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Llega el 2002 en cuotas.

Oficialismo y oposición comparten pronósticos errados.

Reyes de la procrastinación (dejar para mañana lo que hay que hacer hoy).

El oficialismo no sólo cree que podrá llegar a diciembre de 2015 sin que la economía le explote, sino que ceba todas las bombas económicas (más déficit, más inflación, más el default sin resolver) que quiere dejarle como presente griego (Menem reloaded) a su sucesor, preferentemente a Macri.

Los kirchneristas se ríen del “fin de ciclo” y creen estar preparando su “plan regreso”, que incluye llenar de candidatos kirchneristas las listas a legisladores de Scioli para que, aunque él pierda, ellos sean elegidos. Además, nombran a centenas de funcionarios kirchneristas en dependencias gubernamentales, empresas del Estado, cargos administrativos en el Congreso y designaciones en la Justicia, que no puedan ser removidos o tarden en serlo, para dificultar cualquier cambio de rumbo. Y sueñan con que, tras una crisis del próximo gobierno –lo más de derecha posible–, Cristina vuelva aclamada en 2019 a ser presidenta como Bachelet tras Piñera en Chile.

Pura prosperidad.

Al revés, la oposición cree que llegará en diciembre de 2015 al gobierno y por su sola presencia –mejor dicho, por la sola ausencia de Cristina Kirchner– lloverán dólares de inversión extranjera y una explosión de confianza generará un boom de crecimiento y bienestar que los hará ser reelegidos en 2019. Todos los candidatos de la oposición tienen como plan el “no plan kirchnerista” pero, como lo demuestra la nota de tapa (ver página 2), la oposición está huérfana de una dirección económica unificada y hay diferencias dentro de los equipos de economistas de cada uno de los candidatos opositores sobre cómo resolver el problema de deuda.

El futuro no se ve. El kirchnerismo falla en no darse cuenta de que tiene más posibilidades de que la economía le explote antes de diciembre de 2015 que de que les explote a quienes lo sucedan en 2016. Hace unos meses, Lavagna había definido la diferencia entre la inflación y las paritarias 2014 como “un Rodrigazo en cuotas”, y quizás 2015 sea “un 2002 en cuotas” porque, aunque no haya una caída abrupta y toda junta de la actividad económica, sumando la caída del PBI de 2014 más otra aún más pronunciada durante 2015, se acumule la misma depresión que en 2002. Con el agravante de que la situación cultural de buena parte de la población ha empeorado mucho en estos doce años, creando condiciones de posibilidad para reacciones más violentas.

Pero les es difícil darse cuenta, entre otros motivos porque rompieron uno de los termómetros de la fiebre, que es el periodismo. El kirchnerismo, con su ataque al periodismo profesional, sesgó tanto a los grandes medios que desde hace años no dejan de pronosticar colapsos inminentes que nunca se cumplieron y, como en la fábula del pastor mentiroso, al venir el lobo de verdad ya no les creen y asumen que son todas operaciones de prensa, cuando en realidad esta vez el país sí está al borde del colapso.

Espectacularizando. Las imágenes que ilustran esta crontratapa recrean un hipotético baldazo de agua helada, el Ice Bucket Challenge, que con el fin altruista de concientizar sobre la esclerosis lateral amiotrófica se viene realizando en todo el mundo. Que en Argentina haya tenido proporcionalmente la mayor cantidad de famosos sumando su ejemplo pero la menor de aportantes de dinero quizá sea una metáfora del kirchnerismo (que no nació de un repollo), campeón en puestas escénicas que simbolizan los problemas pero poco eficaz a la hora de contribuir a solucionarlos.
En síntesis, el horizonte se oscurece día a día y las promesas de amanecer para 2016 son mayoritariamente voluntaristas. El mismo voluntarismo y la misma actitud negadora que nos depositaron en la hiperinflación de 1989, el default de 2002 y –esperemos que esta vez no sea así– promete un colapso en 2015.

Preocupa al peronismo que Cristina pueda romper la marca PJ de gobernabilidad, su mayor capital político. Pero sea cual fuere el escenario, no faltan 474 días, como dice la publicidad de Massa: llevará gran parte de 2016 recomponer la economía.
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