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La Guerra de Malvinas: Post Merecido [Parte 12]





Rescate de los sobrevivientes

Una vez que la noticia del hundimiento del ARA Gral Belgrano llegó al continente, se dispuso inmediatamente el operativo de rescate. De tal operación formaron parte las siguientes unidades:

2 Aviones Neptune
1 Avión Focker
1 Avión Electra
Buques Gurruchaga, Bahía Paraíso, Bouchard y Piedra Buena.


Al destructor Piedra Buena se le ordenó regresar a toda máquina al lugar, mientras el Bouchard seguiría aún alejado. Las condiciones meteorológicas eran precarias, había una fuerte tormenta que dificultó seriamente a los buques llegar a la zona. El Piedra Buena fue el primero en hacerlo, pero en el punto de contacto (donde se presumía que había sido el ataque) no quedaban rastros, ni del ARA General Belgrano, ni de las balsas salvavidas.


P-2 Neptune


Helicóptero Chileno colaborando con el rescate desde el ARA Bahia Paraiso ¿curioso no?

Aproximadamente a las 09:00 del lunes 3 de mayo, el avión Neptune 2-P-111 de la armada argentina, comandado por el capitán Pérez Roca, avistó en la zona una gran mancha de petróleo, pero la localización de las balsas seguía siendo negativa.
Sin embargo, durante esa búsqueda de sector, cerca de las 13:00, el suboficial Ramón Leiva desde un blister trasparente que el Neptune tenía en su nariz, logró el contacto visual con las balsas. Rápidamente se dio aviso a las demás unidades de búsqueda del avistamiento de un gran campo de balsas que se extendía por aproximadamente dos millas marinas (unos cuatro kilómetros a la redonda), y que se encontraban cerca del destructor Piedra Buena.
Comenzaron así los trabajos de rescate, siempre dificultados por la fuerte tormenta que azotaba el Atlántico. En gran parte de las balsas se encontraba algún fallecido, heridos, quemados, y la mayoría de los supervivientes presentaba principios de congelamiento en algunas partes de su cuerpo (en casi todos los casos las piernas).

[...] hacía muchísimo frío, nos orinábamos encima para calentarnos la cintura, nos poníamos las manos en el pecho y nos vomitábamos encima para calentar un poco el cuerpo [...] el principal temor en ese momento era de que alguna persona muriera congelada, estábamos con temperaturas bajo cero [...] (en el momento del rescate por parte de los buques) cada cual tenía que tratar de subir de alguna forma..., en el caso mío, me tuvieron que atar, porque me encontraba bastante congelado, como la mayoría... y ya realmente no teníamos mucha fuerza para soportar un último esfuerzo...era muy difícil [...]

Relatos de supervivientes durante las horas transcurridas en las balsas.

Avistamiento de Balsas




Algunas balsas vacías



El rescate














Sobrevivientes adentro de un hangar




En la madrugada del 5 de mayo, los buques arribaron al puerto de Ushuaia con los supervivientes, que fueron transportados por vía aérea a Bahía Blanca, donde los esperaban sus familiares. La operación de rescate se extendió hasta el día 9 de mayo, verificando la imposibilidad de que quedaran más supervivientes o cadáveres en la zona. Los buques recogieron un total de 793 tripulantes, entre los que resultaban 23 fallecidos. El total de bajas sufridas en el ataque ascendió finalmente a 323.


Arriban los sobrevivientes








http://www.youtube.com/v/rBVk1wYm6hI?fs=1


La noticia en el país y en él Mundo

El acontecimiento no cayó bien en la escena internacional. En muchos países lo consideraron un uso desproporcionado de la fuerza sobre un buque obsoleto, con mucha tripulación a bordo —en buena parte, marinería de recluta— y fuera de la TEZ, reforzando las posturas pacifistas en gobiernos y ciudadanía de todo el mundo. No obstante, en el Reino Unido fue ocasión de celebraciones populares y portadas de periódicos como The Sun. Por otro lado, otros medios de prensa, comenzaron a asomar posturas moderadas e incluso contrarias a la guerra, ante tal pérdida de vidas. Hay posturas que consideran al hundimiento del ARA General Belgrano (C-4) como un crimen de guerra ya que este se encontraba fuera de la zona de exclusión impuesta por el Reino Unido en el momento en que fue hundido.

