importables en el consumo local, mucho menor será el traslado de la devaluación a los precios.



Los sesudos y crípticos estudios elaborados en variopintos claustros universitarios simplemente naufragaron entre enero y abril de 2014.

En ese año apareció – a causa de la recesión – cierta capacidad ociosa y suficiente desempleo como para producir y exportar. Era un momento oportuno (por la coyuntura monetaria de los compradores de nuestros productos) pero no fue posible devaluar porque la inflación era muy alta y una devaluación provocaría un schock inflacionario.

Esto es así porque lo que argentina exporta son bienes que consume su mercado local y – naturalmente – los precios para los argentinos serían inmediatamente iguales a los internacionales. Con la moneda muy devaluada habría desabastecimiento en un año electoral, e impedir exportaciones para evitarlo sería un collar más caro que el perro.

Además, esta administración ha incentivando consumo con emisión – base de toda su subsistencia – con gastos enormes, con lo cual se ha cerrado a si misma muchas opciones en un círculo que no es virtuoso.

Un trabajo de investigación del Bank for International Settlements https://www.bis.org/ muestra el resultado de un serio estudio econmétrico que utilizó datos de 50 años y 30 países occidentales, que muestra que cuando la inflación es menos de 5% anual el traslado de una devaluación de la moneda local a los precios es bajo, sólo un 15% de lo devaluado impacta en los precios internos. Esto quiere decir que si se devaluara un 20% el impacto en los precios sería un 3% anual.

Si la inflación fuera entre 8% y 10% se traslada la totalidad de la devaluación a los precios en un año.

Con una inflación de dos dígitos altos (como sufrimos anestesiadamente en argentina) la devaluación se traslada a los precios en más de un 100% en menos de un mes, es decir que en nuestro país devaluar resultaría mucho peor que no hacerlo.

Esto quedó demostrado en varias oportunidades y no solo con esta administración sino con todas las anteriores. La última irrefutable prueba ocurrió en enero de 2014, a pesar de la ortodoxia de otras medidas monetarias insuficientes tomadas reticentemente por el temor a una recesión que finalmente se instaló.

El gráfico del Bank for International Settlements expone sencillamente las conclusiones:



La Inflación Real y sus efectos

La inflación real medida por http://www.inflacionverdadera.com/ .

InflacionVerdadera fue creada en 2007 para proveer índices de precios alternativos a los oficiales en Argentina. Desde 2007 hasta 2012 publicaron un índice de Alimentos y Bebidas y otro de la Canasta Básica Alimentaria, utilizando precios diarios en dos grandes supermercados de Buenos Aires y las mismas metodologías del INDEC antes de la intervención en 2007. Ese trabajo llevo a la creación del Billion Prices Project en el Massachusetts Institute of Technology. (MIT), y luego a PriceStats, la primera empresa privada que calcula índices de inflación diaria en el mundo.
Como se aprecia la inflación tiene una tendencia creciente mientras que en el siguiente gráfico se aprecia la tendencia no tan acelerada del valor del dólar frente al peso.
Esta brecha muestra que el peso argentino se mantiene artificialmente sobrevaluado para contener la inflación.

3. Emisión Monetaria. Un fenómeno propio.

En una economía con alta tasa de inversión y demanda elástica al consumo (se produce más si hay más demanda agregada) dado un determinado nivel de precios y producción la emisión monetaria no necesariamente impacta en forma directa en la inflación sino que es absorbida por el mayor nivel de actividad. Fue el caso de nuestra economía cuando no hubo recesión, pero lo será hasta que haya nueva conducción.

Esta administración se obligó a si misma a no devaluar y a emitir sin límites definidos ni planificados (por eso denominamos ¨prueba y error¨a sus acciones) porque todo lo recaudado aun con la más alta presión impositiva de la historia, de la región y de occidente – exceptuando Suecia según el Ejecutivo – con más las retenciones a una de las mayores producciones agropecuarias del mundo resultan insuficientes para atender los gastos del gobierno, sean estos distributivos como los subsidios o recesivos como el gasto para sostener un gigantesco aparato político de empleados improductivos, agrupaciones y otros grupos no conocidos en todas las provincias, al margen de los fondos derivados con contraprestaciones a ciertos emblemáticos colaboradores en el sector público que difícilmente se conocerán nunca.



