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la gloriosa Tercera Escuadrilla Aeronaval de Caza y Ataque





"la actuación de la Tercera Escuadrilla Aeronaval de Caza y Ataque durante el conflcito de Malvinas"

Los Skyhawks navales fueron asignados a la Tercera Escuadrilla Aeronaval de Caza y Ataque con asiento en la Base Aeronaval Comandante Espora. Los aviones de esta unidad se desplegaban a bordo del único portaaviones argentino, el ARA 25 de Mayo (Ex HMS Venerable y ex Karel Doorman) de 208,5 metros de eslora y 16000 toneladas de desplazamiento.La Fuerza Aérea Argentina continuó demostrando su interes en los Douglas A-4 Skyhawk y en 1976 adquirió un lote adicional de 25 A-4C Skyhawk que fueron recorridos en nuestro pais y entregados como A-4Q




Durante la guerra la Tercera Escuadrilla Aeronaval de Caza y Ataque tuvo disponible 8 aviones A-4Q y perdió tres de sus aviones en los ataques y combates sobre nuestras islas. Al reducirse a solo 5 aviones la dotación de A-4Q Skyhawk la Aviación Naval comenzó a gestionar en Israel la adquisición de aviones Douglas A-4E Skyhawk, era un lote de 25 aviones de este tipo que ya se habían pagado, pero ante presiones del Reino Unidos se dilató la entrega de los mismos al imponer un veto el gobierno de EE.UU. Luego de infructuosas negociaciones se canceló la compra en el año 1986. De este modo la Aviación Naval Argentina no pudo renovar sus Douglas A-4Q Skyhawk y se produjo la desactivación de la Tercera Escuadrilla Aeronaval de Caza y Ataque en el mes de Febrero de 1988

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el día 29 de marzo se embarca en el Portaaviones ARA "25 de Mayo" con los tres únicos aviones en servicio, formando parte del Grupo Aeronaval de la Fuerza de Tareas anfibias. Si bien participan activamente en la reconquista de las Islas, sus servicios no serían requeridos en tal oportunidad debido a la escasa resistencia que ofrecieron las tropas británicas al accionar de nuestra Infantería de Marina. Una vez lograda la consolidación de nuestras tropas, la Escuadrilla regresa con el portaaviones a puerto.




Una vez allí y gracias a un inmenso esfuerzo logístico tanto de personal de mantenimiento de la Unidad como del Arsenal Aeronaval Nº 2 y del Taller Aeronaval Central, se logra aumentar de tres a ocho el número de aeronaves en servicio. En este nuevo contexto, los pilotos se adiestran para operar abordo bajo condiciones diurnas, en tareas de ataque a unidades de superficie, apoyo aéreo directo y defensa anti-aérea, incluyendo practicas de reabastecimiento en vuelo con aviones KC-130 de la Fuerza Aérea Argentina y ejercitaciones de armas para lanzamiento rasante de bombas retardadas en reguero.


25 de mayo Con toda su dotación de aviones Tracker, A-4 y Sea King.



El 28 de abril zarpa el portaaviones hacia la zona de operaciones, ese día se incorporan por secciones los seis primeros aviones, mientras que el 30 del mismo mes, estando el buque al Sudeste de Puerto Argentino, se incorporan los dos últimos aparatos.




Acaecido el el 1 de mayo, en razón de la cercanía de la Fuerza de Tareas Inglesa, comienzan a cubrirse distintas guardias de ILC (2 aeronaves), Tanque (1 aeronave), Ataque Antisuperficie (4 aeronaves configuradas con 6 bombas MK82 con cola retardada + 1 aeronave con capacidad de interferencia via lanzamiento de Chaff). En estas condiciones la Escuadrilla se dispone a atacar a un grupo de portaaviones enemigos que se encuentran ubicados al Norte de Puerto Argentino, pero las condiciones meteorológicas impiden la concreción del ataque. No obstante ello, continúan las salidas como interceptores ante diversas alarmas de ataque aéreo, aunque no llega a entablarse combate aéreo con el enemigo.




Habiéndose ordenado que el portaaviones tocara puerto en la Base Naval Puerto Belgrano, el día 8 de mayo todas las aeronaves regresan a Espora y se da fin a las operaciones de la Escuadrilla como grupo embarcado.


Tras la nueva disposición estratégica, el día 12 de mayo se reinicia el despliegue de la Escuadrilla despegando las ocho aeronaves desde Espora hacia Río Grande, arribando cuatro de ellas el dìa 13 y las restantantes, que debieron regresar por fallas, el día 15.

