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Lo que los veganos olvidan en su dieta la Entomofagia

Información Extremadamente Importante
Por Su Reptiloide De Confianza









Lo que los veganos olvidan en su dieta, la Entomofagia





No comer insectos es sólo cultural, nuestro organismo está adaptado para consumirlos, desde nuestros antiquísimos antepasados, hasta hoy mismo. Variadas culturas tienen en su dieta un consumo de insectos.

Se verificó que primates vegetarianos comen insectos para agregar proteínas en su dieta. Buscan frutos maduros que contengan gorgojos. Los primates más cercanos al hombre, no sólo cazan otros animales, sino que consumen variados insectos.


La dieta vegana se basa en sólo vegetales y frutas, negando la carne de origen animal. Vacas, pollos, etc. Pero se olvidan que el ser humano no sólo obtiene proteinas y nutrientes de frutas , vegetales y carnes de grandes animales. También está adaptado para consumir insectos.

No tienen en cuenta que en la naturaleza, aportamos nutrientes a base de alimentarnos de todo un reino invertebrado.


Como seres humanos omnivoros, no hay que negar nada.

Todo bicho que camina, o se arrastra, va a parar al asador.














La ingesta de insectos y arácnidos, o artrópodos en general, como alimento para los humanos y los animales, un hábito alimenticio muy extendido en algunas culturas de la Tierra: África, Asia y Australia; no obstante, en algunas otras es muy poco común o es considerado un tabú. La entomofagia es objeto de estudio de la etnoentomología.









Es muy posible que los insectos formaran parte de la dieta alimenticia humana desde épocas remotas, antes de que se desarrollaran herramientas para la caza y la agricultura. Evidencias de esta hipótesis se han encontrado en el análisis realizado a ciertos coprolitos en cuevas de Estados Unidos y México. Los coprolitos encontrados en las cuevas de las montañas Ozark fueron analizados y se encontró que contenían hormigas, larvas de cucaracha, piojos, garrapatas y termitas.1 Las pinturas rupestres representan una colección de nidos abejas, tal y como se representan en la cueva de Altamira en el norte de España y que datan aproximadamente del 9.000 al 30.000 a. C. En esta época los seres humanos se alimentaban de pupas y larvas endulzadas con miel. Se han encontrado las larvas de gusanos de seda silvestres (Theophilia religiosae) en las ruinas de Shanxi, provincia de China, con fecha aproximada de 2.000 a 2.500 años a. C., los restos con grandes agujeros sugieren su posible ingesta con instrumentos humanos (una especie de cubertería especial "ad hoc").1 Muchas de las costumbres y prácticas culinarias relativas a la entomofagia han perdurado en el tiempo y han pasado a nuestros días, formando lo que se denomina "entomofagia tradicional".1

Nutrición

La entomofagia procura principalmente proteínas (por ejemplo un saltamontes tiene un 20% de proteínas frente a un filete de ternera que posee un 27%.2 Las concentraciones de proteínas pueden crecer una vez que el insecto se haya preservado seco pudiendo llegar a un 60%.2 Algunas orugas pueden llegar a tener entre 30% y 80% de contenido proteínico.3 Además los insectos pueden aportar a la dieta humana vitaminas, minerales y grasas. El aporte de cada uno de estos nutrientes depende de la especie y de la preparación de los insectos, y dentro de una misma especie depende en gran medida del hábitat.


Ventajas de una dieta entomofágica


Los insectos por regla general tienen una gran eficiencia en la conversión de los alimentos, su alto nivel de reproducción aprovecha al máximo los nutrientes de su entorno para convertirlos en proteínas, vitaminas, grasa, etc. Estudios han comprobado que algunos insectos producen proteínas a un ritmo muy superior al de otros animales que proporcionan carne a los humanos, pudiendo llegar hasta cerca de 20 veces la producción que pueda tener una vaca.1

Es por esta razón por la que los estudios de algunos agencias de alimentación están pensando que los insectos podrían ser la fuente principal de proteínas en la alimentación humana del futuro. Siendo además una de las formas de vida dominantes en nuestro planeta no es difícil de pensar en ellos ante un crecimiento de la población como el que se vive en la actualidad.



