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La historia de Superman!

La historia de




Desde su origen, los superhéroes han formado parte importante de la literatura cotidiana de millones de personas, niños, no tan niños, y adultos. Su magia y éxito pueden ser debidos al hecho de que ellos viven situaciones en las que todos nos hemos imaginado en alguna ocasión, y que poseen poderes y habilidades que cualquiera de nosotros desearía. O quizá sencillamente leer las aventuras de estos fantásticos personajes nos permite evadirnos un poco de nuestra habitual rutina e involucrarnos en sus cruzadas por la verdad y la justicia olvidando que nuestro mundo real es igual de cruel, pero no hay ningún superhombre que lo proteja.
Con el paso de los años, el auge de estos personajes ha sido directamente proporcional a su evolución, y a medida que se han ido tecnificando y sofisticando, así como complicando tanto física como emocionalmente sus aptitudes e inquietudes, han aparecido superhéroes para todos los públicos: más humanos, más inalcanzables, más o menos poderosos, con procedencias absolutamente diferentes y motivaciones que parten de la más absoluta nobleza o de la pura y fría venganza. Cada persona o grupo de ellas puede sentirse identificada con un superhéroe, o con varios, qué demonios, pero siempre es uno el que más capta su atención y el que más hondo le cala, bien por unas razones o por otras.
En 1938, exactamente en junio, veía la luz por vez primera la creación que con los años se convertiría en el mayor superhéroe de todos los tiempos y casi en el padre del resto. No se trataba de una historia excepcional, más bien era simple y argumentada en los preceptos de una ciencia que aun era pobre, y evidentemente destinado a un publico abierto que no buscase más allá del entretenimiento en esas páginas. Se trataba de un niño de otro planeta, Krypton, enviado a la Tierra por su padre científico en los momentos finales de su mundo nativo. Aquí sería recogido por un motorista que lo llevaría a un orfanato donde pronto comenzaría a mostrar increíbles habilidades más allá de lo humano. En su madurez se convertiría en un periodista timorato y torpe, pero únicamente para esconder su poder: más que una locomotora, más rápido que una bala...
No es preciso decir quien es, ¿no?



ACTION COMICS NÚMERO 1, LA PRIMERA APARICION DE SUPERMAN

Los dos muchachos que dieron vida a este personaje que fue rechazado y rechazado por numerosas publicaciones antes de que lo publicaran en el Action Comics de junio de 1938 se llamaban Jerry Siegel y Joe Shuster. Jerry tuvo la idea del personaje, fuera de lo común en esa época en la que lo más parecido a un superhéroe era Flash Gordon o Dick Tracy. Quiso crear un ser por encima de los mortales, capaz de las más increíbles proezas físicas: levantar coches, saltar por encima de un edificio... Y un personaje de esa magnitud merecía un gran diseño; en esa parte del proyecto entraba Joe, excepcional dibujante anticipado a su época y con un estilo propio y potente. El personaje fue vestido con un traje azul con mallas, una capa roja, calzoncillos rojos y un escudo con una S en el pecho. Era alto y fuerte, y nada tenía que ver son su tímida personalidad pública, el reportero del Daily Planet Clark Kent. El superhombre fue llamado precisamente así... Superman.
En este primer Action Comics nº 1 ya se hilvanaba la historia, pero todavía quedaba mucho, muchísimo camino hasta que Superman fuese el héroe que es hoy en día y para que alcanzase los poderes que tiene en la actualidad. En estos primeros números, su fuerza se debía a la naturaleza propia de los hombres de su planeta natal junto a los efectos de la liviana gravedad de la Tierra (incluso se comparaba su fuerza relacionándola con la capacidad de salto de los saltamontes o la poderosa fuerza proporcional de una hormiga común). Hoy en día, el Superman que conocemos es en sí una batería solar cuyas células kryptonianas absorben y transforman la energía de nuestro sol amarillo y la almacenan, creando una invisible aura de invulnerabilidad que le protege el cuerpo, y permitiéndole incluso “violar” leyes de una física que poco tiene que ver con la de su estructura atómica alienígena.



