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Homejane y entrevista a John Lennon

Entrevista hecha en 1971

Tariq Ali= TA - Robin Blackburn= RB - Yoko ono= YO - John Lennon= JL

Hace veinticinco años John Lennon fue asesinado delante del edificio Dakota en el Central Park West de la ciudad de Nueva York. Dudamos que muchos lectores hayan leído la siguiente entrevista con Lennon, realizada por los colaboradores de CounterPunch Tariq Ali y Robin Blackburn en 1971. Es mucho más interesante que las interminables preguntas y respuestas a cargo de Jann Wenner, de Rolling Stone. Tariq y Robin dejaron que Lennon hablara y lo alentaron cuando dio señales de flaquear. Lennon cuenta cómo él y George Harrison se rebelaron contra sus valedores y se pronunciaron contra la Guerra de Vietnam, discute la política clasista de modo estimulante, defiende la música country and western y el blues, sugiere que las mejores canciones de Dylan se originan en baladas revolucionarias irlandesas y escocesas y disecciona sus tres versiones de “Revolution”. La entrevista, que inspiró a Lennon a escribir “Power to the People” [Todo el poder al pueblo], fue publicada en “The Red Mole”, un periódico trotskista de formato grande publicado por el Grupo Marxista Internacional, un apéndice británico de la Cuarta Internacional. El Mole surgió después de que desapareciera su predecesor


Tariq Ali: Tu último disco y tus recientes declaraciones, especialmente las entrevistas en la revista Rolling Stone, sugieren que tus puntos de vista se radicalizan cada vez más y se vuelven más políticos. ¿En qué momento dirías que comenzó a ocurrir?

John Lennon: Siempre he tenido conciencia política, sabes, y he estado contra el statu quo. Es bastante básico, cuando has aprendido desde chico, como yo, a odiar y a temer a la policía como tu enemigo natural y a despreciar al ejército como algo que se lleva a todos y los abandona muertos en alguna parte.

Es simplemente un asunto básico de la clase trabajadora, sabes, aunque comienza a desteñirse cuando vas envejeciendo, tienes una familia y te traga el sistema.

En mi caso nunca he dejado de ser una persona política, aunque la religión tendía a eclipsarlo en mis días de ácido, allá por por el sesenta y cinco o el sesenta y seis. Y esa religión fue el resultado directo de toda esa porquería de la superestrella: la religión fue una válvula de escape para mi represión. Pensé: “Bueno, hay algo más allá de la vida, ¿no es cierto? Seguro que no puede ser esto.”

Pero de cierto modo siempre fui político, sabes. En los dos libros que escribí, aunque los hice en una especie de jerga joyceana, hay muchos palos a la religión y hay un drama sobre un trabajador y un capitalista. He estado satirizando al sistema desde mi infancia. Solía escribir revistas en la escuela y las distribuía.

Tenía mucha conciencia de clase, solían decir que era un resentido, porque sabía lo que me había sucedido y sabía de la represión de clase que nos afectaba - era un maldito hecho,pero en el huracán del mundo de los Beatles, se quedó afuera, cada vez me apartaba más de la realidad, durante un cierto tiempo.

TA: ¿Cuál piensas que fue el motivo para el éxito de tu tipo de música?

JL: Bueno, en esa época se pensaba que los trabajadores se habían impuesto, pero me doy cuenta en retrospectiva de que es el mismo trato engañoso como el que les dieron a los negros, fue sólo que permitieron que los negros fueran corredores, boxeadores o artistas. Es la alternativa que te permiten - ahora la salida es ser estrella pop, que es en realidad lo que digo en el álbum en ’Working class hero’. Como dije en Rolling Stone, los que tienen el poder son los mismos, el sistema de clases no cambió ni una pizca.

Desde luego, hay mucha gente que anda por ahí ahora con pelo largo y algunos chicos a la moda de clase media andan en ropas hermosas. Pero nada cambió con la excepción de que todos nos vestimos un poco mejor y dejamos que los mismos hijos de puta dirijan todo.

Robin Blackburn: Por cierto, la clase es algo que los grupos de rock usamericanos no han tocado todavía.

JL: Porque todos son de clase media y burgueses y no quieren mostrarlo. Tienen miedo a los trabajadores, en realidad, porque los trabajadores parecen fundamentalmente de derecha en USA, aferrados a sus bienes. Pero si esos grupos de clase media se dan cuenta de lo que sucede, y lo que ha hecho el sistema de clases; es cosa de ellos que repatríen a la gente, y que se salgan de toda esa mierda burguesa.

TA: ¿Cuándo comenzaste a salirte del papel que se te impuso como Beatle?

JL: Incluso durante el apogeo de los Beatles, traté de oponerme, igual que George. Fuimos unas pocas veces a USA y Epstein siempre trató de llenarnos de palabras vacías sobre Vietnam. Así llegó el momento en el que George y yo dijimos: ‘Escucha, cuando pregunten la próxima vez, vamos a decir que no nos gusta esa guerra y que pensamos que Fab Four”. Fue la primera oportunidad en la que saqué a relucir un poco la bandera.

Pero tienes que recordar que siempre me sentí reprimido. Estábamos todos tan presionados que apenas había alguna oportunidad de expresarnos, especialmente cuando trabajábamos a ese ritmo, viajando continuamente y mantenidos todo el tiempo en un capullo de mitos y sueños. Es bastante duro cuando eres César y todos dicen lo maravilloso que eres y te dan todos los bienes y las muchachas; es bastante duro escapar de eso, decir: ‘Bueno, no quiero ser rey, quiero ser real’. Así que el segundo acto político que hice fue decir ‘Los Beatles son más grandes que Jesucristo’. Eso realmente hizo estallar la escena. Casi me fusilan por eso en USA. Fue un trauma inmenso para todos los chicos que nos seguían. Hasta entonces se mantuvo esa política tácita de no responder a preguntas delicadas, aunque yo siempre leía los periódicos, sabes, las secciones de política.

La conciencia continua de lo que estaba sucediendo me hacía sentir avergonzado de no decir nada. Estallé porque ya no podía seguir jugando el juego, simplemente ya era demasiado. Desde luego, USA aumentó la presión, especialmente porque la guerra ocurría allí. De cierto, modo resultamos ser un caballo de Troya. Los “Fab Four” llegamos directamente a la cumbre y entonces cantamos sobre drogas y sexo y entonces me metí en más y más cosas pesadas, y ahí fue cuando comenzaron a abandonarnos.

RB: ¿No hubo siempre una doble carga en lo que hacían desde el comienzo?

Yoko Ono: Siempre fuiste muy directo.

JL: Sí, bueno, lo primero que hice fue proclamar nuestra idiosincrasia propia de Liverpool al mundo, y decir ‘Está bien provenir de Liverpool y hablar así’. Antes, cualquiera de Liverpool que tenía éxito, como Ted Ray, Tommy Handley, Arthur Askey, tenía que perder su acento para presentarse en la BBC. Sólo eran comediantes pero es lo que Liverpool producía antes de nosotros. Nos negamos a seguir ese juego. Después de que salieron a la escena los Beatles, todos comenzaron a hablar con acento de Liverpool.

TA: ¿De cierto modo, pensabas en política, incluso cuando parecías estar hablando mal de la revolución?

