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Leche fresca previene infecciones.




Un nuevo estudio por parte de investigadores de la Universidad de Munich (LMU), en Alemania, demuestra que los bebés alimentados con leche de vaca fresca en lugar de ultrapasteurizada (UHT) son menos propensos a la infección.

Durante el estudio, liderado por la profesora de Alergología Pediátrica Erika von Mutius, se reclutó a mil mujeres embarazadas quienes documentaron semanalmente la dieta de sus hijos y el estado de su salud durante el primer año de vida.

Los resultados mostraron que los niños que recibían leche de vaca fresca, sin procesar, presentaban una incidencia de fiebre, inflamación del oído, resfriados y otras infecciones respiratorias significativamente menor que el grupo que consumía el producto pasteurizado.

Los científicos explican que esto se debe a que, además de contener grasas y carbohidratos, la leche de vaca es rica en proteínas que modulan la función del sistema inmune. Puesto que la composición de la leche materna y la de vaca presentan ciertas similitudes, promueve el desarrollo de un sistema inmunológico saludable.

La ingesta de leche cruda reduce en un 30% el riesgo de padecer infecciones. Efecto que disminuye radicalmente cuando se expone durante 15 segundos a temperaturas de 72-75°C durante la pasteurización convencional, y aún más con el proceso UHT, mediante el cual el producto se somete a un calentamiento de aproximadamente de 135 ° C durante pocos segundos.

Puesto que la leche bronca a menudo contiene patógenos que representan un riesgo a la salud, como cepas de EHE asociados con la diarrea severa e insuficiencia renal y microorganismos que causan listeriosis y tuberculosis, los investigadores proponen un método de procesamiento alternativo mediante el cual se esterilice la leche sin perder sus propiedades benéficas.