Culturas culinarias entomofágicas

De un total de diferentes especies de insectos (que puede llegar a varios millones), se puede decir que existen alrededor de 1.462 especies de insectos comestibles registradas4 aunque otras referencias mencionan 1.417.5 Claro que esta cifra puede ir cambiando a lo largo del tiempo ya que nuevas especies se van descubriendo y las investigaciones en etnología ofrecen cada vez nuevos descubrimientos acerca de como se alimentan algunas razas y pueblos de la tierra. Las culturas culinarias sobre la tierra consumen sobre todo: saltamontes, grillos, larvas, arañas (los arácnidos no son insectos pero se los incluye en la entomofagia), etc.

Los insectos y arácnidos a ingerir, dependen fundamentalmente de las estaciones del año, de su facilidad de recolección, etc. Por regla general se suele emplear como alimento aquellos insectos que suelen vivir en grandes comunidades, de esta forma se simplifica la labor de recolección, por ejemplo las termitas.
Asia



'Arañas fritas' en un mercado de Camboya.

Las cocinas asiáticas han sido de forma tradicional, lo son en la actualidad, las que más insectos consumen del mundo.5 En Japón existe una tradición entomofágica medicinal además de culinaria, uno de los insectos más habituales es el inago (Oxya yezonensis) es un tipo de saltamontes que está casi extinto debido al uso de pesticidas durante el periodo de 1950-1970.6 uno de los insectos más incluidos en las dietas japonesas es el zaza-mushi, el "hachi-no-ko" (larvas de avispa). En Indonesia suelen encontrarse muchos platos, una de las especialidades más apreciadas en este país es la libélula.
África

En las cocinas africanas es muy frecuente ver el consumo de insectos, el más común suele ser la oruga.7 Una de las más populares versiones de entomofagia humana es el consumo de la Gonimbrasia belina es una especie de escaramujo muy habitual en Sudáfrica, que posee una oruga muy grande comestible, el mopani o gusano mopane (a veces aparece como mompani), es una fuente muy importante de proteínas para millones de sudafricanos y a veces es preferido frente a la carne,8 que se suele preparar estofado en salsa de tomate e incluso crudo. La langosta tiene un papel muy importante en África, en particular la langosta de desierto (Schistocerca gregaria), las hembras son muy apreciadas ya que portan huevos y su contenido graso es mayor que el de los machos.9
América



Detalle de la 'hormiga culona', una delicia en Colombia.

En algunas cocinas regionales de México es común consumir insectos. Los estados en los que se consumen más insectos son Oaxaca, Guerrero, Puebla, Hidalgo, Tlaxcala y Querétaro. Las variedades de insectos comestibles son muy variadas e incluyen el ahuautle, los escamoles, cuetlas, jumiles, chinicuiles, gusanos de maguey y los muy conocidos chapulines (una especie de saltamontes) que se suelen comer como botanas enchilados o marinados en jugo de limón. El consumo de insectos tiene origen en los hábitos alimenticios mesoamericanos precolombinos, y hasta hace poco tiempo la entomofagia era una práctica exclusiva de las clases populares rurales de los estados mencionados. Hoy en día se ofrecen platillos preparados con insectos en restaurantes especializados y restaurantes de alta cocina mexicana.10 11

El consumo de la hormiga culona que es la reina de las hormigas de la especie Atta laevigata es muy tradicional en la cocina colombiana, donde es considerada una comida exquisita. En algunos lugares este consumo empieza a declinar.12 Su consumo data de la época precolombina y ya el mismo Gonzalo Jiménez de Quesada descubridor de Colombia menciona su consumo por parte de los locales.13 En Norte América donde hay una gran tradición de inmigrantes venidos de otras partes (en especial de Asia) existe una percepción semi-favorable a su consumo, no obstante existen estudios que afirma el consumo en los antiguos indios nativos de Norteamérica.5 14 Algunas especies eran ingeridas frecuentemente como la larva de la polilla pandora (Colorado pandora lindseyi), grillos (Anabrus simplex), la krizousacoriza y la corisella. El gobierno de Estados Unidos ha dado leyes permisivas para su consumo.3 Uno de los insectos más apetecidos por las "Koo-tsabe" (Ephvdra hians).


