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La Rusia de Putin



Hice este post, por que es un hombre muy cuestionado y admirado. De hecho cuando el asumió, Rusia se encontraba en una crisis financiera y política, arrastrada desde la época de la URSS, Rusia no sabia como insertarse en el nuevo mundo. Y este hombre ayudo a la recuperación. La decada de los noventa fue muy duro para Rusia, y Putin les devolvió la identidad nacional.

Odiado, admirado, sospechado de corrupción y asesinato, un líder, son muchas cosas las que se dicen de este hombre, que sin duda cambio muchas cosas de la Rusia Comunista a la actual Rusia. Occidente quedo estupefacto cuando en el 99, un hombre descocido asumía como presidente, el ex jefe de la FSB, un ex agente de la KGB al mando del mayor arsenal nuclear del mundo. Lo vamos a conocer un poquito más.




El mundo se estremeció cuando Rusia se anexionó Crimea. Pero, ¿por qué tanta sorpresa? El escritor y periodista Oliver Bullough sostiene que el presidente Vladimir Putin nunca ocultó su intención de recuperar el poder ruso. Lo que aun queda por verse, dice, es cuánto más puede sostenerse este ascenso.



El 16 de agosto de 1999, los miembros del Parlamento de Rusia -la Duma Estatal- se reunieron para aprobar la candidatura de un primer ministro. Escucharon el discurso del candidato, le hicieron unas preguntas y debidamente lo confirmaron en el cargo.

Era la sexta persona en ocupar el puesto en los 16 meses de la presidencia de Boris Yeltsin y un alto miembro del partido se confundió con el nombre. Expresó que apoyaría la candidatura del Stepashin -el apellido del recién destituido primer ministro- en lugar de su desconocido remplazo, antes de rectificar el embarazoso error.

Si los altos diputados de la Duma ni siquiera podían recordar el nombre del nuevo primer ministro, tampoco se podía esperar que el resto del mundo prestara mucha atención a su discurso. Era poco probable que fuera líder del gobierno ruso por más de unos meses así que, ¿para qué tomarse la molestia?



De desconocido ...

Ese individuo era un exagente de la agencia de inteligencia KGB, Vladimir Putin, y ha estado a cargo del país más extenso del mundo, como presidente o primer ministro, desde entonces.

Pocos se dieron cuenta en ese momento, porque pocos estaban escuchando, pero ese discurso esbozaba el esquema de casi todo lo que ha hecho, de cómo reformularía un país que estaba al borde de un colapso catastrófico.

Hacía apenas 364 días que Rusia había entrado en cesación de pagos de su deuda. Los salarios de empleados del sector público y las pensiones se pagaban, con suerte, con meses de atraso. La infraestructura básica se desmoronaba. Los bienes más preciados de la nación estaban en manos de un manojo de "oligarcas" bien conectados que manejaban el país como un feudo privado.

El otrora poderoso ejército ruso había perdido la guerra en Chechenia, un lugar con menos habitantes que el número de soldados rusos.

Ademas, tres antiguos aliados del Pacto de Varsovia se habían afiliado a la OTAN, llevando la alianza de Occidente hasta las fronteras de Rusia.




Entretanto, el país era conducido por Yeltsin, un borracho irascible en frágil estado de salud. La situación era apremiante, pero Putin tenía un plan.
"No puedo abarcar todas las tareas que enfrenta el gobierno en este discurso. Pero de una cosa estoy seguro: ninguna de esas tareas pueden realizarse sin la imposición de un orden y disciplina básicos en este país, sin el fortalecimiento de la cadena vertical", manifestó a los parlamentarios congregados.

Nacido en Leningrado, en 1952, Putin se crió en los años de oro de la Unión Soviética, el período después del espectacular triunfo de la URSS en la Segunda Guerra Mundial.
Sputnik, la bomba de hidrógeno, la perra Laika y Yuri Gagarin eran testimonio del ingenio soviético. Las apabullantes intervenciones en Hungría, en 1956, y Checoslovaquia, en 1968, fueron una muestra de su determinación.

