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La desaparición de la confianza en las instituciones y la so

La desaparición de la confianza en las instituciones y la sociedad en revolución



La sociedad humana, tal como la conocemos, no es muy antigua ha evolucionado en forma galopante. Los fósiles de abejas de millones de años atrás, nos muestran una sociedad idéntica a la que tienen ahora. Reinas, obreras y zánganos se reparten el trabajo y eso no ha cambiado en millones de años. Sus sistemas de comunicación siguen siendo perfectos para una sociedad estática, a menos que algún producto químico intervenga y lo arruine y….chao abejas.

Los seres humanos son una especie en permanente evolución, ya que tomaron su propia evolución en sus manos, creando el lenguaje y la tecnología que les permite adaptarse a diferentes condiciones de vida, porque todo está por inventarse.

Debido a esta condición, tuvieron que ir inventando normas de convivencia que les garantizaran el poder vivir juntos y eso les permitió sobrevivir glaciaciones y sequías, inundaciones y catástrofes y ser lo que ahora somos.

Los Neandertal, antecesores nuestros que vivieron fuera de África en condiciones durísimas, cuidaban a niños y viejos y enterraban a sus muertos rodeados de flores y semillas. Y esto se sabe porque en los esqueletos encontrados se ven huesos cicatrizados de contusiones enormes, y sus dueños solo pueden haber sobrevivido porque alguien los cuidó.
De modo que el primer mandamiento del ser humano que vive en sociedad fue el cuidado mutuo, tanto de los que podían proveer de alimento como de los enfermos, los niños y los viejos.



Para poder inventar un lenguaje común, los seres humanos tuvieron que pasar juntos mucho tiempo y sus conceptos tuvieron que ser claros y delimitados para que perdurara esa relación sonido-cosa o sonido-acción-tiempo.

Ese contacto tan estrecho que les permitió sobrevivir, estuvo basado en la confianza y en la certeza de que lo que uno decía, era lo que el otro entendía, y no otra cosa.

Precisión en el lenguaje y veracidad, es lo que alimenta la confianza. Y todo esto se refuerza con le capacidad de hacer acuerdos en la acción y cumplirlos.

Así vemos que un grupito de hombres de hace 12.000 años, viviendo una era glacial en pequeños grupos, pudo coordinarse para sobrevivir, cuidando a su gente, coordinando acciones a través del lenguaje, y cumpliendo los acuerdos para acciones futuras, en un traspaso de información veraz. La mentira significaba la muerte del grupo.

Y todo esto crea la confianza y excluye la mentira, o la ambigüedad. Somos o no somos, es el lema.

Estas ideas básicas dieron origen a las normas morales que desarrollaron todas las civilizaciones posteriores.



Evidentemente lo que es válido para un grupo de 20 personas, se complica para las grandes poblaciones. Pero aún y así, ciertas normas básicas no pierden su validez, ya que si no se cumplen, se desintegran grupos de 20 y también de varios millones.

En una sociedad compleja de millones de personas, estas normas básicas dieron origen a Instituciones que estaban encargadas de su custodia. Así nacieron las religiones “morales” que elevaron estas normas a la categoría de mandamientos divinos. Nacieron los jueces como custodios de la justicia, y de la verdad que esta conlleva, y custodios y árbitros de los acuerdos hechos por las personas.

Y la Democracia trató de que el poder estuviera en el pueblo y representado por personas que elegidas por este pueblo, custodiaran a las instituciones que garantizaban la confianza, la verdad y la justicia.

Pero la elevación de la propiedad privada por sobre de las necesidades comunitarias, la creación de las corporaciones sin responsabilidades personales, la usura, y la ambición de poder y dinero y el cultivo del ego y sus pulsiones por parte de los miembros de las instituciones que se suponían custodias de la sociedad, fueron pervirtiendo estas normas básicas, que el ser humano añora.

Y cuando aparece algún personaje que habiendo sido bien educado en estas normas es “mal aprendido” los estudiosos de la psiquis lo califican de “psicópata”.

El problema es que ahora hay muchísimos más psicópatas en ejercicio de lo que la sociedad tradicional puede resistir sin colapsar.



A través del tiempo el ser humano descubrió que con la mentira podía engañar a otro ser humano, para obtener cosas que él deseaba con poco esfuerzo o para tapar acciones reprensibles.

La Biblia, que es una recopilación de las tradiciones del Medio Oriente, nos muestra a cada rato las mentirillas del famoso pueblo escogido.

Jacob estafó a Esaú para conseguir la primogenitura, haciéndose pasar por su hermano ante su padre que estaba ciego.

Abraham le contó al Faraón una verdad a medias acerca de su esposa Sara, que de hecho era su media hermana. Él le contó solamente que era su hermana, y se la entregó al Faraón para ser su concubina.

Caín después de matar a Abel es interrogado por “Dios” ¿Dónde está tu hermano Abel? Y contesta en forma ambigua: ¿Soy acaso guardián de mi hermano?