4. El volumen exótico de la emisión monetaria.

En los dos primeros meses de 2015, el Banco Central (BCRA) transfirió $ 22.000 millones al sector público. Se trata de un 360% más que en mismo período de 2014.

En un año electoral, la emisión monetaria sorprende por el un crecimiento que hace de la economía argentina un ¨Fenómeno Monetario Mundial¨ según la califican muchos economistas del más alto nivel académico y también los economistas que trabajan de verdad.

Este calificativo también se recibió mundialmente – aunque por otras razones – durante la gestión de Martínez de Hoz.

En 2014 la emisión se alcanzó el record histórico de $ 161.508 millones, que implica un aumento del 70% respecto a 2013.

En los primeros dos meses del año 2014 la emisión fue $ 4.774 millones. Este año esa cifra es $ 21.939 millones en el mismo período es casi 360% de aumento.
Naturalmente eso requiere una muy agresiva política de reabsorción de pesos a través de Lebac, las letras con las que se maneja la masa monetaria. En lo que va del año ya se recuperó casi $ 45.000 millones, pero aun así la base monetaria se expandió 34% en un año.

Emitir y luego tener que recuperar la emisión para controlar la inflación monetaria tiene un costo porque alguien tiene los pesos emitidos y naturalmente no los devolverá en forma gratuita y si se los queda cobra 23/27% anual. Como se ve emitir sin control y luego recoger parte de lo emitido para evitar una explosión inflacionaria implica pagar una tasa de interés a los tenedores de la LEBAC que son los bancos en general. La emisión está generando una herencia dolorosa no calculable fácilmente, pero nunca inferior a $ 50.000 millones en intereses a pagar a fines de 2015, algo de lo que se hará cargo la próxima administración.

La experiencia ha demostrado a golpes a esta administración que la inflación es una función directa del tipo de cambio y de la emisión monetaria porque la oferta de bienes en argentina es inelástica (no crece aunque crezca la demanda) y eso no pudieron corregir como consecuencia de la falta de confianza del sector privado nacional e internacional por el permanente desprecio a las instituciones algo que todos nuestros clientes PyME han confirmado sin excepción.

5. Consecuencias en el Sector Externo

Los últimos seis años han sido una sucesión de períodos de perturbación, con otros de calma. Desde octubre de 2014 hay cierto sosiego en el mercado de cambios y si bien esta administración se retira en poco tiempo la situación general es lábil, sensible a cualquier gesto o error. A medida que se acerquen las elecciones, la fragilidad será creciente.

Aunque no se note ni sea noticia que venda periódicos el mercado cambiario oficial viene desde hace varios días dando muestras de cierta inquietud. Enormes son los esfuerzos para no vender dólares de las reservas al tipo de cambio 8,90. Probablemente durante 2015 deberán hacerlo por un monto de alrededor de US$ 5.000 millones en el año. Si ese fuera el tope, es controlable.

En enero se vendieron dólares todas las semanas. En febrero, durante la primera semana se compraron dólares porque no se entregaron divisas a los importadores. Pero cuando reabrió la venta, en la segunda semana salieron US$ 270 millones y US$ 201 millones en la tercera.

Fue un bimestre en que el superávit comercial resultó muy bajo (aun con el Ministerio de Economía sin entregar permisos de pago de importaciones) a la vez que llegó a un récord la demanda para atesoramiento y pegó un saltito estacional la demanda para viajar al exterior.

Este doble efecto produjo un agujero mensual de alrededor de US$ 1.000 millones que se financió con otros ingresos netos, ventas del BCRA y una fuerte retracción en los pagos de importaciones. Los primeros meses del año son difíciles porque la oferta de dólares de la exportación es estacionalmente baja y cuesta compensarla. Esta merma es aún más notable porque las exportaciones están cayendo desde hace tres años, tanto por los precios como por el acopio.

A esta misma altura hace un año atrás, el casi inexistente superávit comercial y la fuerte demanda de divisas hicieron que devaluaran para frenar la pérdida de reservas y fue muy malo para los precios internos.

