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Imprenta Chilavert

Me parece muy importante tomar conciencia de lo que que realmente son los movimientos de las fábricas recuperadas, digo, son personas con ganas de laburar, a las que les fue arrebatado algo injustamente. Me parece perfecta la iniciativa y cada vez que tengo que imprimir algo en el laburo trato de darle trabajo a la gente de esta imprenta. Les dejo info acerca de la Imprenta:


"La policía iba a desalojar una fábrica y se encontró a la gente trabajando"

En 2001, la crisis argentina supuso la quiebra de muchas fábricas. Los patronos las abandonaban pero muchos trabajadores decidieron ocuparlas y trabajar de manera cooperativa. Dos de sus protagonistas han conversado con Canal Solidario.
Foto: Andrés Lofiego Silvia Torralba / Redacción (23/07/2007)
A finales del año 2001, muchas fábricas en Argentina fueron declaradas en quiebra y cerraron debido a la gran crisis económica que empezaba a afectar al país. En total cerraron unas 18.000 empresas aunque de ellas, 180 resistieron gracias a la organización de los trabajadores.

La imprenta Chilavert es un ejemplo. Ocho de sus trabajadores decidieron ocuparla cuando el dueño la declaró en quiebra y desde entonces ha demostrado que se puede trabajar de manera autogestionada y con un modelo asambleario, teniendo en cuenta las necesidades de los trabajadores.

Para explicar su experiencia y presentar la primera publicación de su sello editorial, Ernesto González, trabajador de Chilavert, ha visitado Barcelona. En su viaje le acompaña Andrés Lofiego, fotógrafo que durante los años de crisis siguió el proceso de recuperación de varias fábricas de Buenos Aires y cuyas imágenes ilustran ahora el primer trabajo propio de Chilavert, el libro No pasar. Una mirada desde el trabajo autogestionado. Canal Solidario ha conversado con ellos.

En 2002, la empresa Gaglianone se declaró en quiebra y parte de los trabajadores decidieron ocuparla y seguir trabajando. ¿Cómo ocurrió todo?
Ernesto: Decidimos ocupar la imprenta para evitar que el dueño se llevara la maquinaria, en medio del proceso de quiebra. Respondieron con una orden de desalojo contra los ocho trabajadores que habíamos ocupado la fábrica, y descubrimos incluso que en el expediente que figuraba en el juzgado no figuraban las principales maquinarias del taller, era como si no existieran, había una complicidad de la estructura de la justicia.
Fotografia de Andrés Lofiego Los vecinos vinieron a ayudarnos, esa fue la razón por la que pudimos resistir y soportar varios meses de acoso policial, porque decían que ocupábamos una propiedad privada. La noche que vinieron a desalojarnos estábamos acabando de imprimir un libro que debía presentarse esos días. Por cada obrero había un coche de policía con agentes. Hicimos una miniasamblea para ver qué hacíamos y decidimos continuar. Un vecino nos ayudó a sacar los libros que imprimíamos por un agujero que había en la pared, y así los fuimos distribuyendo y sobreviviendo.
Andrés: Lo particular en este caso es que el día en que el juez mandó la policía para desalojar la imprenta, ellos estaban trabajando. Se produjo una contradicción, porque la policía iba a desalojar una fábrica que se encontraba funcionando, iba a desalojar a una gente que estaba trabajando.

Finalmente la justicia expropió la imprenta y decidió dejarla en manos de los trabajadores, que la convertisteis en cooperativa y en lo que vosotros llamáis una 'fábrica de puertas abiertas'. ¿Qué significa?
Ernesto: Tras mucha presión nuestra llegó la solución legal y entonces decidimos que la fábrica tuviera un uso social. Lo primero que hicimos fue fundar un centro cultural, con actividades de todo tipo, talleres, espectáculos, en los que participan los vecinos y voluntarios. También tenemos un centro de documentación sobre empresas recuperadas que acumula información sobre este movimiento. Este año se creó un colegio secundario para adultos, para que los vecinos del barrio que no pudieron terminar la secundaria. En esta primera edición participaron 33 personas, de manera gratuita.

