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Las 7 etapas por las que atravesamos al empezar el gimnasio




Todos hemos pasado si no una, varias veces, por ese momento en que decidimos empezar en serio a cuidarnos un poco más y hacer deporte. Esto suele suceder mayormente en ciertos momentos en que por unas u otras cosas nos hemos dejado un poco más de lo habitual. Ya sea después de los típicos atracones de navidad, como propósito de año nuevo, al alcanzar cierta edad o en el caso de las mujeres después de un parto.

Si te lo tienes que proponer tan en serio, posiblemente es que no estás demasiado familiarizado con el deporte y desde luego no va a ser fácil. Hay una serie de fases que irás pasando hasta llegar a incorporar el deporte en tu vida y te las queremos contar para que estés prevenido. Atento a los síntomas.



1. Euforia y accesorios



Primera etapa. Estamos muy contentos y muy eufóricos porque hemos decidido finalmente apuntarnos al gimnasio. Entonces hacemos la inscripción, pagamos el primer mes y nos vamos de compras. Como si no pudiéramos usar la ropa que ya teníamos, seguimos el ritual de ir a una tienda de deportes donde sentirnos sanos y vitales comprando mallas, sudaderas y todo lo necesario.

Nos encanta ese momento en que sentimos que ya formamos parte de toda ese gente tan deportista que está comprando.



2. Del sedentarismo a la exageración



No contentos con habernos apuntado al gimnasio, decidimos que tenemos que comenzar una buena dieta para obtener mejores resultados así que nos deshacemos de grasas, carbohidratos y empezamos a llenar el frigorífico de delicioso apio y lechuga.

Si fumas, este es también el momento en que probablemente decidirás dejarlo.



3. El primer bajón



El cambio radical de alimentación al que te has obligado, la retirada de la nicotina y el agotamiento y agujetas de los primeros días de gimnasio hacen mella en tí. Experimentamos el primer bajón en el cual es mejor que no nos hablen.

Tenemos hambre, cansancio, nos duele todo y solo queremos estar en el sofá sin hacer nada. Empezamos a pensar que quizas dejar el tabaco también sea algo excesivo...



4. No perdamos la cabeza



En la siguiente fase empezamos a relajarnos un poco: Pues eso, no nos pongamos excesivos. Si estoy haciendo un montón de deporte que antes no hacía, tampoco pasa nada si me doy algún capricho, un pastel, unos snacks... y así sobrellevaré mejor todo este esfuerzo.


5. ¿Otra vez hoy al gimnasio?



Estamos en los primeros días de gym pero los drásticos cambios que hemos hecho nos agotan. Así que pasada la novedad, empieza a molestarnos seriamente el momento de preparar la mochila y salir para el gimnasio. En esta fase mucha gente tendrá que luchar seriamente para no desistir.

Pero hay que seguir adelante.



6. No tengo mucho tiempo ahora mismo en realidad



Es el momento de las excusas. No he conseguido dejar de fumar y me agoto mucho con el ejercicio, o tengo muy poco tiempo y no es buen momento, o no me viene muy bien ahora tener este gasto extra...pero todo eso son excusas de tu subsconciente que no quiere que mejores porque en realidad, sin darte cuenta has empezado a superar el cansancio y a tomarte todo con más calma



7. De pronto no me siento tan mal...



Y este es el momento de la rebelación. Si has aguantado hasta aquí, ahora todo será más fácil porque tu cuerpo ya empieza a costumbrarse. De pronto te tomarás con más calma el tema de la alimentación, dejarás de lado las exageraciones y llegarás a extrañar el gym en algún día en que no puedas ir por tus ocupaciones.

Y es que habrás descubierto que no puedes cambiar tus hábitos radicalmente de un día para otro. Todo conlleva un proceso y es mejor hacer las cosas poco a poco. Incorpora el ejercicio físico en tu vida poco a poco, crea una alimentacion sana y sin pasarte, no una dieta extricta con la que pases hambre. Y sobre todo sonríe.

Estás invirtiendo en salud y bienestar y así debes sentirlo. ¡Suerte con tus propósitos!


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