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Historia de los cementerios y cementerios famosos

En un cementerio abandonado: "Los mismos que vienen hoy a leer historias e irse volverán muertos mañana, y será para quedarse". - Robert Frost


El término cementerio (del griego: lugar para dormir) implica que el terreno está designado específicamente como terreno para enterrar. Los cementerios en el mundo occidental son el lugar en donde las ceremonias finales de la muerte se observan. Dependiendo de la cultura del lugar, los cuerpos pueden introducirse en ataúdes, féretros o sarcófagos, o simplemente envolverse en telas, para poder ser enterrados bajo tierra o depositados en nichos, mausoleos, criptas u otro tipo de sepulturas.

Alrededor del siglo VII, el entierro europeo estaba bajo control de la iglesia y podía ocurrir solamente en el terreno consagrado de la iglesia. Las prácticas variaron, pero en Europa continental, los cuerpos usualmente eran enterrados en un sepulcro total hasta que se descomponían. Los huesos entonces eran exhumados y almacenado en ossuaries, cualquiera a lo largo de las paredes de la galería del cementerio, o dentro de la iglesia debajo de las losas del piso y detrás de las paredes. En la mayoría de las culturas los que eran sumamente ricos, tenían profesiones importantes, eran parte de la nobleza o estaban de cualquier otro alto estatus social se enterraban generalmente en criptas individuales dentro o debajo del lugar relevante de la adoración con una indicación del nombre de los difuntos, la fecha de la muerte y otros datos biográficos. En Europa esto fue acompañado a menudo con una pintura del escudo de armas de la familia.

La mayoría de los otros eran enterrados en los cementerios divididos otra vez por estatus social. Las familias de los difuntos que podrían producir el trabajo de un escultor en piedra, hicieron tallar un busto y ser instaladas sobre el lugar del entierro con una indicación del nombre de los difuntos, la fecha de muerte y a veces otros datos biográficos. Generalmente, la escritura y símbolos tallados en la lápida, eran más costosos. Como con la mayoría de otras propiedades humanas tales como casas y medios de transporte, las familias más ricas competían por el valor artístico de su busto familiar en comparación con otras alrededor de ella, agregando a veces una estatua (como un ángel que llora) en la tapa del sepulcro. Los que no podían pagar un lapida hicieron generalmente en todos cierto símbolo religioso de madera en el lugar del entierro tal como una cruz cristiana, no obstante ésta se deterioraría rápidamente bajo la lluvia o la nieve. Algunas familias emplearon un herrero e hicieron grandes cruces de diferentes metales y las pusieron en el lugar del entierro. Los cementerios son distinguidos de otros terrenos de entierro por el hecho de que estos son construidos generalmente con un propósito, y en la mayoría de los casos, no están colindados a la iglesia u otro lugar de adoración. Muchos cementerios pertenecen a la municipalía de cada lugar.

Enterramientos extramuros


El ser humano lleva enterrando a sus muertos desde aproximadamente 100.000 años. Es muchísima la información arqueológica que nos ha proporcionado el estudio de las tumbas y sus ajuares en la Prehistoria y la Antigüedad clásica, al igual que es muchísima la información que nos pueden proporcionar los cementerios del siglo XIX y sus tumbas.

Sobre los primeros enterramientos de los que se tiene conocimiento en la Prehistoria no hay una única opinión científica pero si seguimos las premisas que determinó Lalueza Fox para considerar un enterramiento como intencional debían coincidir que los huesos estuvieran en conexión anatómica, que hubieran sido depositados en una fosa excavada para tal finalidad y que llevase relacionado algún tipo de ofrenda mortuoria que marcase la intencionalidad.

