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Jerusalen en el Coran


Jerusalen en el Coran




Si consideramos la importancia teológica, psicológica y también social que la ciudad de Jerusalén ocupa en el pensamiento judío y cristiano, es obvio que no nos maravillaríamos de las decenas de referencias que hay tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento.


En verdad las Escritura y los distintos hechos políticos y religiosos que se han desarrollado en esta ciudad han creado esta dependencia religiosa y cultural.


Los acontecimientos históricos, actuales o no, de distinto orden, sucedidos en Jerusalén y el afecto cultural y religioso que los musulmanes tienen por Jerusalén, hace suponer que también en el Corán debemos encontrar una cierta cantidad de citas.


Esta expectativa, por el contrario, es ampliamente decepcionarte.


Abrir el Corán y buscar cualquier referencia a la ciudad de Jerusalén, entre la variedad de nombres con que es conocida, no da ningún resultado.

En realidad Jerusalén no es nunca explícitamente mencionada.





Hay referencias que nosotros podemos deducir presentando a la Ciudad Santa en cuanto ligada a los sucesos presentes en la Biblia o en los Evangelios Apócrifos(1) que sabemos sucedieron o que la tradición teológica-cultural judía y cristiana han colocado en Jerusalén.


Indicamos solo algunos:


La promesa de un descendiente a Zacarías (Sura 19,1-15). Igualmente una tradición pone la promesa del nacimiento de Isaac y Jacob como la de Jesús(2) en Jerusalén. El relato de la Última Cena bajo la forma de una mesa preparada descendida del cielo (Sura 5,112-115). La muerte aparente de Cristo sustituido por un socias (Sura 4, 157-158). Dos citas idénticas se han querido referir a Jerusalén (o quizá Jericó) pero nada de concreto se puede decir al respecto.





“… si el pensamiento nos lleva a Jerusalén,
lo debemos a las Sagradas Escrituras…”


“Y cuando decimos: entren en esta ciudad y coman lo que quieran en abundancia pero entren por la puerta postrándose y diciendo: ‘Perdón’, y nosotros perdonaremos vuestros pecados y seremos grandes con los buenos” (Sura 2, 58; 7,161).


Es un versículo en el contexto del Éxodo de Israel, en la cual algunos autores han visto la referencia a la conquista de Jericó. La referencia al perdón puede haber hecho pensar en Jerusalén. Según una tradición, aquí los ángeles interceden por sus moradores, Allah (Dios) mira con benevolencia sus habitantes y perdona sus pecados. Siguiendo la tradición musulmana, el paraíso es puesto en las proximidades de Jerusalén. Del paraíso se abre una puerta hacia Jerusalén a través de la cual pasa una luz (la gracia) que apaga el fuego del infierno y manifiesta la misericordia de Allah. Otra puerta se abre del cielo hacia los alrededores de la ciudad y serán perdonados los pecados de aquellos que cumplan las acciones relativas a los Cinco Pilares del Islam. Para algunos autores este versículo es una alegoría de quien está por entrar por la puerta de los mandamientos y se postra en signo de humillación. Nos encontramos de frente a la teología de Jerusalén. Veremos que la exaltación de la Ciudad Santa es posterior al primer período histórico del Islam.



En la Sura 2,142 ss., en un contexto en que parece que Allah quiere tomar distancia del pueblo judío por haber escondido la verdad de su revelación, se habla de la “dirección” (qiblah) de la oración. Sabemos que los pueblos orientales rezaban vueltos hacia oriente, donde surgía el Sol. Con respecto a los judíos esa costumbre permanece hasta cuando, queriendo centrar toda la atención sobre el Templo, se fijó la nueva dirección de la oración sobre Jerusalén.


En el Corán, Sura 2 se habla de una primer “dirección” (qiblah) para la oración, después abandonada en favor de una segunda que es la del templo sacro por excelencia: la Kaabah (la Meca). También en este caso el nombre de la ciudad no es citado, pero en el contexto se puede entender que la dirección es aquella en uso por los judíos, por lo tanto hacia el lugar en que se alzaba el templo de Jerusalén: lugar indudablemente sacro para el monoteísmo(3). Según los estudiosos este cambio de dirección de la oración sucedió en el segundo año de la Hégira (enero-febrero 624) quizá no tanto porque Mahoma había visto vana cada tentativa de atraer hacia sí los judíos, sino porque él había tomado conciencia de la necesidad de autonomía de su religión respecto a los otros monoteístas. A este fin la nueva comunidad que se venía formado tenía ya su santuario hacia la cual volverse, la Kaaba.


