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La izquierda es una mentira.

Por Eitan Benoliel




Luego de quedar demostrado lo nefasto que resultó ser cuando aplicado, el socialismo, en diversas experiencias alrededor del mundo1, es que necesitó reinventarse. En especial cuando la nueva moda que predominaba en el mundo era la democracia, al punto de llegar a usarse -hasta el día de hoy-, “fascista” o “facho” como un insulto aberrante que nadie querría ostentar. Es eso por lo que el Socialismo, como fascismo de extrema izquierda (recordemos que los fascismos no son sólo los de extrema derecha), tiene que reconstruirse en una imagen democrática, pacifista, inclusiva, amante y respetuosa de los derechos humanos, y progresista. Todo lo opuesto a lo que el socialismo históricamente fue: totalitarismo, lucha armada, violaciones sistemáticas de los derechos humanos, genocidios esporádicos y matanzas de minorías, persecución y encarcelamiento de opositores, elitismo, partidocracia, etc.



De los escombros del muro de Berlín surge un Socialismo disfrazado de democracia, que asimila y se adapta rápidamente a las reglas del juego democrático occidental, y que tilda de fascista a todo el arco de la derecha del espectro político. Recordemos que el fascismo es sólo la extrema derecha. A la centroderecha y la derecha moderada, las separa un abismo de la extrema derecha fascista, pero, en fin, utilizar el término calificativo de manera despectiva a los que no aceptaran las imposiciones que este nuevo socialismo -bajo el disfraz de democrático- intenta establecer en la sociedad occidental, parece ser efectivo. Hoy por hoy “ser de derecha” es un insulto en la Argentina. Algo que no sucede en otros países. Donde es sano y aceptado ser de derecha. “Soy republicano, conservador, y de derecha” sería una frase muy válida en Estados Unidos. Y nadie jamás asociaría la derecha con el nazismo, porque los límites están bien marcados. Llamar a un hombre de derecha “facho”, puede nacer de alguna de las siguientes dos razones: a) ignorancia/desconocimiento: no entender la diferencia entre derecha y extrema derecha y por consiguiente todo lo que no es izquierda, es nazi; o bien: b) tratarse de un comentario malintencionado con claros fines de uso político del término, que es la mayoría de los casos.

Asimismo, es un error común de la derecha tildar a toda la izquierda de socialista. Hay demócratas auténticos, y socialistas disfrazados de democráticos. Son cosas distintas. Por ejemplo, un partido por el que tengo mucho respeto es la UCR. Se trata de un partido histórico y centenario de la Argentina, que en líneas generales siempre ha mantenido mucho respeto por las instituciones nacionales y la Constitución Nacional. Es un partido muy ligado al centro del espectro, con leves inclinaciones hacia la centroizquierda o centroderecha dependiendo de circunstancias históricas, pero siempre cercano al centro. No son socialistas disfrazados de democráticos. Y eso merece mi respeto.



En cambio, estos socialistas totalitarios disfrazados de democráticos son los que me provocan una serie de sensaciones contradictorias. Me dan risa, pero al mismo tiempo me causan estupor y bronca.

Uno de ellos es Adolfo Pérez Esquivel, una “leyenda viva” conocido mundialmente por su activismo a favor de la paz y los derechos humanos, condenando las dictaduras latinoamericanas que tuvieron lugar en el marco de la guerra contra la subversión en los años ’70 y ’80, y que hasta le mereció el Premio Nobel de la Paz en 1980. Pero… “se me cayó un ídolo” habrán dicho algunos, cuando salió a defender la dictadura venezolana de Nicolás Maduro.

Cuando el expresidente de Costa Rica, Oscar Arias (también premio Nobel de la Paz), señaló su tristeza por la crisis política, económica, y humanitaria que sufre Venezuela, Esquivel salió a responder: “No estoy de acuerdo con el amigo Óscar Arias con su visión sobre Venezuela. Aquí en Argentina tenemos presos políticos y tenemos una democracia constitucional (…) Es cierto que en Venezuela las cosas no son perfectas, tienen muchísimos problemas y no tenemos porqué ocultarlos, pero tenemos que tener una mirada más objetiva, más profunda. Se guarda mucho silencio del intervencionismo norteamericano que no quiere un país independiente, no quiere la liberación de nuestros pueblos”.2



¿Un demócrata o un comunista disfrazado de democrático?

El diario de centroizquierda El País, de España, al igual que la gran mayoría de la centroizquierda internacional -auténticamente democrática-, ha calificado sin titubeos y sin rodeos al régimen de Nicolás Maduro como una dictadura, y a la anulación de la asamblea nacional como “un auténtico golpe de Estado para el que no cabe la más mínima matización”.3

Adolfo Pérez Esquivel, en cambio, (y toda la extrema izquierda internacional), siguiendo su línea de declaraciones antiimperialistas (¡viva la revolución!) fue uno de los firmantes de la carta que defiende el régimen de Maduro que dice está salvaguardando la soberanía nacional de un Estados Unidos que está al acecho queriéndose apropiar de sus recursos naturales y llevárselos a casa. Acusan a los gobiernos uruguayo y argentino por “el infame proceso de exclusión de Venezuela del Mercosur”, en un acto de “desprecio”, “hostilidad” y “desestabilización”.4 Nuevamente, el fantasma que evocan sin cesar los populismos fascistas de izquierda: el enemigo del pueblo. Como explica magistralmente Gloria Álvarez, politóloga experta en populismos, un populismo es insostenible sin la existencia de enemigos internos y externos.5 El enemigo interno pueden ser empresarios y disidentes opositores al gobierno. El externo por lo general suelen ser los españoles conquistadores, el Tío Sam, o los ingleses imperialistas. Enemigos de los cuales, afortunadamente tenemos a Nicolás Maduro para defendernos. Él nos protegerá, porque sabe lo que es mejor para el pueblo.6

A la izquierda cada tanto se le cae la máscara de democrática y muestra su verdadero rostro, el del totalitarismo estalinista.




Referencias:

Ninguna causa jamás en la historia de la humanidad ha producido más líderes tiranos, asesinado más inocentes, y dejado más cantidad de víctimas a su sangriento paso que el socialismo.
“Crisis en Venezuela dividió a Dos Premios Nobel de la Paz”. – CNN: http://cnnespanol.cnn.com/2017/06/09/crisis-en-venezuela-dividio-a-dos-premios-nobel-de-paz/
“Golpe de Estado en Venezuela. Nicolás Maduro Consolida una Dictadura”. – El País: https://elpais.com/elpais/2017/03/30/opinion/1490890200_815029.html
La carta la cierran diciendo cínicamente: “por estas horas el pueblo venezolano actualiza su compromiso con la revolución bolivariana y vuelve a expresar multitudinariamente en las calles su apoyo al gobierno de Nicolás Maduro”. Para leer más:
https://www.pagina12.com.ar/32362-intelectuales-argentinos-en-apoyo-de-venezuela

“Gloria Álvarez: Populismo vs. República”. – Youtube:
https://www.youtube.com/watch?v=MZYEFNMdxG4&t=48s

Las técnicas de dominación populistas están emparentadas con el fascismo y con el nazismo. El Führer era la personificación de la patria, el defensor supremo de la nación, el que mejor conocía lo que era bueno para el pueblo.
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