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Inmigración alemana en Argentina

La inmigración alemana en Argentina está integrada por los germano argentinos (en alemán: Deutschargentinier) quienes son los alemanes emigrados a la Argentina y los argentinos de ascendencia alemana. El término "alemán" por lo general se refiere a los alemanes étnicos que emigraron a la Argentina desde Alemania, pero también se consideraban en el mismo grupo de emigrantes desde Austria, Francia, Hungría, Polonia, Rumania, Rusia, Suiza, Luxemburgo, la ex Yugoslavia y otros lugares de Europa. Algunos germano argentinos, o sus antepasados, se asentaron previamente en Brasil, y más tarde emigraron a la Argentina. Si bien Alemania como entidad política fue fundada en 1871, el idioma alemán y la cultura han sido tradicionalmente más importantes que el país de origen, como base de la conciencia étnica y nacional de los alemanes. A pesar de eso, los alemanes hablan diferentes dialectos en diferentes regiones específicas como el frisón, pomeranio, prusiano, suabo, plautdietsch, hunsrückisch, alemán del Volga y otros. Actualmente, los descendientes de alemanes constituyen el tercer grupo étnico más grande de la Argentina con más de 2 millones de descendientes de alemanes del Volga solamente. Miles de germanos argentinos se han convertido en profesionales y técnicos como médicos, burócratas, profesores y soldados. Tuvieron gran influencia en el sistema educativo argentino y muchas escuelas alemanas se hicieron un lugar en el país. De hecho, el ejército argentino planeaba el reclutamiento de un gran número de científicos y técnicos alemanes para las industrias. Muchos empresarios y profesionales alemanes creen que la Argentina fue industrializada y que podrían estrecharse mayores lazos a través de la tecnología avanzada alemana. También tuvo lugar la creación de periódicos en idioma alemán como el Argentinisches Tageblatt, que significa el "diario argentino", y continúa en circulación hasta nuestros días.

Jóvenes de Crespo, Entre Ríos. En esta ciudad, la mayoría de los argentinos son descendientes de alemanes del Volga. El eslógan de la ciudad es «Crespo: crisol de razas, cultura de la fe y el trabajo», en referencia a los alemanes del Volga, italianos, españoles, judíos y otras comunidades que integran su población

Otros nombres Germano-argentinos


Descendencia estimada Más de 3 millones


Asentamientos y comunidades activas

1.ºCórdoba, Buenos Aires, Provincia de Buenos Aires, Entre Ríos, Provincia de La Pampa, Provincia de Río Negro, Misiones, Chaco, Santa Fe, Neuquén.

Asociaciones civiles destacadas
1.º Argentinisches Tageblatt


Historia

Cuando llegó la primera ola de científicos alemanes a la Argentina durante la década, antes de 1914, ya se había encontrado con una gran comunidad alemana establecida en el país. Entre 1885 y la Primera Guerra Mundial la población de la Argentina se duplicó con la llegada de más de 3 millones de inmigrantes europeos, 100.000 de los cuales hablaban alemán. Muchos apellidos de inmigrantes germánicos del siglo XX siguen resonando hasta la fecha como Altgelt, Born, Braun, Bracht, Bunge, Bullrich, Frers, Holmberg, Klappenbach, Mallmann, Meyer, Seeber, Stegmann, Tornquist, Zimmermann, Zuberbuhler y otros que componen nada menos que las familias tradicionales del país. Comenzaron a formarse fuertes comunidades alemanas en la Argentina, y especialmente en Buenos Aires lo hicieron con sus propias escuelas, hospitales, tiendas, teatros, clubes deportivos y bancos. Muchos de estos alemanes, que llegaron directamente desde Alemania y se asentaron en la capital se asimilaron en la clase media-alta argentina, y mantuvieron fuertes vínculos con la cultura alemana, ofreciendo instrucción alemana de alta calidad para que sus hijos no estuvieran en una situación de desventaja en caso de regresar a Alemania.