JL: Ah, seguro. ’Revolution’. Hubo dos versiones de esa canción, pero la izquierda del underground sólo escogió la que decía ‘no cuenten conmigo’. La versión original que apareció en el LP decía también ‘cuenten conmigo’; puse las dos cosas porque no estaba seguro. Hubo una tercera versión que fue sólo abstracta, música concreta, una especie de bucles y cosas así, gente gritando. Pensé que estaba pintando con sonidos un cuadro de la revolución; pero cometí un error, sabes. El error fue que era contrarrevolucionario.

En la versión publicada como single decía ‘cuando hables de destrucción no cuentes conmigo’. No quería que me mataran. Realmente no sabía mucho de los maoístas, pero sólo sabía que parecían ser tan pocos y a pesar de ello se pintaban de verde y se paraban frente a la policía esperando que los detuvieran. Sólo pensé que era poco sutil, sabes. Pensé que los revolucionarios comunistas originales se coordinaban un poco mejor y que no andaban gritando al respecto. Es lo que sentía - realmente formulaba una pregunta. Siendo de clase trabajadora, siempre me interesaron Rusia y China y todo lo que se relacionaba con la clase trabajadora, aunque estaba metido en el juego capitalista.

En una época estuve tan metido en la mierda religiosa que andaba por ahí llamándome comunista cristiano, pero como dice Janov, la religión es la locura legalizada. La terapia alejó todo eso y me hizo sentir mi propio dolor.

RB: Ese analista al que fuiste, cómo se llama...

JL: Janov...

RB: ¿Sus ideas parecen tener algo en común con Laing en el sentido de que no quiere reconciliar a la gente con su miseria, ajustarlos al mundo, sino más bien hacer que enfrenten sus causas?

JL: Bueno, se basa en sentir el dolor que se ha acumulado en tu interior desde la infancia. Tuve que hacerlo para liquidar realmente todos los mitos religiosos. En la terapia sientes realmente cada momento doloroso de tu vida - es penosísimo; te obligan a comprender que tu dolor, del tipo que te hace despertar con miedo, con tu corazón latiendo fuerte, es realmente tuyo y no el resultado de alguien que está arriba en los cielos. Es el resultado de tus padres y de tu entorno.

Al darme cuenta de esto comencé a encontrar mi sitio. Esa terapia me obligó de decir adiós a toda esa porquería de Dios. Todos los que crecemos tenemos que aceptar demasiado dolor. Aunque lo reprimimos, sigue estando ahí. El peor dolor es el de no ser deseado, de darte cuenta de que tus padres no te necesitan del mismo modo como tú los necesitas a ellos.

Cuando era niño viví momentos en los que no quería ver la fealdad, no quería ver que no era deseado. Esa falta de amor llegó a mis ojos y a mi mente. Janov no sólo te habla de esto, sino que te hace sentirlo - una vez que te has permitido volver a sentir, haces la mayor parte del trabajo tú mismo.

Cuando despiertas y tu corazón resuena como una bomba o tu espalda se siente tensa, o desarrollas algún otro trauma, tienes que dejar que tu mente vaya hacia el dolor y el dolor mismo reproducirá maquinalmente la memoria que originalmente te llevó a suprimirla en tu cuerpo. Así, el dolor se va por el canal correcto en lugar de ser reprimido nuevamente, como ocurre cuando tomas una píldora o un baño, diciendo ‘Bueno, ya se pasará’. La mayoría de la gente canaliza su dolor hacia Dios o la masturbación, o algún sueño de tener éxito.

La terapia es un viaje ácido muy lento que ocurre naturalmente en tu cuerpo. Es difícil hablar del tema, sabes, porque - sientes ‘yo soy dolor’ y suena algo arbitrario, pero el dolor para mí tiene ahora un significado diferente porque he sentido físicamente todas estas extraordinarias represiones. Fue como hablar sin guantes, y sentir por primera vez tu propia piel.

Es algo aburrido decirlo, pero no creo que puedas comprender esto a menos que hayas pasado por ello - aunque trato de colocar algo al respecto en el álbum. Pero en todo caso para mí todo formó parte de la disolución del viaje de Dios o del viaje del personaje del padre. Encarar la realidad en lugar de andar buscando siempre algún tipo de cielo.

RB: ¿Ves a la familia en general como la fuente de estas represiones?

JL: El mío es un caso extremo, ¿sabes? Mi padre y mi padre se separaron y nunca vi a mi padre hasta llegar a los 20 años, ni vi mucho más a mi madre. Pero Yoko tuvo a sus padres presentes y fue lo mismo...

YO: Puede ser que uno sienta más dolor cuando los padres están presentes. Es como que tienes hambre, sabes, es peor tener un símbolo de una hamburguesa que ninguna hamburguesa. No te hace ningún bien, sabes. A menudo desearía que mi madre hubiese muerto para que por lo menos pudiera recibir alguna compasión de la gente. Pero ahí estaba, una madre perfectamente hermosa.

JL: Y la familia de Yoko eran japoneses de clase media, pero es exactamente la misma represión. Aunque yo pienso que la gente de clase media tiene el mayor trauma si tienen padres amables de imagen perfecta, sonrientes y emperifollados. Son los que tienen más dificultad para decir: ‘Adiós mamita, adiós papito’.

TA: ¿Qué relación con tu música tiene todo esto?

JL: El arte es sólo una manera de expresar dolor. Quiero decir que el motivo por el que Yoko hace cosas tan extravagantes, es porque pasó por un dolor tan extravagante.

RB: Muchas de las canciones de los Beatles solían ser sobre la infancia...

JL: Sí, sería sobre todo yo...

RB: Aunque eran muy buenas, siempre faltaba un elemento...

JL: Habrá sido la realidad, ése habrá sido el elemento faltante. Porque en realidad nunca me quisieron. Porque nunca me quisieron realmente. El único motivo por el que soy una estrella es por mi represión. Nada me habría impulsado a todo eso si hubiese sido ‘normal’...

YO: ... y feliz...

JL: El único motivo por el que me fijé ese objetivo es porque quería decir: ‘Ahora, mamacita-papacito, ¿me quieren ahora?’

TA: Pero tuviste éxito más allá de los sueños más fantásticos de la mayoría de la gente...

JL: Oh, Jesucristo, fue una opresión total. Quiero decir que tuve que pasar de una humillación tras otra de parte de las clases medias y del negocio del espectáculo, y de los alcaldes y todo eso. Eran tan condescendientes y estúpidos. Todos trataban de aprovecharse de nosotros. Fue una humillación especial para mí porque nunca pude callarme la boca y siempre tenía que estar borracho o con píldoras para contrarrestar esa presión. De verdad fue el infierno...

YO: Lo privaba de toda experiencia real, sabes...

JL: Fue muy miserable. Es decir, fuera de la primera euforia de tener éxito - la emoción del primer número, del primer disco, del primer viaje a USA. Al comienzo tuvimos una especie de objetivo como el de ser igual de grandes que Elvis - avanzar fue algo tremendo, pero el logro fue la gran decepción. Descubrí que tenía que complacer permanentemente al tipo de gente que siempre había odiado cuando era niño. Eso comenzó a devolverme a la realidad.

Comencé a comprender que todos somos oprimidos, por lo que quisiera hacer algo respecto a eso, aunque no estoy seguro de cuál es mi lugar.

RB: Bueno, en todo caso, la política y la cultura están vinculadas, ¿no es cierto? Quiero decir, los trabajadores son reprimidos por la cultura, no por los fusiles, en la actualidad...