Este año (nueva prueba y error) la decisión fue no devaluar sino ahogar a la importación. El desequilibrio del mercado cambiario de febrero no se puede sostener en el tiempo. El BCRA apuesta que a partir de fin de marzo aumente la oferta de dólares con la venta de la cosecha.

En los próximos meses serán varios los elementos que confluirán en el mercado cambiario:

i) la cosecha será muy buena,

ii) el ritmo al que la venden los productores y liquidan los exportadores,

iii) cómo viene el resto de la exportación,

iv) no puede relativizarse cómo jugará la expectativa cambiaria de un tipo de cambio seguramente más alto a futuro,

v) ingresan las petroleras, entra algo de dólares frescos de China y las provincias colocarán deuda porque los prestamistas saben que estos administradores ya no estarán.

Por lo menos en los meses en que se vende el grueso de la cosecha (entre fin de marzo y julio), comprarán dólares. Si no lo hicieran o compraran muy poco, hay que reforzar el cepo, algo dudoso si hay elecciones. Se frenaría la importación, se recortaría el atesoramiento y el turismo y se evaporarían más votos aun.
Un escenario 2015 es un déficit fiscal creciente (de alrededor de $ 400 mil millones contra $ 170 mil millones en 2014) con una expansión monetaria más que elevada para financiar al gobierno, para que haya plata en la calle y crédito (30 y pico % anual versus 20% en 2014).

Será más difícil controlar la inflación al gobierno que arranque en 2016 aun con el cuadro recesivo que recibe.

6. Lo curioso de Griesa

Como consecuencia de la reciente decisión de Griesa de bloquear los pagos con legislación norteamericana e inglesa, si no se logra un acuerdo en 2015 Argentina habrá refinanciado gracias al juez unos US$2.800 millones, contabilizados como pagos y todavía en las reservas del BCRA.

7. El Sector Interno

La actual estrategia de anclaje del tipo de cambio nominal ha desacelerado la inflación y estabilización de los salarios reales, pero ya llegó a límites. No es posible mantenerla un largo plazo y a corto plazo la recesión afecta la recaudación de impuestos, y fuerza a esta administración a utilizar la emisión monetaria para financiar un gasto público que puede preverse alarmante (ya hubo una cadena nacional regalando dinero a no estudiantes en un año electoral.

Se arrojarán pesos al mercado que aumentarán la demanda de dólares, y cuando el precio del libre aumente inexorablemente a medida que se acerquen las elecciones, la administración puede perder la calma y entrar en pánico con medidas anti cíclicas.

El fortalecimiento del dólar en el mundo (la administración sufre mucho con esto) también pone bajo presión la actual estrategia cambiaria.

En cuanto a los salarios, según el INDEC las remuneraciones promedio de la economía aumentaron en enero un 2% mensual y 34% en un año con crecimiento r al del nivel general de precios (34,3%), cortando el proceso de contracción de los salarios reales que comenzó a fines de 2011.

La inflación volvió a moderarse en febrero la primera suba anual de los salarios reales en casi dos años. Las estimaciones privadas de precios de febrero calcularon menos de 1,5% mensual lo que es una tasa anual de 30%, al que vienen creciendo los salarios.

Esto es lo que sucederá en 2015, especialmente a partir del segundo trimestre, con la firma de las principales paritarias, porque el tipo de cambio oficial continúa creciendo lentamente y la inflación se mantiene contenida.

Sin embargo los buenos resultados de la actual estrategia oficial es la insostenible en el tiempo: el retraso cambiario será la corrección más importante requerida en un futuro. Lo que hacen es para que resucitar el nivel de actividad de cara a las elecciones, más que a establecer un programa de estabilización, desafío que definitivamente quedará para la próxima administración.

La economía en lo interno sigue sin mostrar signos de recuperación y una inflación en retroceso, la recaudación impuestos se ha desacelerado en su ritmo de crecimiento, y por eso las necesidades de financiamiento monetario del gasto son mayores.

