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Las 10 Peores Pesadillas de un Diseñador Web



Hace poco un amigo mío apasionado por el diseño web me contó sus primeras frustraciones con sus nuevos clientes. El pobre estaba emocionado con la idea de poder ayudar a los emprendedores a crear un sitio web que les diera resultados, pero con lo que se encontró fue con personas que le venían y decían que esto no es lo que ellos querían, que ellos ya sabían lo que necesitaban y que el precio que mis amigo les proponía era una locura. ¿Qué te he de contar que no sepas ya? Trabajar en diseño web puede llegar a ser la gran oportunidad del siglo para aprender técnicas de venta o morirse de hambre.

Así que hoy he pensado de crear un artículo en clave de humor con algunas de las pesadillas que me he encontrado en mi vida de diseñadora web. Seguro que te ha pasado más de una de estas cosas que cuento aquí y muchas más. Creo que lo mejor en la vida es reírnos de nosotros mismos y enfocar la profesión desde el lado alegre y optimista. Está claro que no todo es un camino de rosas, pero, si lo fuera, ¿qué aliciente tendría? Es en las dificultades donde uno crece y toda piedra en el camino nos ayuda a avanzar, ni sea del porrazo que nos pegamos :-)



Las 10 Peores Pesadillas de un Diseñador Web

Veamos ahora algunas de las peores pesadillas de un diseñador web. A mí me han pasado todas las que cuento aquí, así que, si me he dejado alguna en el tintero, te animo a compartirla en un comentario. La intención es reírnos un poco de las dificultades de la profesión. Hay muchas cosas buenas y positivas, hoy he querido centrarme en las desventuras que a veces hacen que nos tiremos de los pelos.

1. Que el cliente diga: “está bien, pero, y si..?

Cuando sucede esto entras en pánico. Es aquello de: “oh, qué bonito, me gusta, sí, pero… (ya empezamos con los peros), oye esto no se puede mover aquí? Y esto no puede ser de este otro color? Y ya puestos, no podemos cambiar esto otro?”. En definitiva, en tres frases se te han cargado el diseño.

Es importante entender que la perspectiva del cliente no es la nuestra y que él en sus palabras no ve el trabajo y esfuerzo extra que significan sus observaciones. Aquí tenemos una oportunidad excelente para aprender a respirar hondo y no soltar lo primero que nos venga a la cabeza. Hay que hacer entender que lo que a los ojos de una persona no entendida es fácil y un pequeño cambio, a los ojos de un profesional es un esfuerzo de muchas horas extra que de entrada el cliente no tiene intención de pagar.





2. Revisar el código de alguien que sufre divitis

divitisMe acuerdo una vez que me contactó un potencial cliente para que le rediseñara un sitio web usando el diseño que ya tenía, esto es, reutilizando el código. El diseño era espantoso, pero el código era para echarse a llorar. Reconozco que el código de mis primeros sitios web era exactamente igual (aunque el diseño mejor, jeje), pero una cosa es haber de revisar algo que he creado yo, pues uno mismo se sabe encontrar en su propio caos, y otra cosa es revisar el de otro que sufre un problema agudo de divitis no diagnosticado.



Se llama divitis al que usa tropocientos mil divs en lugar de crear un código semántico, algo que hacemos todos al principio. Yo casi sufro un infarto de pensar que tenía que pasarme días retocando ese código, así que le dejé el marrón a otro. De esa experiencia aprendí que me ande con pies de plomo a la hora de aceptar encargos que impliquen trabajar con un código sin comentarios lleno de etiquetas e IDs por todas partes.



3. Terminar la web y acordarte de que existe Internet Explorer



Esto me pasaba mucho al principio y menuda pesadilla. Había terminado de maquetar un diseño en Firefox o Chrome y me sentía toda pletórica y orgullosa de mis hazañas de principiante (que para mí eran de experta cum laude). Entonces me acordaba que existía Internet Explorer y notaba cómo las piernas me empezaban a flaquear y el pulso empezaba a acelerarse. Sólo necesitaba abrir IETester para confirmar mis peores temores: mi precioso diseño era un churro del tres al cuarto en Internet Explorer.

