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Inauguraron esto en mi Universidad (UNR)

Hola chicos y chicas y robertos.

Mientras algunos salen hoy a cacerolear, en la Universidad Nacional de Rosario inauguraron un complejo laboratorio, aca la info.

Inauguración del laboratorio Max Planck de Biología Estructural, Química y Biofísica Molecular de Rosario, una inversión superior a los 20 millones de pesos.

El laboratorio, de 1.500 metros cuadrados de superficie, está ubicado en el predio de la Ciudad Universitaria de Rosario y cuenta con equipamiento de última generación. Su puesta en funciones convirtió a la ciudad de Rosario en el segundo nodo de la Sociedad Max Planck de Alemania en Latinoamérica.

Dentro de las instalaciones del MPLbioR se encuentra el equipo de Resonancia Magnética Nuclear más potente y sensible del país que permitirá investigar la estructura de biomoléculas directamente en el interior de las células, una herramienta fundamental para el desarrollo de fármacos en fase pre clínica. El Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, a través de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica, adjudicó un subsidio de $7.995.700 para el proyecto de descubrimiento, diseño y desarrollo preclínico de fármacos, en el marco de la línea de financiamiento de proyectos de plataformas tecnológicas.

El científico repatriado en 2006 por el Programa Raíces, Claudio Fernández, será el director del Laboratorio Max Planck.



La inversión del Estado Nacional en ciencia y tecnología equivale al 0,68% del producto interno bruto lo que resulta en una contribución extraordinaria en estos últimos 11 años.



La inversión en investigación y desarrollo en la provincia de Santa Fe aumentó un 929% respecto a 2003.



"Esto se logró a través de una política de Estado que ha contribuido, entre otras cosas, a la internacionalización de la ciencia y universidad argentinas, que permite posicionar al país en el centro de la escena internacional", dijo el científico Claudio Fernández, quien será el director del Laboratorio Max Planck.



A la inauguración aistió el prestigioso científico alemán Christian Griesinger, director del Instituto Max Planck, quien fuera homenajeado el año pasado por la Cámara de Diputados de la Nación por su trayectoria y contribución a la ciencia argentina. Además, se difundió un video con el saludo de Stefan Hell, el último premio Nobel de Química, quien, en 2016 dictará clases en la Universidad Nacional de Rosario (UNR).



Dentro de las instalaciones del MPLbioR se encuentra el equipo de Resonancia Magnética Nuclear más potente y sensible del país que permitirá investigar la estructura de biomoléculas directamente en el interior de las células, una herramienta fundamental para el desarrollo de fármacos en fase pre clínica.



Quedó además habilitado el primer Centro Internacional de Microscopía de Excelencia Nikon de Latinoamérica, desde el cual se realizarán todas las demostraciones y anuncios de avances tecnológicos para la región.

La iniciativa demandó una inversión de 1.000.000 de euros con lo que se adquirió el equipo de resonancia magnética nuclear, más 300.000 dólares para los microscopios.

Rosario en el mapa mundial de las neurociencias


Con la presencia de Jorge Capitanich, Lino Barañao y Juan Manzur, la Sociedad Max Planck, de Alemania, abrió un laboratorio con instrumental de los más avanzados en el mundo. Estudiantes alemanes vendrán a doctorarse a la sede rosarina.



Un corte de cintas, además de un acto protocolar, puede posicionar a la ciencia que se desarrolla en un país en el mapa científico internacional. Rosario es a partir de ayer sede del segundo nodo que la Sociedad Max Planck de Alemania establece en Latinoamérica, el Laboratorio Max Planck de Biología Estructural, Química y Biofísica Molecular de Rosario (MPLbioR).

