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La verdadera cara de Simón Bolívar

La iconografía (Lo que el gobierno "Bolivariano" se pasó por el forro)

La iconografía Bolivariana es, en términos generales y con algunas excepciones, de variable mérito en cuanto al parecido se refiere, como puede verse en los retratos que se reproducen de seguidas.

La habilidad de los artistas para captar el parecido de Bolívar no siempre fue exitosa. Don Manuel Arocha atribuía esta circunstancia a dos razones cuando afirmaba que ” No fueron muchos pintores los que pudieron pintar al Libertador del natural (primera razón) ni todos fueron buenos pintores (segunda razón). No tuvo en esto la suerte de Napoleón a quien David pintó gloriosamente” ( paréntesis nuestros).








Pero también hay que decir que la híper actividad física del Libertador, que le impedía estarse quieto por mucho tiempo, fue un escollo que limitó la habilidad de algunos artistas para captar el parecido. Antonio Leocadio Guzmán, quien como se sabe conoció muy bien al Libertador y trajo a Caracas para María Antonia Bolívar el retrato de su hermano pintado por José Gil de Castro decía, al comentar de manera muy laudatoria un retrato al óleo del Libertador realizado por el pintor bogotano José María Espinosa, lo siguiente: “Saben nuestros lectores cuán desgraciado fue el Libertador en esto de obtener un retrato con verdadera semejanza a él.


Las descripciones sobre el perfil del Libertador, según sus más allegados compañeros de armas y amigos (Y que porsupuesto el gobierno también se pasó por el forro)

Son muchas las descripciones de Bolívar que hicieron quienes le conocieron. La uniformidad de los rasgos en estas descripciones no es total, como tampoco son totalmente uniformes los rasgos de sus retratos, pero muchas de sus caraterísticas fisonómicas se repiten una y otra vez.

Estas descripciones, sin la ayuda de los retratos del natural, no pueden ser utilizadas por sí solas para hacernos una imagen física de Bolívar, pero sí pueden ser utilizadas con un fin importantísimo: cotejar la fidelidad de los rasgos existentes en sus retratos y la de éstos con la interpretación que presentamos y con la develada por el Gobierno Nacional.



Coronel George Hippinsley

Pude observar con atención al general americano mientras él hablaba con mi intérprete. Si consideraba yo todo cuanto había oído hablar de él, se me hacía difícil identificarlo con la persona que ahora tenía ante mis ojos. Bolívar es hombre de mezquina apariencia, a quien se le darían cincuenta años de edad y no cuenta más que treinta y ocho. Tiene cinco pies y seis pulgadas de estatura; es flaco y pálido; el rostro alargado ofrece todos los síntomas de la inquietud, de la ansiedad y hasta podría agregarse, del desaliento y la desesperación.


Juan Pablo Carrasquilla

Yo estuve presente cuando llegó el Libertador a Palacio. Se desmontó con agilidad y subió con rapidez la escalera. Su memoria era felicísima, pues saludaba con su nombre y apellido a todas las persona a quienes había conocido en 1814. Sus movimientos eran airosos y desembarazados. Vestía casaca de paño negro, de las llamadas cola de pajarito, calzón de cambrún blanco, botas de caballería, corbatín de cuero y morrión de lo mismo. Tenía la piel tostada por el sol de los Llanos, la cabeza bien modelada y poblada de cabellos negros, ensortijados. Los ojos negros, penetrantes y de una movilidad eléctrica. Sus preguntas y respuestas eran rápidas, concisas, claras y lógicas… Su inquietud y movilidad eran extraordinarias. Cuando hablaba o preguntaba, cogía con las dos manos la solapa del frac; cuando escuchaba a alguien cruzaba los brazos”.


José de SanMartín

No he visto al general Bolívar sino durante tres días, cuando estuve con él en Guayaquil; por lo tanto, y en un tiempo tan corto, si no me fue imposible por lo menos me resultó difícil apreciar con exactitud a un hombre, que a primera vista no predisponía en su favor. Sea como fuere, he aquí la idea que me formé según mis propias observaciones y las de algunas personas imparciales que vivieron con él en su intimidad.

Bolívar era muy familiar con el soldado y le permitía licencias no autorizadas por las leyes militares, pero lo era muy poco con sus oficiales, a los que a menudo trataba de manera humillante.



General José Antonio Páez

Hallábase entonces Bolívar en lo más florido de sus años y en la fuerza de la escasa robustez que suele dar la vida ciudadana. Su estatura, sin ser procerosa, era, no obstante, suficientemente elevada para que no la desdeñase el escultor que quisiera representar a su héroe; sus dos principales distintivos consistían en la excesiva movilidad del cuerpo y el brillo de sus ojos, que eran negros, vivos, penetrantes e inquietos, con mirar de águila, circunstancia que suplía con ventaja a lo que a la estatura faltaba para sobresalir entre sus acompañantes.