JOR-EL Y LARA EN EL MOMENTO DE LA PARTIDA DE SU HIJO HACIA LA TIERRA. UNA NUEVA ERA ESTÁ COMENZANDO...

Por otra parte, los personajes y la historia han madurado con el héroe. Durante sus primeros años de historia Superman no tenía rival, era el ser físicamente más prodigioso que había sobre la Tierra, pese a su vulnerabilidad a la kryptonita. Pero poco a poco han aparecido enemigos que han sido capaces de luchar cara a cara con él sin necesidad de utilizar la roca verde: enemigos que absorben su energía y lo debilitan para fortalecerse ellos, como El Parásito; otros que son una copia imperfecta del propio Superman, como Bizarro, cazadores de recompensas espaciales con el único objetivo de rajar, como Lobo; Brainiac, una supercomputadora que en la etapa actual incluso ha remodelado Metrópolis como una ciudad del futuro; Juicio Final, la criatura asesina que logró matarlo en un combate cuerpo a cuerpo; y siempre de trasfondo Lex Luthor, el enemigo por antonomasia de nuestro héroe, que también ha sufrido una importante evolución: de criminal de tres al cuarto obsesionado con acabar con Superman y que siempre acababa en la cárcel a magnate de un imperio económico sin precedentes involucrado en toda clase de negocios turbios y que incluso llega a ser presidente de los EEUU.
¿Y qué hay del resto de personajes que conforman el universo Superman? Tambien han sufrido numerosos cambios: Perry White, el gruñón director del Planet que es como un segundo padre para todos; Jimmy Olsen, joven fotógrafo y uno de los mejores amigos de Lois y Clark; Jonathan y Martha Kent , que desde la etapa de John Byrne en 1986 no están muertos sino que residen en Smallville y mantienen un contacto diario con su hijo. Lana Lang, primer amor de Clark y conocedora de su secreto; y Lois Lane sigue siendo la intrépida reportera del Planet, competitiva y decidida, pero que finalmente cae en los brazos no de Superman, sino de Clark.
Pero claro está, todo esto también conlleva cambios muy importantes en el personaje de Clark Kent. Al principio, Clark era simplemente la tapadera para Superman, la personalidad tonta y débil con la que nadie relacionaría al Hombre de Acero; pero ahora ya no es así. Clark Kent es criado en el seno de una familia sencilla norteamericana, que lo educan con amor como cualquier padre a sus hijos. Por otra parte, a medida que va creciendo, su cuerpo va realizando el metabolismo de la energía solar y van apareciendo sus poderes, lentamente, que se desarrollan junto con él y su personalidad (tengamos por ejemplo que no aprende a controlar su vuelo hasta cumplir 18 años). Este es un aspecto muy interesante de la personalidad de Superman en contraposición a lo que era en un comienzo: es decir, Superman, Kal-El, el kryptoniano, era en sus primeros andares un ser superior que se escondía tras una personalidad ridícula. Era un héroe enmascarado tras la inadvertida personalidad de Clark. Pero en estos momentos el matrimonio Kent cría a un niño al que han recogido en misteriosas circunstancias y al que llaman Clark, y eso es todo. El muchacho descubrirá su potencial, sí, pero el hecho de que él decida ser Superman tendrá muchísimo que ver con la educación que ha recibido por parte de sus padres, y no una especie de “deber de raza”, como parecía antes. Su madre le hará el traje y en ellos siempre tendrá el apoyo que necesita. Es decir, que en esta etapa actual del personaje Superman y Clark no son personas diferentes: Clark es quien es, y fue eso antes de descubrir que podía ser Superman, y de hecho si es Superman es gracias a cómo ha sido criado; sus poderes son su herencia como último hijo de su planeta al estar en el nuestro. La decisión de emplearlos en la defensa del bien y la justicia es absolutamente suya.