La inmigración alemana a la Argentina tuvo lugar durante 5 períodos principales: antes de 1870, de 1870 a 1914, de 1918 a 1933, de 1933 a 1940 y posteriormente a 1945. Durante el primer período, hasta 1870, la inmigración a la Argentina fue en general baja, y fue creciendo con el tiempo. De allí parte la existencia de las "colonias alemanas" del interior del país, un fenómeno notable en la historia de la inmigración del país a pesar de ser una práctica común entre los inmigrantes de origen alemán.

Durante el segundo período, desde 1870 hasta 1914, la Argentina experimentó un gran auge de la inmigración debido a la expansión económica y a la producción de trigo y carne vacuna de las pampas. En este marco de tiempo, se desarrollaron varias instituciones, que a menudo son examinadas en los estudios académicos, como los periódicos, las escuelas y clubes sociales. A pesar de todo, una vez en la Argentina, los inmigrantes alemanes desarrollaron una nueva identidad germánica argentina. Un ejemplo de ello puede encontrarse en los estudios del Argentinisches Tageblatt, que fue fundado por un inmigrante suizo, pero en la década de 1930, se convirtió en el principal foro de los alemanes contrarios a la Alemania nazi de la Argentina, y de los exiliados del Reich. En este período se dio también la llegada de los alemanes del Volga al país, un pueblo de agricultores que emigró en masa para establecerse en el interior de las provincias.

Durante el tercer período, después de una pausa durante la Primera Guerra Mundial, la inmigración a Argentina otra vez continuó y los voceros alemanes vinieron en sus números más grandes. Esto puede ser atribuido a un aumento de las restricciones de inmigración en los Estados Unidos y Brasil, así como a las condiciones declinantes en la post Primera Guerra Mundial en Europa. Este período es de interés particular porque mientras los grupos más viejos de germanoparlantes comenzaban a sentir la crisis cultural debido a las políticas de asimilación del estado argentino, las nuevas llegadas dieron una nueva vida a instituciones culturales alemanas, como el periódico ya mencionado, y crearon nuevos. Entre 1905 y 1933, el número de escuelas alemanas se elevó de 59 a 176.

Durante el cuarto período, desde 1933 a 1940, la Argentina experimentó otro aumento de la inmigración germanoparlante, la mayoría de los cuales fueron exiliados del régimen alemán. En total unos 45.000 alemanes llegaron en este momento, eran mano de obra calificada, y a diferencia de los alemanes del Volga, se establecieron en Buenos Aires. De 1933 a 1945, los alemanes componen el 28% del total de la inmigración a la Argentina (contando sólo a ciudadanos alemanes, sin incluir a los alemanes étnicos ya que fueron registrados bajo otras nacionalidades).

La quinta y última categoría de la inmigración alemana a la Argentina implica el período siguiente a la Segunda Guerra Mundial. Los números no son tan grandes como en el pasado y los conceptos de aculturación lingüística y cultural y la persistencia no se abordan de la misma manera. Estos grupos ya no se congregaron al llegar y participaron más abiertamente de la cultura de masas. Además, a causa de la etapa posterior a la Segunda Guerra Mundial, y las consecuencias de germanofobia que ella implicó en muchos casos, el proceso de asimilación se llevó a cabo mucho más rápidamente.

La primera imprenta en territorio argentino fue obra de los jesuítas alemanes P. Segismundo Aperger y Juan Bautista Neumann


Reina de la colectividad alemana electa en la Fiesta Nacional del Inmigrante de 2005 en Oberá, Provincia de Misiones


Colectividad alemana durante el desfile de inauguración de la XXXIV Fiesta Nacional del Inmigrante en Oberá



Fuente Riqueza Agropecuaria Argentina en Plaza Alemania de Buenos Aires, obsequiada por la comunidad alemana al pueblo argentino con motivo de los festejos del primer centenario de la Revolución de Mayo

Inmigración alemana del Volga en la Argentina

Catalina II de Rusia (ella misma una alemana de Rusia, nacida en Stettin, ahora Szczecin en Polonia) hizo una proclamación abierta de inmigración para alemanes cristianos que desearan vivir en el Imperio ruso, con fecha de 22 de julio de 1763. Esto marcó el comienzo de una mayor presencia de alemanes en el Imperio. Casi inmediatamente después se fundaron varias colonias en la parte baja del río.



