Check the new version here

Popular channels

La testosterona nos hace perfectos imbéciles, 10 maneras






Los hombres tenemos una gran desventaja con respecto a las mujeres: la evolución nos formó durante millones de años para ser cazadores consumados… y en los últimos 10,000 años lo único que hemos hecho es poner a un lado esas destrezas (O peor aún, tratar de esconderlas), situación que se ha agravado aún más en las últimas décadas (En el caso de las mujeres, ha sido lo contrario, están desarrollando destrezas comunicacionales desde hace millones de años…y aún lo hacen).


Una desventaja química.



Esta “Fractura” en nuestro modo de vida masculino ha provocado no pocas crisis. Entre los procesos más afectados por este fenómeno se encuentra la seducción, delicado arte que más de uno pretende emprenderlo con la testosterona al 110% (pues es lo que dicta el reptil ese que llevamos en lo más profundo).


Por supuesto, es la testosterona (entre otras hormonas y procesos) la que permite el desarrollo de un cuerpo atlético y atractivo para ellas; lastimosamente, ese factor que nos hace más fuertes y rápidos, nos hace patéticos a la hora de desenvolvernos con el sexo opuesto; veamos por qué.





1 – Tomas decisiones precipitadas: Estás en una disco, y quieres acercarte a una chica para hablarle; ¿Cuáles son las probabilidades de “sintonía”? ¡Todo depende de una primera observación! ¿Cuántas veces te ha pasado que la chica con quien primero estableces contacto no es con quien ligaste al final? Tómate tu tiempo antes de actuar.





2 – No escuchas ni prestas atención: Como he mencionado en otros artículos, la seducción empieza por una dinámica conversacional. Ninguna mujer se interesará en ti si tú no te interesas en lo que dice. Garrafal cuando le preguntamos cosas ¡Que nos acaba de decir!. Si de paso confundes su nombre, Game Over.




3 – Tu sistema está orientado al ataque y no a las reacciones: No sólo te cuesta escuchar, sino que te precipitas por hablar (algo que a los hombres no se nos da bien). Tener unos diálogos “preparados y practicados” no te servirá de absolutamente nada. Invítala a hablar, pero pendiente del segundo punto:




4 – No piensas más allá de una jugada: A menos que tengas mucha experiencia hablándole a chicas, de seguro esos primeros dos o tres minutos se convertirán en un concurso de “20 preguntas”. Tú haces una, ella responde con menos de cinco palabras y ¡Paf! se cortó la comunicación. Trata de formular preguntas que no se puedan responder con monosílabos (Sí o No), y en ese caso complementa su respuesta hablando un poco de tí.





5 – Estás pendiente del “premio”: Hagas lo que hagas, no importa lo que pase, apunta tu mirada a sus ojos. Haz como que no existe más nada en el universo, ni siquiera ese escote que el apretado vestido se empeña en exhibir. Eso de que las mujeres muestran “¿un poco?” para que las vean, es un hecho sobrevalorado. Si estás en plan de caza, mantén tus ojos de su boca para arriba.




6 – Ocupas tu parte racional en lo que no debe: Han pasado apenas cinco minutos desde que la conociste (los cuales te parecen años) y empiezan a sonar voces en tu cabeza (tranquilo, no es ninguna condición psiquiátrica) que te hacen mil preguntas. ¿Lo estaré haciendo bien? ¿Pareceré un tonto? ¡Quién me manda a decir esto o aquello! Es díficil, pero sólo relájate y trata de pasarla bien.




7 – Te crea una profunda ansiedad: Éste es el punto más crítico, y es que las voces del punto anterior empiezan a hacer merma en nuestra autoconfianza. Tragas saliva, te sudan las manos y de seguro no recordarás nada de lo que ella dijo en los últimos treinta segundos. Bienvenido al limbo.




8 – Atropella tus acciones: La frase clave es “antes de tiempo”. Tratarás de rodear su cintura antes de tiempo, tratarás de entrar en temas personales antes de tiempo, tratarás de besarla antes de tiempo… ¡Gracias, evolución!




9 – Te hace parecer un imbécil: La testosterona es la principal causante de esa actitud de “Latin Lover” que asumen algunos. ¿Es que no saben que ser natural s mucho más sexy para ellas? ¡Pero cómo vamos a ser “naturales”!, te preguntarás, ¿Acaso no prefieren un “Macho Man”? Ehm… NO.




10 – Ellas lo notan… ¡Enseguida!: en el juego del lenguaje corporal, no puedes ganarle a una mujer. Punto. Ellas simplemente detectan a un “desesperado” a treinta metros de distancia, no hay que ser un científico para saberlo.


Ya ves que el obstáculo más grande para la seducción, está profundamente preprogramado en ti. ¿Qué puedes hacer al respecto?





0
0
0
0No comments yet