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La adicción al porno

La adicción al porno


(Por Nayara Montero – Psicóloga/Sexóloga) – La pornografía es altamente adictiva, o al menos eso dicen ¿Por qué? Porque la pornografía “engancha”. Lógico: es un arte relacionado con uno de nuestros instintos más básicos que, no solo con eso, también nos resulta placentero y estimulante. Del mismo modo ocurre con la cocina. Aunque muchas personas viven con trastornos psicológicos relacionados con la forma en que comemos, no podríamos afirmar que la comida sea un elemento más propenso a provocarnos una adicción u obsesión. ¿Qué sucede con la pornografía para que tantos profesionales afirmen que induce a la obsesión? Creo que tú mismo tienes la respuesta: ser consumidor habitual de pornografía sigue sin estar bien visto.

Aunque nos creamos modernos y asentados en el s. XXI, para muchas personas la pornografía sigue siendo un escándalo. Cantidad de parejas se destruyen o tienen serios conflictos al descubrir que uno de ellos (generalmente el hombre) disfruta sus ratos libres echando una ojeada. Muchas personas siguen pensando que la pornografía es para pervertidos o, peor aún, para quienes no tienen “algo mejor”. En definitiva, si tú también consideras que el porno es un arte ¡felicidades, has dado un salto evolutivo!

¿Quién ve pornografía? Hoy por hoy, cualquier persona con acceso a la red (todos, si no me equivoco) Y ¿Quién puede disfrutar de la pornografía?. También todas las personas contamos con una esencia básica llamada sexualidad de la que no podemos prescindir, el modo en el que nos guste disfrutarla es un tema diferente. Entonces, ¿Quién es más probable que pueda excederse en el consumo de pornografía? Sencillo, las personas que tienden a excederse en otros ámbitos de su vida. No existen más probabilidades de ser adicto al sexo o, en este caso al porno, que de serlo a cualquier otra cosa.

Cuando los psicólogos hablamos de TOC (trastorno obsesivo-compulsivo) nos referimos a personas dependientes de algo hasta tal punto que interfiere en su día a día y, cómo no, también en su felicidad. L[b]as personas con TOC suelen tener una personalidad bastante similar entre ellos, sea cual sea su objeto de obsesión: el sexo, la limpieza, la seguridad…

¿Dónde está el problema entonces?. Creo que en este punto ya ha quedado claro que en las personas, no en la pornografía. El sexo y sus distintas manifestaciones artísticas (por cierto, incluso podría afirmar que el arte no existiría sin el sexo y sus sentimientos relacionados ¿te has fijado alguna vez en cuál es la temática más habitual?) no tienen en sí mismas nada de malo ni de adictivo, somos nosotros quienes lo interpretamos y podemos llegar a darles ese valor.

Tal y como explico en mi vídeo “Adicción al sexo ¿cómo reconocerla?”. La sexualidad en sí misma es saludable y, sobre todo, disfrutable. La forma y las veces en las que la disfrutes es solamente decisión tuya. Aunque, hablando de “veces” este es el momento en el que todo el mundo pregunta “si pero… ¿cuánto es normal?”. Insisto, lo que a ti te haga disfrutar y lo que para ti sea “normal”. Por supuesto, si por el hecho de estar pensando en sexo o de estar viendo pornografía tu día a día comienza a dejar de marchar bien, las cosas con tu pareja van de mal en peor y/o tu rendimiento laboral está decreciendo, creo que no es necesario que sea un profesional quien te diga que “te estás pasando”. Estas condiciones puedes trasladarlas para cualquier otro objeto o hábito en tu día a día con el que creas que puedes estar obsesionándote.

¿Qué ocurre más habitualmente? Que todos disfrutamos de la pornografía en alguna de sus formas y en mayor o menos medida pero, en definitiva, esto no tiene nada de malo y, por contrario, sí que puede traer consigo muchos beneficios, pero de esto te hablaré en otro artículo.
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