JL: ... están dopados...

RB: Y la cultura que los está dopando, el artista puede hacerlo o romperlo...

JL: Es lo que estoy tratando de hacer con mis álbumes y en estas entrevistas. Lo que estoy tratando de hacer es influenciar a todos los que puedo: A todos los que siguen soñando, y sólo provocar un gran signo de interrogación en sus mentes. Ya pasó el sueño ácido, es lo que trato de decirles.

RB: Incluso en el pasado, sabes, la gente usaba canciones de los Beatles y les cambiaba las palabras. ’Yellow submarine’, por ejemplo, tuvo una serie de versiones. Una que cantaban los huelguistas comenzaba ’We all live on bread and margarine’ [Todos vivimos de pan y margarina]; en la LSE [Escuela de Economía de Londres] teníamos una versión que comenzaba con ‘’We all live in a Red LSE’ [Todos vivimos en una LSE roja].

JL: Eso me gusta. Y me alegré cuando las multitudes del fútbol cantaban en los primeros días ’All together now’ - ésa fue otra. Y también me gustó cuando el movimiento en USA usó ’Give peace a chance’ [Da una oportunidad a la paz], porque en realidad lo que quise hacer al escribirla fue eso. Esperaba que en lugar de cantar ’We shall overcome’ de 1800 o algo así, tendrían algo contemporáneo. Sentí una obligación incluso de escribir una canción que la gente cantaría en el pub o en una manifestación. Por eso quisiera escribir ahora canciones para la revolución...

RB: Sólo tenemos unas pocas canciones revolucionarias y fueron compuestas en el Siglo XIX. ¿Encuentras algo en nuestras tradiciones musicales que podría utilizarse para canciones revolucionarias?

JL: Cuando comencé, el propio rock and roll fue la revolución básica para la gente de mi edad y situación. Necesitábamos algo fuerte y claro para irrumpir a través de toda la falta de sentimiento y la represión que nos habían caído encima como niños. Al comienzo nos sentíamos un poco conscientes de ser usamericanos de imitación. Pero nos lanzamos a la música y encontramos que era mitad country blanco y western y mitad rhythm and blues negro. La mayor parte de las canciones provenían de Europa y de África y ahora vuelven a nosotros. Muchas de las mejores canciones de Dylan vinieron de Escocia, Irlanda o Inglaterra. Fue una especie de intercambio cultural.

Aunque debo decir que para mí las canciones más interesantes fueron las negras, porque eran más simples. Como que te sacuden el culo, o tu polla, lo cual realmente fue una innovación. Y luego existían las canciones del campo que expresaban sobre todo el dolor que sufrían. No podían expresarse intelectualmente, así que tenían que decir en unas pocas palabras lo que les estaba ocurriendo. Y luego estaban los blues de la ciudad y gran parte trataba de sexo y peleas.

Mucho de esto fue autoexpresión, pero sólo en los últimos años se han expresado por completo con Black Power, como Edwin Starr cuando hace discos sobre la guerra. Antes de eso, muchos cantantes negros todavía trabajaban bajo ese problema de Dios: a menudo era cosa de que ‘Dios nos salvará’. Pero todo el tiempo los negros cantaron directa e inmediatamente sobre su dolor y también sobre sexo, lo que hizo que me gustara.

RB: Dices que la música de country and western derivó del folk europeo. ¿No trata a veces de temas bastante horribles, como perder y ser derrotado?

JL: Cuando niños, todos nos oponíamos al folk porque era tan de clase media. Era cosa de estudiantes universitarios con grandes pañuelos y medio litro de cerveza en la mano, cantando folk en lo que llamamos voces la-di-da - ‘Trabajé en una mina en New-cast-le’ y toda esa porquería. Hay muy pocos auténticos cantantes de folk, sabes, aunque me gustaba un poco Dominic Behan, y hay algún material bueno que se escucha en Liverpool. Pero ocasionalmente escuchas discos muy viejos en la radio o en la televisión de verdaderos trabajadores en Irlanda u otra parte que cantan esas canciones y el poder que tienen es fantástico.

Pero la mayor parte de la música folk es de gente con voces resonantes que tratan de mantener vivo algo viejo y muerto. Es todo un poco aburrido, como el ballet: un asunto para minorías, mantenido por un grupo minoritario. En la actualidad la canción folk es el rock and roll. Aunque sucede que surgió de USA, no es realmente importante que así sea a fin de cuentas, porque escribimos nuestra propia música, y eso lo cambió todo.

RB: Tu álbum, Yoko, parece fusionar la música moderna de vanguardia, con rock. Me gustaría contarte una idea que se me ocurrió al escucharla. Integras sonidos de todos los días, como un tren, en un modelo musical. Esto parece exigir una medida estética de la vida de todos los días, una insistencia en que el arte no debe ser aprisionado en museos y galerías, ¿no es cierto?

YO: Exactamente: quiero incitar a la gente a perder su opresión dándoles algo con que trabajar, un fundamento. No deberían temer la creación propia - por eso hago las cosas muy abiertas, con cosas para que la gente las haga, como en mi libro. .

Porque hay básicamente dos tipos de personas en el mundo: las que tienen confianza porque saben que tienen la capacidad de crear, y luego las personas que han sido desmoralizadas , que no tienen confianza en sí mismas, porque les han dicho que no tienen capacidad creativa, sino que deben cumplir órdenes. Las instituciones dominantes quieren tener gente que no tome responsabilidades y que no se respete.

RB: Supongo que el control obrero se refiere a eso...

JL: ¿No trataron de hacer algo así en Yugoslavia?; se han liberado de los rusos. Me gustaría ir allá y ver cómo funciona.

TA: Bueno, así es; trataron de romper con el modelo estalinista. Pero en lugar de permitir un control obrero desenvuelto, agregaron una fuerte dosis de burocracia política. Tendía a asfixiar la iniciativa de los trabajadores, y también regularon todo el sistema mediante un mecanismo de mercado que causó nuevas desigualdades entre una región y otra.

JL: Parece que todas las revoluciones terminan en un culto a la personalidad - incluso los chinos parecen necesitar una figura paterna. Supongo que esto también ocurre en Cuba, con Che y Fidel. En el comunismo de estilo occidental tendríamos que crear una imagen casi imaginaria de los propios trabajadores para que la vean como la figura paterna.

RB: Es una idea bastante buena - la Clase Trabajadora se convierte en su propio Héroe. Mientras no se convierta en una nueva ilusión reconfortante, mientras haya un auténtico poder de los trabajadores. Si un capitalista o un burócrata manejan tu vida, necesitas compensarlo con ilusiones.

YO: La gente tiene que tener confianza en sí misma

TA: Es el punto crucial. Hay que instilar a la clase trabajadora un sentimiento de confianza en sí misma. No se puede hacer sólo mediante la propaganda - los trabajadores deben actuar: apoderarse de sus propias fábricas y decir a los capitalistas que se vayan al diablo. Es lo que comenzó a suceder en mayo de 1968 en Francia... los trabajadores comenzaron a sentir su propia fuerza.

JL: Pero el Partido Comunista no estuvo a la altura, ¿verdad?

