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Las misteriosas figuras de Acámbaro






Las figuras de Acámbaro son una colección de más de 32.000 piezas descubiertas en el municipio de Acámbaro, México, por Waldemar Julsrud, que según algunos representan a animales extintos como dinosaurios no avianos.

En 1969 las figuras fueron datadas en el Museum’s Applied Science Center for Archaeology (MASCA) utilizando una técnica que apenas estaba en desarrollo en esa época, la termoluminiscencia. Los resultados preliminares dieron 2.500 A.C. Sin embargo, en 1972 se repitió el fechado y se concluyó que las piezas eran falsificaciones recientes.

Según el laboratorio, el fechado de 1969 fue debido a un fenómeno de quimioluminiscencia, debido a su fabricación tan reciente, y que en 1969 no se sabía que podía ocurrir. Su datación sigue siendo objeto de controversia entre los defensores de su antigüedad.




Descubrimiento:

En 1945 el arqueólogo alemán Waldemar Julsrud encontró figuras de arcilla enterradas al pie del cerro de El Toro, en las afueras de Acámbaro, Guanajuato, México. Eventualmente se encontraron miles de figuras y artefactos. Había similitud a los artefactos identificados con la cultura Preclásica de Chupícuaro (800 a.C.─200 d.C.) encontrados en los alrededores de esa área. La autenticidad de los hallazgos era desafiante porque la colección incluía dinosaurios. Debido a que muchos arqueólogos creen que los dinosaurios se extinguieron hace más de 65 millones de años y la sabiduría humana de ellos ha sido limitada hacia los últimos años . Si eso es verdad, el ser humano posiblemente no pudo haberlos visto y modelado hace cuatro mil 500 años.







¿FRAUDE?

Las circunstancias de la excavación de las figuras son motivo de sospecha. Julsrud afirma que pagó a los campesinos por cada figura que le entregaron, por lo que es plausible que éstos fabricaran las estatuillas y las hiciesen pasar por auténticas reliquias.

En 1952, el arqueólogo Charles DiPeso, afiliado a la "Amerind Foundation" de Arizona, visitó la zona, estudió la colección y observó a los excavadores durante su trabajo. Según DiPeso, la superficie de las figuras evidenciaban que eran de fabricación reciente, no mostraban las características habituales de elementos que han permanecido enterrados durante miles de años; si hubiesen sido auténticas reliquias estarían arañadas y rotas como el resto de artefactos encontrados en esa área de México. La estratigrafía de las piezas indicaba que habían sido enterradas con tierra de distintas etapas arqueológicas. DiPeso además dijo haber conocido a una familia local que le confesó haber estado fabricando y vendiendo las piezas a Julsrud a un peso cada una desde 1944, inspirándose en las películas que veían en el cine local.





¿Será qué, como afirman algunos cristianos, coexistimos con los dinosaurios?



ESO FUE TODO, GRACIAS POR PASAR



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