De tomar esto como requisito imprescindible, los primeros enterramientos con ofrendas funerarias que se conocen son los yacimientos musterienses (Paleolítico Medio) en Skhul y Qafzeh en Israel con una antigüedad alrededor de los 100.000 años, de humanos anatómicamente modernos. Para conocer los primeros enterramientos en Europa debemos tener en cuenta que no suelen aparecer con ofrendas mortuorias pero si suelen ubicarse en cuevas, lo que da pie a distintas teorías, pero todas en torno a yacimientos neandertales con cronologías cercanas a los 40.000 años de antigüedad.

Más fácil lo tenemos para la época clásica en la cual los cementerios se situaban fuera de las ciudades y sus murallas porque el mundo de los vivos debía de estar apartado del mundo de los muertos. Los enterramientos se sucedían en los márgenes de los caminos y algunos terrenos cercanos. Así pues, el roce con los muertos era continuado aunque suficientemente separado de la vida cotidiana. De hecho en Roma estaban prohibidos los enterramientos in urbe, es decir, en el interior de la ciudad, por la ley de las XII Tablas y posteriormente por el código teodosiano que repetía la misma prohibición. Desde entonces, las tumbas de los romanos se abrieron indistintamente tanto en el campo en la orilla de los caminos, como en jardines de pertenencia del difunto, o en un terreno comprado con ese propósito. Un ejemplo de este tipo de enterramientos lo encontramos en la Vía Apia en Roma.


Enterramientos intramuros


A pesar de las leyes romanas, los enterramientos acabaron entrando en las mismas ciudades de las que habían estado alejados durante milenios, no tanto por el cristianismo como aseguran algunos, sino por el culto a los mártires. Éstos eran enterrados en las necrópolis extraurbanas, comunes a cristianos y paganos, pero rápidamente se convirtieron en objeto de culto, siendo visitado por multitud de fieles que celebrarán misas para lo que terminarán construyendo capillas y basílicas para acoger a los peregrinos y canalizar este culto. A pesar de ser un movimiento clandestino tenían el derecho a ser enterrados en colectividad, –como el derecho romano reconocía para cualquier asociación– y aprovecharon antiguas galerías de canteras abandonadas como lugar de enterramiento, abriendo huecos rectangulares o cámaras con forma de arco para los mártires.

catacumbas de romaDesde el Edicto de Milán en el 313 d.C., las catacumbas se convirtieron en lugares de peregrinación, creando entonces cementerios en superficie alrededor de la Iglesia conmemorativa para poderse enterrar junto a las reliquias de los santos, aunque estas iglesias continuaban todavía fuera de la ciudad. La arqueología ha demostrado ciertos amontonamientos de sarcófagos en varios estratos alrededor del ábside más próximo al lugar de profesión de la fe. Esta acumulación de estratos puede dar una idea de la cantidad de peregrinaciones que recibieron, digamos que el “turismo de cementerios” no es algo tan contemporáneo como pensamos.

Sin embargo, llegó un momento en el que la separación entre estos enterramientos y la ciudad desapareció, a pesar de que no había dejado de ser un lugar prohibido para las sepulturas. El crecimiento de las ciudades pudo condicionar que en la Edad Media los cementerios asociados a sus iglesias se hallasen ya en el interior de las mismas.

Para entender esta relajación de las costumbres y cambio de mentalidad es necesario consultar a Philippe Ariés en su obra “Historia de la muerte en occidente”. Ariés ejemplifica con el entierro del obispo San Vaast en la catedral la gran evolución en el pensamiento de la sociedad para que hubiesen visto ese entierro como algo normal. Dice Ariés: “La separación entre la abadía cementerial y la iglesia catedral quedaba pues difuminada. Los muertos, mezclados ya con los habitantes de los barrios populares de los suburbios –que se habían desarrollado en torno a las abadías–penetraban también en el corazón histórico de las ciudades. A partir de entonces ya no hubo diferencia entre la iglesia y el cementerio”.

Referencias como la de San Vaast podrían ser el mismo emperador Constantino, que en el siglo IV fue enterrado en el atrio de la basílica de los Santos Apóstoles en Constantinopla o Clodoveo, dos siglos más tarde enterrado también en otra basílica.