¿Qué cosa los ha separado de la qiblah que tenían antes? Responden: “A Dios pertenecen el oriente y el occidente; El dirige a quien quiere por el camino recto…No establecemos la qiblah que tú tenías antes, si no para distinguir quien habría seguido al apóstol de quien se sabría alejado y cierto que fue esto un acontecimiento grave, excepto por aquellos que Dios dirige; Dios no dejará perder el fruto de vuestra fe, porque, al contrario, Dios con los hombres es amable y compasivo”.


En una primera lectura el pasaje que claramente podría hacer pensar en uno de los lugares de Jerusalén, y más precisamente todavía, en la Explanada del Templo, habla en estos términos:

“Alabanza a aquel el cual transportó a su siervo, de noche, del templo santo al templo más remoto, por el cual hemos bendecido el recinto, para mostrarle algunos de nuestros signos. Dios es aquel que entiende y ve perfectamente” (Sura 17,1).


Este versículo da el nombre a todo el capítulo, en árabe surat al-Israh (sura del viaje). La tradición musulmana explica que mientras Mahoma dormía en las cercanías de la Kaaba, el ángel Gabriel lo hizo subir sobre un animal alado (un caballo o quizá un pato macho) y emprende el viaje hasta la mezquita más remota. De aquí ascendió hasta el séptimo cielo, encontrando por el camino las fuerzas del bien y del mal(4). Al final del viaje encontraron a los principales profetas del pasado Abraham, Moisés, Jesús. Mahoma es reconocido por ellos como el primero y el sigilo de los profetas. Por lo tanto asciende hasta el trono de Dios y recibe de Él el Santo Corán.


Este viaje debería haber sucedido el 17 de Rabi 621. Según la ortodoxia (Sunna) se trata de un hecho real sucedido físicamente y en estado de vigilia. Para otros, por el contrario en referencia a 17,60 se trata de una visión tenida en sueños y dura menos de lo que dura el derramar de una jarra de agua(5).


Analizamos la siguiente expresión:


Bi min al-masjid al-ahram ila al-masjid al-aqssa.

El término aqsa quizás nos suscitará emoción, en cuanto que el pensamiento corre a la bien conocida mezquita de el-Aqsa que significa como sabemos: mezquita más remota, más distante. Si bien la tradición musulmana asocia este versículo a la Explanada del Templo, a la Cúpula de la Roca en Jerusalén, casi ciertamente no es este el sentido originario. Una tradición habla simplemente de dos mezquitas cerca de la Meca. La más cercana es la Kaaba, la más lejana es una mezquita fuera de la Meca. Por otra parte deja al menos alguna perplejidad unir los términos Aqsa con Jerusalén, pues en la sura 30,2-3 se dice que los bizantinos fueron vencidos por los persas en la tierra (a nosotros) más cercana. Se refiere a la victoria de los persas en Siria-Palestina y Egipto en los años 613-614(6).


Algunos autores interpretaban en sentido más espiritual la expresión templo remoto(7) y veían el lugar de oración de los ángeles (cf, 7,205; 39,75; 15,14-15; 53,5; 12,1). También para los musulmanes la referencia a Jerusalén del versículo en cuestión es posterior. En efecto los textos y las inscripciones más antiguas nos recuerdan el hecho. Probablemente la identificación del templo más remoto con un lugar de Jerusalén, viene en la redacción final del Corán, y el v.1 fue cambiado con los vv 2-8 en los cuales se habla de las dos destrucciones del templo judío en el 586 A.C por obra de los babilonios con Nabucodonosor y en el 70 D.C por obra de los romanos con Tito. De todos modos los primeros textos no relacionan el v. 17,1 con el antiguo templo de Jerusalén. Por otra parte, en aquel tiempo sobre la explanada del templo no se levantaba ninguna construcción digna de centrar la atención de los creyentes. Los cristianos tenían los lugares bien señalados para la fe. Los judíos eran excluidos.


La identificación de la “Roca Santa” como lugar de la “ascensión” de Mahoma es tardía.



El versículo en cuestión aparece relacionado con este monumento solo en el período fatimida cerca del siglo XI / V.


Es posible que Abd el-Malik haya querido hacer converger en una sola fe la tradición musulmana y la cristiana o más verazmente haya querido proclamar la victoria de una nueva fe(8) y de un nuevo imperio. En un primer tiempo se apropiaron de tradiciones comunes para atenuar los resentimientos cristianos y cuando la necesidad de la cohesión interna contra el enemigo bizantino decae, el Islam se apropia definitivamente de toda el área, exactamente como sucede con la Basílica de San Juan en Damasco.