¿Y cómo funciona la cooperativa? ¿En qué se diferencia de una fábrica no recuperada?
Ernesto: Las decisiones las tomamos por asamblea, todos tenemos derecho a voz y voto, y todos opinamos y proponemos cosas. Obviamente tuvimos que aprender cuestiones técnicas, como el cálculo de costos, pero también cuestiones de organización y trabajo… Algunas las aprendimos pero otras las tuvimos que inventar porque era algo nuevo, como por ejemplo la manera de mantener la disciplina.
"Algunas cosas las aprendimos pero otras las tuvimos que inventar porque era algo nuevo, como por ejemplo la manera de mantener la disciplina"
Eso no lo pudimos aprender de ningún lado porque teníamos una organización diferente, sin un jefe de personal; así que entre todos decidimos qué horarios hacemos, en qué condiciones… teniendo en cuenta las necesidades de los trabajadores.
Cuando tenemos un problema nos ayudamos. Una vez un compañero se quebró la pierna y estuvo meses sin poder caminar. El accidente fue fuera del trabajo pero nos podía haber pasado a cualquiera, y los compañeros soportamos su trabajo manteniéndole sus mismas condiciones en la fábrica.
Ahora, de los 8 trabajadores iniciales hemos llegado a 13. Antes los clientes eran pocos y empresas muy grandes, mientras que ahora, por afinidad a nuestra lucha, suelen ser pequeñas editoriales y clientes a título individual, con publicaciones de carácter político y social.

La Ley local de Expropiación en Buenos Aires favoreció la recuperación de Chilavert. ¿En el resto del país existe una normativa así que regularice la situación de las fábricas autogestionadas?
Ernesto: La ley rige en la ciudad y la provincia de Buenos Aires. Eso significa que otras muchas empresas del resto del país no tienen ningún acuerdo legal y aún están en lucha porque tienen órdenes de desalojo. Se trata de un tema legislativo y por eso tenemos una presión constante a los parlamentarios y hacemos movilizaciones.
Andrés: En Argentina hay una ley que dice que el Estado puede expropiar un bien privado en el caso de que pueda ser utilizado en beneficio de la sociedad; es a través de esa ley que una fábrica en quiebra puede ser un bien social si la recuperan los trabajadores. Los trabajadores deben presentar el proyecto pero tampoco significa que automáticamente te den la empresa, lo decide la justicia.

Las 180 fábricas que los trabajadores recuperaron durante la crisis, ¿todavía funcionan?
Ernesto: Durante la crisis cerraron 18.000 empresas y 180 las recuperaron los trabajadores, lo que significa el 1%, una pequeña porción, y en diferentes experiencias. Cinco años después, todas se mantienen y muchas han crecido. Las fábricas se reparten entre las grandes ciudades del país: Buenos Aires, Rosario y Córdoba. Hacen todo tipo de actividades: metalúrgica, textil, alimenticia, automotriz y servicios.

Con la ocupación y la recuperación de las fábricas, los trabajadores decían que el trabajo era un bien social. ¿Hasta entontes nadie lo consideraba de esa manera?
"La crisis generó una ruptura entre la legitimidad y lo legal, e hizo que una violación a la propiedad privada, como era la ocupación de una fábrica, fuera apoyada por la mayoría del pueblo"
Ernesto: Hubo una ruptura con otra forma de pensar que se basaba en valores más materialistas, de egoísmo, individualista, consumista… todo el mundo se endeudaba, gastaba plata, podías tener un trabajo más o menos seguro pero cada vez había más desocupados, hasta que la situación explotó. Ahora hay trabajo, pero los salarios son bajos y se trata de dignificar el trabajo, de tener un reconocimiento sindical.
Andrés: La crisis del 2002 generó una ruptura entre la legitimidad y lo legal. El modelo capitalista decía que legal y legítimo eran lo mismo, pero con la crisis se vio que no y se empezaron a cuestionar las actuaciones del Gobierno elegido democráticamente, de la policía y de los medios de comunicación. Esa ruptura hizo que una violación a la propiedad privada, como era la ocupación de una fábrica, fuera apoyada por la mayoría del pueblo porque era legítimo, porque no podía ser que cerraran fábricas con la cantidad de desocupados que había. La conciencia del trabajo como un bien social se generalizó a partir de esta crisis, aunque no se ha extendido por completo en el país.

