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La dieta que casi acaba con la vida de David Bowie






Leche, cocaína y pimientos, la dieta mediterránea que casi acaba con David Bowie



El músico británico murió de un cáncer a los 69 años. En los 70, atrapado en su rol de estrella salvaje del pop, pudo pasar a la historia como mártir del rock. Entre el malditismo y la autoparodia

Españoles: David Bowie ha muerto. Dicho lo cual: toca poner en contexto histórico alguno de los episodios más aparatosos y malditos de su biografía.
Allá por los años setenta, el pop empezó a tener problemas para superar sus logros pasados, así que tiró por el barroquismo: los roqueros apostaron por los solos de batería de catorce minutos, por los discos conceptuales y por el caer redondo delante de 70.000 personas a cuenta de una sobredosis. No obstante, la capacidad del rock para parodiarse a sí mismo, venía de lejos: el rock/pop nació con la semilla de su propia autodestrucción en su interior. Lo cuenta Bob Stanley en su historia del pop ('Yeah! Yeah! Yeah!, publicada ahora por Turner):
“Fue visto y no visto: apenas mediaron dos años entre la explosión inicial del rock 'n' roll y la autoparodia. Flaco favor harían a estos pioneros las generaciones siguientes al acuñar la expresión 'estilo de vida roquero' para referirse a actividades como vestir chupas de cuero negro, destrozar televisiones, beber Jack Daniel's a morro y colocarse con heroína: el rock 'n' roll de primera hora era rápido, divertido, desechable, desafiante, juvenil y refractario a los clichés. Hay más rock 'n' roll en los tres minutos de fogoso desmelene del 'I Need a Man' de Barbara Pitman que en las discografías enteras de Aerosmith y Motley Crue”.

Pero no hacía falta ser un roquero descerebrado de Los Ángeles para quedar atrapado en los clichés del pop. Las sofisticadas estrellas del pop también perdieron los papeles ante un estereotipo: el que 'obligaba' a caer en las redes del caballo y la coca para alcanzar el estatus de músico maldito/auténtico.
David Bowie logró un pico brutal de popularidad con los discos 'The Rise and Fall of Ziggy Stardus and the Spiders from Mars' (1972), 'Aladdin Sane' (1973) y 'Diamond Dogs' (1974). Entonces llegó su momento rockero por excelencia: quedó atrapado en un su propio personaje y en sus propios excesos. Todo ello aderezado con ingentes cantidades de coca y… leche.
“En 1977, un demacrado Bowie luchaba por seguir con vida. Después de tres años a base de leche y cocaína, parecía un fantasma del cine mudo”, escribe Stanley. Pero en lugar de muerte, hubo resurrección. Uno de esos 'yo he sobrevivido al infierno y estoy aquí para contarlo' que tanto gusta a los sibaritas del pop/rock. “Se había trasladado a Berlín, la ciudad que mejor reflejaba las escisiones, las barreras y la desilusión de la década, y allí se salvó. En la primavera publicó 'Low', su obra maestra y posiblemente el disco más desolado e inexpresivo de la historia del pop… Su trilogía berlinesa -'Low', 'Heroes' y 'Lodger'- sentó las bases de la música de la década de 1980”, añade Stanley.


En 1977, un demacrado Bowie luchaba por seguir con vida. Tras tres años a base de leche y cocaína, parecía un fantasma del cine mudo

Bowie salió del hoyo, sí, pero el enigma sobre las drogas, el malditismo y los estereotipos del rock continúa. El músico asturiano Nacho Vegas, que ha vivido su propio proceso excesivo de auge, caída y auge, habló del asunto con este periodista en una entrevista para un libro.

Siempre he tenido un punto mitómano con el rock. He leído muchos libros, pero cuanto más leía, más se me venían abajo los mitos. Un ejemplo. En el Festival de Gijón pusieron un documental sobre Gram Parsons. Yo era muy fan. Murió a los 28 años de sobredosis de caballo y, para colmo, quiso ser enterrado en el desierto de Mojave. Sus amigos llevaron su cuerpo al desierto para hacer un ritual con fuego. Muy místico todo. Yo había oído esa historia y me parecía muy romántica. Pero en la película se explicaba cómo sucedió realmente. Su roadie, que tenía mucha pinta de elemento, se emborrachó a saco, robó al cadáver de Parsons a su familia, lo metió en una furgoneta, compró un litro de gasolina y prendió fuego al cuerpo en medio del desierto. Y por si todo esto no fuera suficiente, lo hizo de un modo chapucero: no logró quemar el cuerpo entero y la familia tuvo que recuperar luego la parte intacta para darle sepultura. Esto no tiene nada de romántico. Es ridículo. Los mitos del rock se sustentan en nada o en cosas bastante miserables. Eso siempre fue así”.

Y ahora es cuando habría que reflexionar sobre si alimentarse a base de coca y leche refuerza el mito de David Bowie o lo ridiculiza... Hagan sus apuestas.


Posdata: Hitler y la comida saludable



Demostración de que el roquero desfasado tiende a la autoparodia: el cómic 'The Side Effects of the Cocaine', de Sean T. Collins y Isaac Moylan, resume las peripecias de David Bowie entre 1975 y 1976 en Los Ángeles, cuando entró en una deriva paranoica aguda a causa de su peculiar pirámide alimenticia (ya saben: leche más coca, aunque algunas fuentes aseguran que Bowie también tomaba "pimientos rojos"; o sea, pura dieta mediterránea).

El cómic, que bascula entre el horror y el humor, nos muestra a un Bowie con graves problemas para diferenciar entre realidad y paranoia disparatada. O las idas de pelota de una estrella del rock atrapada en su laberinto mental. Un psicodrama cómico en toda regla.
Por cierto, en la época que refleja el cómic, Bowie fue entrevistado por un jovencísimo (19 años) Cameron Crowe (futuro director de películas como 'Jerry Maguire') para la revista 'Playboy'. La entrevista ha pasado a la historia del pop por la descomunal empanada mental de Bowie: “Las estrellas de rock son fascistas. Adolf Hitler fue una de las primeras estrellas de rock. Piensa en ello. Mira sus primeras películas y la manera en que se mueve. Creo que es tan bueno como Jagger. Resulta fascinante. chico, cuando Hitler se ponía sobre un escenario, sabía como trabajar al público y es el creador de algo que supo controlar durante doce años. El mundo no volverá a ver nada como eso. Convirtió un país en un escenario”... ¿Es o no es de risa?
Moraleja: ¡Qué mala es la droga, amigos!


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