En un primer momento los musulmanes no se mostraron particularmente interesados en la ciudad. En su conquista ocurrida en el 638, los ocupantes les impusieron tributo, pero acamparon en los alrededores, prefiriendo no mezclarse con gente extranjera.


La misma situación sucederá en la conquista de “Fustat”, El Cairo, en Egipto.


Más tarde en la lucha entre Abd el-Malik de la familia Omeya y Ibn az-Zubayr, el primero tentó de crear un lugar santo alternativo al santuario de la Meca, donde ejercitaba el poder su rival.


Fue en esta ocasión que se puso mano a la construcción de la Cúpula de la Roca, se pensaba que era la roca de la cual Mahoma habría marcado el vuelo para su ascensión. Estamos entre los años 688 y el 692.


Estudios más recientes colocan por el contrario el recuerdo del sacrificio de Isaac (o Ismael). Esta construcción no se entiende como mezquita, sino como memorial, la que parece estar en línea con la tradición cristiana del martyrium. Sobre la explanada del templo hay una edícola que recuerda los hechos de aquella sorprendente noche del Isra y del Mi’rag.





Aquí termina el análisis del tema encomendado. Diremos estrictamente hablando, fuera de nuestro tema, si el pensamiento nos lleva a Jerusalén, lo debemos a la Sagradas Escrituras de judíos y cristianos, no al Corán.


Según la tradición musulmana otro hecho anunciado en el Corán es previsto que suceda en Jerusalén entre el Monte de los Olivos y la Gehena; es el juicio final o último día, o día del juicio. Sobre el último día es posible encontrar en el Corán muchas afirmaciones dispersas, que permiten hacerse una idea muy precisa de lo que será la última etapa del hombre, pero todavía, una vez más en éste no hay ninguna identificación geográfica del lugar. En el Islam es la misma ciencia religiosa que fundándose en el Corán y en la Hadith, se ocupa oficialmente del problema, haciéndose un objeto de fe. El tema es amplio y merecería un tratado aparte.


Cuatro son los momentos fundamentales del día del juicio. Es necesario observar que, no se debe entender por día como un espacio de tiempo de 24 horas, sino un largo período no muy bien definido.

De la muerte a la resurrección


De este problema el Corán dice simplemente que: cada alma gustará la muerte (3,385). No hay ninguna excepción, por la cual desde el punto de vista coránico en el simposio organizado por la SBF el profesor Amir Yunis ha afirmado que Jesús, por haber sido ascendido al cielo, debe regresar a esta tierra a morir. Según una tradición, siendo un profeta, no será sometido al juicio final. Otras tradiciones no conocen esta excepción. Al momento de la muerte el alma es separada del cuerpo, conservará una forma sutil y se encontrará en el estado de espera del juicio final, mientras el cuerpo experimenta en la tumba un primer juicio y aquí goza de cierta felicidad o castigo, según se le encontró justo o pecador.


Resurrección de los cuerpos


Es un artículo de fe que el cuerpo resucita. Sobre el ejemplo de la concepción cristiana, la resurrección es precedida de un gran flagelo, traerá destrucción sobre toda la tierra y sólo se salvarán La Meca, Medina y Jerusalén. Sucederá la aparición de dos figuras: Dajjar (el impostor) similar al anticristo y Mahdi (la figura justa), identificado por algunos como Jesús, que restaurará la verdadera religión renegada por todos.


Son figuras desconocidas al Corán, que sin embargo conoce la figura de Jesús (43,61), y parece afirmar su regreso antes de la hora final. Después será el fin del mundo con sabor totalmente apocalíptico, con caídas de estrellas y el desastres terrestres (81,1-14; 56,1-6). Habrá dos toques de trompeta (39,68), uno para la muerte y el segundo para la resurrección. Más allá de los personajes y hechos fantásticos, extraordinarios, hay una realidad profunda de fe: todas las cosas perecen, salvo su Rostro (28,88).


Juicio y retribución


Al segundo toque de trompeta todos resurgirán y se reunirán en la Tierra de la Reunión: “el día, donde la tierra será cambiada por otra tierra, donde los cielos serán cambiados por otros cielos y los hombres serán entonces presentados a Dios, El Único, el Dominador Supremo” (14,48-50).


