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La anecdota de Otto Kretschmer

Una balsa diminuta flotaba a la deriva con un remo como mástil una camisa blanca como vela. Apoyado en el palo improvisado había un hombre en ropa interior, semiinconsciente.



A la tripulación del submarino alemán le pareció un dibujo animado. Se acercaron y el comandante Kretschmer lo saludo en ingles diciéndole que abajo podría secarse la ropa y comer algo. Después, siempre en ingles, ordeno a Kassel atender al sobreviviente. Kassel respondió en el idioma y condujo al naufrago a la cámara del comandante.



Posteriormente, Kassel describió el episodio:

Le quite la ropa mojada, lo envolví en mantas y lo acosté. Después le serví un poco de ron, que el hombre apuro de un trago. Eso le hizo recobrar un poco el color. Pero no hacia mas que quejarse del dolor de cabeza, y cuando el comandante bajo a verlo lo interrogamos en ingles y vimos que efectivamente, bahía recibido un golpe fuerte. Tomo unos sorbos de café, mientras el comandante trataba de sacarle el nombre del buque, mas que la carga: vigas de hierro. Por mas que pensaba no había caso, no daba con el nombre. Pero después nos dimos cuenta de que efectivamente no lo recordaba. No hacia mas que quejarse del dolor de cabeza hasta que se quedo dormido.

Despertó al rededor de una hora después y al verme sentado en mi puesto frente a la radio, me llamo diciendo que tenia hambre. Recordé entonces que teníamos a bordo unas latas de ananás, parte de del abastecimientos abandonados por el ejercito británico en Dunkerque y que por orden del Fuhrer habían repartido entre las tripulaciones de submarinos. Le di la lata y fui a llamar al comandante que estaba en el puente. Volvimos a interrogarlo sobre el nombre del buque, y esta vez murmuro algo así como "Baronisewood".El comándate consulto el registro Lloyd`s, donde figuraba una embarcación llamada "Barón Blythwood".



Entonces le preguntamos por ese nombre y dijo que si era ese. El hombre pidió mas café. Desde la escotilla del puente nos llegaban las voces del comandante y de un oficial italiano -se había embarcado para estudiar métodos de ataque- que conversaban en ingles. Entonces vino lo bueno cuando le lleve el café que había pedido me dijo:"Gracias, compañero. Un submarino alemán me torpedeo el buque, el desgraciado, pero por suerte los cochinos nazis no me agarraron".Y después de guiñarme un ojo prosiguió sonriendo: "Los embrome" ¿eh?, me recogió un submarino ingles. Eso les enseñara a no meterse con nosotros".

Lógicamente no supe que contestar. Oí la conversación que venia del puente, vi la lata de ananás vacía junto a la cucheta. En el rotulo decía "California". Entonces caí en cuenta de que el individuo no había oído una sola palabra en alemán desde que lo subieron abordo. Medio atontado como estaba no capto los alrededores, y solamente el sonido familiar de las palabras inglesas y el ananás le habían dejado una impresión definida. Además, nuestro uniformes de fajina no tenían nada que nos identificase como alemanes. El comandante decidió buscar algunos de los botes salvavidas del "Invershannon" que navegaban en las cercanías y trasbordarlo. La costa de Irlanda estaba cerca. Cuando le comunique la novedad me dijo enojado: "Pero, ¿porque no puedo quedarme acá? . No quiero trasbordar a ningún bote, estoy muy cómodo "

Busque la mejor manera de decírselo. "Vea amigo, cuando suba al puente encontrara al comandante del submarino, tiene un uniforme igual al mío, pero además llévalos galones de grado en las paletas. Mírelo bien. También vera que la gorra tiene la insignia naval con la cruz svástica. Estamos en un submarino alemán. "No me atreví a decir que nosotros habíamos hundido su barco, pero el naufrago comenzó a reír estrepitosamente:"muy bien, muy bien, pero es una broma pesada...pero lo hicieron muy bien ....¡Ja!, pero no caí... "trate de convencerlo de lo contrario, pero no me hizo caso.

Entre tanto nos habíamos acercado a un bote y lleve al marinero a la torreta para trasbordarlo. Entonces comenzó a fijarse en la insignia de la gorra del capitán y se puso mortalmente pálido. "Lamento que se haya herido y confió que ahora este mejor. Ya nos hemos ocupado de que tenga agua, comida y vendas en cantidad suficiente para que le alcance hasta que lleguen a puerto. Desde el bote salvavidas del "Invershannon", una docena de náufragos ingleses contemplaban la escena sorprendidos.

El sobreviviente, sin decir una palabra, abandono el submarino y se acomodo en el bote. El hombre que empuñaba el timón del bote-un gigante rubio-acepto el pan, agua y vendas que le tendíamos y considero el rumbo que según el comandante Kretschmer habría de llevarlo a la costa de Irlanda. Tomo envión con el costado del U-99 para alejarse. Cuando nos separamos, introdujo la mano debajo del asiento y arrojo sobre la cubierta del submarino una caja de cigarrillos".


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