Tapas de diarios






Los documentos desclasificados revelan que Margaret Thatcher buscó un gran golpe al torpedear el crucero argentino. Se buscaba entonces un "blanco de oportunidad" por lo menos desde hacía tres días, con la intención de dar un gran golpe que abroquelara a los británicos detrás de su decisión y colocara a la defensiva a la dictadura argentina. Y así fue cuando el 30 de abril, la primera ministra británica recibió la noticia de que el submarino nuclear HMS Conqueror había localizado el Belgrano.
El 2 de mayo llegadas las 16.00 (hora en Argentina), Margaret Thatcher se reunía con su gabinete de guerra en la residencia campestre de Checkers, cercana a Londres. Fue durante esa reunión que se dio la orden al comandante del Conqueror de hundir el crucero.
El debate sobre la legitimidad del ataque comienza cuando un mapa de la época de la inteligencia norteamericana marca que la última posición del Belgrano fue a 30 millas náuticas al sudeste del cordón de seguridad (un perímetro de 200 millas alrededor de las Islas) trazado por Londres. Esta hipótesis, es desestimada aún hoy tanto por altos mandos de la Armada Argentina que por parte de la Royal Navy británica.
En 2005 Pedro Luis Galazi, segundo en jerarquía en el buque, en unas declaraciones hechas al periódico argentino "La Capital"22 consideró legítima la acción del submarino HMS Conqueror. El segundo comandante del Crucero General Belgrano justificó virtualmente esa acción al señalar que se encontraban en guerra, y no tenía sentido decir que los británicos no debían atacar porque el buque argentino se hallaba fuera de la zona de exclusión, como sostienen quienes cuestionan la legitimidad del ataque. Explica además que ellos (la flota argentina) también podían entrar en combate. Revela que no poseían misiles, pero sí estaban acompañados por dos destructores y el Belgrano contaba con cañones de 20 km de alcance. Aclaró además que "la zona de exclusión" es un diagrama geográfico importante en situaciones de bloqueo, pero no en un conflicto de guerra.
Por parte británica fue Sandy Woodward, el entonces jefe de la Fuerza de Tareas británica, quien aclaró que no podían permitir que un buque de guerra argentino se acercara a una zona de exclusión en forma arbitraria para que los atacara cómodamente desde allí. Creó polémica en su momento en los medios argentinos también el hecho de que el capitán del submarino, al volver a base, izó la bandera pirata Jolly Roger. Pero éste suceso fue rápidamente aclarado por las autoridades británicas al explicar que ésta bandera representa para la Royal Navy el símbolo histórico del hundimiento de buques enemigos.


En 1993 el hundimiento del Crucero ARA General Belgrano fue denunciado por los familiares de las víctimas ante la Comisión Investigadora de las Violaciones a los Derechos Humanos, dependiente del Ministerio de Defensa de la República Argentina como un crimen de guerra innecesario. La Comisión Investigadora, con fallo dividido resolvió que la investigación del hundimiento del Crucero Belgrano no era el objeto de la investigación. Esta resolución causó una gran controversia por cuanto la resolución ministerial Nro. 220 del 2 de junio de 1993 es taxativa por cuanto dice así:

[...] destinada a investigar la posible existencia de actos violatorios a las normas vigentes en materia de derechos humanos, durante y después de los episodios bélicos acontecidos en Malvinas y Atlántico Sur a partir del 2 de abril de 1982.

La denuncia se basó en cuanto se describe en el Manual de San Remo sobre Derecho Internacional Aplicable a los Conflictos Armados en el Mar, al cual se rigen los conflictos armados en el mar.
El 2 de julio de 2000, siempre los familiares de los caídos, denunciaron a Thatcher por el hundimiento del Belgrano. La ex primer ministro del Reino Unido fue acusada de "homicidio calificado" ante el Tribunal Internacional de Derechos Humanos de Estrasburgo. La causa aún sigue abierta.


Videos

El hundimiento es motivo de controversia en la población inglesa. Son muchos los que consideran que este hecho jamás debió haber ocurrido así como también los que piensan que la guerra en si tampoco debió haber ocurrido. En numerosas ocasiones a Margaret Thatcher se le ha cuestionado el hundimiento ya que en efecto el buque estaba fuera de la zona de exclusión, el rumbo que había tomado lo alejaba de la zona en conflicto y esta acción marco el rumbo de la guerra.
Ahora lo que les voy a agregar son unos videos de entrevistas en la televisión inglesa acerca de este hecho.