La palabra que mejor designaba el espacio de enterramiento junto a las iglesias era atrium o atrio, también denominado camposanto, aunque no se parecería a nuestro concepto actual de cementerio debido al carácter de lugar público y de reunión que tenía en la Edad Media, como el foro para los romanos o como una plaza pública más. Allí se reunía la gente tras la misa, se realizaban procesiones o movilizaciones militares, jugaban los niños y se celebraban los más diversos actos sociales. El cementerio era un espacio donde compartían su uso tanto los vivos como los muertos y desde entonces la parroquia se entendía como una nave con un campanario y un cementerio.

Debemos entender que en la Edad Media, el auge del cristianismo y la mezcla entre religión, economía y poder temporal fue tal, que en la mentalidad colectiva sólo la cercanía en el enterramiento a catedrales, iglesias o monasterios garantizaban la salvación de las almas. Sin embargo, tanto se preocupó por el destino de las almas que el cristianismo se desembarazó de los cuerpos, abandonándolos ala Iglesia, donde eran olvidados. Esta afirmación podría apoyarse en el hecho de que las sepulturas fueran completamente anónimas, los cuerpos estuvieran hacinados, se reutilizaran las fosas una y otra vez y se amontonaran los huesos revueltos en los osarios sin ningún tipo de pudor. Para Ariès estos serían signos de indiferencia en relación a los cuerpos físicos y esta misma indiferencia no cambiará hasta finales del siglo XVIII.

Sin embargo, debemos resaltar el hecho de que no todos los enterramientos se hicieron en las cercanías de la población, puesto que ya en el Antiguo Régimen se habían habilitado cementerios en las afueras de las ciudades por causa de las más diversas epidemias que asolaron a la población como pudiera ser la peste, con la intención de mantener los cuerpos alejados y no contagiarse… este racionamiento lógico será más tarde el principal argumento para hacerlos permanentes.


Cementerios Famosos



Cimitirul Vesel, Sapanta, Rumanía







Traducido al español, su nombre significa Cementerio Feliz, y ésa es la sensación que transmiten sus coloridas tumbas, pintadas de un azul símbolo de esperanza y libertad para los locales. Fue el artista Stan Ioan Patras quien, hace más de medio siglo, comenzó a tallar estas lápidas de madera con alegres escenas cotidianas que perpetúan las actividades de sus inquilinos. Zapateros, amas de casa o carniceros se reúnen en este camposanto, cuyo optimismo procede de los dacios. Primeros habitantes de Rumanía, eran conocidos por su valor en la batalla y sus festivos entierros, en los que dejaban, alegres, a sus difuntos en manos de Zalmoxis, su dios.


La Recoleta, Buenos Aires, Argentina




En uno de los barrios más exclusivos de la ciudad, donde Buenos Aires se disfraza de París y los jóvenes se tumban en los jardines para disfrutar de música y mate, se ubica esta colección de señoriales lápidas y panteones. Los turistas, exhaustos tras pasear por San Telmo o Palermo, contemplan las tumbas de Oliverio Girondo, Bioy Casares o, principal atracción del lugar, la de la célebre Evita Perón.


Acantilados de Bandiagara, Dogon, Mali




Es uno más de los muchos lugares fascinantes de África, y donde la tribu telem acoge a sus muertos. Lo hacen en el interior de grutas excavadas en la roca, donde los despiden con extraños ritos religiosos y ocultos tras pesadillescas máscaras. Sólo los más atrevidos pueden acceder al lugar: las tumbas están colgadas sobre la nada, y para visitarlas hay que trepar a través de cuerdas fabricadas con baobab.