Se trataría el lugar del juicio de una inmensa región desértica y desnuda, de modo que ninguno pueda esconderse (valle del juicio), (10:45; 19,85). Según una tradición este lugar se encuentra en una región ultraterrena. Al-Ghazzali, que prefiere una interpretación alegórica al Corán, la describe como Tierra blanca como la plata, sobre la cual no se ha derramado sangre o cometido pecado. Una tradición tardía pone todos estos sucesos en Jerusalén entre el Monte del Templo, Valle de Hebrón y el Monte de los Olivos. Aquí el lugar llamado Sahira viene identificado como la tierra blanca de la cual habla Al-Ghazzali. Como consecuencia, todos desean hacerse sepultar cerca del Monte de los Olivos para estar más cerca de Dios en el día de la resurrección.


El juicio inicia con la lectura de los hechos de la propia vida que un ángel habrá anotado esmeradamente (69,19.25). Las almas serán pesadas sobre una balanza. Hay almas que no hicieron nada de bueno y serán echadas al fuego. Aquellas a las que no se le ha encontrado nada de reprochable, serán conducidas rápido al paraíso. Aquellas que tienen mezclado acciones buenas y acciones malas, tendrán la recompensa según sus acciones (7,8-9; 42,17; 55,7). En esta ocasión quien ha sufrido injusticias será inmediatamente recompensado, apropiándose de las obras buenas hechas eventualmente por su adversario.


Antes de entrar en la morada eterna, las almas deberán atravesar un puente, que la tradición ve suspendido entre el Monte de los Olivos y la Explanada del Templo. Éste está sostenido por siete arcos. Será más fino que un cabello y más cortante que el filo de una espada y será suspendido sobre el infierno o gehena. Las almas pesadas por las culpas graves caerán inmediatamente al infierno. Aquellas que son ligeras, porque sus culpas son veniales, lo atravesarán con facilidad. Mahoma lo atravesará en un instante. Aquellos que no han conocido la enseñanza de Mahoma serán juzgados según su fidelidad a sus dioses. Si lo han conocido solo en parte serán juzgados según la fidelidad de la enseñanza recibida. Para el hombre pecador hay siempre la posibilidad de volver a Dios antes del exterminio de la muerte. Para el pecador no hay intercesión (2,48,123 ), sino para aquellos que Allah quiere.


La morada eterna: paraíso o infierno


Tanto el infierno como el paraíso son descriptos de modo muy concreto con mucho sufrimiento y fuego devorante (13,35; 2,206), y como jardín lleno de delicias, respectivamente. Por cuanto respecta al infierno la tradición ha creado seis lugares en las cuales se pagan las propias culpas. Existe un lugar del infierno (jahannam) donde la pena no es eterna. En efecto cuando el último de los creyentes salga de haber pagado su culpa, este lugar será destruido. No se puede hacer paralelo con el purgatorio, porque este es un lugar de purificación, el otro de venganza divina. Mientras en 7,46-49 se ve algo que puede ser un paralelo con el purgatorio o el limbo de la cultura cristiana.


El paraíso es el lugar en la que el justo goza de los bienes sensibles (52,20; 56,22; 55,74; 56,36-37). Este es colocado sobre el séptimo cielo y bajo el trono de Dios. Algunas tradiciones por simetría con los siete lugares del infierno, ponen también siete lugares en el paraíso. Sustancialmente el cuerpo resucita en su integridad, sin defecto y en la madurez de edad, que es vista cerca a los 33 años. Las acciones de la vida animal son conservadas, porque las delicias del paraíso consisten en placeres sensibles, aunque de una cualidad de la cual no existe paralelo sobre la Tierra. Un pasaje puede ser entendido en sentido metafórico (2,25-26):


Pero dales, oh Mahoma, a aquellos que creen y hacen el bien, la buena noticia: que hay para ellos jardines bajo cuyas sombras fluyen los ríos, y que cuando se alimentarán de los frutos dirán cada vez: Este es el alimento que teníamos antes. Pero sólo será igual en apariencia a aquel alimento; y tendrán muchas esposas purísimas, y las tendrán para siempre. Es cierto que Dios no se avergüenza de usar similitudes, también de un mosquito o de cualquier cosa todavía más pequeña: aquellos que creen saben que es verdad que viene de su Señor, y aquellos que no creen dirán “¿Que cosa quería dar a entender Dios con esta parábola? Y así Dios desanimará a muchos y a muchos guiará a la verdad, mas el que se desanima será de los impíos.


