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La diferencia entre entrenar e ir al gimnasio





La diferencia entre entrenar e ir al gimnasio
 


Los celulares pueden ser aliados del ejercicio, pero también pueden atentar contra él.


 



 
 
Hace algunos años, Tom Cruise decía en una película que una persona se podía morir sentada en una viaje de subte sin que nadie se diera cuenta...Puede pasar.
 
Observando el panorama mientras viajaba hace algunos días, 8 de cada 10 pasajeros estaban sumergidos en su celular. No hace mucho, los comensales daban las gracias por su plato de comida. Ahora, antes de probarlo, le sacan la foto "para subir al Face".
 
Un viernes sentado en la platea del teatro Opera disfrutando el show de una banda genial, me sorprendo con una vecina de butaca que pasó todo el espectáculo mirando el escenario a través de su celular. ¡¡Con lo que cuestan las entradas, por Dios!!
 
Si bien los celulares pueden ser nuestros aliados para entrenar -con muchas aplicaciones geniales de las que charlaremos en otras columnas- hay que ser un poco menos dependientes de estos tiranos electrónicos.
 
Desde mi punto de vista, el tiempo que le dedicamos al cuerpo, que es lo más valioso que tenemos, tendría que ser inteligentemente aprovechado.
 
 
La invasión y dependencia de los celulares en el salón de clases o en el de musculación es más que sorprendente. La gimnasia de pulgares y las cabezas gachas ya son una escenografía natural. Usar las máquinas para sentarte a responder mensajes en lugar de entrenar.

Sacarte una foto haciendo trompita en la bici mientras el profe motiva al resto para seguir pedaleando hasta la cumbre en la clase de spinning. Pedirle a tu novio que compre empanadas porque vos no tenés ganas de cocinar, mientras tu compañera de la clase de aerobox reprime una patada para no lastimarte.
 
Puedo entender que a mis clases pueden venir bomberos ,parteras, James Bonds, Supermanes, curas que dan extremaunciones y hasta asistentes de Mirtha Legrand. Pero el resto de los mortales de carne y hueso no van a salvar al mundo por responder un sms o clavar un visto que, sin dudas, podrían hacer una horita más tarde.
 
 
De ahí la diferencia entre ir a entrenar o ir al gimnasio y comprometerse con lo que estás haciendo.
 
 
Si te anotaste en un gimnasio es porque tenés un objetivo o una motivación, sino estás haciendo una mala inversión. Objetivo, disciplina y voluntad son la fórmula del éxito.
 
Ultimamente me divierto en mis clases planteando un test de honestidad personal. Por ejemplo, en una clase de Power local mientras hacemos sentadillas hago que cada una de las personas de la clase se pregunten si están yendo lo más abajo que pueden ir. Indefectiblemente después de esa pregunta , la mitad de la clase baja considerablemente. ¡¡Me sorprende como se estafan!!
 
En fin, como digo siempre, entrenar solo se trata de sentirse mejor.
 
Recuerden que si van al gimnasio lo hacen voluntariamente y, además, pagan. Apaguen el celular durante la horita que le dedican al bienestar, y no hablo solo del entrenamiento, cuando salís con tu pareja a cenar, en la mesa del domingo o en la charla con tus hijos o amigos  ¡Bienestar en estado puro!
 
Hagan su test de honestidad personal y comprometiéndose con lo que hacen. El logro de los objetivos será inevitable.
 
*Alfredo Roldán es personal trainer , profesor de gimnasia para la tercera edad e instructor de fitness en Gimnasio Olimpo del Círculo Trovador, Gimnasio Gabriel Taborín y Gimnasio Starway.
 




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