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Las urnas ya dijeron "sí" al modelo K.La confianza es récord

Históricamente el buen humor social y la fuga de capitales transitaban por carriles opuestos. Si el clima se enrarecía se recurría al billete verde como refugio. Ahora esa regla se rompió. Y pese a que los argentinos descuentan una continuidad de la gestión la salida de divisas no afloja. ¿Por qué?



Mientras políticos opositores y analistas siguen elucubrando acerca de cuál es el motivo de fondo por el que Cristina Kirchner se impuso con el 50% de los votos, hay una pregunta que, tal vez, resulte más difícil de responder.

Si hay tantos argentinos contentos con la marcha de la economía, ¿por qué la fuga de capitales sigue firme y sin mostrar señales de freno?

Y este interrogante cobra mayor relevancia por dos razones:

En primer lugar, porque el contundente resultado de la votación despejó todo tipo de incertidumbres asociadas a un eventual ballottage o cambio de modelo económico.
En segundo término, porque -asociado al punto anterior- las investigaciones indican que la confianza del consumidor se encuentra en sus máximos registros de los últimos años (así lo indican las dos más respectadas, que son las de la Universidad di Tella y la Católica Argentina).

En buen romance, toda la sociedad apoya el actual rumbo económico, anticipa su continuidad después de 2015, piensa que su situación personal se mantendrá sin grandes cambios y no teme que haya pérdidas de empleo.

Aún así, los argentinos siguen comprando dólares, a pesar de que actualmente sea un "mal negocio".

Y aquí es dónde parecería que algo no cierra.

En efecto, históricamente confianza del consumidor y fuga de capitales transitaban por carriles opuestos. Si una crecía, la otra bajaba y viceversa.

Basta mirar lo que sucedió en 2008, 2009 y 2010: la dolarización se exacerbaba cuando el clima de tensión recrudecía.

Esto no está ocurriendo en este momento. Ahora la compra de billetes verdes sigue alta a pesar de que los ánimos están tranquilos.



Sí, en el mes previo a las elecciones primarias, hubo una salida de capitales cercana a los u$s2.300 millones. Y, contrariamente a lo que algunos analistas preveían, tras la votación, la compra de dólares no se redujo, sino que el Banco Central tuvo que seguir interviniendo en el mercado para evitar una disparada en el precio de la divisa.

Esta situación parece estar desarmando dos argumentos que, hasta ahora, se daban mayoritariamente por ciertos.

El primero, que la compra de billetes obedecía a un típico nerviosismo de los años pre electorales y que, por consiguiente, cuando la incertidumbre sobre el resultado se despejara, la fuga volvería a transitar por su carril "normal".

El segundo, que el boom de compras (desde electrodomésticos hasta autos) siempre va en sentido contrario a la demanda de divisas.

La otra forma de votar

¿Entonces, qué ocurre? ¿Por qué en un momento de bonanza el Banco Central estuvo obligado a vender u$s600 millones en dos semanas?

Juan Luis Bour, economista jefe de la fundación Fiel, advierte sobre el peligro de interpretar erróneamente los índices de humor social.

"La ‘confianza' del consumidor sólo indica que la población aumenta su nivel de compras, de ninguna manera es ‘confianza en el país'. De hecho implica menos ahorro, es decir, gastar ahora y luego ver quién paga", afirma el analista.

Desde su punto de vista, la compra masiva de dólares y el alto consumo no implican una actitud contradictoria: en ambos casos representan una conducta defensiva. "La gente compra bienes durables porque no tiene otra cosa que hacer con los pesos; no los va a poner en un banco", argumenta.

El economista Enrique Szewach, en un artículo titulado "Dólares o pesos, la otra elección", señala que los argentinos no sólo votan en las urnas sino, también, mediante sus decisiones económicas, que son una señal de su confianza en el país.

"Una cosa es hablar bien del Gobierno, aplaudir en primera fila en todos los actos, hasta votarlo. Otra distinta es ahorrar en la moneda que ese Gobierno emite y respalda", señala el analista.

¿Qué factores permiten entonces esta "extraña" convivencia entre calma en el humor social y elevada compra de dólares?

Uno de ellos, del que viene dando cuenta iProfesional.com, es que el dólar ha quedado barato y más accesible para el bolsillo de los argentinos.

De modo tal que la actual fuga -a diferencia de la de otros años- está más vinculada a esta cuestión que a la de una actitud precautoria.

El otro factor viene dado porque los aumentos salariales, medidos en dólares, vienen creciendo a un 15% anual.

Y esto posibilita que los argentinos puedan beneficiarse por un "doble efecto": el de destinar parte de sus ingresos a comprar más billetes verdes y, a la vez, aprovechar los créditos en pesos a cuota fija para licuar deuda, especulando con futuros incrementos en sus remuneraciones que, confían, ocurrirá.

Así es entendible que el humor social esté en sus máximos niveles.

Claro que esto no es "mágico" ni gratis, sino que la contrapartida es el atraso cambiario, el de las tarifas de servicios públicos, el incremento en los subsidios y la pérdida de competitividad de los productos argentinos frente a los importados.

No dejes para mañana lo que puedes comprar hoy
Hay incluso expertos que brindan más argumentos para explicar esta "armonía" entre fuga, consumo y confianza.

Uno de ellos es Andrés Méndez, director de la consultora AMF Economía, quien destaca: "Hay muchos pesos dando vueltas, que alimentan el circuito del consumo o que finalmente se convierten en dólares".