Entrada a Colonia Hinojo


Colegio primario y secundario Santa Teresa
La inmigración alemana fue motivada en parte por la intolerancia religiosa y la guerra en Europa Central, así como por difíciles condiciones económicas. La declaración de Catalina II liberaba a los inmigrantes alemanes de prestar el servicio militar en Rusia (impuesto por nativos rusos) y de la mayoría de los impuestos. Se colocaba a los recién llegados fuera de la jerarquía feudal de Rusia y se les concedía una considerable autonomía interna. Por aquel entonces, emigrar a Rusia daba a la mayoría de ellos los derechos políticos que no podían ejercer en su propia tierra debido al despotismo del resto de Europa.

Sin embargo, con el tiempo los privilegios prometidos por Catalina II caducaron y eso provocó que fuertes contingentes de alemanes del Volga decidieran emigrar hacia América. Lo hicieron hacia Canadá, Estados Unidos, Brasil y Argentina y, en el caso de este último, fundando colonias agrícolas en el interior de las provincias, muchas de las cuales subsisten en la actualidad.9

La mayor parte de la población de la ciudad de Crespo en el Provincia de Entre Ríos, de Coronel Suárez en la Provincia de Buenos Aires, y de Juan José Castelli en la Provincia del Chaco está compuesta por descendientes de alemanes del Volga.

Al día de hoy, dentro del gran grupo de germano argentinos, los descendientes de alemanes del Volga componen la mayor parte,6 y contrario a lo que ocurrió en los comienzos de la inmigración alemana, no residen en Buenos Aires sino en el interior de la Argentina, cerca de los centros de colonización.


San José (arriba) y San Miguel Arcángel

son dos ejemplos de la inmigración alemana en el interior de la provincia de Buenos Aires, ambas pobladas prácticamente en su totalidad por alemanes del Volga.

Aporte alemán a la cultura argentina

Ciencias (Inmigración de científicos alemanes en la Argentina)

Argentina se vio beneficiada por la llegada de una gran ola de inmigrantes alemanes profesionales, en su gran mayoría dedicados a la ciencia. Los científicos alemanes influyeron ampliamente en la educación argentina. Lo hicieron fundando centros de estudio, ocupando cargos en universidades, y estudiando desde la Argentina para provecho de su nuevo país. Algunos de ellos fueron Carlos Berg, Guillermo Bodenbender, Osvaldo Boelcke, Emilio Hernan Bose, Luis Brackebusch, Rafael Bullrich, Arturo Eduardo Burkart, Hermann Burmeister, Claro Cornelio Dassen, Adolfo Döring, Oscar Döring, Emilio Frers, Julián Frers, Silvio Gesell, Franz Stephan Griese, Pablo Groeber, Juan Hartmann, Eduardo Ladislao Holmberg, Kurt Hueck, Christofredo Jakob, Juan Keidel, Roberto Kiesling, Alejandro Korn, Otto Krause, Franz Kühn, Oscar Kühnemann, Federico Kurtz, Rodolfo Kusch, Pablo G. Lorentz, Rolf Mantel, Ernesto Mayer, Wolfgang Meckbach (profesor fundador del Instituto Balseiro), Teodore Meyer, Fernando Moog, Gustavo Niederlein, Anastasius Nordenholz, Carlos Nordmann, Raúl Prebisch, Carlos Segers, Werner Schad, Friedrich Schickendantz, Walter Schiller, Otto Schneider, Augusto Gustavo Schulz, Hans Schumacher, Felipe Schwarz, Marta Teodora Schwarz, Carlos Segers, Rodrigo Bustus Singer, Rolf Singer, Otto Solbrig, Baldomero Sommer, Alfred Stelzner, Adolph Strümpell, Teodoro Juan Vicente Stuckert, Kurt Tank Max Tepp, Otto von Arnim, Arturo von Seelstrang, Guillermo Wallbrecher, Felix Weil Ricardo Wichmann, Anselmo Windhausen y Kurt Wölcken, entre otros.