El acto estuvo presidido por el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, acompañado por los ministros de Ciencia y Salud, Lino Barañao, y Juan Manzur; el secretario de Transporte, Alejandro Ramos, y el de Ciencia, Tecnología y Producción para la Defensa, Santiago Rodríguez. El que se inauguró es un laboratorio del primer mundo que agrupa distintas disciplinas científicas, como la química combinatoria, la biología estructural, la biología celular y el uso de modelos animales, orientados a un objetivo más allá de la frontera: el descubrimiento de nuevos fármacos para el tratamiento de enfermedades neurodegenerativas, como Parkinson y Alzheimer.

El laboratorio cuenta con equipamiento de última generación, similar al que se encuentra en laboratorios de Europa y Estados Unidos. Ya trabajan veinticinco investigadores del Conicet (entre ellos dos argentinos repatriados que vivían en Barcelona) y prevén llegar a los cincuenta el año que viene.

El edificio del Max Planck Rosario de 1500 metros cuadrados se alza en el predio de la Ciudad Universitaria conocido como La Siberia. En su interior, está operativo un equipo de Resonancia Magnética Nuclear, el más potente y sensible de la Argentina y uno de los cinco que hay en todo el mundo. Está montado con tecnología de criosonda, que permitirá investigar la estructura de biomoléculas directamente en el interior de las células, convirtiéndose este laboratorio en uno de los pocos en el mundo especializado en la técnica de “In Cell RMN”, una herramienta fundamental para el descubrimiento de fármacos en fase preclínica.

En áreas como ésta para realizar investigación competitiva son necesarias inversiones de gran escala. En este caso, un millón de euros para la adquisición del equipo de Resonancia Magnética Nuclear y de 300 mil dólares para los microscopios.

En la carrera por el conocimiento, la calidad de los microscopios hace las grandes diferencias, es por ello que también se firmó un acuerdo para establecer el Centro Internacional de Microscopía de Excelencia Nikon de la Universidad Nacional de Rosario que será el primero en su tipo en Latinoamérica y el séptimo en el mundo (actualmente hay un solo centro en Estados Unidos, en el prestigioso Scripps Research Institute, y otros cinco distribuidos en Europa).

“Esto pone a Rosario en un sitio de excelencia. Y es posible en el marco de la inversión estructural que lleva adelante el Estado para generar las condiciones para dar saltos cualitativos. Porque además de desarrollar fármacos nuevos, estamos adquiriendo la capacidad para colaborar con la Anmat para analizar y controlar la calidad de los medicamentos que se comercializan en el país. Ya no va a hacer falta tercerizar o mandar a hacer los estudios al exterior. Esto es soberanía tecnológica”, destacó Darío Maiorana, rector de la Universidad Nacional de Rosario, a este cronista.

En ciencia, el nombre Max Planck es sinónimo de primer nivel internacional. La Sociedad Max Planck es una prestigiosa red de 80 institutos de investigación –de los cuales sólo seis están fuera de Alemania y dos están en la Argentina– dedicados a la investigación científica. Tras las universidades estadounidenses, es la organización que más premios Nobel genera, y financiada por el gobierno federal alemán cuenta con unos 1500 millones de euros para investigación, más que el conjunto de los países iberoamericanos, incluidos España y Brasil.

La dirección del laboratorio está a cargo de Claudio Fernández, científico repatriado en el año 2006 por el Programa Raíces del Ministerio de Ciencia y Tecnología, y de reconocida trayectoria en el estudio de las enfermedades neurodegenerativas. “Esta es la prueba de que la ciencia es tomada como política de Estado. Se produce con inversiones del Conicet, la universidad pública y los ministerios de Planificación, Ciencia, Salud y Educación. No nace de la voluntad de un sector o un solo ministerio, sino que es apoyado por muchos actores que trabajan en un rumbo decidido y que ha cambiado el ambiente para hacer ciencia”, sostuvo Fernández en diálogo con Página/12.

–¿Cómo lograron el reconocimiento de la Sociedad Max Planck?

