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La venta de Alaska: El mejor negocio de la Historia

La venta de Alaska: El mejor negocio de la Historia

Una de las mayores estupideses en la Historia, y que marco a la humanidad fue la venta de Alaska, territorio de Rusia que fue vendido a EEUU por 7.2 millones de dolares, epoca en la cuales los nativos de Rusia pasaban por una "crisis critica". 





En 1867 Rusia vendió el territorio de Alaska a los Estados Unidos por la irrisoria cantidad de 7.200.000 $. 
Esta cantidad, actualizada con la inflación, quedaría en 91 millones de dólares de 2005. Si los convertimos a euros actuales, estamos hablando de unos 60 millones de euros. Lo que cuesta la clausula de rescisión del jugador del Sevilla Luis Fabiano, o la cifra que estuvo dispuesto a pagar el Milán por Ronaldinho. 

Hoy en día se suele usar como uno de los mayores ejemplos de estupidez en la Historia de la Humanidad, muy por encima de la compra de Nueva York a los indios de la región por 24 dólares.
 



¿Pero por qué Rusia vendió Alaska?
 




Es evidente que cualquier transacción inmobiliaria que se realizara hace doscientos años fue, económicamente hablando, un error para el vendedor. Porque todos los terrenos se han revalorizado considerablemente desde entonces. Está claro que aunque Rusia hubiera vendido Alaska por una cantidad diez o cien veces superior se habría equivocado. ¿No vale hoy en día Alaska mucho más que un jugador de fútbol? ¿Y que toda la Liga de Fútbol española? 

El punto es el siguiente: Rusia hizo un buen negocio con la venta de Alaska. Porque a falta de una bola de cristal, Rusia veía a Alaska en 1867 como lo que era: un enorme terreno improductivo, imposible de colonizar. Y sobre todo una fuente de problemas. 

Porque para Rusia el defender la soberanía de Alaska era misión imposible. La difícil ubicación geográfica, el clima, la dificultad para justificar un gasto militar en la defensa de un terreno baldío. Todo ello llevaba a una conclusión clara: Alaska sería para quien se esforzara lo más mínimo por poseerla. 

Rusia tenía a pocos kilómetros la frontera canadiense, la Columbia británica al oeste del continente. La expansión hacia el norte era cuestión de tiempo y ante la invasión de Inglaterra, Rusia poco podría hacer. Defender por cuestión de honor un terreno sin ningún interés era desde el punto de vista económico una locura para un país que siempre ha estado en crisis. 

Además, aunque Alaska fuera colonia rusa, antes había sido una colonia española. 
La bula papal de 1493 concedía libertad para colonizar todo el oeste del continente americano. En 1513 Vasco Núñez de Balboa reclamó para España, sin saber el alcance de su conquista, “todos los territorios bañados por el Océano Pacífico”. Hasta el punto de no preocuparse demasiado por defender la soberanía de los mismos. 
Hacia 1770 Carlos III envió varias expediciones para fortalecer esta soberanía, de la que nunca se había obtenido beneficio alguno, especialmente tan al norte. 

Bruno de Hezeta y Juan Francisco Bodega y Quatra llegaron en 1775 a territorio de Alaska donde realizaron “numerosos actos de soberanía”. Me imagino que clavaron unas cuantas banderas y leyeron unos manifiestos ante una audiencia inexistente. 
En 1790 también arribaría a costas de Alaska una delegación española, comandada por Salvador Fidalgo. 

De estas visitas colonizadoras españolas sólo han quedado algunos nombres de ciudades en la geografía de alascana. La famosa Valdez (del vertido del Exxon-Valdez), una ciudad de Cordova o el Glaciar Malaspina. 

Porque la posesión española de Alaska fue una ilusión. Pero la de Rusia nunca había ido mucho más allá. A pesar de poseer algunos asentamientos minúsculos de sufridos colonos rusos. 

Así, el miedo a tener que luchar por tierra de nadie, y la certeza de que los ingleses, o los canadienses cuando se independizaran, conseguirían apoderarse del territorio, llevó con gran lógica a la venta de Alaska.
 



¿Por qué Estados Unidos compró Alaska?
 



Si Rusia estaba haciendo un negocio redondo con la venta de Alaska, ¿Entonces los Estados Unidos estaban siendo estafados? 
Está claro que si Rusia hubiera vendido por 7.200.000$ ese territorio a Italia o Alemania habría sido una tomadura de pelo. Pero no es ese el caso de Estados Unidos, al que la proximidad geográfica le daba un interés especial por la región, totalmente justificado. En este caso fue una operación Win-Win en que ambos bandos salieron beneficiados de la transacción. 

La verdad es que sólo había dos posibles compradores: Inglaterra o Estados Unidos. El segundo era el más prometedor y mucho antes de 1867 se iniciaron conversaciones para facilitar la venta. Pero el estallido de la Guerra Civil americana interrumpió las negociaciones. 
En 1867, finalmente, se culminó la operación. Eduard Andreevich Stoeckl, fue el encargado de realizar la venta a encargo del Zar Alejandro II. 

Lo cierto era que Alaska, con el tiempo, fue explorado y resultó ser un territorio rico en muchos metales, no sólo oro, y también en petróleo. 



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