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Las oficinas del FBI, la DEA y la CIA en Chile



En el país están instalados el Federal Bureau of Investigation (FBI) (se denomina en la sede diplomática de EE.UU. como Oficina del Agregado Legal), del Grupo Militar estadounidense (Comando Sur), de Investigación Naval de Estados Unidos, de la U.S. Drug Enforcement Administration (DEA) y de Seguridad Diplomática, junto a los Marines que están a cargo de “la protección” de las instalaciones que se ubican en la comuna de Vitacura.

Esas dependencias de Inteligencia, militares y de seguridad operan como Oficina o Secciones dentro de las instalaciones de la representación diplomática estadounidense ubicada en la Comuna de Vitacura, en la avenida Andrés Bello.

Aunque no está reconocido formalmente, y de acuerdo a informaciones que circulan a nivel internacional y por hechos sucedidos a lo largo de los años, es altamente probable que en Santiago, en la Embajada de Estados Unidos opere una Estación CIA (Central Intelligence Agency). Precisamente este organismo tiene como misión obtener inteligencia e información de países extranjeros y por ello una enorme cantidad de sus funcionarios y agentes laboran en las embajadas estadounidenses. Además, la CIA efectúa operaciones, la mayoría de ellas secretas, en naciones externas, siempre con la explicación u objetivo de que se defiende la “seguridad de los Estados Unidos de América”.

Todas estas entidades tienen vínculos formales y legales con instituciones como Carabineros de Chile, Policía de Investigaciones, Ejército, Armada y Fuerza Aérea de Chile, ocasionalmente con el Ministerio del Interior.

De lo que se conoce públicamente, los organismos estadounidenses realizan colaboración, entrenamiento, apoyo y coordinación en temas de narcotráfico, terrorismo, ejercicios militares navales, Inteligencia, crimen organizado y hechos de crímenes comunes, trata de personas, pornografía infantil, actividades militares terrestres, junto a asesoría y cursos que, por cierto, toman funcionarios policiales e integrantes de las Fuerzas Armadas chilenas en unidades de las agrupaciones estadounidenses.

La propia embajada especifica explícitamente la coordinación con Chile en materias de Inteligencia, seguridad y militares, y el alcance de todo ello. En su página Web se señala: “La cooperación bilateral en la fiscalización y el cumplimiento de la ley nos ayuda a combatir al terrorismo, el narcotráfico y las actividades criminales. Los sólidos lazos militares existentes contribuyen a la estabilidad regional, mejoran la interoperabilidad con las fuerzas armadas de los Estados Unidos y refuerzan la capacidad de Chile para participar en misiones de mantenimiento de la paz y otras operaciones de seguridad”.

La ANI y la embajada de Estados Unidos

De acuerdo a la información pública oficial y de los antecedentes que se conocen, ninguna entidad de Estados Unidos asesora o colabora con la Agencia Nacional de Inteligencia (ANI) de Chile. Si ello ocurre o hubiese ocurrido, sería de manera secreta y, quizá, violando leyes nacionales. Se daría a través de contactos de funcionarios de la ANI con funcionarios o agentes estadounidenses, pero de eso no hay información ni comprobación.

En las propuestas que se están barajando en estos meses sobre la ANI, no hay ninguna que prevea conexión con organismos de Inteligencia estadounidenses, aunque personeros de la derecha política chilena han planteado la necesidad de que la ANI funcione como la CIA, lo que de aprobarse, podría significar buscar algún tipo de asesoría de ese organismo.

La idea expresada por parlamentarios e institutos de pensamiento de la derecha, apuntan a homologar características de la CIA con la ANI, sobre todo en cuanto a la autonomía de su funcionamiento, uso de agentes, espionaje y operaciones de Inteligencia. Inclusive establecer la autonomía absoluta de gobiernos de turno y otras entidades estatales.

Se piensa que, al igual que la CIA, la ANI debería manejar un alto presupuesto, tener agentes permanentes, contar con tecnología para el espionaje y vigilancias de personas y organizaciones de todo tipo y dar cuenta sólo a alguna autoridad jerárquica establecida.