RB: No, no estuvo. Con 10 millones de trabajadores en huelga, podrían haber dirigido una de esas inmensas manifestaciones que ocurrieron en el centro de París a una ocupación masiva de todos los edificios e instalaciones gubernamentales, reemplazando a de Gaulle por una nueva institución de poder popular como la Comuna o los soviets originales, que podrían haber iniciado una autentica revolución, pero el Partido Comunista Francés tuvo miedo. Prefirieron manejarse por arriba en lugar de alentar a los trabajadores a tomar la iniciativa ellos mismos...

JL: Formidable, pero hay un problema al respecto, sabes. Todas las revoluciones han ocurrido cuando un Fidel o Marx o Lenin o quien sea, que eran intelectuales, pudieron comunicarse con los trabajadores. Juntaron un buen grupo de gente y los trabajadores parecieron comprender que vivían en un estado reprimido. No han despertado todavía en este país, siguen creyendo que los coches y los televisores son la respuesta. Hay que sacar a esos estudiantes izquierdistas a que hablen con los trabajadores, hay que involucrar a los chicos de las escuelas con The Red Mole.

TA: Tienes toda la razón. Hemos estado tratando de hacerlo y deberíamos hacer más. Esta nueva Ley de Relaciones Industriales que el gobierno está tratando de introducir lleva a más y más trabajadores a comprender lo que sucede.

JL: No creo que esa ley pueda funcionar. No creo que puedan imponerla. No creo que los trabajadores cooperarán con ella. Pensé que el gobierno Wilson fue una gran desilusión pero estos de Heath son peores. Están acosando al underground, los militantes negros ya ni siquiera pueden vivir en sus propias casas, y están vendiendo más armas a los sudafricanos. Como dijera Richard Neville, puede que haya sólo una pulgada de diferencia entre Wilson y Heath, pero vivimos en esa pulgada.

TA: No estoy seguro. Los laboristas introdujeron políticas racistas de inmigración, apoyaron la guerra de Vietnam y esperaban proponer nuevas leyes contra los sindicatos.

RB: Podrá ser verdad que vivimos en la pulgada de diferencia entre los laboristas y los conservadores, pero mientras lo hagamos seremos impotentes e incapaces de cambiar algo. Tal vez Heath nos está haciendo un favor al obligarnos a salir de esa pulgada, sin tener la intención de hacerlo...

JL: Sí, he pensado también en eso. Esto de colocarnos en un rincón para que tengamos que descubrir cómo tratan a otra gente. Siempre leo el Morning Star [el periódico comunista] para ver si hay alguna esperanza, pero parece estar en el Siglo XIX; parece que lo escriban liberales fracasados de mediana edad.

Deberíamos tratar de alcanzar a los jóvenes trabajadores porque es la edad en la que se es más idealista y se tiene menos miedo.

De alguna manera, los revolucionarios deben acercarse a los trabajadores, porque los trabajadores no se acercarán a ellos. Pero cuesta saber por dónde comenzar; todos estamos metidos en la represa. Pienso que mi problema es que tengo que volverme más realista. Me he apartado de la mayoría de la gente de clase trabajadora - sabes que lo que les gusta es Engelbert Humperdinck. Ahora son los estudiantes los que nos compran, y ése es el problema. Ahora The Beatles son cuatro personas separadas, no tenemos el impacto que tuvimos cuando estábamos juntos.

RB: Ahora tratas de nadar contra la corriente de la sociedad burguesa, lo que es mucho más difícil.

JL: Sí, poseen todos los periódicos y controlan toda la distribución y la promoción. Cuando llegamos sólo Decca, Philips y EMI podían realmente producirte un disco. Tenías que pasar por toda la burocracia para llegar al estudio de grabación. Te encontrabas en una posición tan humilde, no tenías más de 12 horas para hacer todo un álbum, que es lo que hicimos en los primeros tiempos.

Incluso ahora es lo mismo; si eres un artista desconocido, tienes suerte si consigues una hora en un estudio - es una jerarquía y si no tienes éxitos, no te graban de nuevo. Y controlan la distribución. Tratamos de cambiar eso con Apple, pero terminaron por derrotarnos. Todavía lo controlan todo. EMI liquidó nuestro álbum “Two Virgins” porque no les gustó. En el último disco censuraron las letras de las canciones impresas en la funda del disco. Una porquería ridícula e hipócrita. Tienen que dejarme cantar pero no se atreven a permitir que lo leas. Demencial.

RB: Aunque ahora llegas a menos gente, tal vez el efecto puede ser más concentrado.

JL: Sí, creo que puede ser verdad. Al principio, la gente de clase trabajadora reaccionó contra nuestra franqueza sobre el sexo. Le tenían miedo a la desnudez, están representados de ese modo, al igual que otros. Tal vez pensaron ‘Paul es un muchacho bueno, no provoca líos’.

También cuando Yoko y yo nos casamos, recibimos terribles cartas racistas - sabes, advirtiéndome de que me iba a degollar. Llegaron sobre todo de gente del ejército que vive en Aldershot. Oficiales.

Ahora los trabajadores se muestran más amistosos hacia nosotros, tal vez las cosas están cambiando. Me parece que los estudiantes están ahora suficientemente despiertos a medias para tratar y despertar a sus hermanos trabajadores. Si no transmites tu propia conciencia, ésta vuelve a cerrarse. De ahí la necesidad básica de que los estudiantes se mezclen con los trabajadores y los convenzan de que no están hablando mamarrachadas. Y desde luego es difícil saber lo que piensan realmente los trabajadores porque en todo caso la prensa capitalista siempre se limita a citar a portavoces como Vic Feather*. [Nota del editor: Vic Feather 1908-76, fue Secretario General del TUC (Unión de los sindicatos británicos) de 1969 a 1973].

Así que la única posibilidad es hablarles directamente, sobre todo a los trabajadores jóvenes. Tenemos que comenzar con ellos porque saben que están en contra. Por eso hablo de la escuela en el álbum. Quisiera incitar a la gente a romper el marco, a ser desobediente en la escuela, a sacarles la lengua, a insultar permanentemente a la autoridad.

YO: En realidad tenemos mucha suerte, porque podemos crear nuestra propia realidad, John y yo, pero sabemos que lo importante es comunicarse con otra gente.

JL: Mientras más realidad enfrentamos, más nos damos cuenta de que la irrealidad es el programa principal del día. Mientras más reales nos volvemos, mientras más abuso recibimos, más nos radicalizamos de cierto modo, como que nos colocan en un rincón. Pero sería mejor si fuéramos más.

YO: No debemos ser tradicionales en la manera como nos comunicamos con la gente - especialmente con los círculos dominantes. Tenemos que sorprender a la gente diciendo cosas nuevas de un modo totalmente nuevo. La comunicación de esa especie puede tener un poder fantástico mientras no hagas sólo lo que esperan.

RB: La comunicación es vital para edificar un movimiento, pero a fin de cuentas es impotente, a menos que pueda desarrollar fuerza popular.

YO: Me entristezco mucho cuando pienso en Vietnam, donde parece no haber otra alternativaque la violencia. Esta violencia se perpetúa durante siglos. En nuestra época, en la que la comunicación es tan rápida, debemos crear una tradición diferente, tradiciones se crean todos los días. Cinco años en la actualidad son como 100 años anteriormente. Vivimos en una sociedad que no tiene historia. No existen precedentes para este tipo de sociedad, así que podemos romper los viejos modelos.

TA: Ninguna clase dominante en toda la historia ha renunciado voluntariamente al poder y no creo que eso cambie.