Este aspecto del superhéroe podemos verlo en la actual serie de televisión Smallville, que nos narra la adolescencia de Clark en su pueblo adoptivo de Kansas, donde comenzará a utilizar sus poderes siempre que sean necesarios, pero no confundamos eso con Superboy, ya que el Superboy de la época pre-Byrne no existe. Clark será Superman cuando llegue el momento.
Esta serie, como decía, tiene numerosos atractivos aunque no sea absolutamente fiel al comic: la relación entre Clark y Lana, entre Clark y Lex Luthor, que resulta ser su mejor amigo, el hecho de que Pete Ross conozca su secreto cuando en el comic actual sólo lo sabrá Lana (en este aspecto podemos ver un retorno a la historia pre-byrne), y desde luego, unos protagonistas más que acertados, en especial, cómo no, la elección del desconocido Tom Welling para interpretar a Clark, resultando convincente y apropiado.



Aunque desde luego no es esta la única incursión televisiva del personaje de Siegel y Shuster, en absoluto. También hemos podido ver series de bastante continuidad pese a no ser de excesiva calidad, al menos en mi opinión, como el caso de Superboy, digamos la Smallville de la época pre-byrne. Comenzó protagonizada por un tal John Haymes-Newton, a finales de los 80, pero enseguida fue sustituido por el que sería Superboy hasta el final de la serie, Gerard Christopher. Creo recordar que aquí en España se emitía en Tele 5, en los comienzos de la cadena.



DE IZQUIERDA A DERECHA, JOHN HAYMES NEWTON Y STACY HAIDUK Y GERARD CHRISTOPHER

También ha habido más recientemente otra serie norteamericana que recrea las aventuras de Superman pero desde un punto de vista más romántico basado en la relación entre Clark y Lois y con las andanzas del héroe en un segundo plano; se trata de Lois & Clark: las nuevas aventuras de Superman, serie que ha alcanzado en nuestro país una buena audiencia y duración, y que se reponía actualmente en la segunda cadena de TVE por las tardes. La elección de los protagonistas principales, Dean Cain como Clark y Superman y Teri Hatcher como Lois, resulta adecuada y la química entre ellos es evidente. Dean Cain, por su parte, interpretó un correcto Superman.



Pero en 1941 su popularidad ya era tal que se emitía incluso un serial radiofónico, y los hermanos Fleischer habían comenzado a crear los cortos animados que serían también un rotundo éxito y que serían un total de 17.
En 1947 se puso un rostro humano a Superman y dejó de ser simplemente un personaje de comic o un dibujo animado. Llegaba el serial de la Columbia Superman, que duraría 15 episodios y en el cual el protagonista como Superman y Clark Kent sería Kirk Alyn, como digo el primer rostro que tuvo el héroe de acero. El éxito del serial fue inmediato, y dio pie a otro, titulado Atom Man vs. Superman. Estas aventuras del personaje en la pantalla grande desembocaron en la que es la primera película de larga duración de Superman, Superman and the Mole Men, de 1951 y sin Alyn en el papel protagonista, ya que por lo visto lo rechazó.



KIRK ALYN, LA PRIMERA PERSONA EN VESTIR EL TRAJE DE SUPERMAN PARA LA TELEVISION

El elegido para interpretar a Superman fue George Reeves (curiosa la similitud del apellido con el actor Chris Reeve), que lo hizo de manera correcta y se ganó el trabajar en el serial que comenzó en 1953, Adventures of Superman, que contó con el éxito y la acogida del público. Sin embargo el actor George Reeves se suicidó en extrañas circunstancias en pleno apogeo de la serie, aunque siempre se ha comentado que debido a sus problemas personales se lanzó por un edificio vestido con el traje de Superman, en un alarde de locura propio de Bela Lugosi con Drácula. Si es cierto o no, no se sabe con certeza, pero comenzaba la leyenda negra en torno a Superman.



GEORGE REEVES

Tampoco el teatro escapó de la influencia de Superman, que protagonizó un musical en Broadway en 1966 con Bob Holyday como Clark y Superman, It`s a bird, it`s a plane... que también tuvo muy buena acogida.



