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Lobos, perros, zorros, coyotes y otros canidos miticos...

LOBOS, PERROS, ZORROS Y OTROS CÁNIDOS MÍTICOS, FABULOSOS Y LEGENDARIOS




A lo largo y ancho del mundo existen innumerables leyendas de lobos, perros, zorros, coyotes, chacales y otros cánidos de características míticas y legendarias. Este artículo intenta hacer un breve repaso de algunos de estos animales legendarios.









Dentro de la mitología y el folklore abundan las figuras de cánidos míticos y legendarios, ya sean perros, lobos, zorros, chacales, coyotes, perros mapache, etc. Ello no es de extrañar, si tenemos en cuenta la cercanía que estos animales, ya sea en sus variedades domésticas como salvajes, siempre han tenido con el hombre y sus actividades. Figuras temidas, a la vez que admiradas, desde tiempos inmemoriales, estos animales a menudo actúan como guardianes del inframundo o forman parte de él, apareciendo como misteriosos perros espectrales. Del mismo modo, los cánidos a veces son un reflejo de los instintos más primitivos del hombre; de este modo, no es raro encontrar diversas leyendas donde los hombres tienen la capacidad de convertirse en perros, lobos u otro tipo de cánidos, ya sea a causa de procesos voluntarios (generalmente ligados a la brujería) o de una maldición, pasando a formar parte, de este modo, del mito de los licántropos, que ya de por sí forman otro tema aparte, aunque algunos de estos casos serán comentados aquí brevemente.







El artículo va acompañado de diversas imágenes que hacen más ameno el texto, pero quiero recalcar que muchas veces esas imágenes no hacen justicia a la leyenda, sino que son más bien interpretaciones libres de cada artista, y que, en estos casos, a menudo se omiten o añaden detalles libremente. Esto no es una crítica, pues los mitos y leyendas se nutren, en el fondo, de las mismas fantasías del hombre. Simplemente quiero señalar que, en algunos casos, el texto es mucho más fiel en la descripción de estas criaturas míticas que no las imágenes, que añado a modo de complemento.









A partir de este punto, aquí dejo algunas breves descripciones sobre estas criaturas, muchas de ellas de sobras conocidas, y otras, posiblemente no tanto, haciendo un especial hincapié en algunos de los cánidos fabulosos provenientes del folclore catalán, por ser yo mismo catalán, y por ser muchas de estas criaturas desconocidas más allá de las fronteras de Cataluña e, incluso, dentro de ellas.

Por lo demás, he intentado ser lo más rígido posible con los datos que aquí dejo sobre estos seres, ciñéndome en lo posible a las historias genuinamente míticas o folclóricas, intentando apartarme de muchos escritos de una más que dudosa procedencia, donde las descripciones antiguas a menudo se mezclan con las modernas, parte de cuyas descripciones no derivan tanto de los mitos auténticos, como de juegos o literatura inspirados en ellos.

Por lo demás, decir que las descripciones de cada uno de estos seres están dispuestos en orden alfabético, de la A a la Z, por decirlo de algún modo, para hacer más fácil su localización, y en cada caso intentaré hacer breves comentarios de su procedencia mítica, geográfica e histórica de modo muy breve, sin extenderme demasiado en sus leyendas, aunque haciendo breves comentarios de algunas de ellas.





AMAROK


Amarok o Amaroq, el espíritu del lobo, es el nombre de un lobo gigantesco proveniente de la mitología inuit que caza y devora a cualquier cazador lo suficientemente estúpido como para cazar de noche. A pesar de que los lobos cazan en manada, Amarok siempre caza solo.