YO: Pero la violencia no es sólo algo conceptual, sabes. Vi un programa sobre ese muchacho que había vuelto de Vietnam - había perdido toda la parte inferior de su cuerpo, de la cintura abajo. No era más que un trozo de carne, y dijo: ‘Bueno, supongo que fue una buena experiencia.’

JL: No quería encarar la verdad, no quería pensar que todo había sido inútil...

YO: Pero piensa en la violencia, podría ocurrirle a tus hijos...

RB: Pero Yoko, la gente que lucha contra la opresión se ve atacada por los que tienen un interés creado en que nada cambie, los que quieren proteger su poder y su riqueza. Mira a la gente en Bogside y Falls Road en Irlanda del Norte; fueron implacablemente atacados por la policía especial porque comenzaron a manifestarse por sus derechos. Una noche en agosto de 1969, siete personas murieron y a miles las expulsaron de sus hogares. ¿No tenían derecho a defenderse?

YO: Por eso hay que tratar de encarar esos problemas antes de que ocurra una situación semejante.

JL: Sí, pero ¿qué haces cuando ocurre, qué haces?

RB: La violencia popular contra sus opresores es siempre justificada. No se puede ser evitar.

YO: Pero de cierto modo la nueva música mostró que las cosas pueden verse transformadas por nuevos canales de comunicación.

JL: Sí, pero como dije, nada ha cambiado realmente.

YO: Bueno, algo cambió y para bien. Todo lo que digo es que tal vez podamos hacer una revolución sin violencia.

JL: Pero no puedes tomar el poder sin una lucha...

TA: Ése es el aspecto crucial.

JL: Porque, cuando se llega al meollo de la cuestión, no dejarán que el pueblo tenga poder alguno, concederán todos los derechos para actuar y bailar para ellos, pero no un poder real.

YO: Es que, incluso después de la revolución, si la gente no tiene ninguna confianza en sí misma, se enfrentará a nuevos problemas.

JL: Después de la revolución tienes el problema de lograr que las cosas sigan adelante, de concertar todos los diferentes puntos de vista. Es muy natural que los revolucionarios tengan diferentes soluciones, que se dividan en diferentes grupos y luego se reformen, eso es la dialéctica, ¿no es cierto? - pero al miso tiempo tienen que unirse contra el enemigo, solidificar un nuevo orden. No sé cuál es la respuesta; obviamente Mao tiene conciencia del problema y mantiene las cosas en marcha.

RB: El peligro es que una vez que se ha creado un estado revolucionario, tiende a formarse una nueva burocracia conservadora a su alrededor. Este peligro tiende a aumentar si el imperialismo aísla a la revolución y hay escasez material.

JL: Una vez que el nuevo poder llega al mando tiene que establecer un nuevo statu quo sólo para mantener en funcionamiento las fábricas y los trenes en circulación.

RB: Sí, pero una burocracia represiva no dirige necesariamente las fábricas o los trenes mejor de lo que lo harían los trabajadores bajo un sistema de democracia revolucionaria.

JL: Sí, pero todos tenemos instintos burgueses en nuestro interior, todos nos cansamos y sentimos la necesidad de descansar un poco. ¿Cómo mantienes todo en funcionamiento y el fervor revolucionario después de lograr lo que te habías propuesto? Por supuesto, Mao los ha mantenido en China, pero ¿qué pasará cuando muera Mao? También utiliza un culto a la personalidad. Tal vez sea necesario; como dije, todos parecen necesitar una figura paterna.

Pero he estado leyendo ‘Khrushchev Recuerda”. Sé que es un tipo especial - pero parece pensar que fue malo que se convirtiera a un individuo en una religión; que no parece formar parte de la idea comunista básica. Pero la gente es la gente, ésa es la dificultad.

Si tomáramos el poder en Gran Bretaña, tendríamos la tarea de limpiarla de burguesía y de mantener a la gente en un estado mental revolucionario.

RB: ...En Gran Bretaña, a menos que podamos crear un nuevo poder popular -y quiero decir básicamente un poder de los trabajadores - controlado por las masas y que responda ante las masas, no podríamos hacer la revolución para comenzar. Sólo un poder de los trabajadores que esté profundamente arraigado podría destruir el estado burgués.

YO: Por eso las cosas serán distintas cuando la generación joven se haga cargo.

JL: Creo que no sería tan difícil que la juventud se ponga realmente en movimiento. Tendrías que darle rienda suelta para atacar los ayuntamientos o para destruir a las autoridades escolares, como los estudiantes que rompen la represión en las universidades. Ya está sucediendo, aunque la gente tiene que unirse más.

Y las mujeres también son muy importantes, no podemos tener una revolución que no involucre y libere a las mujeres. La manera como te enseñan la superioridad masculina es tan sutil.

Me costó bastante tiempo darme cuenta de que mi masculinidad estaba limitando ciertas áreas para Yoko. Es una liberacionista al rojo vivo y me mostró rápidamente los errores que cometía, aunque a mí me parecía que me portaba normalmente. Por eso siempre me interesa saber cómo trata a las mujeres la gente que afirma que es radical.

RB: Siempre ha habido por lo menos tanto chauvinismo macho en la izquierda como en cualquier otra parte - aunque el ascenso de la liberación de la mujer está ayudando a eliminarlo.

JL: Es ridículo. Cómo puedes hablar de poder para el pueblo a menos que te des cuenta de que el pueblo se compone de ambos sexos.

YO: No puedes amar a alguien a menos que estés en una posición de igualdad. Muchas mujeres tienen que agarrarse de hombres por temor o inseguridad, y eso no es amor - básicamente es el motivo por el cual las mujeres odian a los hombres.

JL: ... y viceversa...

YO: Así que si tienes una esclava en tu casa, ¿cómo puedes querer hacer una revolución afuera? El problema para las mujeres es que si tratamos de ser libres, nos aislamos naturalmente, porque tantas mujeres están dispuestas a ser esclavas, y los hombres generalmente las prefieren. Así que siempre tienes que arriesgarte: ‘¿Voy a perder a mi hombre?’. Es muy triste.

JL: Desde luego. Yoko estaba bien involucrada con el tema de la liberación antes de que yo la conociera. Tuvo que luchar en un mundo masculino - el mundo del arte está dominado por completo por hombres - así que estaba saturada de celo revolucionario cuando nos encontramos. Nunca hubo discusión alguna al respecto: teníamos que tener una relación a partes iguales o no habría relación. Lo aprendí rápidamente. Hizo un artículo sobre las mujeres en Nova hace más de dos años, en el que dijo: ‘La mujer es el negro del mundo’.

RB: Por cierto, todos vivimos en un país imperialista que explota al Tercer Mundo, e incluso nuestra cultura participa. Hubo un tiempo en el que la música de los Beatles era publicitada por la Voz de América...

JL: Los rusos proclamaban que éramos robots capitalistas, y supongo que lo éramos...

RB: Fue bastante estúpido por su parte que no se dieran cuenta de que era algo diferente.

YO: Seamos realistas. La música de los Beatles fue una canción de folk del Siglo XX en el marco del capitalismo; no podían hacer nada diferente si querían comunicar dentro de ese marco.

RB: Yo trabajaba en Cuba cuando apareció “Sergeant Pepper” y es cuando comenzaron por primera vez a tocar música de rock en la radio.

JL: Bueno, esperemos que vean que rock and roll no es lo mismo que Coca-Coca. A medida que vamos más allá del sueño, debería ser más fácil; por eso hago declaraciones más fuertes en la actualidad y trato de librarme de la imagen del quinceañero.

