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Liderazgo en la idiosincrasia mexicana

Datos Generales del Estudiante.
Nombre: Luis Enrique Rosas Flores
RPE: 9L8D4
División: Valle de México Centro
Zona: Polanco
Materia Intensiva: Visión, Misión, y Obra de los grandes líderes de la Historia
Maestro: Benjamín Gaxiola Loya

Publicación de artículo


El liderazgo en la idiosincrasia mexicana

Los mexicanos tenemos un sin fin de características que forman toda una cultura, por un lado el resultado del mestizaje puro entre conquistadores españoles y conquistados, mezcla no solo de sangre si no de culturas y creencias. Somos españoles denigrando a indios y somos indios odiando a los españoles.

La manera de ser del mexicano es vivir en un completo desorden, la preocupación por el aspecto emocional y el espiritual de la vida se refugia en la religiosidad, en el apego a las tradiciones. El mexicano “trabaja para vivir” y no a la inversa.
Frases como el “ni modo” con su connotación de mala suerte" o de que no había forma de prevenir el revés, es la respuesta normal ante un error o accidente. O el "mañana ", son frases típicas en el mexicano porque tenemos una visión pasiva de lo inevitable. Los mexicanos huimos de una realidad que no podemos manejar y entramos en un mundo de fantasía donde el orgullo, el idealismo y el egoísmo social florecen con seguridad además de que la pasión domina sobre la razón.

El liderazgo en México es un tema del que mucho se ha hablado, dicho y escrito, por lo que parecería poco fructífero escribir un artículo sobre este tema. Sin embargo, la realidad es que mucha de la información que se ha manejado sobre este liderazgo, se sustenta en modelos y teorías muy atractivas, pero también muy alejadas de la realidad que viven muchos líderes en México y probablemente en Latinoamérica. Es verdad que el líder mexicano requiere hacer cambios para adaptarse al mundo moderno. Es cierto que debe ceder su estilo autocrático predominante por un estilo más promotor y participativo. También debe apoyarse más en el talento de las personas y dejar que sus colaboradores tomen la iniciativa y asuman sus responsabilidades. Pero al mismo tiempo, debe de fomentar una cultura organizacional acorde a los mexicanos.

Los mexicanos tenemos una idiosincrasia con características particulares, que no concuerdan con los requerimientos de los modelos de liderazgo desarrollados para norteamericanos, alemanes o japoneses. Para tener éxito dirigiendo a mexicanos, es necesario abandonar una serie de creencias ampliamente arraigadas a nuestra cultura, para posteriormente desarrollar competencias acordes a la personalidad y motivación del mexicano. Algo que se puede observar, es la enorme dificultad que tienen muchos nacionales y extranjeros para poder comprender nuestra cultura. No se preocupan por entenderla, establecen un entorno laboral no adecuado para el mexicano y terminan quejándose por los malos resultados y culpando a los trabajadores.
En el libro "El Pueblo que no quería crecer", el autor afirma que: "El mexicano confunde lo mágico con lo científico, lo imaginario con lo real, el tabú con el obstáculo natural, la superstición con la religión". El liderazgo no podría ser ajeno a esta forma de pensar y por ello existen muchas creencias con respecto al liderazgo en México. Una de las creencias más difundidas, es que muchas personas que se desempeñan como líder consideran que su estilo está más orientado a la relación que a la tarea y se perciben a sí mismos como lideres participativos o Democráticos. Existen empresas que han realizado cambios importantes con respecto a este tema, pero la mayor parte del escenario laboral en México continúa con un perfil conservador
La teoría de liderazgo situacional dice que la clave está en adaptar el estilo de liderazgo a la situación y características de los subordinados. En este sentido,la clave para dirigir a mexicanos es adaptar el estilo de liderazgo a su idiosincrasia. Así como, aprovechar los factores positivos de su psicología y minimizar o transformar los aspectos negativos en comportamientos laborales positivos.

Como todos sabemos el mexicano es preferentemente hemisferio cerebral derecho. Por ello, el pensamiento creativo, la intuición, los sentimientos y las emociones son parte de sus fortalezas. Pero también, el talento musical, las actividades artísticas, la percepción visual y espacial. Debemos aceptar que la manera de los mexicanos de encarar el mundo no es lineal, ordenada y secuencial. Muchos critican al mexicano porque no lee, pero lo que no tienen claro es que somos visuales. Por ello, a diferencia de otras culturas madres en el mundo en Mesoamérica no se desarrollo un método de escritura, nosotros le apostamos a los códices en donde "una imagen dice más que mil palabras". También somos intuitivos y creativos, a diferencia de ser lineales y ordenados. Funcionamos como peces en el agua bajo la presión de las urgencias y emergencias. Pero en contraste, somos desesperados y torpes para seguir una secuencia planeada y ordenada de actividades. Somos soñadores y apasionados. Nos ponemos con mucha facilidad la camiseta de aquellos líderes que son confiables y tienen una clara y prometedora visión. Tenemos un sentimiento de minusvalía, por lo que requerimos de la dirección y apoyo de un "Líder-Padre" que de preferencia sea un auténtico Héroe. No nos gustan los Coach y consejeros espirituales porque no se comprometen con nosotros. Somos sentimentales y "muy sentidos". Nos ofendemos muy fácilmente y por ello no nos gusta la comunicación asertiva y la retroalimentación.

Producto de estas características el líder mexicano a través de la historia se ha mostrado fundamentalmente paternal, a lo que los subordinados responden con una entrega casi incondicional. Si revisamos la historia de las empresas en México, sobre todo las familiares, la lealtad de los colaboradores se fundamenta en el fervor al jefe (que generalmente es el dueño del negocio). Este fervor es alimentado, entre otras cosas, por la percepción del colaborador, de que el jefe tiene injerencia sobre el bienestar de él y su familia.

En esta búsqueda se descubre el planteamiento de la Teoría del Liderazgo Transformacional de Bass que comprende cuatro componentes:
1) Inspiración y motivación: los líderes transformacionales tienen una visión clara y son capaces de articularla a sus seguidores. Estos líderes también son capaces de ayudar a sus seguidores a experimentar la misma pasión y motivación para cumplir con estos objetivos.
2) Influencia idealizada: el líder transformacional es un modelo a seguir para sus seguidores. Debido a que los seguidores depositan su confianza y el respeto al líder, quieren emular a este individuo e interiorizar sus ideales.
3) Consideración individualizada: el liderazgo transformacional implica también ofrecer apoyo y aliento a los seguidores de manera individual. Con el fin de fomentar las relaciones de apoyo, los líderes transformacionales mantienen las líneas de comunicación abiertas para que sus seguidores no duden en compartir sus ideas y problemas. Así mismo, estas son oportunidades para que los líderes puedan ofrecer reconocimiento directo a cada uno de sus seguidores en función de sus contribuciones especiales.
4) Estimulación Intelectual: los líderes transformacionales no sólo desafían el status quo sino que también fomentan la iniciativa y la creatividad entre sus seguidores. El líder alienta a sus seguidores a explorar nuevas formas de hacer las cosas y nuevas oportunidades para aprender.
Personalmente considero que el nombre "Estimulación intelectual" se entendería mejor como "Estimulación del Potencial Creativo" porque es más adecuado para el tema de dirigir con éxito a los mexicanos. Urge el contar con líderes que aprovechen la capacidad más importante de los mexicanos: Su creatividad. Requerimos líderes que permitan que el gran potencial creativo que existe en los mexicanos fluya y le proporcionen la dirección correcta para convertirlo en resultados de alto rendimiento.
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