Por cierto, dadas las experiencias en otros países en el último tiempo, revelaciones sobre espionaje a nivel internacional incluso a altas autoridades de gobierno reveladas por Edward Snowden, y la historia conocida de la intervención de la CIA en Chile, no es descartable que funcionarios o agentes de la CIA en el país tengan relaciones con ciudadanas o ciudadanos chilenos, con parlamentarios, empresarios, periodistas, organizaciones políticas y privadas, que les permitan tener información, análisis, documentación, antecedentes, de los ámbitos políticos, empresariales, legislativos, financieros, de negocios, industriales y policiales de utilidad para los estadounidenses tanto en Chile como en su país.

Colaboraciones del FBI y la DEA con policías chilenas

Agentes del FBI y de la DEA se han visto vinculados a todo tipo de situaciones en territorio chileno. Como en otras naciones de América Latina, es frecuente saber de la actividad de los funcionarios estadounidenses dentro de Chile…en casos de distinta índole.

Se recuerda la participación de a lo menos dos elementos del FBI en el caso de investigación del paquistaní Mohammed Saif Ur Rehman Khan, acusado de ser supuestamente un terrorista porque al presentarse en la Embajada de Estados Unidos en Santiago le habrían encontrado muestras de trazas de material explosivo. Esos agentes tuvieron que declarar ante el Ministerio Público por el caso, un hecho inédito: personal del FBI ante la Justica chilena. En esa situación, el que era jefe del FBI en Chile, Stanley Stoy, tuvo que dejar de lado su inmunidad diplomática.

En 2010, el Ministerio del Interior de Chile pasó a ser parte de la red de la LEO (Intercambio de Información en Línea) dependiente del FBI. En ese marco, funcionarios estadounidenses manifestaron que “es la primera y única agencia gubernamental no policial en el mundo que ha sido invitada por la oficina de enlace del FBI” para ser parte de LEO.

Por notas en medios de prensa y a través de declaraciones de parlamentarios chilenos, se sabe de situaciones como los nexos de la Policía de Investigaciones (PDI) y su equipo denominado de Reacción Táctica Antidrogas (que pudo tener alguna reestructuración), con la DEA; de adiestramientos a Carabineros del GOPE y Fuerzas Especiales en una base militar en la Región de Valparaíso; recientemente, un agente del FBI viajó a Temuco para apoyar las averiguaciones en el caso del asesinato de una profesora de nacionalidad estadounidense; se publicó que un Subprefecto de la PDI, a cargo de la Unidad de Asuntos Internacional de esa entidad, reconoció que reciben ayuda del FBI en materia de homicidios, cibercrimen, trata de personas y pornografía infantil; también se sabe de detectives de la PDI graduados de escuelas del FBI en Estados Unidos.

No dejó de llamar la atención en la opinión pública, la importancia que se le otorgó al apoyo y asesoría del FBI para investigar y esclarecer lo relacionado con el bombazo en el SubCentro de Las Condes y que, sobre todo, los funcionarios estadounidenses habrían colaborado en técnicas de identificación y uso de tecnología.

Hace poco se supo que un grupo de carabineros irá a “una pasantía” en una unidad de entrenamiento de la DEA en Estados Unidos. En una entrevista publicada en el diario El Mercurio, el general Rodolfo Pacheco, dijo que entre la DEA y Carabineros “vamos a hacer algunos intercambios, pasantías, y también algunos cursos de acción” en la ciudad de San Diego, California. Contó que él ya estuvo en Estados Unidos y que conoció “cinco centros de operaciones, donde fui a ver nuevas tecnologías y nuevos métodos de trabajo de la DEA para poder aplicarlas acá en Chile”.

En los recuentos informativos, está la situación del ex Ministro del Interior, Edmundo Pérez Yoma, que de acuerdo a las revelaciones de WikiLeaks habría solicitado apoyo de agencias de Inteligencia de Estados Unidos para abordar la situación en las comunidades mapuches en el Sur del país. Que le habría pedido ayuda a Paul Simons, entonces embajador estadounidense en Chile. Al ex Ministro se le habría informado que “el FBI ya estaba coordinado con Carabineros para localizar la llegada de esos posibles contactos”.

Hace tiempo que organizaciones indígenas denuncian e informan de que agentes del FBI apoyan a Carabineros y la PDI en actividades en las zonas mapuches de La Araucanía y que habría evidencias de que desde la embajada de Estados Unidos se monitorea lo que pasa allí, sobre todo buscando evidencias de contactos con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

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