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Israel pierde los nervios con la Corte Penal Internacional



JERUSALÉN. - "Se acerca el día en el que los dirigentes y los colonos israelíes no podrán salir del país. Sólo podrán viajar a Estados Unidos", dice un funcionario palestino en reacción a la decisión de la Corte Penal Internacional (CPI) de iniciar una investigación preliminar para determinar si en Palestina se ha cometido crímenes de guerra en los últimos meses.

El tribunal de La Haya ordenó el viernes esta investigación por iniciativa propia. La investigación, que no tiene fecha de conclusión, ha conseguido meter nervios y presión sobre el Estado judío, acostumbrado a lidiar con el conflicto por medio de la fuerza militar y al margen de los foros internacionales.

El primer ministro Benjamín Netanyahu ha calificado la iniciativa de "absurda" e "hipócrita" y ya está colaborando con EEUU para anular o frenar sus consecuencias en la medida de lo posible. Netanyahu también ha escrito a sus aliados en Occidente para que interrumpan inmediatamente la financiación de la CPI, que en su mayor parte se sostiene gracias a dinero de la Unión Europea.

Fundada en 2002, la CPI la integran 122 países de todo el mundo aunque ni EEUU ni Israel forman parte de ella. Hasta ahora ha iniciado 36 procesos por crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad y genocidio, pero todos ellos se han abierto contra líderes africanos.

Esta circunstancia ha hecho que en el tercer mundo se defina a la CPI como "un tribunal dirigido exclusivamente contra negros y morenos". La investigación preliminar sobre lo sucedido en los territorios palestinos en los últimos meses significa que es la primera vez que la CPI podría actuar contra "blancos" y occidentales.

La dirigente palestina Hanan Ashrawi ha recalcado que esta será la primera vez que Israel tendrá que responder de sus acciones ante tribunales internacionales, y el ministro de Exteriores Riad al Malki ha señalado que ya nadie puede detener el proceso que se ha iniciado en La Haya.

Las palabras de Malki llegan después de que durante los últimos días haya circulado la noticia de que el presidente Mahmud Abás ha prometido al presidente egipcio Abdel Fattah al Sisi, estrecho aliado de Israel, que Palestina retirará su demanda en el caso de que Israel se avenga a negociar de una manera seria.

"El proceso no se puede detener puesto que no depende de Palestina. El fiscal de la CPI puede iniciar una investigación por iniciativa propia, como ocurrió el viernes último, o incluso cualquier ONG internacional puede recurrir a la CPI. Es decir que esta cuestión ya no depende del presidente Abás", indica un funcionario palestino.

Las gestiones preliminares de la CPI establecerán si existen "indicios razonables" para determinar si en los territorios palestinos se han cometido crímenes de guerra a partir del 13 de junio pasado, la víspera de la última invasión israelí de la Franja de Gaza, llamada operación Margen Protector, en la que murieron unos 2.200 palestinos, en su inmensa mayoría civiles, y 73 israelíes, en su inmensa mayoría soldados.

Uno de los argumentos que están utilizando Estados Unidos e Israel para desacreditar a la CPI es que el tribunal ha reconocido a Palestina pese a que no es un Estado con jurisdicción. Sin embargo, en 2012 la Asamblea General de las Naciones Unidas incorporó a Palestina como “estado no miembro”, lo que ha facilitado su acceso a distintos organismos internacionales.

En un principio parece que Israel no va a testificar ante la CPI con el fin de no reconocer a un tribunal del que no forma parte. Sin embargo, los israelíes han comenzado a realizar declaraciones en el sentido de que Margen Protector fue una operación defensiva para acabar con el lanzamiento de millares de cohetes que dispararon las milicias de la Franja de Gaza.

Otro argumento que Israel ha empezado a usar con insistencia es que el gobierno de la Autoridad Palestina ha firmado un acuerdo con Hamás, una organización que en Occidente se califica ampliamente de "terrorista", y por lo tanto la ANP también sería "terrorista".

Precisamente Hamás se congratuló el sábado de la decisión de la CPI y dijo que los palestinos van a presentar millares de testimonios para probar los supuestos crímenes de guerra cometidos por Israel. Mientras tanto, la presidencia palestina de Ramala prefirió no difundir ningún comunicado.

Los palestinos consideran que su demanda más importante está relacionada con los asentamientos judíos en los territorios ocupados y esperan que la CPI los denuncie como crimen de guerra. En la actualidad unos 650.000 colonos judíos residen en Cisjordania y su número crece significativamente cada mes.

El inicio de este proceso coincide con una radicalización de los atentados antisemitas en Europa, una circunstancia a la que no paran de referirse tanto Netanyahu como otros líderes israelíes. Israel está usando esos atentados para salvaguardar la ocupación y transmitir veladamente a Occidente la idea de que la ocupación es una consecuencia del antisemitismo.

El expresidente Jimmy Carter advirtió la semana pasada que lo que está ocurriendo en Europa guarda relación en gran parte con el conflicto israelo-palestino, dando a entender que una manera de luchar contra el antisemitismo en resolver ese conflicto, algo de lo que en Israel no quieren oír hablar.

De hecho, Netanyahu está tratando de frenar o acabar con la iniciativa de La Haya de todas las maneras posibles pero sin hablar nunca de la ocupación. El primer ministro israelí ha dado luz verde a los senadores estadounidenses para que suspendan todo tipo de ayuda a los palestinos con el fin de presionar a Abás para que detenga el proceso de la CPI, algo que Abás ya no puede hacer.
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