Europa y Oriente Medio


En Europa se sabe que los romanos y los Griegos tenían costumbres entomofágicas,15 e incluso Aristóteles hace mención del uso culinario de las cigarras. Se sabe que los romanos comían Lucanus cervus.15 Se desconoce el uso de insectos en las dietas tradicionales de los países de Oriente Medio y algunos estudiosos mencionan que no hay quizás una tradición fuerte de costumbres entomofágicas en Oriente Medio.16 Los casos conocidos de entomofagia se deben a catástrofes y hambrunas no a un consumo habitual. Poco a poco la conciencia tabú contra este tipo de alimentación empieza a cambiar lo que propicia una nueva oferta de restaurantes y tiendas especializadas que los ofrecen a los comensales amantes de lo exótico. En Marruecos una de los posibles ingredientes de la mixtura de especias ras al hanut es un insecto potencialmente tóxico denominado Lytta vesicatoria. En Italia existe un queso denominado casu marzu que se sirve con las larvas vivas de insectos.








Entomofagia no intencional

Debido a la imposibilidad de eliminar de forma radical todas las pestes de insectos en la cadena de alimentación humana, los insectos están presentes de alguna forma en algunos alimentos, especialmente en los granos de cereales. La mayoría de la gente no es consciente de que las leyes alimentarias de muchos países no prohíben la existencia de insectos o de partes de insectos en la comida, ni tampoco de que no se consideran una disminución de la calidad de la misma. Algunas de las variedades de arroz suelen incluir numerosos insectos entre sus granos (Sitophilus oryzae) y las autoridades consideran que es una importante fuente de vitaminas.17

En la presente tabla se expone la cantidad de insectos máxima que se permite en algunos alimentos naturales, sin que exista peligro para la salud, según la U. S. Food and Drug Administration (última revisión, en 1998):18




Gastronomía moderna


En occidente (donde no es un consumo tradicional) así como en otros países cada vez más se está aceptando la ingesta de insectos y se sirven por regla general algunos de ellos bien como aperitivo o tapa o como aditivos a un plato (por ejemplo puede ser el topping de una pizza) o un aliño de un cóctel exótico, inmersos en un caramelo transparente o con colores ambarinos (ayuda más a su ingesta ya que estamos acostumbrados a verlos en algunas piedras de ámbar). Ensaladas exóticas que incluyen las verduras dentro. Existen ya empresas que se dedican a envasado de los insectos, algunas de ellas en Japón y que se comercializan a precios relativamente altos.6 Libros específicos con recetarios de cocina entomofágicos, granjas de cultivo de insectos dedicadas al consumo humano, etc. Existen estudios para su inclusión en los futuros viajes espaciales.19







Aprovechar el potencial de los insectos para la alimentación animal


La Universidad de Wageningen y la FAO abordan en una conferencia internacional el papel de los insectos en la producción sostenible de alimentos

14 de mayo de 2014, Ede, Países Bajos/Roma – Los insectos pueden ser una alternativa sostenible y respetuosa con el medio ambiente para la alimentación animal, además de formar ya parte de la dieta de 2 000 millones de personas en todo el mundo, según aseguró el Subdirector General de la FAO, Eduardo Rojas-Briales, al participar hoy en una reunión internacional de investigadores en Holanda.

Rojas intervenía en la sesión inaugural de la conferencia "Insectos para alimentar al mundo", organizada conjuntamente por la Universidad de Wageningen y el organismo de la ONU. Más de 400 participantes de 45 países han acudido a este encuentro –del 14 al 17 de mayo- para examinar la situación actual y el futuro potencial de los insectos como alimento humano y animal. "

“Ha llegado el momento de pensar en fuentes alternativas de alimentos, en vista del aumento de la población mundial, las amenazas del cambio climático y la persistencia del hambre en muchas partes del mundo", aseguró Rojas, responsable de la FAO para Departamento forestal y los sistemas alimentarios y los medios vida relacionados.