Según cuenta una leyenda, en el origen del mundo tan sólo había un hombre (el Hombre) y una mujer (la Mujer), y no había animales con ellos. La Mujer pidió a Kaila, el dios del cielo, que poblara la Tierra. Entonces, Kaila le ordenó hacer un agujero en el hielo para pescar, y la Mujer fue sacando del agujero, uno a uno, todos los animales, hasta sacar el último: el caribú. El caribú era el mejor regalo que Kaila podía hacer al Hombre y la Mujer, porque alimentaría a su pueblo. Así, el caribú se multiplicó y los hijos del Hombre y la Mujer pudieron cazarlos, comiendo su carne, y tejiendo sus vestidos y confeccionando sus tiendas con sus huesos y pieles. Sin embargo, los humanos siempre elegían los caribús más bellos, más grandes y más fuertes, y de este modo, poco a poco, los caribús más sanos fueron desapareciendo, hasta que, un día, sólo quedaron los animales débiles y enfermos, por lo que los inuits no quisieron cazar más y empezaron a pasar hambre. La mujer se quejó entonces a Kaila, y el dios la volvió a enviar al hielo para que pescara, enviado por Amarok, el espíritu del lobo, que se encargaría de comerse a los caribús débiles y enfermos, de manera que sólo sobrevivieran los caribús con buena salud. Una versión similar dice que, viendo que los inuit empezaban a pasar hambre, Kaila habló con Amarok, el espíritu de los lobos, que vivía cerca de él en el cielo, y le pidió que enviase a los lobos a la tierra para que éstos se comieran los caribús débiles y enfermos. Desde lo alto de una colina, los hombres observaban los lobos, y vieron que después de reunirse en el bosque, la manada de lobos se dirigió sin ruido hacia los caribús que rumiaban tranquilamente. Al ver los lobos, los caribús se agruparon, formando un círculo protector alrededor de los animales débiles y jóvenes, pero los lobos se lanzaron para romper el círculo formado por los caribús, alejando a los más fuertes, para cazar y devorar a los más débiles. Desde aquel día, el espíritu de Amarok reina en el Gran Norte.



Los inuit dejan cazar tranquilos a los lobos, porque saben que el caribú nutre al lobo, pero el lobo mantiene la buena salud de los caribús.







BANYA VERDA


El Banya Verda (del catalán, “Cuerno Verde”) es uno de los muchos seres imaginarios catalanes que se empleaban antiguamente para espantar a los niños. Del Banya Verda existen distintas descripciones; algunas de ellas dicen que este ser es un enorme hombre con un cuerno verde en medio de su frente; otras dicen que es una especie de diablo con la misma característica; pero una tercera opción nos describe a este ser como un enorme lobo que posee un gran cuerno de color verde en medio de su cabeza, que se lleva a las criaturas que no se portan bien para comérselos. 









BARGHEST



El Barghest –también conocido como Bargtjest, Bo-guest, Bargheist, Bargeist, Barguist, Bargest o Barguest- es un perro fantasmal proveniente del folclore mítico de Gran Bretaña. Se lo describe como un feroz y enorme perro negro dotando de grandes dientes y garras, y unos ojos grandes como platos; a veces, a la descripción de este ser, también se le añade que tiene cuernos y rabo largo, y que su aparición puede ir acompañada por el ruiido de cadenas. Según la creencia popular, verlo traía muy mala suerte, pues era señal de una muerte inminente cercana, cuando no la muerte de uno mismo. Cuando solía morir alguien importante, se decía que el Barghest solía aparecer por parajes solitarios. Según dicen algunas tradiciones, un Barghest no puede cruzar un curso de agua corriente.








BÊTE DU GÉVAUDAN


A medio camino de la realidad y la ficción, formando ya parte del folclore del sur de Francia, la Bête du Gévaudan o Bestia de Gévaudan, más allá de la leyenda, fue un misterioso animal de costumbres antropófagas que tuvo una existencia real más que probada, aunque con el tiempo, aún en vida del misterioso ser, su historia se fue mitificando.







Esta criatura asoló la región de Gévaudan, en el sur de Francia, entre el 30 de junio de 1764 y el 19 de junio de 1767, aunque es posible que anteriormente ya hubiese asesinado algunas personas, atribuyéndosele entre 80 y 124 víctimas, la mayoría de ellas víctimas de ataques mortales. Aunque se solía describir a la bestia como un lobo o perro gigantesco de extraño aspecto (quizás un híbrido entre ambas especies), lo cierto es que ciertas irregularidades en su morfología hacen sospechar que también pudiese tratarse de algún otro animal -quizás alguna especie exótica como una hiena, un león o un tigre-, o bien se teorizó que pudiese tratarse de un críptido desconocido para la ciencia, llegando a circular en su época, entre los campesinos supersticiosos, el rumor de que podía tratarse de un loup-garou u hombre lobo.











Sin importar demasiado la base real de la historia, si la historia de la Bestia de Gévaudan se continúa explicando aún hoy en día, después de tantos años, convertida ya en una leyenda, es porque sobre este asunto quedaron muchos misterios sin ser resueltos, entre ellos la determinación de la especie animal en concreto de que se trataba, a algunas de las características de su extraño comportamiento –como su escaso temor a los seres humanos y sus constantes ataques a éstos-, y a la descripción de algunos atributos o capacidades referentes a su morfología, como el hecho de que realizase grandes saltos –una aptitud más típica de los felinos- o una piel durísima que parecía hecha a prueba de balas, como el cuero del jabalí. Real o no, con el paso de los años, la bestia se fue mitificando más y más, hasta hoy en día.







