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Inmigración rusa en Argentina

La inmigración rusa en Argentina (en ruso: Русские в Аргентине) es el movimiento migratorio proveniente de la Federación Rusa en Argentina, aunque generalmente se cuentan como rusos a todas aquellas naciones que fueron parte de la Unión Soviética, ya que muchos inmigrantes provenientes de estos países (antes del desmembramiento de la Unión) emigraban con pasaporte ruso. En Argentina vive la mayor comunidad rusa en América Latina y la comunidad suele celebrar el Día de la Victoria.

Hay 250.000 personas de origen ruso viviendo en Argentina. Sobre todo en el Gran Buenos Aires. La mayoría llegaron entre 1880 y 1921. Hacia esa época, los oriundos del Imperio Ruso constituían un 5% de la población del país.1 Una parte más pequeña de la comunidad llegó al país sudamericano en la década de 1990. A grandes rasgos se pueden contar cinco grandes olas de inmigración rusa en la Argentina, siendo las últimas tres de ellas constituidas netamente por rusos (las dos primeras se componían además por grandes contingentes de personas provenientes de otros lugares de Europa del Este, incluidos los alemanes del Volga)


Catedral ortodoxa rusa de la Santísima Trinidad ubicada en el barrio porteño de San Telmo. Obra del arquitecto noruego-argentino Alejandro Christophersen.


Descendencia estimada:250.000 aprox.
Idiomas: español rioplatense y ruso
Religiones: Iglesia ortodoxa rusa, Judaísmo, entre otros.

Historia

Primera ola
La primera ola que vino de Rusia a la Argentina, estaba compuesta por alemanes del Volga, que, después de la introducción en Rusia de servicio militar universal en 1874, comenzaron a emigrar a la Argentina. Así que ya para 1910 la población era de 45.000 alemanes. En los 80 años en la Argentina se han asentado muchos de los eslavos - búgaros, serbios y montenegrinos, muchos de los cuales estaban en busca de un país católico, patrocinio de la Rusia ortodoxa, que se estableció en 1885 con relaciones diplomáticas con la Argentina.

Segunda ola
Alrededor desde 1890, se produjo una ola de emigración de judíos de Rusia, lo que llevó a que en 1910 la población judía proveniente de Rusia ascendiera a 100.000. En 1891, la Sociedad Barón Hirsch fue fundada para ayudar a la colonización judía.

Tercera ola[editar]
Tras la convocatoria de los reclutadores de Rusia a la Argentina comenzaron a llegar los trabajadores de temporada, en su mayoría campesinos de las provincias occidentales de Rusia. Uno de los más destacados representantes rusos de la época era un embajador extraordinario de la República Argentina, S. Alexander, hijo de Jonas, que sirvió como embajador en Brasil, y antes de eso, como ex Ministro Residente Montenegro. Pasando a lo largo de la costa este de América Latina, publicó su obra "En América del Sur." Gracias a sus esfuerzos, se arraigaron ortodoxos en Argentina. El 14 de junio de 1888 en Buenos Aires se inauguró la primera Iglesia Ortodoxa en América del Sur, solo constituida por un par de estrechas habitaciones. Este templo, que más tarde se convirtió en un lugar de apoyo mutuo, se abrió el 23 de septiembre de 1901, en la calle Brasilia, con la asistencia del abad de Constantino Gavrilovic Izraztsov (1865-1953) y lleva el nombre de Catedral de la Santísima Trinidad.3 El templo fue construido en el estilo de las iglesias de Moscú del siglo XVII por el académico y arquitecto Alejandro Christophersen quien trabajó en la obra.

Tras la revolución rusa de 1905, la emigración hacia América Latina se había triplicado, en comparación con los veinte años anteriores, y dentro de ella no sólo había judíos y rusos, sino también ucranianos y de otras nacionalidades. El número total de personas que llegaron al nuevo país fue de 120.000, convirtiéndose en el tercer grupo europeo más importante de la Argentina tras los españoles, en segundo lugar, y los italianos ocupando el primero.


Silvana Mariel Kwatyrka, representante de la colectividad rusa, durante el desfile de inauguración de la XXXIV Fiesta Nacional del Inmigrante en Oberá, provincia de Misiones.

Cuarta ola[editar]
Como resultado de la Guerra Civil en Rusia comenzó el flujo de las olas de emigración rusas que atravesarían la península de Crimea, Estambul, y luego de los Balcanes y Europa occidental.

Durante la Segunda Guerra Mundial, la mayoría de los rusos que vivían en América Latina compartían sentimientos pro-soviéticos, y después de la guerra aumentó la simpatía y una iglesia del Patriarcado de Moscú se inauguró en Buenos Aires. También hubo un nuevo éxodo de emigrantes desde Europa. En 1948, el presidente Juan Domingo Perón dictó una ley que permite la admisión de 10.000 rusos. Entre ellos, muchos eran ex fascistas de uznkikami de los campos de concentración. También llegaron a la Argentina otros 5.000 a 7.000 personas.

Entre ellos se encontraban diez sacerdotes de la Iglesia Ortodoxa Rusa y unos pocos cientos de soldados. También emigraron generales, unas cuantas docenas de coroneles, Caballeros de San Jorge, oficiales de la Armada Imperial Rusa, cadetes imperiales y cadetes de Relaciones Exteriores.

En 1969, el Arzobispo Leoncio (Vasily Konstantinovich Filipovich) llegó a Buenos Aires desde Chile. Se dedicó a la tarea de superar la división entre la Unión Soviética y las congregaciones de monárquicos. Él murió en 1971, y la división fue superada sólo en la década de 1990.

Quinta ola[editar]
La última ola de emigración coincidió con la Perestroika y los rusos incluidos llegaron en busca de trabajo y de residencia permanente en la Argentina.




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