Los ciudadanos soviéticos gozaban de un período de paz y prosperidad. La vida era estable. La gente recibía su salario. Cada quien estaba en su puesto. El mundo los repetaba.

Cuando Putin habló ante la Duma, su patria era otro lugar, caído en desgracia ante el resto. Hablaba como un hombre que añoraba las épocas cuando Moscú era tomada en serio. No lo mencionó de manera explícita pero claramente estaba golpeado por la inhabilidad rusa de evitar que la OTAN explusara las fuerzas de su aliado, Serbia, de Kosovo hacía unos pocos meses.

Discurso de Putin en agosto de 1999
Necesitamos terminar con las revoluciones que se organizan de forma que nadie pueda ser rico pero lo que necesita el país en este momento son reformas para que nadie pueda ser pobre. No obstante, eso desafortunadamente se está volviendo más complicado cada día. No existe eso de un Estado próspero con una población empobrecida.
El instrumento más importante y la mayor prioridad del gobierno es la seguridad alimentaria. Nosotros proveeremos asistencia al sector agrario y en el análisis final para millones de campesinos que tienen sólo una preocupación: alimentar al país con productos rusos de calidad.
La integridad territorial de Rusia no está sujeta a negociación. Ni, especialmente, al chantaje. Seremos duros con cualquiera que viole nuestra soberanía con todas las vías legales de las que disponemos.
Rusia ha sido una potencia durante siglos y sigue siéndolo. Siempre ha tenido y sigue teniendo legítimas áreas de interés fuera, tanto en los países exsoviéticos como más allá. No vamos a bajar la guardia a este respecto ni vamos a permitir que se ignore nuestra opinión.


.... a omnipresente

"Rusia ha sido una gran potencia durante siglos y aún lo sigue siendo. Siempre ha tenido y tendrá zonas de interés legítimo...No deberíamos bajar la guardia en este aspecto ni permitir que nuestra opinión sea ignorada", dijo.




Su política interna era restaurar la estabilidad, frenar lo que llamó las "revoluciones" que habían hundido a Rusia. Su política exterior era recuperar el lugar de Rusia en los asuntos mundiales.
Esos dos objetivos fundamentales han dirigido todo lo que ha hecho desde entonces. Si lo hubieran escuchado, ninguna de sus medidas los hubiera tomado por sorpresa.
Desde entonces, se ha aferrado de cuanta oportunidad le ha brindado la historia -desde los ataques del 11 de septiembre de 2001 hasta la revolución en Ucrania de 2013- para concretar sus metas. Ha sido tácticamente astuto y despiadadamente oportunista.
Tanto en el interior como en el exterior, quiere que Rusia recupere el prestigio que tenía cuando crecía.
El lugar obvio para iniciar esta campaña fue Chechenia, el símbolo del colapso de Rusia. Los chechenos derrotaron la campaña de Yeltsin de aplastar su independencia autodeclarada, pero resultó ser una victoria amarga. La guerra devastó el pueblo, la economía y la infraestructura de Chechenia. El territorio se convirtió en un antro de secuestros, violencia y crimen sin que nadie -hasta que llegó Putin- hiciera algo al respecto.
Finalmente, para los acongojados rusos patrióticos, aquí tenían a un hombre no solamente capaz de pagar sus pensiones, sino preparado para ensuciarse las manos defendiendo a la patria. Al cambio del milenio, cuando Yeltsin abandonó la presidencia y designó a Putin como su sucesor, los ínidices de aprobación del desconocido primer ministro superaban el 70%, un nivel que ha bajado poco desde entonces.



Campañas internacionales...


Las tropas rusas en Chechenia en 2001.


