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La falsificacion que hizo Millonario a Hitler

El 23 de septiembre de 1923 el 'Washington Post' informaba en sus páginas sobre el "joven líder bávaro de los nacionalistas". Un tal "Adolph Hittler" (sic) habría declarado su intención de "marchar sobre Berlín" desde Múnich al modo de Benito Mussolini en la exitosa marcha sobre Roma que sirvió a los fascistas para tomar el poder en Italia. Unos días después, el antiguo cabo y frustrado pintor, ya por lo visto conocido al otro lado del charco, asaltó acompañado de un grupo de compinches nacionalsocialistas la cervecería Bürgerbräukeller donde se reunían los partidarios del conservador gobierno bávaro.
Allí disparó al techo, llamó a dirigirse a "esa Sodoma y Gomorra que es Berlín" y dejó marchar después a sus rehenes tras pedirles su "palabra de honor" de que lo apoyarían. En cuanto salieron de allí la rompieron, organizaron la resistencia y al día siguiente derrotaron a los golpistas en una escaramuza que dejó 18 muertos. Hitler huyó, valoró suicidarse y finalmente fue atrapado. En el presidio de Landsberg comenzó a escribir.
Aburrimiento y palabrería





'Mi lucha', la historia del libro que marcó el siglo XX', de S.F. Kellerhoff (Crítica)
'Mi lucha', la historia del libro que marcó el siglo XX', de S.F. Kellerhoff (Crítica)
"El editor del libro, quien habría esperado, al parecer, un informe de sus experiencias con unos segundos términos y fondos sensacionales, quedó al principio muy desilusionado ante aquel cúmulo de aburrimiento rígido y palabrería". La cita de Joachim Fest, el gran biógrafo de Hitler, figura al principio de 'Mi lucha, la historia del libro que marcó el siglo XX' (Crítica, 2016), el ensayo histórico-biográfico en el que el periodista alemán Sven Felix Kellerhoff (Stuttgart, 1971) documenta el origen, auge y declive final de la obra que traumatizó al siglo XX.

Un libro que llega a España al tiempo que, después de décadas de ostracismo en las que 'Mi Lucha' no podía publicarse en Alemania, acaban de vencer los derechos de autor en manos del estado de Baviera y ha llegado a librerías una edición anotada que se ha agotado rápidamente.
Lamenta Kellerhoff que "en Alemania varias generaciones de funcionarios de ministerios y consejerías, jueces, ministros y hasta un primer ministro se han puesto de acuerdo para evitar, por todos los medios posibles, que la gente lea 'Mi lucha'". ¿El resultado? "El libro de Hitler está rodeado de mitos que hunden sus raíces en la fértil tierra de la ignorancia".



Varias generaciones de funcionarios, jueces y ministros se han puesto de acuerdo para evitar, por todos los medios, que la gente lea 'Mi lucha'
Adolf Hitler llegaría en 1933 a convertirse en Führer del III Reich alemán y, en algo más de una década, desencadenaría una guerra mundial devastadora para perderla y exterminaría a seis millones de judíos. Al tiempo, el líder nazi se hizo increíblemente rico despachando doce millones de ejemplares de 'Mi lucha' sin pagar un marco al erario público.



El contenido
'Mi lucha' es un libro aburrido, según Kellerhoff, pese al innegable talento de su autor para la retórica. Hitler arranca con el relato de su infancia en Branau, en la artificial frontera austriaco-germana que, según él, separa a "dos pueblos de la misma sangre", pasa después a su juventud en Viena donde fue por primera vez consciente de "dos peligros espeluznantes para la vida del pueblo alemán: el marxismo y el judaísmo"...y llevamos ya un tercio de un primer volumen atravesado por incontables disgresiones, insultos y falsificaciones palmarias que en gran parte beben de, 'Los protocolos de los Sabios de Sión', el célebre opúsculo antisemita
Hitler llega a Múnich en 1913 escapando del servicio militar obligatorio en el ejército austrohúngaro -esto no lo cuenta-, se obsesiona con la superpoblación alemana y da al tiempo con la solución: "adquirir nuevos territorios". En el capítulo quinto estalla la guerra mundial que siempre se ha citado como influencia determinante en su biografía pero a la que Hitler sólo dedica 20 páginas.



Se apunta voluntario, combate en una sola batalla -página y media- y decide en las trincheras que sólo una nueva "convicción" ideológica lo suficientemente fuerte puede enfrentarse al socialismo. El segundo volumen que completa las casi 800 páginas de la obra desarrollan tal convicción: ha nacido el nacionalsocialismo.
Durante la Gran Guerra Hitler se obsesiona con la superpoblación alemana y da al tiempo con la solución: “adquirir nuevos territorios“
"'Mi lucha' es un libro caótico y sumamente repetitivo", afirma Kellerhoff. "En general, lo único que queda claro sos dos aspectos fundamentales que quiso expresar su autor: su antisemitismo radical, con fantasías de aniquilación, y su sensación de estar llamando a asegurar un futuro al pueblo alemán, a través de la conquista de espacio vital en el Este, lo que se conseguiría tras logar un anhelado -aunque nada realista- entendimiento con Gran Bretaña".



Las ventas
La publicación de 'Mi lucha' en 1925 fue un fracaso. En 1929 apenas se habían vendido 23.000 ejemplares de un libro farragoso, mal escrito y muy caro -a doce marcos el volumen. Las tiradas se multiplicarían a partir de la salida en 1930 de la edición popular en un sólo tomo a 8 marcos y, sobre todo, tras la brutal conquista nazi del estado en la primavera de 1933. Ese año se vendió el ejemplar "un millón". Después llegarían las ediciones regalo para ex combatientes, la entrega a las parejas de recién casados de un ejemplar como regalo de bodas -que, pese a la leyenda, no fue generalizada-, las ediciones "de mochila", para ciegos... En 1945, fecha de la derrota de Alemania en la II Guerra Mundial y del suicidio de Hitler, ''Mi lucha' había vendido 12 millones de ejemplares.



Cuando Hitler llega al poder en 1933 legisla ad hoc para deducirse la mitad de los ingresos que obtenía de 'Mi lucha'. Pero, según los documentos, tampoco pagó a Hacienda la otra mitad. Y ni un marco desde 1934 hasta su muerte. "No es posible determinar cuánto dinero gano Hitler con 'Mi lucha'. La cifra, en cualquier caso debió de superar los doce millones de marcos, ya que en total se editaron 12,4 millones de ejemplares en alemán y por cada libro vendido el autor se llevaba por lo menos un marco", calcula Kellerhoff. Era mucho dinero entonces pero no tanto como el que le reportó, por ejemplo, la reproducción de su retrato en los sellos postales de Alemania.



Cunado Hitler llega al poder en 1933 legisla para deducirse la mitad de los ingresos que obtenía de 'Mi lucha'. Pero tampoco pagó a Hacienda la otra mitad
Tras la guerra nace el tabú, el libro sale de la circulación y el trauma colectivo alemán dura al menos hasta los años 70, cuando una nueva generación busca el título pero el estado de Baviera, en posesión de los derechos, se niega a reeditarlo. La anómala situación se mantiene hasta hace pocos días cuando, al vencer los derechos de autor, el Instituto de Historia Contemporánea presenta al fin su imponente edición anotada de dos mil páginas.Y así, "la historia de 'Mi lucha' continúa 70 años después de la muerte de su autor".
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