Antiguo cementerio judío, Praga, Rep. Checa




Josefov, el barrio judío que se esconde más allá del río Moldava, alberga un viejísimo cementerio (con tumbas de 1439), en el que se enterraron más de 30.000 cuerpos hasta 1787. Lo más sorprendente no es su densidad, con las lápidas desordenadas acumulándose unas con otras, sino la calma que transmiten los árboles, cuyas hojas sirven de techo. Entre sus más asiduos visitantes se encontraba el joven Kafka, que andando entre sus tumbas alcanzaba soledad y recogimiento.

Isla de San Michele, Venecia, Italia





Nada de marabuntas turísticas ni vendedores de recuerdos de usar y tirar: basta tomar uno de los vaporettos que surcan la laguna para alcanzar la isla de San Michele, donde el cementerio judío promete calma y un terreno propicio para la reflexión. Entre los enterrados perennes (muchos son trasladados pasada una década, debido al escaso tamaño del lugar), destaca el cuerpo del genial compositor Igor Stravinski. San Michele, llamada "La isla de los muertos", es el cementerio histórico de Venecia.


Cementerio ChauKundi, Pakistan




Este lugar puede verse sobre una colina despoblada un extenso cementerio islámico compuesto por curiosas tumbas de piedra tallada, de perfil piramidal escalonado sobre un plinto, rodeadas de un peristilo. Algunas de las tumbas son colectivas, albergando una familia. Las tumbas fueron construidas entre los siglos XV y XIX.

Père Lachaise, Paris, Francia




El cementerio parisino más famoso del mundo. Entre los más de 300 mil cuerpos enterrados en el lugar, se encuentran figuras como Gertrude Stein, La Fontaine, Moliere, Balzac, Delacroix, Edith Piaf, Rossini y Chopin. Sin embargo, las tumbas más visitadas son las de Oscar Wilde y Jim Morrison. Para leer más sobre este cementerio, checa mi post sobre el mismo aquí


Cementerio Protestante, Roma, Italia




A menudo es llamado ´Cementerio de los ingleses´. Se encuentra en la Via di Caio Cestio, 6, de Roma y entre las figuras más destacadas que reposan allí están los poetas ingleses John Keats y Percy Bysshe Shelley.


Cementerio central de Pecs, Hungría




En el cementerio de la antigua Sopianae, nuestros antepasados romanos del siglo IV construyeron iglesias sencillas, capillas y mausoleos. En el transcurso de las excavaciones arqueológicas que se han llevado a cabo durante más de 200 años se han hallado cientos de sepulcros con multitud de reliquias alrededor de las tumbas. Basándonos en los símbolos Cristianos que decoran las reliquias y los frescos bíblicos de los edificios, podemos afirmar que el cementerio de Sopianae es un cementerio con rasgos del Cristianismo temprano. El lugar cuenta con el mayor número de edificios de campo santo pintados con frescos, no solo en Hungría, sino también en toda Europa, y por ello se considera un monumento de historia antigua y de historia antigua de la Iglesia sin parangón.


Cementerio Zentralfriedhof, Viena, Austria




Inaugurado en 1874, el cementerio central de Viena (Zentralfriedhof), el más extenso de la capital austriaca, se encuentra en la zona sur de la ciudad, barrio de Simmering, calle Simmeringer Hauptstraße, este cementerio tiene una superficie de unos 2,5 km², con 3,3 millones de personas enterradas, y es el segundo más grande de Europa tras el de Hamburgo. Tiene un cierto atractivo turístico por la cantidad de personajes ilustres sepultados en él, especialmente músicos. los restos de Ludwig van Beethoven y de Franz Schubert fueron trasladados a la sección de los músicos, donde también se encuentran los restos de Antonio Salieri, Johannes Brahms y los Straus.


Almudena, Madrid, España




Es uno de los cementerios más grandes de Europa y del mundo entero. Tiene ya más de 125 años de existencia y allí se han sepultado más de 5 millones de personas. Es un dato sumamente interesante si tenemos en cuenta que la población actual de la ciudad es de menos de 3 millones y medio, siendo un gran atractivo turístico en nuestros días.