El 21 de mayo comenzaría la batalla por el Estrecho de San Carlos, abriéndose para la Aviación Naval un capítulo lleno de coraje y heroísmo en la que un puñado de sus hombres, verdaderos profesionales, realizan hazañas memorables.

El día 21 de mayo de 1982 y desde tempranas horas, la Ardent, al comando del Capitán de
Fragata Alan West, se encontraba en el sur de la bahía Ruiz Puente, en el canal de San Carlos,
actuando en apoyo al desembarco y hostigando la zona del aeródromo Condor de la Fuerza
Aérea en la Pradera del Ganso.
Esta unidad fue atacada y hundida por la aviación argentina en el transcurso del día.

R.I.P




Desde la Base Aeronaval Almirante Quijada, en Río Grande, y en la segunda salida de ataques
de ese día, a 1410 hs despegó la primera sección de tres aeronaves SkyHawk A4-Q armadas
con cuatro bombas MK-82 (500 libras) con cola retardada para lanzamiento en reguero a
baja altura. El intervalómetro instalado en el lanzador múltiple estaba graduado para que a
la velocidad del ataque (450 nts) las bombas cayeran distanciadas unos 40 metros entre
ellas, otorgando una alta probabilidad de impacto.

La primera sección estaba tripulada por los entonces Capitán de Corbeta Alberto J. Philippi,
Teniente de Navío José C. Arca y el Teniente de Fragata Marcelo G. Márquez.
La segunda sección, igualmente artillada, la tripulaban los entonces Tenientes de Navío Benito I.
Rotolo, Roberto G. Sylvester y Carlos Lecour. Esta sección despegó 15 minutos más tarde por la
demora habida en la reparación de las fallas encontradas durantes los vuelos de esa mañana.


Hermosa fotografía del A-4Q "Skyhawk" matrícula 3-A-305 a bordo del portaaviones ARA V-2 "Veinticinco de Mayo" en una imagen posterior a la guerra. Este fue el avión tripulado por el teniente Lecour, el cual lanzó cuatro bombas frenadas Mk.82SE "Snakeye" contra la "Ardent", una de las cuales estalló bajo el tanque de combustible y generó el incendio que concluiría con el hundimiento del buque. (Foto: Archivos Dintel GID)


La primera sección atacó con un arrumbamiento este-oeste a una fragata tipo 21, dentro de
la bahía Ruiz Puente, y al menos dos impactos sobre la estructura en popa fueron observados.
En el posterior escape fueron interceptados por una patrulla de combate de aviones Sea
Harrier que derribaron con un misil Sidewinder al Cap. Philippi y con cañones de 30 mm causaron
la explosión del avión del Tte. Márquez y averías en el del Tte. Arca.
El líder de la sección logró eyectar, cayendo en paracaídas a las aguas del estrecho San Carlos
y luego de nadar a la costa, sobrevivió cuatro días en la isla Soledad hasta ser rescatado.


El 3-A-312 en una playa cercana a Puerto Argentino


El Tte. Márquez murió en combate y el Tte. Arca logró llegar a Puerto Argentino en donde debió
abandonar su avión por no estar el mismo en condiciones para poder aterrizar. Fue rescatado
por un helicóptero del Ejército Argentino desde las aguas de la bahía minada; para ello, la aeronave,
por carecer de guinche, debió hundir un “ski” en el agua en una arriesgada maniobra.
La segunda sección, que escuchó las comunicaciones del vuelo anterior y sus resultados,
atacó también en la bahía de Ruiz Puente y con un arrumbamiento general este-oeste a una
fragata tipo 21. El líder horquilló sus cuatro bombas en el blanco, sin observarse impactos
directos; el Tte. Lecour lanzó tres bombas, una de las cuales pegó muy cerca de la banda deestribor “envolviendo al buque con una nube negra de humo y esquirlas” (del informe al regreso
de misión), mientras que las cuatro bombas del numeral tres no fueron observadas en sus
resultados, dado que luego del ataque los otros aviones recibían fuego antiaéreo de las otras
unidades de superficie que se encontraban en el canal y efectuaban maniobras evasivas.

La cena estaba servida, ya no había comunicaciones y el buque no tenía control de dirección, este ataque causo muchas bajas, la gran mayoría luchando contra el incendio del hangar.

Desde acá muchas pavadas para contar que, finalmente, se hundió.



Los tres aviones regresaron a la Base en Río Grande con algunos impactos de esquirlas en
sus fuselajes.