De ahí para adelante el ser humano le ha dado alas a su imaginación para contar mentiras, pero aún y así, la gente sencilla se las tragaba. “Lo dijo el padrecito, que es tan bueno” o “Lo dijo el patrón” o “Lo dijo la prensa” ya que la información ha sido uno de los motores de nuestra evolución.



Así la Información que subyace en todo nuestro mundo, se ha convertido en el bien más preciado del ser humano, y también el más manoseado. Colón llegó a América porque tenía información, mapas y naves. Lo mismo que el hombre a la Luna. O que la nave espacial Hubble con telescopios que envía información a la tierra mientras navega por el Universo.

Quién tiene información privilegiada y la usa para su beneficio, es penado por la ley en ciertos rubros. Aunque me huele que es una de las transgresiones más comunes, y que cada día es más común. No en vano los multimillonarios mundiales han aumentado en los últimos 25 años en forma exponencial mientras los sueldos de la población han decrecido; y la mayoría proviene del rubro de las Finanzas, Es decir eran apostadores profesionales con mucho acceso a la información privilegiada.

Y hasta hace poco:” Lo dice la Ciencia” o la United Press, o el Dpto de Estado de USA, que es nuestro Imperio actual. Y todos dicen: Ahhh, debe ser cierto.

Nos ha costado mucho dejarle de creer al padrecito, a la prensa y a los poderes fácticos del mundo. Pero en este momento en que las opiniones y noticias se transmiten por Internet a millones, el que tiene curiosidad puede enterarse de cuan mentirosos son los poderes fácticos del mundo, y como a través de la historia de un par de siglos, se ha mentido sistemáticamente a los pueblos.

Es más, la mentira se ha convertido en un arte: la propaganda. Desde que los psicólogos de Europa Central comenzaron a estudiar los efectos de ciertas palabras y símbolos sobre las masas humanas, la mentira devino en industria.



El Tercer Reich tuvo una maquinaria de comunicación organizada por Goebbels usando los métodos más modernos a su alcance para manejar al pueblo alemán. Y lo logró.

Los psicólogos europeos emigraron a USA y desarrollaron la ciencia de la propaganda de la cual Goebbels fue el fundador. La propaganda de cigarrillos fue maravillosa. Hombres estupendos, tomando su whisky y fumando Chesterfield o Lucky Strike en lujosas mansiones, dieron la vuelta al mundo. Y los productores de cigarros sabían exactamente los peligros para el ser humano de los productos que vendían.

Y también cuentos chinos sobre la bondad y maldad de los pueblos. Y la mayoría se los tragaba sin censura alguna.

El abuso de la mentira por parte de los políticos mundiales, incluyendo los nuestros, de los científicos, de los historiadores, de los periodistas y los medios, ha pervertido la confianza de las personas de tal modo, que nadie en su sano juicio le cree a nadie y menos a las instituciones. Por lo menos no mete las manos al fuego.

Excepto, por supuesto, la derecha chilena que se ha quemado las manitos por militares y curas en forma repetida. Y la izquierda por los políticos de los últimos 25 años.



Este estado de desconfianza no es connatural al hombre. Está bien estar alerta, pero la desconfianza crónica no trae felicidad. El problema es cómo vamos a arreglar este hecho, dado el estado gangrenoso al que nos ha llevado.

Sin ir más lejos en Chile en la última elección presidencial se abstuvo el 58% de los electores.

Porque la confianza es como la virginidad, se pierde solamente una vez.

Y con ese grado de desconfianza globalizado, estamos navegando en aguas desconocidas para cualquier acción que requiera la colaboración de todos los habitantes del planeta o de un estado y de las instituciones oficiales.

Se visualizan en este momento la aparición de otro tipo de relaciones transversales, de personas que en diferentes estados y con diferentes culturas comparten intereses comunes. Así las corporaciones transnacionales, que teóricamente no pertenecen a ningún estado pues sus socios pueden ser accionistas de cualquier país, se imponen a las instituciones y a los estados, pues tienen adherentes que perteneciendo a ciertos estados e instituciones, sus lealtades básicas están por las comunidades de interés comercial y de lucro en desmedro de sus estados e instituciones.

Y estas redes internacionales colocan políticos que aprovechándose de su pertenencia a ciertos partidos trabajan para su red internacional.

Pero por otro lado, quizás de este caos salgan otros tipos de lealtades correspondientes a proyectos pequeños sin fines comerciales, muy acotados y con objetivos relacionados con los valores que la sociedad ha desechado y que estén organizados en redes donde la información fluya en forma transparente y el poder no esté concentrado en unos pocos que toman decisiones a espaldas de la mayoría.

Y la lucha por el poder va a ser en redes internacionales, Y la verdad es que estamos en pleno cambio y no tenemos ideas de que va a salir de este caos, si es que el tiempo nos alcanza para salir.

Porque lo único claro, es que el actual sistema está haciendo agua por todos lados.
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