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La autoestima es quererse y valorarse

. ¿Te considerás una persona débil? ¿Te "autocastigás" mentalmente? En caso de que así sea, te damos una lista de consejos para mejorar tu autovaloración y poder también así controlar las emociones negativas. Es que sólo aquellos que se aceptan pueden manejar mejor el estrés y contar con buena salud.








La autoestima es mucho más importante de lo que muchos piensan. Se trata de la capacidad que tiene una persona de quererse, apreciarse, valorarse y aceptarse a sí misma desde una mirada realista y amorosa.

Aquellos que tienen una autoestima, autoaceptación o autovaloración elevada manejan mejor el estrés y experimentan menos efectos negativos en su salud como consecuencia de enfrentarse con él. En cambio, aquellas que tienen una autoestima baja presentan más emociones negativas vinculadas a la agresividad o a la depresión.

La relación entre autoestima y emociones es de un ida y vuelta constante. Por un lado, cuánto más se valore y se acepte la persona, mayor consistencia interna tendrá y sus emociones fluirán más reguladas. Al mismo tiempo, las emociones negativas se activan cuando percibimos lo que tenemos enfrente como amenazador. Y cuán amenazador lo percibimos depende de cuán fuertes nos conceptualizamos a nosotros mismos para enfrentar esa amenaza. Si nos percibimos lo suficientemente fuertes, el organismo no entra en lo que se llama “modalidad urgencia” (alto estrés, defensas activadas, conductas de lucha-huida).

Si la percepción que tenemos de nosotros mismos es la de alguien débil, incapaz, sin recursos, la situación sí es evaluada como amenazadora y dispara conductas ansiosas, depresivas o agresivas como un intento de controlar la situación. En síntesis, a mejor autovaloración, mejor manejo de las emociones negativas.





El Instituto Sincronía, especialistas en estrés, ansiedad y emociones, elaboró una lista de consejos para mejorar la autoestima:

1- Convertir lo negativo en positivo: nunca pierdas las ganas de pensar en positivo, invertí todo lo que parezca mal o que no tiene solución. Los pensamientos negativos: “No hables”, “¡No puedo hacer nada!”, “No esperes demasiado” pueden ser reemplazados por “Tengo cosas importantes que decir”, “Tengo éxito cuando me lo propongo”, “Haré realidad mis sueños”.

2- No generalizar: Debemos aceptar que podemos haber tenido fallos en ciertos aspectos, pero esto no quiere decir que en general y en todos los aspectos de nuestra vida seamos “desastrosos”.

3- Centrarnos en lo positivo: debemos acostumbrarnos a observar las características buenas que tenemos. Todos tenemos algo bueno de lo cual podemos sentirnos orgullosos; debemos apreciarlo y tenerlo en cuenta cuando nos evaluemos a nosotros mismos.

4- Hacernos conscientes de los logros: una forma de mejorar nuestra imagen relacionada con ese “observar lo bueno” consiste en hacernos conscientes de los éxitos que tuvimos en el pasado e intentar tener nuevos éxitos en el futuro. Por ejemplo, pensar en el mayor logro que hayamos tenido durante el pasado año. Reconocer en uno mismo la capacidad de hacer cosas bien en determinados ámbitos de la vida y esforzarse por lograr los éxitos que deseamos para el futuro.

5- No compararse: todas las personas somos diferentes; todos tenemos cualidades positivas y negativas. Aunque nos veamos “peores” que otros en ciertas cuestiones, seguramente seremos “mejores” en otras; por eso mismo, no tiene sentido que nos comparemos ni que nos sintamos “inferiores” a otras personas.

6- Confiar en nosotros mismos: actuar siempre de acuerdo a lo que pensamos y sentimos, sin preocuparnos excesivamente por la aprobación de los demás.

7- Aceptarnos a nosotros mismos: debemos comprender que, con nuestras cualidades y defectos, somos ante todo personas importantes y valiosas.

8- Esforzarnos para mejorar: una buena forma de mejorar la autoestima es tratar de superarnos en aquellos aspectos de nosotros mismos con los que no estemos satisfechos, cambiar esos aspectos que deseamos mejorar. Para ello es útil identificar qué es lo que nos gustaría cambiar de nosotros o qué nos gustaría lograr; luego establecer metas a conseguir y esforzarnos por efectuar esos cambios.

Seguramente muchos nos vemos reflejados en estos puntos anteriormente citados. Ahora, habrá que analizarlos, y sacar nuestras propias conclusiones.

Arranca en la niñez

La autoestima es una capacidad que comienza a moldearse durante la niñez, período durante el cual el niño comienza a comparar su yo real con su yo ideal (inculcado por los agentes de la cultura a la cual pertenece: padres, familia extensa, escuela) y se juzga de acuerdo a si alcanzó los estándares sociales y si cumple con las expectativas que se formó de sí mismo. Es un conjunto enorme de impresiones, evaluaciones y experiencias que producen sentimientos de valía o de frustración por no ser lo que esperábamos.