Quiero llegar a la gente apropiada, y quiero hacer que lo que tengo que decir sea muy simple y directo.

RB: Tu último álbum suena muy simple al comienzo, pero los textos, el ritmo y la melodía se elevan a una complejidad de la que uno se da cuenta sólo poco a poco. Como el tema ’My mummy’s dead’ recuerda la canción de cuna ’Three blind mice’ y trata de un trauma infantil.

JL: Así es, era esa clase de sentimiento, casi como un poema Haiku. Recientemente, me inicié en Haiku en Japón y creo que es simplemente fantástico. Obviamente, cuando te liberas de toda un segmento de ilusiones en tu mente, te queda una gran precisión.

Yoko me mostró algunos de esos Haiku en originales. La diferencia entre estos últimos y Longfellow es inmensa. En lugar de un largo poema florido, el Haiku diría ‘Flor amarilla en bol de madera sobre mesa de madera’ lo que en realidad te ofrece todo el cuadro...

TA: ¿Cómo piensas que podemos destruir el sistema capitalista aquí en Gran Bretaña, John?

JL: Pienso que sólo si logramos que los trabajadores sean conscientes de la posición realmente infeliz en la que se encuentran, destruyendo el sueño que los rodea. Creen que viven en un país maravilloso, con libertad de expresión. Tienen coches y televisiones, y no quieren pensar en que pueda haber algo más en la vida. Están dispuestos a que los mandamases los dirijan, a ver que a sus hijos los arruinan en la escuela. Sueñan el sueño de un ser ajeno, no es el de ellos mismos. Deberían darse cuenta de que los negros y los irlandeses son acosados y reprimidos y que ellos mismos vendrán después.

En cuanto comiencen a darse cuenta de todo eso, podremos comenzar realmente a hacer algo. Los trabajadores pueden comenzar a hacerse cargo. Como dijera Marx: ‘A cada cual según su necesidad’. Pienso que funcionaría bien en este país. Pero también tendríamos que infiltrar al ejército, porque están bien entrenados para matarnos a todos.

Tenemos que comenzar todo esto desde el hecho de que nosotros mismos somos los oprimidos. Pienso que es falso, frívolo, dar a otros cuando tu propia necesidad es grande. La idea no es reconfortar a la gente, no es hacer que se sienta mejor, sino que se sienta peor, que se le muestren constantemente las degradaciones y humillaciones que sufre para conseguir lo que llaman un salario vita




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Homenaje:



Aparecida originalmente en el álbum Imagine de 1971, llegó en tres ocasiones a los primeros puestos de las listas de éxitos de Inglaterra (primero entre los discos sencillos en 1975; luego en 1981 a los pocos meses de la muerte de Lennon (ocupó el número 1 durante varias semanas) y, por fin, durante las Navidades de 1999, tras haber sido votada como letra favorita nacional y elegida segunda canción preferida de todos los tiempos en una gran encuesta sobre la mejor música del milenio.

Imagine es una canción humanista por excelencia, que niega a los humanos el lugar que a menudo se adjudican a sí mismos en el universo espiritual y que, en cambio, los relega a su material y exquisitamente hermoso hogar terrenal. Lennon hace esto para impulsar a sus prójimos a unirse en la creación de un mundo que valga la pena, sin países, guerras, religión ni propiedad privada.

Su deseo de compartir este mundo juntos como una auténtica "hermandad de los seres humanos" ha hecho que más de un miembro del Movimiento Socialista Mundial se haya preguntado si acaso Lennon no escribiría esta canción después de haber leído el Socialist Standard, lo cual no es una idea descabellada, puesto que después de la separación de los Beatles empezó a frecuentar con avidez la prensa radical, pero no se sabe con certeza si llegó a leer el Standard, un periódico que desde 1904 también aboga por una sociedad de propiedad compartida, sin naciones, sin clases y sin dinero.

Junto con Paul MacCartney, Lennon fundó y dio nombre a los Beatles, pero a menudo se sintió incómodo de la fama y del significado que el grupo llegó a alcanzar. De hecho, fue también Lennon quien fusionó el grupo poco antes de que saliera a la venta su single en solitario Instant Karma, cuando les comunicó a los otros miembros que pensaba marcharse.

La trayectoria personal de John Lennon está mucho más cerca del espíritu de lo que más tarde se llamaría punk rock que del pop tradicional. En primer lugar, la manera en que él y miles de otros jóvenes abrazaron el skiffle , en Inglaterra recuerda el camino que las bandas punk siguieron en los años setenta, a menudo de un modo similar, sin ni siquiera saber tocar sus instrumentos.

En segundo lugar, las famosas payasadas de John Lennon cuando los Beatles actuaron en Alemania incluían la burla del saludo nazi y su aparición en escena con una tapa de retrete en el cuello a modo de collar. Intentos como éstos de escandalizar a menudo se asocian con la posterior era del punk. De hecho, una de las travesuras de John Lennon en su juventud había consistido en orinar desde el tejado de una iglesia de Liverpool sobre las monjas que pasaban por abajo. En tercer lugar, los chaquetones de cuero y el aspecto desaliñado de los Beatles iniciales estaban también mucho más cerca los punk rebeldes y radicales de los años setenta que la limpia imagen posterior, con trajes de ejecutivo, que exhibía el grupo.

Desde luego, John Lennon expresaba su cólera y su sentido del absurdo en las mordaces letras de sus canciones. Resulta interesante constatar que, si se dejan de lado sus breves nueve años como beatle famoso, el carácter político de sus últimos años es una extensión lógica de su época anterior a los Beatles y de la de los Beatles iniciales. Lo cierto es que a menudo se encuentran rastros de su rebeldía en las entrevistas que concedió como beatle, y su declaración de que eran más famosos que Jesucristo fue un raro aunque involuntario uso de la fama para poner patas arriba el statu quo, probablemente sin parangón alguno hasta que los Sex Pistols empezaron a blasfemar en la televisión británica doce años después.

Por eso resulta posible argüir que, incluso si la escritura de John Lennon contribuyó enormemente a la melodía y al mercadeo de la música pop en el siglo XX, fue una especie de "capitulación" y un alejamiento de su potencial como creador y, en particular, de su auténtica naturaleza política y crítica.

Quién sabe si los admiradores de los Beatles se ofenderán al leer esto que digo, pero tratemos de imaginar lo que pensarían si, por ejemplo, una banda contemporánea de grunge como Nirvana hubiese cambiado en los años noventa su aspecto agresivo y el estilo de su música por trajes bien cortados, pelo corto y relamidas canciones de amor que les garantizaran un público internacional y la cercanía de la familia real, es decir, si hubieran adoptado un aspecto de "ricos" como hicieron los Beatles en 1962.

Es curioso que la primera canción de Lennon en un álbum de los Beatles -Please Please Me (1963)- fuese Misery, que empezaba con las palabras "el mundo me trata mal". La verdad es que Lennon lanzaba a menudo estas pequeñas bombas líricas de su auténtico yo en canciones que, por otra parte, eran perfectas gemas de la música pop que se hacían eco de las sensibilidades musicales del pop estadounidense (Beach Boys, Buddy Holly, Motown). Dado que tenía el mundo rendido a su alrededor, es posible que Lennon disfrutara utilizando sus canciones como una oportunidad para ponerle el pie encima o, tal como sugiere el título de un libro que escribiría años más tarde, para "joderlo todo" (juego de palabras que terminó por convertirse en A Spaniard In The Works) . Aquellas ácidas contribuciones contrastaban bruscamente con las edulcoradas de MacCartney, cuyas canciones de amor (como la mayoría de las que cantaban los Beatles) se ocupaban de las banalidades del corazón.