Highgate Cemetery, Londres, Inglaterra




Lo que llama la atención de este cementerio es que no sólo alberga los restos de numerosos personajes famosos y artistas tan emblemáticos como la novelista George Eliot, sino también la cantidad de vegetación que lo rodea y lo atraviesa. Las tumbas conviven con árboles y flores en un verdadero espectáculo visual, lo que le da un encanto natural y armónico a este descomunal cementerio londinense.

El Panteón de Belén, Guadalajara, México





El Panteón de Belén es un cementerio antiguo localizado en la ciudad de Guadalajara, México. Dicho cementerio fue anteriormente una huerta del hospital civil, pero fue convertido en panteón en 1848. Fue proyectada por el arquitecto Manuel Gómez Ibarra a solicitud del Obispo don Diego de Aranda y Carpinteiro. Su funcionamiento duró poco menos de 50 años, pues fue cerrado el 1 de noviembre de 1896.



La decisión fue tomada por el Consejo Superior de Salubridad de esa época. Actualmente funciona como un museo que representa parte de la historia de Guadalajara, el cual alberga un sinfín de nichos (900 para ser exactos) de cantera rosa. Anteriormente en el centro se encontraba la capilla de los hombres ilustres que hoy se encuentran en la Rotonda de los Hombres Ilustres. Aunque el panteón está clausurado para eventos funerarios, sigue abriendo sus puertas al público sólo con el fin de que aprecie su interior


Cementerio vikingo de Borre




En Noruego: Borrehaugene, del nórdico antiguo borró y haugr que significa “montículo”) es una parte del Parque Nacional de Borre en Horten, Vestfold, Noruega.

Es un conjunto de montículos funerarios es único en Escandinavia. Actualmente, se pueden observar siete grandes montículos y un cairn. Dos montículos y un cairn han sido destruidos en tiempos recientes. Hay también 25 cairns más pequeños y el cementerio pudo tener una mayor extensión. Algunos de los montículos alcanzan 45 metros de diámetro y hasta seis metros de alto. Borrehaugene ofrece una perspective histórica muy importante y evidencia la importancia del poder local durante el periodo merovingio hasta la Era vikinga.


Greyfriar, Edimburgo, Escocia




El cementerio estuvo involucrado en la historia de los Covenanter. Que comenzaron en 1638 con la firma del Pacto Nacional en la capilla Kirk, y en 1679 alrededor de 1200 Covenanters fueron encarcelados en la parroquia a la espera de un juicio, un área conocida como la Cárcel de los Covenanters. Muchas de las parcelas están rodeadas por muros de piedra ornamentada y hierro, llamadas mortuorios, para preservar los muertos de los intentos de vandalismos de principios del siglo XIX, utilizados para prácticas como el estudio de muertos, que propiciaba el Colegio Médico de Edimburgo (Edinburgh Medical College) con los cadáveres para su disección.

Durante los primeros días de la fotografía en la década de 1840, el cementerio fue utilizado por David Octavius Hill y el fotógrafo Robert Adamson como escenario de varios retratos y representaciones vivientes, por ejemplo la obra Artística “El Enterrador”.


Cementerio Presbítero Matías Maestro, Lima, Perú




El Cementerio Museo General "Presbítero Matías Maestro" es un monumento histórico ubicado en los Barrios Altos. Inaugurado el 31 de mayo de 1808, fue el primer panteón de la ciudad ya que anteriormente los entierros se realizaban en alguna de las distintas iglesias. Fue bautizado en honor de su diseñador, el sacerdote Matías Maestro. Sus 766 mausoleos y 92 monumentos históricos de la más refinada arquitectura de los siglos XIX y XX guardan los restos de hombres y mujeres que se encargaron de escribir la historia del Perú. Más que un camposanto, el Presbítero Maestro es considerado un testimonio viviente del pasado y presente de la República Peruana.