Grupos de los derechos humanos y algunos gobiernos de Occidente acusaron a Putin de violar la ley rusa e internacional en la cacería de sus opositores chechenos. (El Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha fallado contra Rusia en 232 casos de "derecho a la vida", efectivamente señalando a Rusia de asesinatos continuos durante la campaña chechena). Pero eso no ha mermado la popularidad de Putin.
En Chechenia, murieron cientos de soldados y miles de civiles. Centenares de miles de chechenos huyeron buscando asilo fuera de Rusia, pero la integridad territorial se conservó y Putin inició su tarea de recuperar el prestigio ruso.
Después del 11 de septiembre de 2001, Putin reformuló su campaña en Chechenia como parte de la guerra global contra el terrorismo, acallando así a la crítica internacional por la conducta de sus tropas.
Se acercó brevemente al presidente estadounidense George W. Bush -quien inclusive afirmó haber avistado el alma de Putin- hasta que la guerra en Irak los volvió a apartar.
En Irak, Putin insistió en el cumplimiento de la ley internacional; ninguna invasión podría realizarse sin la aprobación del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y esa aprobación no estaba a la mano.




... y domésticas




Internamente, aplastó a los oligarcas más poderosos, primero aquellos que controlaban los medios, doblegando así la animada escena televisiva y, luego, en 2003, arrestó a Mijáil Khodorkovsky, el hombre mas rico del país.
Su compañia petrolera fue desmenuzada y comprada por una empresa estatal. Jorokovsky fue encarcelado en un proceso tan indignantemente predeterminado que Amnistía Internacional lo declaró un prisionero de consciencia.
"Creo que quedó absolutamente claro, cuando arrestaron a Khodorkovsky, que Putin no iba detrás de los oligarcas para reafirmar el poder de la sociedad democrática civil sobre esos titanes. Él lo hacía como parte del plan para construir un régimen autoritario", opina Chrystia Freeland, que era editora en jefe de la oficina en Moscú del diario Financial Times cuando Putin llegó al poder y ahora es diputada liberal en el Parlamento de Canadá.
Freeland también es una de los 13 canadienses a quienes se les prohibió la entrada a Rusia por la respuesta de Canada a la imposición de sanciones contra funcionarios rusos.
Putin mantuvo un férreo control sobre las elecciones parlamentarias a finales de 2003 y sus aliados obtuvieron dos terceras partes de la Duma. Elogió el proceso como un paso hacia el "fortalecimiento de la democracia", un proceso al que los observadores de la Organización de Seguridad y Cooperación Europea tildaron de "abrumadoramente distorsionado".
En apenas cuatro años, Putin había aplastado a Chechenia, dominado los medios libres y a los oligarcas, ganado una mayoría parlamentaria que le permitía hacer lo que quisiera y demostrado que Rusia tenía una voz fuerte en asuntos internacionales.
"Él dice lo que piensa y hace lo que dice -por lo menos con mayor frecuencia que ninguno de los otros políticos o estadistas contemporáneos. Los analistas y políticos de Occidente siempre tratan de encontrar un fondo falso a sus declaraciones y frecuentemente no lo encuentran. Eso se puede aplicar a muchos otros líderes soviéticos, incluyendo Stalin -por lo menos antes y durante la Segunda Guerra Mundial", sostiene Dmitry Linnik, jefe de la oficina en Londres de la emisora La Voz de Rusia.

Vida Personal




Según informa La Otra Crónica, cuando Kabayeva, con 30 años recién cumplidos y considerada "amante oficial" de Putin desde hace cinco, se despertó el viernes por la mañana, el país todavía bullía con el bombazo. "Ahora me van a culpar de todo...", escribió en una red social.



Alina nació en mayo de 1983 en Uzbekistán, entonces parte de la URSS. Dos meses después, Vladimir Putin se casaba con una azafata de Aeroflot llamada Liudmila. No está claro cómo el presidente conoció a la deportista. Pero en 2008, Alina Kabayeva se convirtió de manera extraoficial en la "segunda dama" del país cuando un tabloide se atrevió a publicar que Putin había dejado a su mujer y que planeaba casarse con la ya ex gimnasta –retirada en 2004 con dos medallas olímpicas y un asiento en el Parlamento ruso-.



Algunas Imagenes:




































Con el pollito Pio


















Junto a una leyenda
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