La discusión con Diana Gould

Al poco tiempo pasada la guerra, en un programa de TV, la señora Diana Gould le cuestiona a Margaret Thatcher sobre el hundimiento y deja en claro su opinión de que dicho acontecimiento en realidad tenía como objetivo sabotear las propuestas de Paz de Perú. Este video puede causar indignación por las constantes mentiras y muestras de escasa moral de la primer ministro Británica.


http://www.youtube.com/v/9cxe0hZXDR8?fs=1

La misma discusión pero con David Frost – 2 Partes

Algunas cadenas independientes como la BBC se mostraron en desacuerdo con la postura de la Thatcher en el tema del hundimiento. El 9 de Junio 1985, nuevamente en TV, Thatcher se enoja y miente cuando le plantean devuelta sobre el hundimiento del Belgrano. Este video también indigna: las aclaraciones de la primer ministro y por ultimo menciona su horrenda conclusión final sobre el asunto.

NOTA: Para cambiar los videos presiona a la derecha de Play


http://www.youtube.com/p/133E5A5817708DED?fs=1

El documental de National Geographic – 9 Partes

En el año 2003 National Geographic se embarca en un viaje para encontrar al Belgrano y hallar respuestas a las intrigantes preguntas acerca de su misión, localización excacta y su hundimiento ese fatídico día. Mediante sonares y un sumergible accionado por control remoto, el explorador Curt Newport va en busca de restos del naufragio. Además el equipo entrevista a veteranos y supervivientes de ambos bandos para intentar recomponer el puzzle de lo que realmente sucedió ese día.


http://www.youtube.com/p/57AB73DA3D065488?fs=1


Pese a la férrea censura informativa impuesta por el gobierno militar argentino, el entusiasmo entre las capas populares sensibles a este tipo de acciones se enfriaba. Escasamente un mes después de las celebraciones populares por la recuperación de los archipiélagos, y pese a toda la propaganda, a nadie se escapaba ya que el régimen había lanzado un órdago a una gran potencia y ésta había aceptado el desafío. Para la Junta, devolver los golpes recibidos con un hecho espectacular se convirtió en una prioridad absoluta. Tal hecho no podía ser otro que el hundimiento de un gran buque de guerra británico, bajo la capa de una represalia por lo del ARA General Belgrano (C-4). Con una guerra a gran escala en marcha, era esencial devolver la esperanza a la gente, hacerles creer en la victoria. Antes de poner proa a sus puertos, la flota argentina había determinado con bastante precisión el área general de operaciones de los dos grupos de batalla británicos por el procedimiento de detectar sus transmisiones radioelectrónicas.
Al alba del 4 de mayo, un avión de patrulla P-2 Neptune del Comando de Aviación Naval de la Armada Argentina (COAN) estableció por radar la posición de la Fuerza de Operaciones británica. De inmediato, dos aviones de fabricación francesa Dassault Super Étendard de la 2º Escuadrilla partieron de Río Grande a las 09:45 con un misil Exocet AM-39 cada uno, tras reabastecerse en vuelo desde los KC-130H Hércules de la Fuerza Aérea Argentina, para realizar un largo vuelo semicircular que los aproxime a los navíos enemigos. A los mandos, del capitán de corbeta Augusto Bedacarratz y del Teniente de Navío Armando Mayora. Tras ellos, un grupo de IAI Daggers para darles cobertura aire-aire y un Learjet en misión de diversión.

Montaje del misil antibuque





Partida


Reabastecimiento en vuelo


IAI Daggers vistos desde el Learjet

Había un problema con los AM-39 Exocet. Acababan de llegar de Francia y, debido al embargo impuesto por la OTAN contra la Argentina, los instructores franceses no se habían presentado. Los técnicos de Río Grande tenían en sus manos armas muy sofisticadas que no sabían cómo usar. Sin embargo, no se descorazonaron e hicieron lo posible por aprender sus secretos leyendo los manuales y desmontando y montando alguna unidad. Cuando finalmente los instalaron a bordo de los Super Étendard, no estaban muy seguros de que funcionaran realmente.