El día 23 a las 12:30 hs. despegan cuatro aviones nuevamente con la misión de atacar blancos navales en la Bahía San Carlos. La división estaba integrada por los Capitanes de Corbeta Rodolfo Castro Fox y Carlos María Zubizarreta, y los Tenientes de Navío Marco Benítez y Carlos Oliveira. Durante la ejecución de reabastecimiento con el avión KC-130 de la Fuerza Aérea Argentina, el Teniente Oliveira no puede completar sus tanques suplementarios de combustible, por cuanto debe regresar a Río Grande. Los tres aviones restantes recalan en la Isla Gran Malvina cruzándola por el Norte alcanzan Bahía San Carlos bajo un nutrido fuego antiaéreo.



El Capitán Castro Fox lanza sus cuatro bombas de 500 libras sobre un Destructor Tipo "County", mientras el Teniente Benítez lanza sus tres sobre una Fragata Tipo 21 situada a popa del Destructor y el Capitán Zubizarreta ataca un tercer buque fondeado en la bahía, sin que sus bombas abandonaran el avión por una falla en el rack lanzador.


BOMBAS DE LOS A4

Producto de esta incursión, la Fragata Tipo 21 HMS "Antelope" termina ese día con dos bombas alojadas en su interior sin explotar, una de 500 libras probablemente lanzada por el Teniente Benítez y otra de 1000 libras correspondiente a un A-4B del Grupo 5 de Caza de la Fuerza Aéra que habría atacado casi a la misma hora. Una de estas bombas estallaría en la noche mientras intentaban desactivarla, condenando al buque a su destino final bajo las aguas de la Bahía de San Carlo


, la Fragata Tipo 21 HMS "Antelope

Después del ataque el Capitán Castro Fox, que sufría fallas de transferencia de combustible, eyecta todas sus cargas subalares y asciende sobre el objetivo haciendo caso omiso de las PAC de Harrier´s, regresando en forma individual y aterrizando en Río Grande prácticamente sin remanente de combustible. Las otras dos aeronaves logran reunirse durante el escape.



Al aterrizar en Río Grande, por causa de los bandejones de hielo que había en la pista, el Capitán Zubizarreta revienta una cubierta y, al irse de pista con el armamento bajo sus alas decide eyectarse, falleciendo al impactar contra el terreno antes de la apertura del paracaídas. Paradójicamente el avión detiene su carrera fuera de pista sin sufrir graves daños.


Durante los días siguientes se ordenan varias salidas para realizar reconocimientos armados, algunas se cumplen sin encontrar el objetivo y otras no pueden concluirse debido a la densa niebla y a la mala condición meteorológica propia de la zona. A partir de allí, los vuelos se suceden hasta el día 12 de junio, aunque la Escuadrilla no participa en ese lapso en ninguna otra acción decisiva.



Con un saldo negativo de dos vidas y cuatro aviones perdidos, y uno positivo de un buque hundido y tres averiados, la 3ra. Escuadrilla Aeronaval de Caza y Ataque constituye un ejemplo de arrojo y valentía que jamás debe borrarse de nuestra memoria.




*Dotacion de la EA33 en 1982 ( de Izquierda a Derecha)
Arriva: (TF) Marcelo Marquez, (TN) Carlos Lecour, (TN) Carlos Oliveira
(CC) Carlos Zubizarreta, (CC) Alberto Philippi, (CC) Rodolfo Castro Fox
(TN) Benito Rotolo, (TN) Marco Benitez; Abajo: (TC) Felix Medici
(TN) Roberto Sylvester, (TN) Jose Arca y (TN) Alejandro Olmedo

Su bandera de Guerra fue condecorada por “Honor al Valor en Combate”.




Misma condecoración fue otorgada al siguiente personal:



Capitán de Corbeta Rodolfo Castro Fox, por “como Comandante de la Tercera Escuadrilla Aeronaval de Caza y Ataque, participar en condiciones físicas disminuidas a causa de un accidente de aviación anterior, dando permanente ejemplo a sus subordinados”.


Capitán de Corbeta Alberto Jorge Philippi, por “conducir una división de aviones que atacó con éxito unidades navales enemigas en Bahía San Carlos, eyectarse como consecuencia de las averías producidas en su aeronave y sobrevivir en penosas condiciones hasta ser rescatado”.



Teniente de Navío José César Arca, por “atacar eficazmente unidades navales enemigas en Bahía San Carlos y al ser seriamente averiado, dirigirse a Puerto Argentino bajo el fuego de interceptores enemigos, intentando salvar su avión, no abandonándolo hasta que la torre de control, por el estado de la aeronave, le ordenó eyectar”

La condecoración “La Nación Argentina al Muerto en Combate”, fue otorgada al Capitán de Corbeta Carlos María Zubizarreta y al Teniente de Navío Marcelo Márquez.
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