Novodevichy, Moscú, Rusia




El Cementerio Novodévichi (en ruso Новодевичье кла́дбище, Novodévichiye kládbishche) es el cementerio más famoso de Moscú, Rusia. Forma parte del conjunto conventual del Monasterio Novodévichi, que data del siglo XVI, declarado en 2004 Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Fue inaugurado en 1898, cuando ya existían muchos enterramientos en los muros del monasterio. Uno de los primeros personajes notables en ser enterrado en el cementerio fue Antón Chéjov, cuya tumba es obra de Fiódor Shéjtel.

El cementerio alberga más de 27.000 tumbas, entre las que se encuentran las de distinguidos escritores, actores, poetas, científicos, líderes políticos y militares. Se asemeja a un parque, con pequeñas capillas y grandes conjuntos escultóricos.

Cementerio británico de Real del Monte, Hidalgo, México





En una de las orillas de Real del Monte, en una elevación junto al Cerro del Judío, subiendo por un estrecho camino que por momentos parece no conducir a ningún lado, se encuentra el Panteón Inglés. Había escuchado que sencillamente era un lugar imperdible y así es. En algún punto del trayecto es necesario dejar el auto en una orilla y ascender unos metros más a pie por una calzada solitaria. Entonces, ante nuestros ojos aparece un arco de piedra a modo de fachada, en cuyas rejas puede leerse la leyenda Blessed are the dead who die in the Lord (Benditos son quienes mueren en el Señor). Este panteón fue construido en 1851, en un terreno donado por Thomas Straffon, quien fue uno de los primeros británicos que llegó con las compañías mineras que se establecieron en el estado. Este cementerio fue dispuesto para que ahí fueran enterrados los ingleses y sus descendientes que eligieron Real del Monte para rehacer su vida.

Cementerio Ferncliff, New York, Estados Unidos




Este cementerio le da un descanso único a sus huéspedes ya que está ubicado en un acantilado con vista a la villa pesquera en el mar Cantábrico. Este precioso cementerio está ubicado en la localidad de Luarca, concejo de Valdés, en el principado de Asturias. Es famoso por su hermosa arquitectura, espectacular vista al mar y también por ser uno de los más antiguos en España. Además aquí descansan los restos de quien fuera el ilustre Severo Ochoa premio Nobel de medicina y Fisiología en 1959.

Una particularidad de este cementerio es el faro, localizado en uno de los extremos del lugar.

Cementerio de Staglieno, Génova, Italia




Este es un cementerio plagado de monumentos funerarios de gran calidad artística. Entre las celebridades enterradas aquí se encuentran el politico italiano Giuseppe Mazzini y la mujer de Oscar Wilde. Muchos lo consideran el cementerio más bello del mundo.


Cementerio de Montjuïc, Barcelona, España




Este cementerio fue inaugurado en 1883 y ocupa casi toda la ladera sur de la montaña de Montjuïc. Son muchos los personajes notables que descansan en este cementerio, entre ellos el artista Joan Miró, el músico Isaac Albéniz, el pintor y escritor Santiago Rusiñol, y Salvador Puig Antich, famoso por haber sido el último reo ejecutado mediante garrote vil durante la dictadura franquista.

Cementerio del Monte de los Olivos, Jerusalén, Israel




Más de 100,000 lápidas se encuentran en este cementerio judío. Es también uno de los puntos más importantes para la religión ya que fue el lugar donde Jesús fue arrestado. En la parte superior, se puede observar el casco antiguo de Jerusalén.


Museo Panteón de Dolores en Jerez, Zacatecas, México.




Este cementerio conserva los restos de las familias más acaudaladas de antaño en la región; el valor artístico de las tumbas y mausoleos es incalculable, pues mezclan los variados estilos artísticos en boga en el siglo XIX.