"Ciertamente, los insectos por sí solos no van a resolver los retos de la seguridad alimentaria del mundo, pero sería absurdo no movilizar todo su potencial en la lucha contra el hambre y la desnutrición", indicó.

"Criar insectos para piensos es una forma ecológica y eficiente de alimentar a los animales", explicó Rojas. "Los insectos pueden alimentarse a base de residuos biológicos, compost y purines, y pueden transformar estos en proteínas de alta calidad para la alimentación animal".

Los alimentos silvestres contribuyen también a la seguridad alimentaria de millones de personas que viven en y alrededor de los bosques, y la mayoría de los insectos consumidos por un tercio de la población del planeta se recolectan en el medio natural.

"Reconocer el potencial global de los insectos para la alimentación en esta conferencia no es abogar por un cambio en los patrones de alimentación de los otros dos tercios de la población mundial, que no tienen la costumbre de comer insectos, sino asegurarse de que los que consumen insectos puedan seguir haciéndolo en el futuro de forma sostenible, y poner de relieve las diferentes contribuciones potenciales que los insectos pueden hacer a la seguridad alimentaria en el futuro", afirmó Rojas.

Añadió que el reto de alimentar de manera sostenible a una población que se prevé alcanzará los 9 000 millones de personas en 2050 "nunca se logrará sobre la base de una sola medida, sólo será posible mediante la convergencia de medidas perseverantes que se complementen entre sí”.

Valiosas abejas


Rojas mencionó a las abejas como un buen ejemplo de la variedad de formas en que los insectos contribuyen a la seguridad alimentaria. Las abejas proporcionan miel, pero también son el grupo predominante y más importante a nivel económico de polinizadores en la mayoría de las regiones geográficas del mundo, apoyando la polinización de 71 de las 100 especies agrícolas que proporcionan el 90 por ciento de los alimentos a nivel mundial. Además, las abejas se encuentran entre los insectos más consumidos en algunas partes del mundo.

Además de concienciar sobre el potencial de los insectos en las dietas y la producción alimentaria sostenible, los participantes planean debatir diversos temas relacionados, incluyendo entre otros la recopilación de datos, el análisis nutricional y consideraciones normativas y de investigación.

El Subdirector General de la FAO concluyó que la comunidad científica internacional podría hacer "contribuciones importantes al generar el impulso adecuado para superar los cuellos de botella aún existentes y aprovechar todo el potencial de los insectos para la alimentación humana y animal".





Los insectos, oportunidad de negocio




En España, el limbo legal ha llevado larvas de hormigas y otras especies a las cartas de los restaurantes, aunque oficialmente no puedan comprarse en un mercado






Ya se comen desde hace años en algunos países europeos y cada vez más restaurantes de Ámsterdam, París, Bruselas, Berlín o Copenhague se animan a incluir en su carta saltamontes o langosta, no la de mar, sino el insecto migratorio.

Bélgica se convirtió en diciembre del año pasado en el primer país europeo que rompe el tabú sobre el consumo de estas especies –que la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación (FAO) recomienda por ser ricas en proteínas–, al autorizar diez insectos que podrán venderse para alimentación humana.

“No podemos aceptar una situación hipócrita donde los Estados en principio prohíben todos los insectos como producto, pero los toleran. Hemos querido suprimir la incertidumbre jurídica para las empresas alimentarias que se desarrollan en este sector”, explicó entonces el portavoz de la agencia de seguridad alimentaria belga, Jean-Paul Denuit, al diario Le Figaro.

La legislación comunitaria prevé que los nuevos alimentos que se ponen en el mercado estén sujetos a una evaluación de los Estados miembros y de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria hasta recibir el visto bueno de la Comisión Europea.

Bélgica ha sido el primer país europeo en autorizar la venta y consumo de diez especies

En caso de que el país en cuestión demuestre una demanda importante de determinados alimentos previa a 1997 en Europa, estos pueden comercializarse directamente. Pero hasta ahora, ningún consumo significativo ha sido formalmente probado.




