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El Rey León




Disney:
Simba, cachorro de león y heredero al trono de "todo cuanto alcanza la vista", escapa de su hogar tras ser falsamente culpado por la muerte de su padre Mufasa. Con la ayuda de cómicos personajes como Timón, Pumba y Rafiki, el joven regresa a arrebatarle el poder a su tío Scar. De entre las maravillas de esta película podemos recordar las canciones como Hakuna Matata, himno del feel good de nuestra niñez.

La verdadera historia:
En realidad, el Rey León es la historia de Hamlet adaptada y adulterada. El príncipe Hamlet de Dinamarca regresa a vengar el asesinato de su padre. Su tío Claudio, el presunto asesino, es quien ahora amenaza con usurpar la corona y casarse con Gertrudis, madre de Hamlet, para tener descendencia real. La historia se trata de locura, venganza, incesto y corrupción moral, más o menos como el Rey León, pero sin hakuna ni matata.

¿Por qué nos duele que nos mientan así?
Porque, aunque esta película trata de ser una fiel adaptación, sigue llevándonos por el camino de la fantasía y los buenos deseos para el alma humana (o felina). La historia real desnuda al hombre de toda bondad y lo plantea como un ser vil.




Pinocho




Disney:
Pinocho, un niño de madera creado por el siempre amado Geppetto, vive una serie de aventuras que lo llevan finalmente a convertirse en un niño de verdad. Al final se da cuenta de que siempre fue amado por aquellos más cercanos a él, con o sin madera. Ah, y le crece la nariz cuando miente.

La verdadera historia:
Les puedo contar que Pinocho es en realidad un malcriado al que se le queman los pies en una hoguera. Además, la gran ballena no es ballena es tiburón, y, encima, Pepe Grillo, o el grillo que habla, sólo sale un capítulo..., y, como le dice a Pinocho que debe portarse bien, es aplastado hasta morir con un mazo de madera cortesía de nuestro títere mentiroso favorito.

¿Por qué nos duele que nos mientan así?
Porque nos hacen creer en la inocencia de los títeres y los juguetes y luego, ¡bahm! Te enteras de que Pepe Grillo fue asesinado cual mosca. Con esos amigos, mejor llévate con Chucky que Pinocho.




El Jorobado de Notre Dame




Disney:
Cuasimodo, un adorable jorobado que vive en la catedral de Notre Dame, se enamora de la gitana Esmeralda, quien reconoce su belleza interior. El sacerdote de la iglesia lo trata mal y lo margina, pero al final es liberado y aceptado por como es, con la ayuda de gárgolas mágicas y valientes soldados.

La verdadera historia:
Cuasimodo no sólo es deforme, también es sordomudo, y Esmeralda no lo acepta a primera vista, sale corriendo espantada por su fealdad. Al final, el esposo de la bella gitana (ah, porque sí, ella está casada con un poeta que es en verdad el héroe de la historia) es asesinado y Cuasimodo también muere; no sin antes matar al sacerdote que por tanto tiempo lo había mantenido prisionero en el campanario.

¿Por qué nos duele que nos mientan así?
Porque, va de nuevo: nos dicen que aún el más feo consigue a la chica más bella y no... no es así... (auch). Bueno... a menos de que haya mucha personalidad o muchos pesos y Cuasimodo ni una ni otra.




La Sirenita




Disney:
Que Ariel, princesa de los siete mares, se enamora de un terrestre y pierde la voz a cambio de piernas para salir del mar a conquistarlo. Después de una larga espera y luchas a muerte con una mujer/pulpo gigante, el amor prevalece y se casan.

La verdadera historia:
El cuento escrito por el poeta danés Hans Christian Andersen relata una historia en que –sí– la sirenita sube a la superficie, salva a un príncipe del cual se enamora y –sí– le cambian la voz por un cuerpo humano..., lo que no nos dicen es que el príncipe se enamora de otra. Y, como para poder regresar al mar Ariel tenía que lastimar a su amor, decide no hacerlo y sacrificarse. Acá hay dos vertientes: una cuenta que muere convirtiéndose en espuma de mar y otra que unas hadas la rescatan y la llevan al cielo, pero no vuelve a ver a su príncipe ni a su familia... qué padre.