Exocet AM-39 (Aire-Mar)

Mientras tanto, el Reino Unido prosiguió sus operaciones militares. Se ejecutó la segunda serie de bombardeos Black Buck sobre las islas Malvinas, buscan al submarino ARA San Luis (S-32) que creen en el área, supervisan desde lejos las operaciones de rescate de la tripulación del ARA General Belgrano (C-4) y sus aeronaves se aventuran hasta las cercanías de las costas argentinas para inspeccionar posibles objetivos pese a que la Junta ha establecido a su vez una zona de exclusión. Lejos, en el mar, al este de las Malvinas, los dos portaaviones y sus buques auxiliares actúan de retaguardia avanzada, bien protegidos de cerca por las fragatas con sus misiles de corto alcance Sea Wolf y, a unas 20 millas, por los destructores del tipo 42 (entre los que se hallaba el HMS Sheffield) con sus sofisticados radares y sus misiles de alcance intermedio Sea Dart, apoyados a su vez por la fragata HMS Yarmouth.



Dentro del Shefield

A las 10:35, el Neptune realizó un último ascenso a 1,2 km de altitud y ubicó un blanco grande y dos pequeños en las coordenadas 52º33'55" Sur, 57º40'55" Oeste. Retransmitió la información a Bedacarratz y retornó a su base.
A las 10:50 los Super Étendards —que iban volando sobre la cresta de las olas para no ser detectados— realizaron un pequeño ascenso a 160 m de altitud para confirmar las coordenadas suministradas por el Neptune, pero no encontraron nada. Bedacarratz decidió continuar. Cuarenta km más adelante volvieron a intentarlo y encontraron los barcos. Un blanco grande y tres pequeños. Vuelven a su bajísimo nivel de vuelo, cargan los datos en las guías de los AM-39 Exocet y los disparan a las 11:04. Tras hacerlo, dan la vuelta para retornar a Río Grande. El lanzamiento fue arriesgado, se realizó a muy baja altitud, con misiles montados sin asistencia del fabricante y demasiado cerca del blanco: a 10 km. Por estos motivos, durante el regreso Bedacarratz y Mayora dudan de que la compleja misión haya servido de algo.




Disparo del misil a escasos metros del agua

Aún hoy, los sucesos siguientes son motivo de disputa. Lo único seguro es que a las 11:07 del 4 de mayo de 1982 uno de los dos misiles Exocet alcanzó en el mismo centro al destructor HMS Sheffield, uno de los buques entonces más modernos de la Royal Navy.


Algunas fuentes dicen que la cabeza de guerra no estalló, y lo que se produjo fue un incendio causado por los gases de la combustión del Exocet que se extendió rápidamente. El capitán del HMS Sheffield, en cambio, asegura que el misil sí explotó, destruyendo el centro de operaciones y el de ingeniería. Sea como fuere, a los pocos segundos el moderno destructor estaba en llamas. 22 hombres murieron y otros 24 resultaron gravemente heridos, entre ellos el jefe de informática que trataba infructuosamente de poner de nuevo en marcha las computadoras. Las comunicaciones cesaron cuando se recibió un mensaje no identificado señalando simplemente "Sheffield is hit!".1 El portaaviones HMS Hermes (R12) despachó a sus escoltas HMS Arrow (F173) y HMS Yarmouth (F101) para investigar, y también salió un helicóptero. Reinaba la confusión, hasta que inesperadamente apareció y abordó al Hermes, el helicóptero Lynx del Sheffield, llevando al oficial de "Operaciones Aéreas" y al de "Operaciones,1 que confirmaban el impacto.
El Sheffield identificó el misil entrante, en su aparentemente viejo radar Type 965 (que era temporal pues se esperaba poder dotarlo del Type 1022" en cuanto estuviese disponible), cinco segundos antes del impacto. Y el oficial de Operaciones informó al Director de Misiles, quien se aprestó a dar esos datos al Sistema de Control de Fuego ADAWS 4. Rápidamente varios buques acudieron en ayuda y evacuaron a la tripulación. Tras el ataque, la tripulación, mientras esperaba el rescate se puso a cantar Always Look on the Bright Side of Life de la Vida de Brian.

