Check the new version here

Popular channels

Japón dedicará día festivo a las montañas

Nadie que haya pasado un mínimo de dos segundos en Internet puede encontrar chocante la afirmación "Japón es el país más extravagante que existe". La nación nipona es todo un tesoro de secretos culturales, tan raros como fascinantes, por descubrir. Un dato poco desconocido pero no por ello menos excepcional es su increíble cantidad de días festivos al año: nada menos que 16, muy por encima de la media del resto de países occidentales. Y ahora, el gobierno va a añadir uno nuevo: el día nacional de las montañas. Aquí tiene su jornada libre, caballero.

Como explican en la BBC, el día de las montañas, una vacación pública para todos los trabajadores del país (algo así como, digamos, el 15 de agosto para los españoles o el 5 de febrero para los mexicanos), se suma a una larga lista de días nacionales de lo más extraños. Japón está repleto de ellos, y se salen de la habitual miriada de conmemoraciones institucionales (independencias, constituciones, revoluciones, etcétera) que puebla el resto de naciones del mundo.



Al día de la montaña hay que sumar, por ejemplo, el día del verdor, el día de la marina o el día del deporte. Todos ellos son festivos de pleno derecho.

Qué le pasa a Japón con los festivos

El día de la montaña es una mezcla de la idiosincrasia particular del país con sus particulares problemas laborales.



Por un lado, Japón tiene una relación muy especial con su entorno. El país ha sido definido históricamente por su carácter isleño y aislado (pasó tres siglos voluntariamente cerrado en sí mismo, sin contacto directo con otros estados del exterior), y también por lo accidentado de su geografía, repleta de montañas y volcanes. La altísima concentración y densidad poblacional se explican por lo inhabitable de gran parte del país. De ahí surge, de forma directa, el día de las montañas: forman parte del imaginario nacional y místico de Japón.

La excusa puede sonar baladí, pero el amplio número de días festivos obedece a motivos de carácter prosaico. El trabajador japonés pasa muchas horas en la oficina o frente al ordenador. No tanto como el mexicano, pero sí más que el español, a la cabeza en Europa. La particular y entregada cultura del trabajo japonesa (que interpreta la huelga como un aumento de la productividad) hace que sus ciudadanos no se cojan todas las vacaciones que debieran (sucede algo parecido en Estados Unidos). Eso es un problema.

Japón atraviesa años de estancamiento económico. El país cuenta con una base demográfica altamente envejecida, lo que reduce el dinamismo de la sociedad. De forma paralela, la permanente parálisis de crecimiento a la que el país se ve sometido ha provocado que el consumo se haya congelado cuando no decaído, reduciendo sus positivos efectos en la economía. Contar con 16 días festivos al año es una forma, para el gobierno, de invitar a los japoneses a salir, disfrutar del aire libre y comprar y consumir cosas. A obligarles a dejar el trabajo.



El listado es muy divertido.



ntre otros, dominan aspectos de hondo calado cultural como el respeto a los mayores o homenajes a acontecimientos naturales, como los equinocios, el verdor o las montañas, recientemente añadidos. El calendario festivo japonés, al contrario que gran parte de los occidentales, se rige menos por cuestiones directamente religiosas (como la celebración de un santo) y más por aspectos de carácter si bien abstracto, más transversales. El perfil singular del sintoismo, la religión nacional y con elementos animistas, puede que ayude a ello.

Hay otros lugares con festivos muy raros

La abundancia de días festivos en Japón es excepcional, pero no tanto la presencia de días nacionales festivos que se salen de la norma.

El mundo está relativamente repleto de ellos. En las islas Bermudas, por ejemplo, se celebra el muy redundante Día de la Bermuda (24 de mayo) consistente en la celebración un punto hortera pero enteramente entrañable de tan caribeño atuendo. Las fotos de la jornada, que es festivo nacional, son tan risueñas y bizarras como esta. En Bután, por su parte, sin salida al mar y rodeado de montañas, tienen el Día de la Bendita Lluvia, traducido libremente, que celebra y homenajea la relación de sus ciudadanos con el agua de los ríos y los cielos.



En Turkmenistán prefieren dedicar un día festivo nacional a los melones. La decisión la tomó Saparmurat Niyazov, presidente del país desde su independencia como república hasta su muerte en 2006 (autoerigido como Turkmenbashi, padre de todos los habitantes del país, y presidente vitalicio). Se celebra y santifica una variedad de melón (Cucumis melo) típica del país y muy apreciada. En Kenia, por su parte, todos los 6 de noviembre son festivos en honor a la victoria electoral de Barack Obama, de ascendencia keniata, en 2008.

Desde 2013, todos los coreanos tienen fiesta el 9 de octubre en conmemoración del Día del Abecedario Coreano, un hito lingüístico y muy particular de la península coreana, distintivo a aquellos de Japón o China. El Hangul, expresión gráfica de la lengua coreana, tiene sus orígenes alrededor del siglo XV, y representa toda una fuente de orgullo e identificación nacional para los coreanos. Es quizá el ejemplo más encantador, fuera de la norma Occidental, del amplio número de singulares días festivos del mundo. Aunque en ningún lugar haya tantos como en Japón.
0
0
0
0No comments yet