Tenía el pelo negro y algo crespo, los pies y las manos tan pequeños como los de una mujer, la voz aguda y penetrante. La tez tostada por el sol de los trópicos; conservaba no obstante la limpidez y lustre que no había podido arrebatarle los rigores de la intemperie ni los continuos y violentos cambios de latitud por los cuales había pasado en sus marchas. Para los que creen hallar las señales del hombre de armas en la robustez atlética, Bolívar hubiera perdido en ser conocido lo que hubiera ganado en ser imaginado; pero el artista, con una sola ojeada, y cualquier observador que en él se fijase, no podría menos de descubrir en Bolívar los signos externos caracterizan al hombre tenaz en sus propósitos, y apto para llevar a cabo empresa que requiera gran inteligencia y la mayor constancia del ánimo.



Martin Maifeller

Cara de expresivos ojos que brillan como diamantes negros bajo una frente ancha que ha oscurecido el sol del ecuador y arrugado el pensamiento



La interpretación más cercana al rostro de Bolívar VS La cagada del Gobierno


La Nueva Interpretación del Rostro de Bolívar fue desconcertante: No sólo no se parece a ninguno de sus retratos ni mármoles, ni se ajusta a ninguna de las descripciones que de él hicieron sus contemporáneos sino que además, está en abierta contradicción con los primeros y con las segundas.



El rostro y parte del cuerpo de Bolívar según sus contemporáneos



Killme pls (Interpretación del rostro de Bolívar según el Gobierno)



Como puede observarse en la anterior imagen, “La Nueva Interpretación del Rostro de Bolívar”, a pesar del extraordinario realismo logrado por su autor, no puede estar más lejos del rostro que describieron los contemporáneos del Libertador, sea mediante el pincel o la escritura. Veamos:


LA TEZ O COLOR DE LA PIEL: “La Nueva Interpretación del Rostro de Bolívar” nos muestra a un Bolívar de piel blanca y ligeramente rosada. Nada pudo estar más lejos de la realidad. Como se evidencia de la gran mayoría de sus retratos y de todas las descripciones de sus contemporáneos que reseñan esta característica, Bolívar tenía la piel cetrina o morena, bien porque éste era su color inherente o porque lo había adquirido como resultado de una vida a la intemperie.



LA CABEZA Y EL ROSTRO: “La Nueva Interpretación del Rostro de Bolívar” nos muestra un rostro de óvalo largo, relativamente lleno de carnes, robusto y particularmente redondeado a nivel de mandíbula inferior y barbilla o mentón. Los retratos del Libertador y las descripciones de sus contemporáneos coinciden en que el rostro era largo, pero ancho en la parte superior y muy afilado en la inferior, de pómulos salientes y mejillas chupadas, sienes deprimidas y de barbilla o mentón agudo u afilado. Creo que la siguiente foto nos puede dar una idea bastante clara de cómo pudo ser la estructura de ese rostro:


LAS CEJAS: Las cejas de la “Nueva Interpretación del Rostro de Bolívar” son sumamente gruesas, poco arqueadas y muy juntas entre sí. Los contemporáneos del Libertador dicen que eran pobladas, lo que para mi significa que no eran escasas de cabellos, pero no que eran necesariamente gruesas. Peru de Lacroix dice que eran poco arqueadas y Roulin que eran arqueadas. Creo que esta discrepancia tiene su explicación: Bolívar debió subir constantemente las cejas, lo que haría que se vieran arqueadas. De otra manera, no hubiera tenido cruzada la frente de arrugas horizontales, pues éstas se forman precisamente en las personas que tienen por costumbre subir constantemente las cejas. A este respecto véase también el Retrato del Pintor Anónimo de 1826 en la sección Retratos Seleccionados.




LA BOCA: La característica más desconcertante de la “Nueva Interpretación del Rostro de Bolívar” es el área de la boca. Para comenzar, como se muestra en la figura inferior de la anterior imagen, la distancia entre la nariz y la punta de la barbilla es enorme, casi podríamos decir, anormal. Por otra parte, el perfil de la boca es abismalmente opuesto al de sus retratos de perfil, como se muestra en la siguiente imagen de la izquierda. En efecto, en lugar de ser el labio inferior el más prominente (como lo describió Perú de Lacroix como se observa en todos los retratos del Libertador, sean éstos de perfil o de tres cuartos y como se muestra en la figura derecha de la siguiente imagen) lo es el superior: o lo que es lo mismo, en lugar de lucir un ligero prognatismo del maxilar inferior, con dientes incisivos superiores e inferiores casi a tope, luce un marcado prognatismo del maxilar superior.






Sobre el escultor

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