En febrero la recaudación se recaudó por impuestos 31,3% más que en 2014.
Además de la caída del nivel de actividad, influye sobre el menor ritmo de crecimiento de los ingresos fiscales tanto la desaceleración de la inflación, que tiende a bajar el crecimiento de la recaudación de tributos como el IVA o el impuesto a los débitos y créditos bancarios, como el control en la devaluación del peso, que pasó de un 35% anual en diciembre (50%promedio en 2014) a tan sólo un 11% en febrero, con influencia sobre los ingresos vinculados al comercio exterior.

Con la desaceleración de la recaudación, la política monetaria ha empujado la emisión y la base monetaria desde niveles inferiores al 20% anual en 2014, al 25% actualmente.

8. Conclusiones

La máxima aspiración del gobierno es llegar a diciembre con decoro.

Los resultados económicos del segundo mandato de Cristina Fernández no fueron muy buenos.
El PBI no creció en cuatro años.

Las exportaciones son menores que hace diez años.

La inflación rozó en 2014 el 40% anual y retrocedió a 30% de la mano de recesión.

Esta administración cerró el año con un déficit (impuestos menos gastos) de 6 puntos del PBI
financiado con emisión. El tipo de cambio no sigue la apreciación del dólar ni la devaluación del
resto de las monedas. A “8,90”, el BCRA debe vender dólares de las reservas.

Casi la mitad de las reservas no son reales ni propias, son préstamos.

Es más que imprescindible que no se produzca antes de tiempo alguna perturbación que
perjudique la transición hasta fin de año.

Un disturbio no significaría en absoluto que se desatara una crisis terminal pero sí que una o más variables críticas vuelvan a generar inquietud en medio de las elecciones con la gente sensibilizada y los políticos en estado de histeria. Puede ocurrir algo, no es imposible con las reservas, el tipo de cambio, la brecha o los precios. No es un escenario a improbable aun cuando falte poco para llegar.

La nueva administración tendrá que decidir temas tan de fondo que merecen relevarse:

i) qué hacer con el dólar según como le dejen al peso, las reservas y la demanda

reprimida de divisas para importar y remitir utilidades)

ii) cómo encarar el déficit fiscal;

iii) iv) cómo bajar la expansión monetaria;

iv) Lo más importante para la próxima administración será en qué orden resolver los problemas. Y además, habrá que definir si serán decisiones tipo shock, graduales o, lo más probable, un mix o shock gradualista. Por ahora… de eso no se habla.

Mientras tanto, ya termina un trimestre con tranquilidad cambiaria e inflacionaria con venta de dólares de las reservas en el mercado cambiario y aceleración de la expansión monetaria por el mayor déficit fiscal.

Hay un faltante de US$ 2.500 millones: un superávit comercial bajo, y fuertes demandas de dólares para atesoramiento y turismo.

¿Cómo manejan esto? Vendiendo dólares de las reservas y no vendiendo dólares a los importadores, en partes iguales. Apuestan a que suba la oferta de dólares con la venta de la cosecha.

En el segundo trimestre el faltante de divisas desaparecerá y comprarán dólares reducirán la pisada de importaciones.

Pero mucho depende de cómo esta administración se maneje con los exportadores y marque el ritmo al que se venda la cosecha, además de cómo viene el resto de la exportación y cómo sigue la dolarización del gene porque cuando se acercan las elecciones aumenta mucho la demanda.

Mover poco el tipo de cambio no concuerda con lo que pasa en el resto del mundo: las monedas se devalúan contra el dólar. El euro por debajo de 1,1 por dólar y el real por encima de 3 son dos reflejos que asustan porque nuestro débil peso se sobrevalua contra el euro y el real.

La actividad económica parece estar tocando fondo después de la fuerte caída registrada en la primera mitad del año pasado.

El PBI ha dejado de caer.

Los precios tuvieron un primer trimestre ¨ tranquilo para argentina o catastrófico en cualquier otro país. Enero “sólo” superó el 2% mensual. Febrero menos de 1% y marzo será 2%. La inflación se desaceleró de 41% en octubre del año pasado al 30% en marzo de este año.

La inflación anual bajará hasta 26 / 28%. Por la recesión, claramente.
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