–Llegamos a esta etapa después de rigurosas evaluaciones desde el año 2006, en que se inició el vínculo como Grupo Asociado, hasta que se decidió que fuéramos Laboratorio Internacional. La colaboración y el intercambio de investigadores y estudiantes durante todos estos años fueron la base del reconocimiento, pero fundamentalmente que hemos venido publicando en revistas (científicas) de reconocido prestigio internacional, lo cual puso de manifiesto la calidad del trabajo y la relevancia internacional del tema que investigamos.

Y también algo impensado hasta hace pocos años, desde Alemania vendrán a estudiar ciencia a la Argentina. Ha cambiado el paradigma de “fuga de cerebros” por otro de circulación de cerebros. El año próximo cuatro estudiantes alemanes llegarán a Rosario a hacer su doctorado internacional y vendrá a dictar clases a la Universidad Nacional de Rosario (UNR) el último Premio Nobel de Química, Stefan Hell, director del Instituto Max Planck de Biofísica Química de Göttingen, quien forma parte del cuerpo de profesores del Doctorado Binacional en Biociencias Moleculares y Biomedicina que la Universidad Nacional de Rosario dicta junto a la Universidad Georg-August de Göttingen de Alemania.

Ayer en el corte de cinta estuvieron también el embajador alemán, Bernhard Graf Von Waldersee; el vicepresidente de la firma Nikon, Jim Hamlin, y el director del Instituto Max Planck, Christian Griesinger, entre otras autoridades. Se espera que pronto el mundo de las neurociencias reciba noticias desde Rosario.

El Nobel de química que dará clases en Rosario.


Stefan Hell, último Premio Nobel de Química, manifestó desde Göttingen: “Estoy complacido de que el Laboratorio Máximo Planck de Rosario se establezca como un polo científico de relevancia en el estudio de moléculas de las enfermedades neurodegenerativas. Estoy convencido de que la combinación de experiencia y equipamientos harán de Rosario un lugar muy competitivo. De hecho, mi grupo ya posee una relación de colaboración científica con la Argentina”.



En este sentido, Roberto Salvarezza, presidente del Conicet, afirmó que “la integración de la Argentina al sistema de ciencia y tecnología del mundo no sólo se observa a través de la producción de conocimiento, sino también por el interés que despierta como socio destacado en países como Alemania, Estados Unidos o Francia. La cooperación con Alemania es una de las más fuertes para nuestro país. En particular la cooperación con la Sociedad Max Planck ha permitido a lo largo de 20 años realizar ciencia de alto nivel y formar recursos humanos de excelencia”.

El director del Instituto Max Planck de Göttingen, Christian Griesinger, relató a Página/12 que “la Sociedad Max Planck tiene contactos y colaboraciones con las mejores instituciones científicas en todo el mundo. En este caso nos beneficiamos mutuamente con el intercambio de científicos en todos los niveles, desde estudiantes de doctorado a líderes, directores de grupo, basados en los intereses comunes por la tecnología y la ciencia básica”.

–¿Cuáles son los objetivos que esperan alcanzar con este instituto?

–Esperamos excelente investigación básica en el campo de la biología estructural, biología molecular, biología química, biología celular y microscopía. También espero que, a través de la integración de los métodos en un mismo lugar, surja un valor añadido más claro, de forma que los científicos en Rosario puedan elaborar importantes avances desde investigación básica hasta su aplicación. Pero también espero que el instituto trabaje activamente en otras posibles aplicaciones, tales como la propagación de enfermedades infecciosas en América del Sur. Asimismo, espero que el laboratorio atraiga a través de su plataforma tecnológica integrada a jóvenes científicos que puedan trabajar en cuestiones innovadoras con los equipos más modernos, que luego saldrán al mundo y volverán a la Argentina con otras impresiones para seguir trabajando allí en el más alto nivel. La trayectoria de Claudio Fernández debería ser tomada como un ejemplo para muchos más científicos en la Argentina.
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