Pero el acontecimiento más grande en la historia de Superman todavía estaba por llegar.
En 1978 se estrenaba Superman The Movie, superproducción cinematográfica de la Warner Brothers con un verdadero reparto de estrellas, un director de renombre, una campaña promocional abrumadora y unos efectos especiales desconocidos hasta la época.
El encargado de dirigirla fue Richard Donner, que en aquellos momentos había terminado La Profecía, película que fue excepcionalmente recibida y que aun hoy en día es un clásico del terror, y los productores que estaban preparando Superman, Alexander e Ilya Salkind, pensaron en él para la dirección. Donner ha contado en entrevistas que la llamada de los Salkind le cogió en el baño y apuntó en el reverso de una tarjeta de visita, emocionado y sorprendido, lo que ellos le decían, entre otras cosas que contaban con Gene Hackman y Marlon Brando, y que aún conserva la tarjeta.
Con Donner en el proyecto su obsesión fue una y sólo una: verisimilitud. Realismo. La película trataba de las aventuras de un personaje que obviamente no existía ni podría existir, pero esa era la sensación que el público jamás debería tener. Las situaciones, dentro de su fantasía, deberían resultar creíbles, y sólo entonces la película tendría éxito. Donner recordaba los efectos de vuelo del serial protagonizado por Reeves, en el cual el personaje se convertía en un dibujo animado para echar a volar, y no estaba dispuesto a hacerlo de ese modo. Se lanzó una peligrosa y ambiciosa campaña publicitaria, con un póster de un fondo nublado y el escudo de la S atravesado por un rayo, y bajo todo se podía leer: “Usted creerá que un hombre puede volar”. Ese fue el objetivo de Donner.



Y la verisimilitud también pasaba por el hecho de que el elegido para Superman no podía ser una estrella de Hollywood (la productora quería contar con Paul Newman o Robert Redford), sino un actor desconocido que la gente identificase en el papel. Según Dick Donner, nadie creería que Robert Redford pudiera volar, porque sobradamente se le conocía por otras películas. Y en ese momento entra en escena Christopher Reeve, actor desconocido para el gran público pero con vasta experiencia a sus espaldas, en especial su papel en la serie Love of Life y la obra de teatro A Matter of Gravity de co-protagonista junto a Katherine Hepburn. Tras un encuentro con Donner y unas pruebas de pantalla, todo el mundo sabía que ya tenían a Superman incluso antes de que se enterara el propio Reeve.
Pero la superproducción necesitaba de estrellas, aunque no en el papel principal, pero sí para darle proyección internacional. Se contó con Marlon Brando para interpretar a Jor-El, que cobró el sueldo más alto pagado hasta la fecha a un actor, 3 millones de dólares por dos semanas de rodar; Gene Hackman, que pese a mostrarse algo reticente aceptó el papel de Lex Luthor; Sarah York como Lara, madre de Superman; Glenn Ford como Jonathan Kent; y en el apartado de nusvas caras Margott Kidder interpretó a Lois Lane y Mark Mclure fue Jimmy Olsen.
Utilizando técnicas experimentales y pioneras de los precarios efectos especiales de finales de los 70, superposiciones, fondo azul, cables, arneses, incluso ¡catapultas!, se logró poco a poco lo imposible. En la filmación de la escena en la cual aparece por vez primera Superman tras su viaje en es espacio-tiempo con su padre, y sale volando de la Fortaleza de la Soledad hacia la cámara, el equipo completo se quedó maravillado: habían conseguido que un hombre volara para la pantalla con absoluta credibilidad. Y según Donner, era el propio Reeve quien hacía que funcionara, sabiendo desenvolverse en el aire y controlando sus movimientos para equilibrar el vuelo. Aún quedaba un largo camino, pero lo más difícil estaba logrado.



