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Libro: Como los homosexuales salvaron al Mundo


Una mirada buga a lo gay

Por Antonio Contreras


Desde siempre, los hombres gay han marcado tendencias en todo el espectro social. En corazón, cuerpo y alma la homosexualidad masculina ha dejado su huella y la ha extendido más allá del gueto. En corazón, a través de sus rituales, celebraciones y la forma como comunica sus ideas; en cuerpo, por la manera en que aborda aspectos fundamentales como la alimentación, el techo y la actividad sexual, y en alma, por sus expresiones en las llamadas bellas artes. La influencia de sus actividades y manifestaciones progresa hacia el público femenino y de éste al público masculino heterosexual.

La sensibilidad gay, como quiera que se le defina si se acepta que tal cosa existe, ha tenido un enorme impacto. En Estados Unidos, por ejemplo, los homosexuales transformaron muchos vecindarios venidos a menos en exclusivas zonas habitacionales; dotaron de nuevos significados a diversos vocablos, como “balconear”, que inicialmente se pensó para usarse en contra de hombres gay que merecían ser “desclosetados”; “ligar”, para definir la búsqueda de compañeros sexuales, y el verbo “mamar” y sus derivados, utilizados por los gay con claras resonancias sexuales. Palabras, entre otras, ya asimiladas al habla cotidiana de los heterosexuales.

Inventaron también las fiestas para las que hay que viajar, sofisticaron los platillos y las bebidas cocteleras, popularizaron los jeans y las camisetas sin mangas, lograron que los hombres heterosexuales usaran argollas en las orejas y se pintaran el cabello sin menoscabo de su virilidad, y han moldeado el gusto musical (“cuando se trata de canciones insípidas que se pegan en la mente para siempre, los gay están ahí”), cinematográfico (“todas las películas son gay, pero algunas lo son más que otras”) y teatral (“el teatro gay es un pleonasmo… a causa de su énfasis en el artificio, la exageración social y el juego de los géneros”).

Todo lo anterior según la escritora y jotera confesa Cathy Crimmins, quien en Cómo los homosexuales salvaron al mundo sustenta sus aseveraciones más en la observación superficial y en la recopilación de anécdotas que en la investigación documentada. Si parece que los gay son los maestros de la moda y el estilo, es cierto, pero se trata de estereotipos “positivos”, según la autora, que de esta manera justifica su apología a lo gay. Cómo los homosexuales… es un libro ameno, divertido, aceptable para jóvenes gay en busca de autoafirmación, pero carente de rigor metodológico si realmente se quiere documentar “la verdadera y heroica historia de cómo los gay dieron forma a la civilización moderna”, como pretende el subtítulo.


Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2007/06/07/ls-resena.html

¡Y todo esto es culpa de los judios!... posiblemente, algo asi, porque eso es lo que hacemos en Taringa: no pensar, sino culpar a los judios.
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