Gracias a Dios hoy en día ya no se da soporte a IE6, porque esa era la mayor de las pesadillas. Aun así queda IE7 e IE8. Yo a IE7 ya no le doy soporte, pero hay clientes que lo exigen. La solución más sencilla para Internet Explorer es usar una hoja de estilos sólo para él, así se siente importante y deja de dar por saco (por no decir algo peor).



4. Que se borre todo el trabajo sin tener hecho un backup

Lo reconozco, en casa de herrero cuchara de palo. Me olvido con muchísima frecuencia de hacer un backup y me he comido mil marrones por ello. Él más gordo fue en julio del 2013, que me metí en el panel de administración de Plesk, del que por entonces era novata, y me dio por borrar algo que no era. ¿Resultado? Me cargué todos los contenidos de eSandra, entonces CreativaSfera.

Y todo es todo: artículos, imágenes, vídeos… ¡todo! Ese día me tuve que tomar tanta valeriana que parecía una planta. Tuve la suerte que Gigas, mi servidor, conservaba una copia y pude recuperar la mayor parte de los datos. Yo, feliz de la vida que soy, había borrado las copias de seguridad de mi disco duro en un día de eso que ni piensas lo que haces (tengo varios, jeje).



Yo soy dura de mollera y me cuesta aprender la lección, pero ahora tengo copias de seguridad que se remontan a 6 meses atrás y las tengo en varios discos duros. Me ha pasado más veces, pero nunca algo tan grave como el día que me cargué todos los datos. Ese día me puse la medalla a la destroyer number one. Que venga ahora alguien y me supere.



5. Que el cliente diga: “ya puestos, ¿no podrías..?”

¡Terror! Empiezan a llegar los encargos extra a precio cero. Ya puestos, ¿no podrías añadir este widget? ¿cambiar el footer? ¿añadir tal página? Y un largo etcétera. Esto junto con “podrías hacer este pequeño cambio” han hecho que mi presión subiera al Everest de golpe. Si, no se preocupe, de paso le doy un masaje gratis, ya puestos..

El tema está que, como decía, muchas veces el cliente no sabe las dimensiones de lo que pide. Por uno que hay abusivo, la mayoría parte de la ignorancia. Antes de tener una angina de pecho vale la pena respirar hondo y tomar conciencia de que no son conscientes de las dimensiones de lo que nos están pidiendo. Esta es una excelente oportunidad para aprender a vender nuestros servicios y ganarnos un sobresueldo. ¿A quién no le apetece?



6. Que no paren de llamarte y mandarte emails

telefonoEl caso más bestia que me pasó fue con la web de una clienta que se creía que yo vivía sólo para ella. Fue en mis principios y le cobré la ridícula cantidad de 250 euros por adaptar una plantilla de WordPress. Más que pagué la novatada de mi falta de experiencia de entonces. Cobrarle tan poco, por poca experiencia que yo tuviera, fue un error garrafal, ya que a ella le dio pie a pensar que podía hacer conmigo lo que quisiera. Y vaya que si lo hizo, me mareó más que a un pato. Sin exagerar, me llegó a mandar más de 100 emails en menos de 3 semanas. Hasta el punto en que exploté.



Gente como esta clienta te dejan estrés post-traumático, jeje. Te viene alguien y te pide una web y le das el teléfono de tu peor enemigo. Fuera bromas, todos cometemos estos errores, sobre todo al principio, pero hemos de aprender de ellos y empezar a poner límites. Sé de diseñadores web que han llegado a recibir whatsapps a las 3 de la madrugada. Así que lo mejor es dejar muy claro cómo se va a desarrollar la comunicación y que sobrepasar un determinado nivel de atención tiene un coste extra por servicio VIP de atención al cliente ;-)



7. Que tu pantalla no renderice bien los colores

Esta es una de las anécdotas más graciosas que tengo. Yo aprendí diseño web por mi cuenta y no tenía ni idea del mundo de los colores. Por ese entonces me pensaba que los colores que yo veía en mi pantalla eran los mismos que se verían en los demás (sí, un día también fui novata e intrusa de la profesión). Recuerdo que estaba maquetando el diseño de la nueva web de CreativaSfera, que ahora es eSandra. Por ese entonces mi color corporativo era el verde. Después de muchísimas horas de trabajo, terminé la nueva web y la colgué online toda orgullosa. Hasta que dos semanas más tarde me dio por abrirla desde el ordenador de un amigo. Y casi me da un soponcio.