BLACK DOG


El black dog (del inglés, “perro negro”) es un tipo de perro espectral (ver: perro fantasmal) muy frecuente en el folclore mítico de las Islas Británicas, de los que se conocen muchos tipos y con distintos nombres y, en ocasiones, con características que los hacen únicos unos de otros.









El perro negro es, esencialmente, una aparición nocturna con el aspecto de un enorme y feroz perro negro, generalmente muy peludo, y dotados de ojos grandes y brillantes en la mayoría de casos, que ha menudo se asocia directamente con fantasmas, espíritus o el mismo infierno, ya sea como una representación del mismo Diablo, ya sea como un simple perro infernal o hell hound (ver: perro infernal).



Los black dogs suelen aparecer de noche en caminos solitarios y cruces de camino, lugares de ejecución, ruinas de castillos, y a menudo se los asocia a tormentas eléctricas. Las leyendas alrededor de estos perros fantasmagóricos son muy abundantes. Así, a lo largo y ancho de Inglaterra y otras tierras británicas, aparte del nombre de black dog, se repiten nombres más específicos, como Black Shuck, Bogey Beast, Capelthwaite, Galleytrot, Gytrash,  Hairy Jack, Mauthe Doog, Padfoot, Shag, Shony, Shug,  Skriker, Striker, Trash, etc.















BLACK DOG OF THE HANGING HILLS


Aunque Estados Unidos también tiene una rica mitología en lo que a black dogs o perros negros se refiere (ver: black dog), existe uno que destaca por sus características únicas, el black dog of the Hanging Hills  (del inglés, “perro negro de Hanging Hills”), en Connecticut, Estados Unidos. Este black dog es único por el hecho de que no es un perro negro de aspecto grande y terrorífico, sino todo lo contrario, se muestra más como un pequeño perro afable y cariñoso, de naturaleza gregaria, que busca la compañía humana, aunque puede reconocérselo fácilmente porque no deja huellas al caminar ni emite sonido alguno, ni siquiera cuando parece que está ladrando alegremente. Una visión de este perro negro supone buena fortuna la primera vez que se le ve, mala suerte la segunda vez en que uno tropieza con él, y un tercer encuentro con él ya desemboca en la muerte. Según cuenta la leyenda, se considera que hasta el momento al menos seis muertes han sido debidas a este hecho.



Esta es una leyenda de creación bastante reciente que circula en la región desde el siglo XIX, aunque se ha mantenido viva hasta hoy en día.









CADEJO



El cadejo, a veces llamado cadejos tanto en su forma singular como plural, es un perro de características espectrales mencionado en buena parte de las tierras de Mesoamérica. Así, en países como Costa Rica, Guatemala, Honduras, México y Nicaragua, circulan numerosas leyendas sobre este ser, del cual, según la zona, se dice que existe una forma negra, o bien que existen una forma negra y una blanca.







Los primeros, los cadejos negros, generalmente son considerados malignos, aunque a veces sin embargo se limitan a seguir a la gente sin hacerle daño, e incluso vigilan por ellos; los segundos, los cadejos blancos, se consideran benignos y protectores; y a veces se menciona, incluso, una tercera categoría, los cadejos grises, que se encargan de guardar y vigilar a los niños desamparados y enfermos. Según algunos relatos, al cadejo blanco lo creó Dios, y el cadejo negro lo creó el Diablo, y no es extraño que cuando éste último ataca a alguien, el cadejo blanco aparezca en su defensa, trabándose entre los dos una fiera lucha, ya que los cadejos blancos y negros suelen ser antagonistas o acérrimos enemigos uno del otro. En ocasiones, sin embargo, se asocia el cadejo blanco a los hombres y el negro a las mujeres, o viceversa, actuando ambos, en estos casos, como guardianes de cada sexo, aunque conservando su antagonismo recíproco. Este animal generalmente se aparece a quienes trasnochan y deambulan solos a altas horas de la noche por zonas apartadas y solitarias –especialmente a aquellos que vienen de fiestas, festivales, carnavales, juegos de azar, cantinas o de ver a mujeres, o ante aquellos jóvenes fanfarrones que se pavonean de su gran valentía-, ya sea para protegerlo, ya sea para atacarlo.