¿Por qué nos duele que nos mientan así?
Porque nosotros andamos echándole la culpa a Úrsula. Pero, en realidad, el muy desgraciado principito es el que le rompe el corazón a Ariel sin ayuda alguna




Peter Pan




Disney:
Peter Pan, el niño eternamente joven proveniente del país de Nunca Jamás, llega a Londres, conoce a Wendy y sus dos hermanos, y se los lleva a su mundo para vivir aventuras entre sirenas, indios, piratas y hadas.

La verdadera historia:
En la novela, escrita por el escocés James Matthew Barry, Peter Pan también es un chico que no crece pero la historia es mucho más violenta. Los niños perdidos mueren a mano de espadazos piratas, campanita está al borde de la muerte por envenenamiento y el trasfondo no es la eterna juventud, sino el estudio freudiano de los delirios sexuales de una niña que llega a la pubertad... Eso y el complejo de Edipo que sufre Peter Pan al tratar a Wendy como su madre.

¿Por qué nos duele que nos mientan así?
Porque ya desde chavitos se nos hacía raro ver que Wendy tratara de besar a Peter y el otro no se dejara y quisiera que le contara cuentos en la cama... Había gato encerrado. Si en principio nos dijeran de qué va la cosa no sufriríamos traumas patológicos en nuestra adolescencia.




La Bella Durmiente





Disney:
La bella princesa Aurora cae en un profundo sueño inducido por una aguja envenenada (creada por Maléfica, la más malas de las malas de Disney). Su única esperanza: que el valiente príncipe llegue a rescatarla con un beso y destruya a su enemiga a espadazos.

La verdadera historia:
Según Disney, Aurora duerme y todos en el reino también, al menos por un ratín,en lo que llega el príncipe a salvarlos a todos. En la historia real pasan 100 años, ¡¡cien años!! de siesta. De un coyotito de media hora, de repente te levantas y –¡tómala!– ya estás en otra centuria.

Además, el cuento original fue catalogado como misógino: cuando nace la princesa, las hadas le dan regalos como cantar bonito y ser elegante, pero nadie le da inteligencia..., así que sí muy bella y muy sutil y todo..., pero remensa. Total que termina pinchándose casi voluntariamente con una aguja afilada. Ah y la hechicera Maléfica no es reina de nada ni bruja, es una hada –como las otras–, nada más que se les olvidó invitarla al nacimiento de Aurora y se ardió.

¿Por qué nos duele que nos mientan así?
Porque resulta que Maléfica es una hadita enojada y que el tal príncipe, que suponíamos se había enamorado de Aurora, es en realidad un tipo que entra a un castillo y se empieza a atascar a una desconocida dormida que le lleva 100 años.




Aladino




Disney:
Aladino, un bribón encantador, roba en las calles de Bagdad para sobrevivir. Junto con Abu, compañero chimpancé, logran obtener una lámpara en cuyo interior habita un genio que les concede tres deseos. Jafar, uno de los malos más memorables de Disney, se dispone a robársela y así convertirse en el ser más poderoso del mundo. Obviamente, la bondad y astucia del joven Aladino lo ayudan a vencer a Jafar y a conseguir a la chica.

La verdadera historia:
La historia original, proveniente de la recopilación siria de Las mil y una noches, plantea la historia de Aladino de manera un poco diferente. En primera, Aladino es chino, no indio, no del medio oriente, no árabe, ¡chino! La princesa no se llama Jasmín, se llama Braddulbuddur (ja), y es a ella a quien el mago maligno engaña para quitarle la lámpara. Finalmente, Aladino usa un anillo para invocar a un segundo genio que les ayuda a derrotar al malo y recuperar la lámpara.

¿Por qué nos duele que nos mientan así?
Porque la imagen que tenía de Aladino acaba de ser destruida. Además el que existan dos genios en vez uno (todo poderoso) es algo que molesta de sobremanera.