El verde esmeralda que yo veía en mi pantalla era un verde fosforito en la suya. Recuerdo que lo primero que le dije es que tenía un problema con su monitor (no iba a ser en mi diseño, claro). Pero cuando después miré la web desde otros dispositivos, vi que sucedía exactamente lo mismo. La anécdota me parece de lo más divertida porque en ese entonces yo tenía un negocio de diseño web y esperaba conseguir clientes con mi verde fluorescente.. sin palabras. Lección aprendida: asegúrate de que tu monitor renderiza bien los colores.



8. Que el cliente haya visto un anuncio de 1&1

Si tienes un cliente que viene de 1&1 o que se ha enamorado de sus anuncios, apaga y vámonos. Ármate de paciencia en intentar explicar la diferencia de lo que tú haces a lo que hace 1&1. Para ayudarte, creé un post explicando por qué no se debería crear una web en 1&1.



No tengo nada en contra de 1&1, tienen su modelo de negocio y su perfil de cliente que no encaja para nada con el mío, el problema es cuando has de explicarle a alguien que no escucha cuál es la diferencia. Mi anécdota fue una vez que conocí a una señora que no paraba de hablar y que había borrado la palabra escuchar de su diccionario. Tenía una web montada con el servicio de 1&1 con la que no había hecho ni una sola venta. Yo por dentro no podía parar de pensar:”¿y qué esperaba, hacerse rica? Nadie regala duros a cuatro pesetas”, pero el problema es que ella no me escuchaba.

Querer explicarle a esta señora lo que tenía hecho y el por qué no le daba resultados se convirtió en misión imposible. Una hora de hablar con ella me dejó sin pilas para tres días. Conclusión: si alguien se aferra a que 1&1 es la solución, no gastes saliva en explicarle lo contrario. Busca otro cliente.



9. Olvidarse unas comillas en el código

¿Cuántas veces me ha pasado esto? Espérate, que he perdido la cuenta. Desde archivos JavaScript que no cargan, imágenes de fondo que no se visualizan y hojas de estilo que brillan por su ausencia. Con el tiempo he aprendido trucos para descubrir rápidamente dónde está el error, pero al principio era todo una odisea. Recuerdo a un amigo mío diseñador web que una vez se tiró casi una hora para darse cuenta que el error que tenía en la web que estaba maquetando era debido a que no había cerrado unas comillas de la línea de código que llamaba a la librería jQuery. Se tiraba de los pelos. Y esto sucede muy a menudo.

También un error muy frecuente es olvidarse de los puntos y coma en el CSS o de cerrar un div en el HTML. Son errores típicos y que dan mucho por saco. Lo mejor es revisar el código a medida que lo vamos creando, así detectamos rápidamente cuando hay un error. Y si no es así, una tila y a entretenerse.



10. Solucionar un error y crear cinco más con la solución

¿Cuántas veces queriendo arreglar algo hemos estropeado un montón de cosas por el camino? Mi mejor anécdota fue cuando justo me iniciaba al diseño web y quise modificar un framework sin tener ni idea siquiera de qué es un framework. ¿El resultado? Por querer cambiar el ancho de una columna en la página de inicio me cargué el layout del resto de páginas del sitio web. Todo un éxito, vamos.



El consejo es no modificar nada que no sepamos a ciencia cierta cómo funciona o hacer antes una copia de seguridad. Yo tengo espíritu aventurero y me lanzo a probar, pero. como comentaba, se me acostumbra a olvidar hacer antes un backup. Hoy en día ya no me pasa, pero mis principios fueron de lo más divertidos, dedicaba más tiempo en corregir mis errores que en crear el sitio web. Así que te recomiendo más prudencia de la que por ese entonces era la mía.



Para acabar..


En este post te he contado las 10 pesadillas de todo diseñador web con muchas pinceladas de mis anécdotas personales. Seguro que a ti también te ha pasado más de una, así que te animo a dejar un comentario con tus aventuras en este mundo. Y si te ha gustado el artículo, te agradeceré enormemente que lo compartas en las redes sociales :-)

Gracias por compartir!


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