A este texto se refieren los místicos islámicos, descubriendo conceptos más altos del puro materialismo que se trasluce en otros textos. Al-Ghazzali dice que los bienes sensibles son para los humildes y los bienes superiores de la visión de Dios para los de espíritus puros. Hallajj no se contenta con la visión de Dios. Llega hasta identificarse con Dios. En la situación actual los estudios no es posible comprender con claridad cuales movimientos han influenciado la escatología del Corán y de la tradición Musulmana. De la relaciones entre ambas corrientes, se pueden encontrar elementos en las predicaciones de monjes y eremitas, como en la poesía pre-islámica. Es posible confrontar paralelo con los escritos apócrifos, el Apocalipsis y los agadot judíos, como ya se ha señalado





Musulmanes de espaldas a Jerusalén




Como conclusión se pueden referir algunas observaciones.



Para el Corán, Jerusalén no perece tener aquella importancia que se esperaba. El centro del Islam es la Meca.

En los primeros tiempos del Islam, Jerusalén adquiere importancia gracias a la cultura judeo-cristiana. Aquellos que abrazaban el Islam traían consigo el propio equipaje de fe y cultura.


La política ha hecho el resto. Hemos recordado Abd el-Malik, cuando buscaba de oponerse a Ibn az-Zubayr.


La verdadera exaltación de Jerusalén sucede durante el conflicto entre el Islam y los cruzados. La conquista cruzada de la Ciudad Santa, transformada en ciudad exclusivamente cristiana, por decenios no creó reacciones de ningún relieve entre los musulmanes.


La situación cambia a partir del 1144 cuando Imad ad Din Zenki, sobre el ejemplo de las cruzadas, pensó de apoyar sus aspiraciones de conquista con la propaganda religiosa. Su hijo Nur ed-Din adoptó el mismo sistema en favor de Jerusalén. Idea que se realiza con Salah ed-Din.


En un primer tiempo la ciudad fue considerada extraña al Islam. Su culto fue impugnado.




Autores como Ibn Kathira hablan de invenciones para atraer visitantes. Abd Allah b. Mas’ud y Hudaifa decían que no estaban dispuestos ni siquiera a recorrer dos parasanges (medida persa que equivale a seis kilómetros) para andar a Jerusalén. Después la veneración a Jerusalén se convierte en una fuerza espiritual para el Islam.


Desde su nacimiento y durante su desarrollo, el Islam siempre ha adquirido de los pueblos conquistados elementos culturales de distinto género: literarios, jurídicos, sociales, económicos y obviamente religiosos.

Son datos para tener presente y son elementos de un posible acuerdo cultural y social. Desde el momento en que el Islam asumió el culto a Jerusalén, ha establecido otro punto de contacto, se espera no siempre bajo el signo de la tensión.


Sus pretensiones de religión universal extrañamente más que ser ligadas a las ciudades santas de Arabia, son ligadas a Jerusalén.



Un autor moderno, Sayyed Qutb, comentando la sura 17,1 afirma: La Isra une las grandes religiones monoteístas de Abraham e Ismael hasta el sigilo de los profetas. Une entre ellos el lugar tenido como santo de las religiones monoteístas y se presenta como si Mahoma, el último de los profetas declarase por medio de este maravilloso viaje nocturno que su mensaje confirma aquello de los profetas que le han precedido y se une a sus mensajes.



(1) Protoevangelio de Santiago o Evangelio del nacimiento de María, Pseudo Evangelio de Mateo, Evangelio Árabe de la Infancia del Salvador, Evangelio de Tomás. El Evangelio de Bernabé que es muy citado por los musulmanes es posterior.

(2) Según una tradición posterior Jesús nace seis meses antes que Juan.

(3) Según el texto la qiblah era puesta en dirección a la región de Siria (ash-Sham). Esta tradicion tiene mas tendencia a lo político que a lo religioso.

(4) De este verso nacen muchos cuentos y leyendas que según algunos tienen como base de la obra maestra de Dante: La Divina Comedia. cf F Peirone, El Corán 1 ( Hombres y Religión, 4-5).
(5) Para sostén de la credibilidad del hecho se invoca 2 cor 12,2-5.

(6) En este período la santidad del lugar era ligada únicamente al recuerdo del templo judío; no era en efecto, alguna construcción importante que centrara la atención tanto de tenerles vivo el sentido de lo santo.

(7) Un hadit de Buhari entiende por último templo al lugar final de la ascensión: un lugar celeste, no terreno.

(8) Algunos versículos (Sura 4,169-171; 19, 34-37) insertos en las inscripciones de la Cúpula de la Roca son claramente antitrinitarios.

http://ivemo.org/jerusalen-en-el-coran/
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