Cementerio de Montparnasse, París, Francia




Ubicado hacia las afueras de la ciudad, debido a la prohibición de hacer cementerios en el centro de París, Montparnasse es uno de los cementerios más famosos no sólo de Francia, sino del mundo. Dentro de sus terrenos descansan Jean Paul Sartre, Simone de Beauvoir, el ex presidente mexicano Porfirio Díaz y el escritor Carlos Fuentes.


Cementerio Katholische Pfarre Hallstatt, Salzkammergut, Austria




Este resulta ser el lugar perfecto para descansar debido a sus vistas al lago Hallstätter See. El problema es que este cementerio es muy pequeño por lo que lo cuerpos son retirados cada diez años para dar espacio a los nuevos difuntos. No sabemos si la interrupción del descanso sea tan agradable.

Cementerio Green Wood, Brooklyn, Nueva York, Estados Unidos.




Un estilo gótico, una capilla imponente, estanques y esculturas llenas de detalles, son las razones que vuelven a este cementerio uno de los más visitados por los turistas. El sitio en donde ubica fue escenario de la Guerra de la Independencia, por lo que mantiene un significado histórico. Aquí descansan Leonard Bernstein, Jean-Michel Basquiat y Louis Comfort Tiffany.

Südfriedhof, Leipzig, Alemania




El Cementerio Sur de Leipzig es el más grande de la ciudad. Se pueden contemplar una gran variedad de especies poco comunes, más de 10.000 rododendros y decenas de monumentos históricos. Uno de los edificios más destacables es la Capilla Principal, así como el campanario. El complejo fue diseñado siguiendo el modelo del Monasterio Benedictino de Maria Laach en Baviera.


Panteón Civil de Dolores, DF, México




Es considerado el más grande en Latinoamérica, y su Rotonda de las Personas Ilustres resguarda los restos de más de 100 personalidades políticas, culturales y científicas. Cada año, en estas fechas, el panteón es sede de actividades culturales.

Cementerio Notre-Dame-des-Neiges, Montreal, Canada




El Cementerio Notre-Dame-des-Neiges es un cementerio situado en Montreal. Fue fundado en 1854 y se ubica en el distrito de Côte-des-Neiges–Notre-Dame-de-Grâce, al costado oeste del parque Mont-Royal. Ocupa 139 hectáreas, siendo el cementerio más grande de Canadá y el tercer cementerio más grande de Norteamérica.1 En 1998 fue designado Sitio Histórico Nacional de Canadá. Entre las personalidades canadienses que se encuentran sepultadas en el cementerio, se puede mencionar a Robert Bourassa, George-Étienne Cartier, Honoré Mercier, Maurice Richard y Jeanne Sauvé.


Cementerio General de Santiago, Santiago, Chile




Fue inaugurado el 9 de diciembre de 1821 por el director Supremo Bernardo O'Higgins Riquelme. La construcción del cementerio, fue posible, gracias a la cesión de los derechos de extracción de hielo para las heladerías. Originalmente no se podían enterrar a los protestantes, llamados disidentes en esa época, y recién en 1854 se crea el Patio de los Disidentes Nº 1. El decreto de cementerios de 1871 establece la sepultura sin distinción de credo en un espacio debidamente separado para los disidentes y permite la creación de cementerios laicos con fondos fiscales o municipales que debían ser administrados por el Estado o el Municipio. El 2 de agosto de 1883 se promulga la Ley de cementerios civiles (como parte de leyes laicas) bajo la Presidencia de Domingo Santa María González. Establece la administración de los cementerios públicos por el Estado o Municipio y es retirada cualquier administración eclesiástica, la no discriminación en la sepultura de los difuntos, además de prohibir el entierro en los terrenos de la Iglesias. La autoridad eclesiástica crea el Cementerio Católico de Santiago en 1883 siendo clausurado ese mismo año y reabierto definitivamente en 1890.



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