Y señala que esos billetes en circulación son consecuencia de los reajustes indexatorios de salarios y del mayor ingreso de divisas provenientes de las cosechas del campo.

Como sostiene el experto, esas son las "dos caras de una moneda", donde la forma de ahorrar es consumir, ya que los argentinos sienten que, de esa manera, el dinero no se les diluye en sus manos.

"Es una fuga hacia delante. Porque al no saber si mañana podrán adquirir un bien en varias cuotas y licuar el pago mensual, prefieren comprarlo ahora", señala.

Dólar "dulce" y el temor a que algo raro pueda pasar

La persistencia de una brecha de 20 puntos entre la inflación y la suba del dólar hace que los argentinos perciban que -como ha ocurrido en otros momentos históricos- pueda sobrevenir una corrección .

Ante ese escenario, quienes tienen capacidad de ahorro se pasan a dólares.

Para Méndez, la conclusión de esta situación es evidente: "La fuga no va a aflojar hasta tanto no se sincere el valor de la divisa".

Hay, además, otros incentivos para la compra. Y están vinculados con el temor a mayores restricciones para la adquisición de billetes en el mercado cambiario.

Además, el mayor control del Gobierno sobre las importaciones, la imposición a las empresas del polémico 1 a 1 (para importar un dólar deben exportar por un valor similar) inducen a pensar que ya no sobran tantas divisas como antes y que la "caja verde" oficial ha comenzado a flaquear.

Esto no hace más que alimentar las especulaciones de que, transcurridos los comicios, el dólar comenzará a escalar más rápido.

Otro aspecto que contribuye a la dolarización es el temor que trae una nueva crisis mundial y que todo el planeta está complotado para sacar a Cristina, solo contamos con Maduro y sus hijos.

"Al aumentar la incertidumbre por el contexto internacional, los argentinos buscan al dólar como moneda de resguardo. En términos reales se está apreciando, porque está aumentando. Pero además porque está barato", afirma Milagros Gismondi, economista jefe de la consultora Orlando Ferreres.

Para la analista, los argentinos refuerzan su sensación de que algo raro está ocurriendo con el tipo de cambio cuando viajan al exterior y comparan los precios, lo que los lleva a la conclusión de que la Argentina volvió a estar cara en términos relativos.

Y señala que la expectativa del público resulta evidente cuando se analiza la brecha entre la cotización del dólar "oficial" con la del mercado paralelo o "blue".

"Hay de 70% de diferencia. Eso marca que los agentes descuentan un tipo de cambio mayor, ahí se ve cierta perspectiva de devaluación", acota Gismondi.

El "blue" y la "fuga hormiga"

Hay otra pregunta que cobra protagonismo. Y es si el precio del "dólar paralelo" es correcto o si debería ser aún mayor.

Ocurre que muchos economistas habían pronosticado que, ante un incremento de los controles por parte del Gobierno, la brecha entre el valor de pizarra y el informal tendería a aumentar.

Uno de ellos ha sido el polémico ex ministro Domingo Cavallo, quien había pronosticado que la diferencia de cotizaciones podría llegar a ser tan grande como la que se observaba en los años '80. Pronoticó 70% de brecha para 2014 y eso es lo qu tenemos hoy. Que malo.

No obstante, actualmente el dólar blue se ofrece en las cuevas a $14.35, un 71% por encima del oficial.

Esta diferencia no marca un nivel preocupante en el mercado de cambios.En absoluto. Es algo normal en todas partes.


"No es tan grande la brecha, pero es más alta de lo normal. Eso ocurre en todo período pre electoral. Y porque hay atraso cambiario, la gente sabe que en algún momento esa desactualización se va a corregir, y que el dólar se puede revalorizar", señala Gustavo Quintana, operador de la casa López León.

¿Por qué no se ha disparado a valores más altos, pese a que la fuga está en niveles significativamente elevados ?

Los expertos creen que la clave está en quién compraba en otras épocas de fuertes tensiones (conflicto del campo, estatización de las AFJP, salida de Martin Redrado del Central) y quién lo hace ahora.

En otras oportunidades eran los grandes inversores lo que movían la balanza. Ahora, influye la "fuga hormiga" llevada a cabo por los pequeños ahorristas.

"Son las personas que juntan plata de su salario y destinan una parte a comprar 1.000 o 2.000 dólares en el banco. Al contar con una situación regularizada y al poder justificar sus ingresos ante la AFIP, no tienen problemas en adquirir billetes en el mercado oficial", comenta Dionisio Corneille, director de Corneille Sociedad de Bolsa.

No obstante, operadores de la city porteña indican que el mercado paralelo no es grande.

Más allá de que es complicado estimar una cifra concreta, debido a la obvia irregularidad, se calcula que opera un rango de entre u$s4 millones a u$s20 millones por día.

"Hay muchos controles de la AFIP que antes no existían. Ello evita que se distorsione el mercado del ´blue´. Los clientes están más vigilados y les es más difícil operar fuera del circuito oficial", explica Fernando Izzo de Mercado de Cambios ABC.

El "paralelo" es por estos días observado con lupa, para tratar de detectar en su fluctuación síntomas de nerviosismo por parte del público.

Pero, a juzgar por los analistas, los pronósticos de un mercado paralelo, al estilo de los '80, deberán archivarse por un buen tiempo.
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