No cabe duda que la película fue un relanzamiento para el personaje de Superman, algo estancado en sí mismo. Las ventas se multiplicaron y el merchandising supuso otra cuantiosa fuente de ingresos. El film fue un éxito en taquilla, consiguió el Oscar a los mejores efectos visuales y su leyenda perdura hoy en día. Chris Reeve interpretó a Superman en tres secuelas, y aún hoy en día es recordado como Superman, y su nombre y el del superhéroe siempre estarán ligados.
Comics, series de televisión, seriales radiofónicos, películas de larga duración, superproducciones cinematográficas, dibujos animados, más comics, un surtido de merchandising inagotable... No cabe duda de que cuando Jerry Siegel y Joe Shuster vendieron a Harry Donnenfeld, el entonces editor de Detective Comics los derechos de Superman por 130 dólares, no podían ni imaginar lo que estaban haciendo y hasta qué punto su personaje iba a triunfar. Su destino en cambio no iba a ser demasiado beneficioso; en 1954 Joe Shuster tuvo que abandonar el dibujo, ya que se quedaba progresivamente ciego, y no le quedó más remedio que repartir periódicos y revistas. Jerry Siegel continuó como guionista y por lo visto la relación entre ellos se deterioró irremisiblemente. Por fortuna, con el éxito provocado por la película del 78, DC se replanteó su actuación y le concedió a Shuster un sueldo vitalicio. Pero muy lejos estaban los “padres” del Hombre de Acero de saborear las mieles del imperio económico que se sustentaba sobre su creación.
Pero en definitiva, las aventuras del Último Hijo de Krypton continúan hoy en día como siempre, en sus series regulares, aunque aquí en España son tratadas con una total falta de seriedad, cancelándolas y volviéndolas a sacar de modo que resulta bastante complicado seguirla de manera continuada, pero todo sea dicho, la culpa es tanto de las editoriales como de los lectores, que no compran a Superman puesto que hay personajes más punteros hoy en día a causa de que tengan una película reciente (caso de Spiderman, de Hulk, X Men, todos ellos de Marvel, que ha fundado su propia productora de cine en un inteligente acto de promocionar y subir las ventas de sus personajes). Eso me lleva a los rumores que llevan tiempo escuchándose sobre una posible quinta entrega de Superman, de la que se ha dicho de todo y no hay nada que resulte mínimamente fiable: desde Tim Burton a la dirección (cosa que no comprendo, ya que Superman nada tiene que ver con el estilo gótico y oscuro de Burton, que sin embargo resultó conveniente para Batman), Nicholas Cage como Superman, cosa que tampoco apruebo, personalmente, Jennifer López para interpretar a Lois Lane, o que en el film se enfrente a villanos como Brainiac o incluso que la película sea la saga de la muerte y el Reinado de los Superhombres. En cuanto al título, se ha escuchado Superman Lives!, Superman Reborn, y Superman V, sencillamente. Sinceramente, y viendo la actual tecnología en cuanto efectos especiales, utilizada en Matrix o Hulk, entre otras, estoy convencido de que se podría realizar una película muy correcta, espectacular, y amparada por un buen guión basado en alguna de las últimas grandes sagas del comic. Pero pienso que aun tardaremos en volver a ver a Superman en la gran pantalla, y quizá sea mejor así. En el comic nunca morirá, y para los grandes aficionados incondicionales como nosotros, siempre lo encontraremos ahí. Y en cuanto al cine, hay una cosa que es indiscutible: que Chris Reeve, en el recuerdo y en nuestros corazones, siempre seguirá siendo el mejor Superman.



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CHRISTOPHER REEVE

25 de Septiembre de 1952-10 de Octubre de 2004

EL VALOR DE UN HOMBRE

En el recuerdo de varias generaciones y de prácticamente todos los aficionados a Superman, siempre tendrá un lugar privilegiado el hombre que encarnó cuatro veces para la gran pantalla al mítico superheroe. Un hombre que logró interpretar un Superman absolutamente fiel a los comics de la época (en esos momentos aún nos encontrabamos en la pre-crisis) y que pese a su filmografía posterior nunca dejó, ni dejará, de ser identificado como Superman, tanto para bien como para mal.