La Agencia Federal para la Seguridad Alimentaria (Afsca) belga publicó en diciembre de 2013 una lista con las especies de insectos que ya pueden salir al mercado.

Los belgas podrán comprar o elegir en la carta de un restaurante grillo doméstico, langosta migratoria africana, gusanos de la harina gigantes, gusanos búfalo, polillas de la cera, langosta peregrina, grillo rayado, polilla chica o gusanos de seda.

La iniciativa belga cierra así un vacío legal en este país, donde ya se consumen este tipo de insectos desde hace años, aunque su comercialización aún no está autorizada oficialmente en la Unión Europea.

En España, el mismo limbo legal ha llevado los insectos a las cartas de los restaurantes, aunque oficialmente no puedan comprarse en un mercado. Así es como el mexicano Punto MX, en Madrid, ha incluido en su menú los escamoles, larvas de hormiga que en México se consideran una delicia gastronómica.

“El año pasado los incluimos en la carta y a la gente le encantaron”, comenta Roberto Ruiz, chef de este restaurante que se ha convertido en parada obligada de las delicatessen mexicanas.

El de larvas e insectos es un sector aún pequeño, pero empiezan a surgir empresas que apuestan por este tipo de alimentación para consumo humano. Es el caso de la pequeña compañía La Mexica, dedicada a la importación y distribución de salsas mexicanas en Europa.

Su fundador, José Álvarez, consiguió hace seis meses la primera licencia del Ministerio de Sanidad para introducir en España sal de gusano, ingrediente estrella del mítico mezcal originario del estado mexicano de Oaxaca, que empieza a igualar al tequila como cóctel que marca tendencia.

“No fue fácil conseguir la autorización, en el Ministerio de Sanidad nos dijeron que éramos los primeros en solicitarla”, comenta Álvarez, que aunque ha buscado potenciales competidores, “creo que por el momento somos los únicos. Sé que otras empresas lo ofrecen, pero porque se lo traen en la maleta”, matiza.

Otros se dedican a cultivarlos, como Insagri, que el verano pasado se convirtió en la primera granja de insectos en España para alimentación humana y piensos animales. Este pequeño negocio instalado en el pueblo malagueño de Coín cultiva grillos, saltamontes, gusanos de la harina y larvas de mosca soldado. La mayoría de su producción sale fuera, hacia Francia, Reino Unido y Bélgica, con mayor tradición de consumo de insectos.

La única condición que impone Bélgica para el consumo de las diez especies aprobadas es “la aplicación de buenas prácticas higiénicas, la trazabilidad, una notificación obligatoria, el etiquetaje y un sistema de autocontrol”, según ha publicado la agencia alimentaria belga en su página web.

Las granjas para la cría de insectos deberán registrarse ante la agencia y los transformadores y distribuidores estarán obligados a solicitar una autorización para poner estos productos en el mercado.
Luz verde de Naciones Unidas

Plato de escorpiones fritos. / (Thinkstock)

La Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) anima oficialmente a la cría de insectos para consumo humano a gran escala, con la evidencia de que 2.000 millones de personas ya los comen en todo el mundo.

Según este organismo, la ventaja de saltamontes, grillos o langostas migratorias respecto a la carne es que se reproducen rápidamente y “tienen índices de crecimiento y de conversión en alimento con un débil impacto en el medio ambiente durante todo su ciclo de vida”.

Los expertos de la ONU argumentan, además, que estas especies “son nutritivas, con una presencia elevada de proteínas, materia grasa y minerales, y pueden consumirse enteras, en pasta o polvo o añadirse a otros alimentos”.





En seis meses se podría aprobar el uso de proteínas de insectos para la alimentación animal


El profesor de entomología Arnold van Huis augura que la Comisión Europea, en un plazo de seis meses, podría aprobar el uso de proteínas de insectos para la alimentación animal, concretamente para aves de corral y cerdos.