A pesar de que casi todas las canciones de los Beatles iban firmadas por el tándem Lennon-MacCartney, la autoría de uno y otro quedó clara cuando tras la ruptura del grupo las canciones de Lennon empezaron de inmediato (ya en 1970) a explorar temas profundamente políticos, psicológicos y existenciales, mientras que el trabajo en solitario de MacCartney siguió investigando la nostalgia y el romanticismo y, en general resulta mucho menos interesante de analizar y demasiado aburrido, con las posibles excepciones de algunas declaraciones políticas como Give Ireland Back To The Irish .

En el LP Please Please Me, Misery contrastaba con Love Me Do y P.S. I Love You, que aparecían en el mismo álbum. Incluso en una canción de amor de lo más tradicional como Ask Me Why, Lennon canta: "Si lloro no es porque esté triste, sino porque tú eres el único amor que he tenido. No puedo creer que me haya pasado esto, no puedo imaginarme un sufrimiento igual." Así, incluso en una canción en la que el objeto de su amor está conquistado, Lennon canta desde su lado oscuro, como el pobre hombre que se asombra de haber encontrado el amor, o de que lo amen, mientras deja planear una nube incierta de duda y dolor sobre su amante.

La idea general de que Lennon cantaba las canciones más cortantes queda confirmada cuando éstas se analizan, y como al parecer es verdad que MacCartney y Lennon tenían tendencia a cantar las canciones que habían escrito en solitario, no queda más remedio que deducir que fue el espíritu rebelde de Lennon quien imbuyó aquella lucha y aquel malestar en sus propias creaciones y, por extensión, en el repertorio de los Beatles.

Las canciones que escribió Lennon para el álbum With The Beatles (1963) eran todas de amor y así fue generalmente en todos los LP iniciales. En el álbum de 1964 A Hard Day’s Night, (el primer "clásico" de los Beatles) Lennon declara en la canción del mismo título que ha estado "trabajando como un perro", lo cual es toda una brevísima referencia a nuestras vidas laborales, incluso si a continuación el amor de la mujer hace que "se sienta bien".

En la canción Help! del álbum homónimo de 1965, John parece describir su propio dolor en el seno de los Beatles, con la pérdida de su independencia, el aumento de su inseguridad y su necesidad de alguien que lo calme y le indique una nueva dirección (resulta interesante señalar que Yoko Ono tuvo al parecer ese efecto positivo que él buscaba en una relación).

Nowhere Man, del álbum Rubber Soul (1965), trata asimismo de la alienación, incluso si no está situada en el mundo del trabajo o del poder, pero amonesta por su pasividad a quienes se permiten ser invisibles para pasar inadvertidos y los urge (a ellos y a todos nosotros, "¿acaso él no es como tú o yo?" a que tomen el control del mundo que los rodea.

En I’m Only Sleeping, de Revolver (1966), Lennon habla otra vez de nuestras vidas precipitadas y exhibe sin reparos su pereza (los socialistas promueven "el derecho a la pereza", en contraposición con el "derecho al trabajo" de los capitalistas).

En los álbumes Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band y Magical Mystery Tour (ambos de 1967), las letras de John Lennon empezaron a volverse cada vez más surrealistas (I Am The Walrus) bajo la influencia de las drogas, la cultura oriental y una obvia liberación personal, reflejada en esta declaración artística.

Revolution, del White Album (1968) fue la primera canción abiertamente política de Lennon, a menudo mal entendida como apolítica o conservadora, pero que es más bien una crítica sobre todo de los maoístas y otros grupos de la izquierda radical de su tiempo, defensores de una revolución que sólo "habla de la destrucción". Al fin y al cabo, una revolución triunfante no sólo trata de la destrucción de un viejo orden, sino también de la construcción de un orden nuevo.

Para entonces, la influencia de Yoko Ono ya se hacía sentir en su música y en sus acciones. A pesar de que ella a menudo ha sido retratada como una influencia negativa en su vida, un estudio de aquel periodo sugiere lo contrario, es decir, que de verdad le proporcionó la influencia intelectual, política y estética y el permiso que necesitaba para llegar a la plenitud de su potencial creativo.

A partir del momento en que la encontró, sus canciones empezaron realmente a examinar el mundo interior de los dolorosos sentimientos que experimentó de niño al perder a su madre y a mostrarlo como un genio quizá obstaculizado por los Beatles y el mundo exterior que todos debemos soportar.

De hecho, incluso cuando los Beatles todavía estaban juntos, él ya publicó tres álbumes experimentales con Yoko Ono (los dos Unfinished Music y el Wedding Album, en 1968 y 1969).

Tan pronto como los Beatles fueron historia, John Lennon empezó a hacer historia con sus canciones dolorosamente honradas y políticas. En 1970, el álbum John Lennon/Plastic Ono Band fue un ejemplo. Además del par de canciones que tratan de la pérdida de su madre y de Love, una de las dos melodías más hermosas que se puedan escuchar en cualquier álbum, sea o no sea de los Beatles (la otra es Oh My Love en Imagine), empezó a explorar a lo grande temas humanistas y políticos. La convicción lennoniana de que vivía en un universo ateo se revela en diferentes lugares.

Por ejemplo, en I Found Out, declara: "No hay ningún Jesús venido del cielo" y en God va un poco más lejos, pues la afirmación de que "Dios es un concepto con el que medimos nuestro dolor" hunde sus raíces en la psicología humana y en el materialismo de Feuerbach y Marx.

La canción Working Class Hero es un clásico ejemplo de la humillación de los obreros en entornos tales como el hogar, la escuela y el trabajo. Incluso si él era multimillonario, en ella se identificó con la situación de las masas trabajadoras y tomó plenamente conciencia de clase al cantar "Te dicen que puedes llegar a la cima / pero antes has de aprender a matar sonriendo / si deseas triunfar como los de allá arriba".

La canción Imagine, seleccionada como himno oficial por Citizens of the World, pertenece al álbum Imagine (1971). Otras canciones políticas a señalar son I Don’t Want To Be A Soldier ("no quiero morir" y Give Me Some Truth ("ya estoy harto de leer chorradas de políticos neuróticos, psicóticos y estúpidos, lo que quiero es la verdad, ahora".

El LP más abiertamente político de John Lennon fue la cara A de Some Time in New York City (1972). La cara B incluía extractos de un concierto con Frank Zappa). En este álbum se encuentra su famosa declaración feminista "la mujer es el negro del mundo" ("hacemos que tenga y eduque a nuestros hijos y luego la dejamos porque se ha convertido en una clueca gorda y vieja.

Le decimos que su lugar está en la casa y luego nos quejamos de que es demasiado ignorante para ser nuestra amiga.". Lennon nos pide que "pensemos en eso y hagamos algo". La siguiente canción, Sisters, O Sisters, de Yoko Ono, es otra canción feminista que llama a sus hermanas de sexo a construir un mundo nuevo porque "perdimos nuestra verde tierra, perdimos nuestro aire limpio".

