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La violencia y el largo camino hacia la igualdad de género



A pesar de los grandes avances habidos en materia de igualdad –teórica- de derechos, las diferencias entre hombres y mujeres en materia de ingresos siguen siendo más que considerables. El 40% de las mujeres de América Latina sufre violencia física y mayor todavía es el porcentaje de las que soporta violencia emocional, maltrato psicológico, insultos o humillaciones.




La reiteración de casos de femicidios públicamente conocidos en las últimas semanas justifica plantearse algunas preguntas: ¿estamos ante una “ola de violencia de género”? ¿Se trata de algo novedoso –al menos en lo que hace al incremento de hechos criminales caracterizados por agresiones brutales a mujeres-? ¿Cómo evaluar este penoso y grave fenómeno que ocupa –al menos por estos días- la primera plana de los medios?

Es difícil responder a las dos primeras preguntas sin tener estadísticas recientes que, obviamente, no hubo tiempo de elaborar aún. Sin embargo sabemos, por ejemplo, que el 40% de las mujeres de América Latina sufre de violencia física, desde golpes a agresiones graves con amenazas de muerte. Mayor todavía es el porcentaje de las que soporta violencia emocional, maltrato psicológico, insultos o humillaciones.



A pesar de los grandes avances habidos en materia de igualdad –teórica- de derechos, las diferencias entre hombres y mujeres en materia de ingresos siguen siendo más que considerables, y son mucho mayores en los países menos desarrollados (por caso, la relación es del orden de 0,80 en los países bálticos y de apenas 0,40 en Chile o México).

Estos datos duros e indiscutibles se contraponen con la consagración legal –en la mayoría de los países- de un status de igualdad y con un fuerte incremento de la conciencia de esos derechos. No obstante, aún en regiones donde los avances son notables, los resabios machistas afloran o subyacen amenazantes.



La difusión por los medios de numerosos hechos de violencia contra mujeres refleja que el camino a recorrer para hacer efectivos los derechos de la mitad del género humano es largo y complejo. Podemos sugerir como hipótesis –deseando que sea correcta- que también evidencia una mayor decisión social de enfrentar esas agresiones, de hacerlas públicas, de denunciarlas y ponerlas en el lugar que les corresponde.

Es que nos referimos a delitos repugnantes que, durante demasiado tiempo gozaron de impunidad. Es hora de que sus autores sean considerados y tratados como delincuentes y las víctimas asuman que no hay motivo alguno para soportar la violencia ni el maltrato.


Lamentablemente esto pasa de padre a hijo siendo estos ultimos los mas jovenes que al sentirse valientes ocultos detras de una computadora o cuando estan en grupo son muy "masculinos", mas sin embargo, se ocultan o mantienen un perfil bajo cuando estan solos y/o frente a una mujer o grupo de mujeres.
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