'No pasar', primer trabajo propio de Chilavert

Cinco años después de poner en marcha Chilvert publicáis No pasar, un libro que inaugura un sello propio para la cooperativa. ¿Qué queréis explicar con esta publicación?
Andrés: Explicamos cinco casos que tratan de explicar cómo se pudo haber dado la recuperación en casi todas las fábricas. Muchos tuvieron que ocuparlas, resistir dentro bastante tiempo antes de poder trabajar… En las fotos se nota la unidad que había en ese momento en las fábricas y en la calle, peleando en la lucha… Las imágenes van acompañadas de entrevistas que se hicieron el año pasado a las personas que aparecen en las fotografías. Antes de publicarlo, el material se discutió con los compañeros de la imprenta, para que fuera una obra colectiva.

¿Y ya hay más ideas para próximos trabajos propios de Chilavert?
Andrés: La publicación de No pasar es un paso más en nuestra labor como fábrica recuperada. También queremos publicar un libro sobre la historia de Chilavert, y otro sobre la historia de un barrio que se asentó en un basural y, a través de la organización, está logrando mejoras para una vivienda digna. Y otro sobre la criminalización de la lucha popular… Son temas siempre desde una línea social y que, durante el armado del libro, pueden crear una discusión política interna en la imprenta.

En este contexto, ¿en qué situación se encuentra en estos momentos Argentina a nivel social?
Ernesto: La situación de desesperación está más calmada respecto a lo que pasaba antes. Ahora hay trabajo pero sueldos más bajos, y lo que está pasando es que se está acrecentando la diferencia entre ricos y pobres, la brecha social es más alta. También empieza a haber más presión para el aumento de salarios, una organización mayor, a nivel de sindicatos, para reclamar estas mejoras. Lo que pasó en 2001, la experiencia de la democracia, las discusiones asamblearias, quedaron en la memoria colectiva y ahora cada vez que hay una lucha no se soporta que haya un dirigente que decida por los demás. Tanto para convocar como para levantar una huelga, primero deben consultar; es un valor adquirido.


Fotos de la Imprenta:
















El ex dueño:




y este:



este, el que está con Pati, es el testaferro del dueño de la imprenta. A buen entendedor, pocas palabras...

fuente: http://www.nabble.com/Chilavert---fotograf%C3%ACa-Andres-Lofiego-t4132881.html

http://argentina.indymedia.org/news/2002/05/28266.php

data de la imprenta:

Area: Industria del papel
Especialidad: Bolsas de papel y papel para industria
Dirección y teléfono: Juan José Valle 2985. 4918-1777
Antigua firma: Induspel, sociedad anónima.
Proceso de recuperación: Induspel acumulaba viejas deudas que la llevaron a la quiebra y sabiendo de esa situación los trabajadores (a la vez acreedores de la firma) pidieron autorización al juez para nuclearse en cooperativa. La dueña de la empresa no puso objeciones porque sabía que la empresa no tenía posibilidades: o se organizaban los empleados o cerraba. No hubo entonces ningún obstáculo para que la cooperativa se conformara en noviembre de 2002.
Integrantes: 24 personas.
Situación legal: No está resuelta. La cooperativa pelea por conseguir la expropiación. Por ahora, utilizan el lugar y las máquinas con la autorización del juez
Situación económica: La devaluación favoreció la actividad de la cooperativa ya que venden sus productos a exportadoras, de modo que aumentaron las ventas y también la rentabilidad. Pero tienen un límite: al no disponer de capital, tampoco pueden buscar nuevos clientes porque no tienen dinero para responder por los insumos que, en su gran mayoría, se pagan al costado. Los integrantes no hablan de sueldos sino de retiros a cuenta y lo que se llevan está ya equiparado a lo que cobraban cuando la empresa la manejaba un dueño.
Forma de organización: Mantienen la estructura de cargos y responsabilidades de la antigua firma pero achicaron la brecha salarial entre las categorías.

Dirección: Chilavert 1136 (alt. Av. La Plata 2300)
Teléfono:

Abrazos!
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