La tercera canción, Attica State, contra el sistema carcelario y en favor de la libertad, nos incita a "liberar a los presos, encarcelar a los jueces, liberar a todos los presos de todas partes, lo único que quieren es verdad y justicia, lo único que necesitan es amor y cuidados". Sunday Bloody Sunday y The Luck Of The Irish ridiculiza al gobierno británico ("deberías tener la suerte del irlandés y entonces desearías ser inglés".

Por último, John y Yoko contribuyeron con canciones sobre los presos John Sinclair (condenado a 10 años por vender marihuana a un topo de la policía) y Angela Davis, activista negra. No fue un LP musicalmente meritorio para ser de un hombre que en otro tiempo había sido capaz de escribir Strawberry Fields Forever, pero hizo posible que Lennon le dedicase un álbum a las noticias de actualidad.

Abundan las conjeturas sobre el porqué del asesinato de John Lennon. En febrero de 2002, Klint Finlay afirmó en el sitio web www.technocult.net que Sean, el hijo de Lennon, había declarado que "quien se crea que Mark Chapman era sólo un loco que mató a mi padre debido a sus problemas personales es un idiota. O un ingenuo. O no se ha parado a pensar. A Estados Unidos le interesaba sobremanera que asesinasen a mi padre. Sin la menor duda."

Existen diversas teorías, que van desde la conspiración al loco solitario. Las de la conspiración señalan la hipótesis de que John Lennon había sido considerado varias veces como una amenaza para la seguridad nacional, primero con Nixon y más tarde con el nuevo presidente Reagan.

Varios casos documentados de vigilancia por parte del FBI y de arrestos bajo acusaciones falsas en los años setenta sirven para sostener dicha teoría. Desde luego, es verdad que John Lennon fue una figura nacional de importancia que en diferentes momentos de su vida se implicó públicamente en diversas causas políticas radicales, incluido su apoyo al IRA, un grupo trotskista, y en la defensa de varios presos.

Otros muchos también apoyan la teoría del loco solitario, pues desde niño Mark Chapman había estado recibiendo tratamiento para su esquizofrenia paranoide y sufría asimismo de numerosas ideas delirantes sobre John Lennon y Todd Rundgren. Cabe preguntarse lo siguiente: ¿Y si en realidad Mark Chapman no hubiera sido un "candidato manchurio" para un grupo secreto de funcionarios gubernamentales? .

La explicación más probable es otra: Lennon y los Beatles aparecieron en el momento en que acababa de interrumpirse la ceremonia de la posguerra y de la guerra fría dirigida por Kennedy de Camelot, en la cual los estadounidenses se habían unido como una piña tras un presidente mística y míticamente considerado como uno de los suyos, a la espera del futuro glorioso lleno de programas sociales que les había prometido. Y, justo cuando la nación estaba de luto por la pérdida no sólo de un hombre, sino también de sus sueños, los Beatles sirvieron de bálsamo para calmar el dolor de aquella sociedad y ayudarla a olvidar, como sólo puede hacerlo el poder del espectáculo.

Durante los años que siguieron al asesinato de Kennedy, el oponente más visible y escuchado en aquella tierra hasta entonces unida fue John Lennon. Él había sido el arcángel de la nueva sociedad y ahora se había convertido en el archienemigo, cuyos discos ardían en la hoguera de los cristianos en castigo por sus declaraciones sobre Jesucristo y que más tarde apoyó a las diversas fuerzas de oposición y de aparente destrucción.

Para un joven esquizofrénico que ya sufría de ideas delirantes paranoides, John Lennon pudo haber representado el símbolo obvio de la ruptura histórica dentro de su mundo y, desde luego, es posible que todas las ideas delirantes paranoides no sean más que la proyección contra los demás "malvados" del rencor que quien las padece experimenta contra sí mismo ante la vulnerabilidad de su propia ruptura mental.

La proyección hacia el exterior de dicho rencor evitaría así asumir responsabilidades personales. Todas las ideas delirantes paranoides se basan en algo de verdad. Por ejemplo, John Lennon era, de hecho, tanto el principal creador de la música pop como su mayor crítico.

Él la elevó a dimensiones que incluso empequeñecieron a Elvis y luego ayudó a destruirla. Él se convirtió en una figura pública con quien se identificaban millones de seres, pero también enajenó a otros muchos millones. Él convirtió a la estrella del rock en una figura que expresaba las palabras y los sentimientos de toda una generación y llegó a ser su rostro y su objetivo, su liberador y su maldición.

Una vez que entró en los hogares de cien millones de jóvenes como el símbolo del espectáculo de los nuevos medios de comunicación, también introdujo en el recinto de los padres -hasta entonces sacrosanto- la ruptura generacional, el movimiento pacifista y la amenaza comunista.

Encarnó más que nadie la dialéctica de los años sesenta -por un lado la tensión entre el liberalismo y la libertad para explotar y por el otro el anticapitalismo y la libertad frente a la explotación, entre el principio del placer de EE.UU. (ejemplificado en los Beatles) y su principio de la realidad (el mundo de la desinformación, de la riqueza imposible y del todavía más imposible poder), entre la música como entretenimiento y la música como el coro para la revolución.

Seguramente no es ninguna coincidencia que con el advenimiento de la era de Reagan, que quizá más que cualquier otra sirvió para ocultar las matanzas en el exterior y los excesos estéticos y políticos en el interior, las libertades fuesen amputadas al mismo tiempo que la mano que había ayudado a derribar el castillo de naipes. A menudo hacen falta locos para ver con extrema agudeza la locura que los rodea.

Sí, Mark Chapman estaba probablemente loco, pero el asesinato de John Lennon expresó de manera inconsciente el deseo social de asesinar a otros como él (en el mundo real o sólo en la fantasía). Por eso, en la actualidad es tan fácil caer en la (a menudo falsa) teoría de la conspiración, pues la clase dirigente conspira a diario para proteger sus dominios y la clase obrera todavía no conspira para subvertirlos con más de unos pocos miles de activistas por aquí y otros pocos miles por allá. Por muchas razones, John Lennon era el objetivo perfecto, incluso si su asesinato no fue un esfuerzo concertado por el poder para quitárselo de en medio.

Lo que dejó tras de sí fue la imaginación utópica que todos compartimos, que todavía existe en un millón de cerebros y que se niega a que nadie la silencie. La canción Imagine fue incuestionablemente el momento más elevado de Lennon. Su claridad lírica y conceptual arrojó luz sobre nuestro mundo oscuro y violento. Nos impulsó a imaginar un mundo sin propiedad, sin religión, sin naciones, que viva en paz. Postuló un orden económico en el que tanto la avaricia como el hambre serían algo imposible.

Los socialistas también comparten dicha visión. Apoyan todas las causas que acercan a la humanidad hacia el objetivo de un orden económico sin clases en donde el trabajo asalariado, el dinero y la compraventa sean substituidos por personas libres que trabajan juntas para subvenir a sus necesidades, sin las coacciones impuestas por el sistema de mercado, en pocos palabras, un mundo de paz, de igualdad, de abundancia y de ecología sostenible: "Podrás pensar que somos unos soñadores, pero no somos los únicos. Ojalá un día te unas a nosotros. Y el mundo será de todos."





Imagenes:













Fuentes:

entrevista: http://www.nodo50.org/tortuga/article.php3?id_article=2921

homenaje:
http://www.voltairenet.org/article123526.html
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