El Sheffield herido de muerte







La fragata Arrow se aproxima al lugar







Intentando apagar el incendio




Heridos abordan el Portaaviones



El avión argentino que disparó su misil no había sido detectado como aguardaban los británicos que sucediese, y hasta alcanzaron a tomar contacto visual con su traza de humo, confirmando que se trataba de un misil rasante al mar. Cinco segundos después, el Exocet impacta al Sheffield. Tal fue la sorpresa, que tampoco se realizaron las maniobras defensivas evasivas que suelen darse en estos casos.
La razón por la que el HMS Sheffield y la cercana fragata HMS Yarmouth no detectaron la presencia del Exocet hasta que un marino del primero lo vio acercarse, 4 segundos antes del impacto, permanece oculta. Una versión dice que en ese momento se estaban realizando retransmisiones satelitales que requerían tener el radar apagado. Otra, que los ordenadores lo identificaron como un proyectil amigo debido a su origen francés. Aún una más afirma que la tripulación de los buques británicos se hallaba demasiado confiada, con la alerta muy relajada. Todo ello resulta incomprensible, puesto que los británicos llevaban toda la mañana detectando las transmisiones del Neptune e incluso había ya una patrulla de Harriers en el aire para interceptarlo. Quizás el Exocet sólo hizo aquello para lo que está fabricado: acercarse subrepticiamente a un buque de alta tecnología y hundirlo sin previo aviso.
Más controvertido aún es qué le ocurrió al segundo Exocet. La versión generalizada es que falló su blanco y se perdió. Sin embargo, marinos a bordo de la HMS Yarmouth aseguran que lo vieron pasar delante de sus ojos. La poca actividad que el portaaviones HMS Hermes desplegó en la guerra a partir de ese momento ha dado lugar a especulaciones respecto a que quizás el segundo Exocet sí atinara al «blanco grande» de los radares.
El "Reporte MOD" acerca del hundimiento del Sheffield concluye que: "La evidencia indica que la cabeza explosiva no detonó".2 Sin embargo, algunos miembros de la tripulación y de la Task Force creen que si bien el misil 363 no explotó con el impacto;1 fue el incendio del motor del cohete lo que produjo que el Shefield se quemara. Por su parte, el capitán Sam Salt y otros integrantes de la dotación de a bordo han asegurado con vehemencia que la cabeza del misil sí explotó y que la detonación fue lo que causó el mayor daño así como la mayor cantidad de muertos y heridos. Sugieren que la explosión inutilizó inmediatamente los sistemas generadores de electricidad, haciendo cesar el suministro de agua, quebrando los mecanismos antifuego y permitiendo que el buque se consumiera por el fuego incontrolable.
También se da por sentado que el radar del buque antimisil era incompatible con los enlaces de satélite de comunicaciones lo cual reducía las posibilidades de interceptar a un misil Exocet con vuelo rasante. Por tanto, se concluyó que ni el radar Type 965 ni el misil Sea Dart que llevaban los destructores Tipo 42 estaban preparados para interceptar un misil que venía a ras de las olas.


La noticia del hundimiento

La noticia dio la vuelta al mundo. La «soldadesca tercermundista» de que hablaba la prensa londinense acababa de abatir al buque más moderno de la flota británica. Fue un severísimo golpe al prestigio británico ante las naciones, que reavivó las celebraciones patrióticas en la Argentina, donde Bedacarratz y Mayora fueron recibidos como héroes, y dio un balón de oxígeno a la Junta. El «asunto de las Malvinas» se convirtió de pronto en la «crisis de las Malvinas». El Exocet se hizo famoso entre el público de todos los países, asistentes por primera vez a una guerra aeronaval basada en el uso de misiles. Con la mayor discreción posible, el almirante Fieldhouse alejó sus unidades de la costa tanto como le fue posible. Lo cual significaba un grave problema, porque su propósito era exactamente el contrario: dominar las aguas alrededor de las islas Malvinas y reconquistarlas. Se imponía una aproximación diferente.



El final del buque

Los restos flotantes y quemados, fueron remolcados por la fragata Clase Rothesay HMS Yarmouth (F101); pero se abortó tal misión; mientras era remolcado, el barco se hundió en las 53°04′″S 56°56′″O, el 10 de mayo de 1982. Así se convirtió en el primer navío de la Royal Navy hundido en guerra en al menos cuarenta años. Veinte hombres de su tripulación (principalmente en el área de la cocina) murieron durante el ataque. El precio es un cementerio de guerra y está señalado como un sitio controlado bajo el "Acta de Protección de Restos militares de 1986".

Los restos




Siendo remolcado






Video del ataque y sus restos


http://www.youtube.com/v/7gQOzecT0GU?fs=1


Las demás Partes:






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