Hermann Burmeister, naturalista, paleontólogo y zoólogo alemán, fundador de la Academia de Ciencias Naturales de Córdoba, entre otras

Arquitectura
Los primeros arquitectos alemanes en la Argentina fueron jesuitas que se establecieron en el siglo XVIII. Por ejemplo, la iglesia más antigua que se conserva en Buenos Aires, la Iglesia de San Ignacio, fue construida por un alemán (Juan Krauss (1664-1714), que llegó en 1697). Y a ellos le siguieron un montón de ingenieros y arquitectos alemanes que llevaron a cabo muchísimas obras públicas, puertos, puentes, templos, colegios, etc hasta fechas más recientes a lo largo y a lo ancho de la Argentina.

El antiguo Hospital de Clínicas José de San Martín de la Universidad de Buenos Aires (1879-1881) fue diseñado por un alemán (Felipe Schwarz), la ciudad de La Plata fue delineada por un alemán (Carlos Glade, 1882). La Legislatura de La Plata (1882) fue diseñada por Gustav Heine y Georg Hägemann (arquitectos en Hannover), para la gestión del sitio, enviaron a Carlos Nordmann a Argentina. La municipalidad de la misma ciudad fue diseñada por Uberto Stier (arquitecto en Hannover). El Mercado de Frutos de Avellaneda (152.000 metros cuadrados), el mayor wool-stock del mundo, fue construido por el alemán Fernando Moog, el mismo que más tarde también diseñó el Teatro Odeón.

La fachada de la Iglesia de San Francisco de Buenos Aires fue remodelada (1911) por Ernesto Sackmann, el Edificio Lahusen de Buenos Aires (Paseo Colón esq. Moreno) fue proyectado por el mismo. El antiguo Teatro Coliseo fue diseñado por Carlos Nordmann y Ernesto Meyer. El edificio de Mitau y Gretter (Cangallo 838, Bs As), la casa de Rogelio Yrutia (Arcos y O'Higgins, Bs As) y el antiguo Club Alemán, hoy Círculo Aeronáutico (Av Córdoba, Bs As) fueron construidos por Hans Schmitt. El edificio Villalonga (Balcarce y Moreno, Bs As), y el Marriott Plaza Hotel (1909) fueron proyectados por Alfred Zucker (1852-1913). El actual Hotel Moreno fue construido por Juan Kronfuss. El Primer presidente de la Sociedad de Arquitectos fue Ernesto Bunge, el mismo que proyectó la Penitenciaría Nacional (1870), la Capilla de Santa Felicitas, la Escuela Normal de Maestras, y el Hospital de Niños de Buenos Aires. Carlos Altgelt estudió en Alemania y en 1883 diseñó el edificio de la Dirección General de Escuelas de La Plata, proyectó la escuela Petronila Rodríguez (hoy Ministerio de Educación) y muchos otros edificios, incluyendo la cede de la agrupación socialista Verein Vortwärts, hoy demolida.


El Obelisco de la ciudad de Buenos Aires fue diseñado por el arquitecto Alberto Prebisch, un argentino descendiente de alemanes, y su construcción estuvo a cargo de la empresa alemana G.E.O.P.E- Siemens Bauunion - Grün & Bilfinger
El Palacio de Justicia de La Plata fue proyectado por Adolfo Büttner, el Museo Provincial de Bellas Artes Emilio Caraffa de Córdoba fue construido por Juan Kronfuss y las instalaciones militares de Campo de Mayo fueron construidas por la compañía Siemens Bauunion, al igual que el edificio de Teléfonos del Estado (Corrientes y Maipú, Bs As). El Pasaje Siemens, con salida a la Avenida de Mayo, es un diseño de Hans Hertlein, mientras que el Subte "A" (1913), la Galería General Güemes (1915), el Correo Central (1915), el frigorífico Amour La Plata (1916), el Colegio Nacional de Buenos Aires (1918 en adelante), la Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini, la usina CADE Puerto Nuevo (1925) y el obelisco de Buenos Aires (1936) son obras de la empresa alemana GEOPÉ, que tenía como director al alemán Juan Hartmann.

Municipalidad de Villa General Belgrano, Córdoba.




Niña de Coronel Suárez, Argentina tomando mate. En esta ciudad, la mayoría de los argentinos son descendientes de alemanes del Volga



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