Evidentemente estamos hablando de Christopher Reeve.
Pero ¿de dónde venía Reeve? ¿Cómo lo encontraró la productora adecuado para el papel que le daría la fama y el personaje para el recuerdo? ¿Cuál había sido, y cuál fue su trayectoria profesional antes y después de Superman?



Christopher Reeve nacía un 25 de septiembre de 1952 en la Gran Manzana, Nueva York. Su padre, Franklin, era profesor, novelista y traductor, y su madre, Barbara, periodista. Reeve sin embargo pronto se inclinó por el camino de la interpretación. Con 15 años apareció en el Festival de Teatro de Williamstown, y desde entonces ya no se detuvo. Alternaba sus estudios en la Princeton Day School con su participación en una compañía de teatro profesional, con su afición al hockey sobre hielo y con la música, puesto que tambien cantaba en un coro y ejercía de ayudante del director de orquesta de la escuela.
Tras graduarse, tuvo una temporada en la que viajó errante por toda Europa y América aceptando los papeles teatrales que le surgían y nutriéndose de experiencia. El teatro fue sin duda su principal ocupación, y cabe destacar, entre las muchas obras que protagonizó y co-protagonizó, The irregular Verb to Love y A Matter Of Gravity, en la que intervenía como segundo actor junto a Katherine Hepburn. Previamente Reeve había obtenido cierta popularidad encarnando un papel en una teleserie, Love of Life, en la que interpretaba a un malvado joven. Tras esto, le vendría la oportunidad de presentarse al casting para Superman.
En palabras del propio Reeve en una entrevista realizada al poco de rodarse Superman The Movie, "hay mucha vida después de Superman". Y es cierto. La carrera profesional de este joven actor no comenzaba ni terminó con su interpretación de Superman, ni mucho menos. Reeve contaba 24 años cuando obtuvo el papel de Superman, un papel que consiguió frente a una durísima competencia, ya que al casting se presentaron miles de candidatos. El director del proyecto, Richard Donner, insistió en que quería un actor "desconocido"para el público para reafirmar la verosimilitud de la película, y Reeve había participado sobre todo en teatro y en TV, pero era un rostro prácticamente nuevo para la gran pantalla. Llamaron a Reeve a Broadway, donde se encontraba interpretando una obra, y Christopher voló a Londres donde realizó la prueba en los estudios Shepperton... y fue Superman desde el primer instante en que Donner le entregó sus propias gafas para que se las probara. De camino al aeropuerto, el chofer que lo conducía le dijo: "¿No lo sabe? Le han cogido. Usted es Superman".
En palabras del propio Reeve en una entrevista realizada al poco de rodarse Superman The Movie, "hay mucha vida después de Superman". Y es cierto. La carrera profesional de este joven actor no comenzaba ni terminó con su interpretación de Superman, ni mucho menos. Reeve contaba 24 años cuando obtuvo el papel de Superman, un papel que consiguió frente a una durísima competencia, ya que al casting se presentaron miles de candidatos. El director del proyecto, Richard Donner, insistió en que quería un actor "desconocido"para el público para reafirmar la verosimilitud de la película, y Reeve había participado sobre todo en teatro y en TV, pero era un rostro prácticamente nuevo para la gran pantalla. Llamaron a Reeve a Broadway, donde se encontraba interpretando una obra, y Christopher voló a Londres donde realizó la prueba en los estudios Shepperton... y fue Superman desde el primer instante en que Donner le entregó sus propias gafas para que se las probara. De camino al aeropuerto, el chofer que lo conducía le dijo: "¿No lo sabe? Le han cogido. Usted es Superman".