El pasado mes de octubre os hablábamos del proyecto PROteINSECT, una iniciativa financiada por la Unión Europea que tiene la finalidad de introducir las proteínas obtenidas de los insectos en la alimentación animal, sobre todo para aves de corral y cerdos. Los investigadores argumentan que se obtendrían muchos beneficios, los insectos utilizan menos recursos, menos tierra, producen menos residuos y emisiones contaminantes, son más baratos, etc. Se lograría mejorar la sostenibilidad de los alimentos cárnicos y se dispondría de más superficie de terreno para el cultivo de alimentos destinados a los seres humanos.

Este proyecto se puso en marcha con el razonamiento de que es más fácil alimentar a los animales con proteínas obtenidas de insectos, que convencer a los consumidores que son una alternativa a la carne. Hoy podemos saber que un experto entomólogo y asesor de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, considera que en un plazo de seis meses se podría aprobar el uso de proteínas de insectos para la alimentación animal en la Unión Europea. En principio se hablaba de que la normativa europea se modificaría para aceptar el uso de este tipo de proteínas en el año 2015, pero el experto augura que será este mismo año.

Arnold van Huis, profesor de entomología tropical de la Universidad de Wageningen (Países Bajos), explica que mediante técnicas de producción automatizada se podrían producir insectos a un coste reducido y la proteína podría sustituir a la soja que actualmente se utiliza para la elaboración de piensos para aves de corral y cerdos. También apunta que se podrían elaborar piensos que sustituirían a la harina de pescado para la producción de peces de acuicultura, con ello se solucionaría el problema actual de las piscifactorías.

Aunque la acuicultura es una alternativa a la pesca tradicional o comercial, recordemos que dependiendo de la especie que se produce, son necesarios tres kilos de pescado salvaje para producir poco menos de 1/2 kilo de pescado de acuicultura, por lo que los números no reflejan la sostenibilidad, de ello hablábamos en el post En una acuicultura sostenible, la dieta de los peces debe ser vegetariana.

Aunque algunos expertos consideran una alimentación vegetariana para los peces, el entomólogo explica que por razones técnicas, los insectos son mejores que los vegetales porque proporcionan una mejor materia prima para alimentarlos. Como ya explicamos en el post sobre el proyecto PROteINSECT, el uso de insectos para la alimentación animal resultaría más aceptable en el mundo occidental, que utilizar estas proteínas para el consumo humano, al menos de momento, ya que aboga por un futuro en el que la dieta humana incluya insectos, y razones para ello no faltan, recordemos además que las proteínas de alimentos cárnicos y de insectos son similares.

El profesor anuncia que la Comisión Europea está a punto de aprobar el uso de insectos para alimentar a los cerdos y aves de corral de la UE, si se aprueba, esta proteína se podría producir de forma aún más económica con nuevas técnicas de producción automatizada. Habla también de otros estudios que no se han publicado y que apuntan que con los insectos se lograría reducir el 50% de la harina de pescado que se utiliza actualmente en las piscifactorías, sin embargo, en este caso hay que volver a superar otras barreras legislativas existentes.

Retomando el tema de la producción, el profesor explica que este es uno de los principales obstáculos para el uso generalizado de este alimento para animales, según leemos aquí, la producción no mecanizada resulta cara, el coste se establece en unos 4’75 euros por kilo, para que resultara rentable el coste debería reducirse a unos 0’83 euros/kilo, de este modo sería una proteína competitiva. Parece ser que algunas empresas europeas ya han dado con la clave para automatizar la producción y elaboración de piensos obtenidos a partir de insectos, seguramente si se legisla favorablemente sobre este tipo de alimentación, podremos conocer más detalles sobre estos nuevos procesos. Se puede decir que Arnold van Huis da por hecho que la CE aprobará el uso de la proteína de insectos en cerdos y animales de corral, pero no se puede aseverar y habrá que esperar a que la UE se pronuncie.

Volvemos a hacernos de nuevo la misma pregunta, ¿hasta qué punto influirá esta nueva alimentación en el sabor de los alimentos para consumo humano?




POST APROBADO POR JENNIFER CONNELLY



La vimos en películas como:
6. Requiem for a Dream
5. The Hot Spot
4. Mulholland Falls
3. Inventing the Abbots
2. Higher Learning
1. Waking the Dead













SOÑA CON COSAS BUENAS





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