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Idi Amin Dada: el Hitler africano.






Detrás del nombre Idi Amin Dada se esconde un hombre cuya doble personalidad dio lugar a las más profundas controversias mundiales, ya que durante su gobierno en Uganda era afamado en el resto de los países por comportarse como un verdadero bufón, mientras sembraba el terror dentro de nación, siendo uno de los genocidas más brutales de la historia universal.

Nacido en 1924 en Koboko, una pequeña localidad ubicada al noroeste de Uganda que hasta el año 1962 fue una colonia británica, Idi Amin era hijo de un granjero musulmán de la tribu Kawka, llamado Andreas Nyabire, y de una mujer que oficiaba de curandera y bruja, cuyo nombre era Assa Aatte, y pertenecía a la tribu Lugbara.

Durante su infancia debió afrontar el abandono de su padre, y a partir de aquel momento él y su madre comenzaron a deambular viviendo de la solidaridad que encontraban en el ejército, por lo que vagaron de campamento militar en campamento.

Este fue seguramente el motivo principal por el cual Idi Amin se sintió atraído por las armas y la disciplina militar, por lo que se convirtió en un verdadero soldado. Por otra parte, es importante tener en cuenta que se trataba de un hombre analfabeto y de inteligencia limitada, pero a la vez poseía un portentoso físico, con casi dos metros de altura, lo que le permitió en su juventud lograr convertirse en campeón de boxeo.

No obstante, Idi Amin siempre supo que ante todo él era un soldado, por lo que con una escasa formación militar, ya en el año 1946 se alistó en el Real Cuerpo de Fusileros Africanos.

A pesar de su falta de inteligencia, cuando se encontraba dentro del ejército, Idi Amin no tardó en demostrar que poseía una capacidad innata para el liderazgo, faceta de su personalidad que le permitió ascender rápidamente dentro de los escalafones.

En aquel momento, ya comenzaban a vislumbrarse en su conducta ciertos aspectos que rozaban con la más profunda crueldad y una total falta de escrúpulos. Pero esto, en definitiva le permitió alcanzar el grado de capitán en 1962, el de mayor en 1963 y el de subcomandante de la Fuerzas Armadas de Uganda y mano derecha del Primer Ministro y luego del Presidente de la República, Milton Obote, en 1966.

Cinco años después, precisamente el 24 de enero de 1971, Idi Amin ejecutó un golpe de Estado en su nación, suspendiendo la constitución y erigiéndose en el líder absoluto de Uganda.

Fue a partir de ese momento que Idi Amin comenzó a ser conocido en todo el mundo, en principio por establecer diversos acuerdos tales como su alianza con Gran Bretaña e Israel, por otro lado porque rápidamente la comunidad internacional lo comenzó a tildar de payaso, debido a su aspecto y personalidad casi grotesca.

Mientras tanto en Uganda, Idi Amin pasaba a la historia como uno de los más terribles genocidas de su propio pueblo, ya que durante su dictadura, que se extendió por el lapso de nueve años, perdieron la vida trescientos mil ciudadanos a raíz de sus torturas y persecuciones.

Pero además, su manto de crueldad extrema se desarrolló más allá de las fronteras de su propia nación, debido a que expulsó del territorio de Uganda a los ciudadanos indios, pakistaníes e israelíes.

Su mente inescrupulosa lo llevó a fundar la infame Oficina de Investigaciones del Estado, cuyos miembros tenían el poder absoluto para arrestar, torturar y asesinar a cualquier persona que resultase sospechosa de oposición a su régimen de gobierno.

Mientras, el mundo entero asistía horrorizado, pero totalmente impasible, ante las noticias diarias que señalaban que Idi Amin no hacía más que violar los derechos humanos en Uganda.

Miles de muertos fueron arrojados al Lago Victoria, y los que corrieron mejor suerte lograron exiliarse en Tanzania, desde donde se organizaron distintos grupos armados de liberación, que fueron derrotados en 1978 dentro del territorio tanzano.

Ante esta situación, Julius Nyerere, entonces presidente tanzano, decidió lanzar una ofensiva, y el 11 de abril de 1979 el ejército de Tanzania ingresa a la región de Kampala, provocando que Idi Amin logre huir a Libia antes de ser detenido.

Los años pasaron y a pesar de todos los delitos cometidos por Idi Amin, el genocida logró continuar con una cómoda vida en Arabia Saudí, junto a sus cuatro mujeres, treinta amantes y veinte hijos, hasta el 16 de agosto de 2003 cuando le llegó la muerte.

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