Ni que decir tiene que Superman The Movie lanzo a la fama internacional a Reeve. La secuela, rodada paralelamente, fue otro rotundo éxito, y la gente comenzó a identificar a este hombre con su personaje. Para Reeve era muy importante evitar el encasillamiento: "Proyecto pasar el resto de mi vida como un actor trabajador, no como el tipo que una vez interpretó a Superman..."
En efecto, la carrera de Reeve no se detuvo en Superman II: La Aventura Continúa; tras ella, vinieron sus interpretaciones en Algún Lugar en el Tiempo (1980), Monseñor (1982) y Trampa Mortal (1982). En 1983 Reeve volvía a calzarse las botas rojas en Superman III con lo que su identificación en el papel se afianzaba. Nadie podía sustituir a Reeve en el papel si querían que la película fuese bien. En 1984 le siguió The Bostonians, El Aviador (1985), Anna Karenina (1985) y de nuevo Superman en Superman IV: En Busca de la Paz, que sería la última y la peor de las cuatro películas de Superman. Reeve en esta contribuyó al argumento.
La filmografía de Reeve continúa de este modo: Street Smart (1987), The Great Scape II (1988), Switching Chanels (1988), La Rosa y el Chacal (1990), Bump in the Night (1991), Sueños Mortales (1992), Noises Of (1992), The Remains of The Day (1993, que le valdría nominación al Oscar), Morning Glory (1993), El lobo de Mar (1993), Pecados Mortales (1993), Speachless (1994), Good Men and Bad (1994), Blood Horse (1994), sus interpretaciones en Black Fox a lo largo de 1995, Above Suspicious (1995) y El Pueblo de los Malditos, la que sería su última película antes de la tragedia.
Porque en 1995 la vida de este hombre de 43 años se veía tristemente alterada. Reeve, amante de los deportes, practicaba a menudo la equitación incluso a nivel de competición. En mayo de 1995 sufría una caída de un caballo en la cual se lesionó la espina dorsal. Los médicos hicieron por él lo posible, pero el resultado fue inevitable y terrible. Christopher Reeve quedaba tetrapléjico, condenado a una silla de ruedas y sin movilidad en su cuerpo excepto la cabeza, incluso sin control sobre sus movimientos respiratorios, por lo que tenía que permanecer conectado a un respirador artificial. Su familia permaneció a su lado, su esposa Dana, con la que se casó en 1992, y el hijo de ambos, Will. Pero Reeve llegó a perder las ganas de vivir (¿y quién no?).





Y es en este momento cuando deberían poderse oír las notas de la magnífica melodía de John Williams, porque en tan terrible adversidad Christopher Reeve dejó colgado en el armario el traje y la capa para convertirse en un verdadero Superman, un Superman con ganas de vivir y que decidió consagrar su vida a que la gente como él, y él mismo, tuviesen una vida digna, luchando por experimentar en él cualquier tipo de terapia que albergara la posibilidad de recuperación, batallando por la experimentación con células madre y por los derechos de todos los discapacitados. Reeve se rompía la camisa ante la desgracia y veíamos de nuevo el escudo en su pecho. Creó la Christopher Reeve Paralysis Foundation, y no ha dejado de luchar. Ha escrito una biografía, Still Me, cuya transcripción a disco le valió el Grammy a Mejor Album Hablado de 1999, y en 2002 publicó otro libro: Nothing is Impossible; Reflections of a New Life; y continúa participando en el cine y la televisión, como director, productor ejecutivo y actor; en 1996 rodaba A Step Toward Tomorrow; en 1997 In The Gloaming; y en 1998 la versión del clásico de Hitchcock La ventana Indiscreta. Por este papel fue nominado al Globo de Oro. Además, ha intervenido hasta la fecha en dos episodios de la serie Smallville como estrella invitada: La Piedra Rosetta, el 17º de la Segunda Temporada, y El Legado, el 17º de la tercera. En ambos interpreta al Dr. Virgil Swann, un científico billonario que descubre en sus satélites un mensaje cifrado de Krypton e investigando halla a Clark para ayudarlo.



Un ejemplo de superación a seguir por todos aquellos que hayan tenido una desgracia similar, y un hombre admirable para todos.
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