El cadejo más extendido es el cadejo negro, que se presenta bajo la forma de un gran perro negro de pelo erizado y enmarañado, semejante a un lobo delgado, del que a veces se dice que incluso se ven sus huesos, de ojos rojos brillantes como el fuego, larga y ancha cola, y al que, en ocasiones, se le atribuyen grandes garras o pezuñas de cabra que emiten un característico sonido al repicar o arañar contra el suelo, y aún hay quién añade que tiene dientes de jaguar. No es extraño, asimismo que a veces vaya cargado de cadenas. Si el sonido que produce al caminar se oye cerca es que el cadejo está lejos, pero cuando el sonido se oye lejos es que está cerca, y posiblemente a punto de atacar. En ocasiones su aura de malignidad es tan grande, que se dice que es capaz de paralizar a sus víctimas, e incluso que añade que tiene la capacidad de crecer hasta transformarse en un perro gigantesco. Cuando el cadejo negro encuentra en su camino a un ser humano, se abalanza sobre él, derribándolo, golpeándolo, hasta dejarlo malherido y sin sentido, aunque según dicen algunas versiones, en estas ocasiones jamás muerde a nadie; el sujeto agredido de este modo queda aturdido, tartamudo, enfebrecido y posteriormente muere. Sin embargo, en ocasiones el cadejo negro no es tan maligno, bravo y sanguinario como se lo pinta en muchas regiones y en otros lugares (especialmente allá donde no se habla de ningún cadejo blanco) vigila y cuida a aquellos que se embriagan y deambulan solitarios por las noche ayudándoles a encontrar el camino a casa o bien durmiendo cerca de ellos para evitar que nadie les robe o dañe. A veces,  en cambio, se limitan a seguir tenazmente al hombre parrandero y trasnochador, generalmente en estado de ebriedad, hasta la puerta de su casa, llegándolo a esperar en la entrada de su habitación o sobre su cama, con sus ojos rojos brillando en la oscuridad del umbral, como un mudo reproche de su comportamiento licencioso, pero siempre conservando la distancia.



Por el contrario, al cadejo blanco siempre se lo describe como un perro blanco de aptitudes benignas y protectoras, aunque dotado, eso sí, también de unos brillantes ojos rojizos que destacan entre su claro pelaje. Contrincante natural del cadejo negro, por lo general vela por los transeúntes solitarios para que éstos lleguen sanos y a salvo hasta sus hogares. Si por casualidad ambos cadejos se encuentran, se desatará una terrible y sangrienta lucha donde, muchas veces por invocación de Dios o de un santo, el cadejo blanco derrotará al negro, aunque sin darle muerte. Según sea la virtud de cada individuo, correrán distinta suerte; así, los criminales fácilmente perecerán bajo el ataque de un cadejo negro, pero los virtuosos posiblemente serán salvados por un cadejo blanco.



Y aún hay quienes describen al cadejo como una especie de perro pequeño que sigue a las personas en la noche sin hacerles daño alguno. Aunque la gente no lo vea, puede oír sus pasos característicos semejantes a las pisadas de un chivo, lo cual hace presuponer, como ya se ha dicho anteriormente, que este animal posee pezuñas en vez de garras.

Algunos relatos, lo mismo que en muchas otras leyendas referidas a perros o lobos fantasmales, cuentan que el cadejo originalmente fue un ser humano que pasó a convertirse en este ser por causa de alguna maldición. Generalmente, estos cadejos se ven obligados a ayudar a los viajeros nocturnos como parte de su redención.






CERBERO



Perro tricéfalo de mordedura venenosa perteneciente a la mitología griega. Cerbero (del griego Κέρβερος, Kérberos, “demonio del pozo”) es hijo de Tifón y Equidna, al igual que todos sus hermanos –la Hidra de Lerna, la Quimera o Ortro- es un ser monstruoso que guardaba la puerta del Hades. Según Hesíodo, tenía cincuenta cabezas, si bien la mayoría de tradiciones le atribuyen sólo tres. Tenía cola de serpiente y muchas otras serpientes nacían de su lomo. Su misión era impedir la salida de los muertos y la entrada de los vivos al reino de Hades.







Heracles, llegó a luchar contra él con sus manos desnudas, venciéndolo únicamente con su fuerza – como parte de un pacto con Hades para lograr cumplir el onceavo trabajo dentro de los doce míticos trabajos que el rey Euristeo impuso a este héroe-, llevándolo ante ese rey, tal y como se le había ordenado, para posteriormente devolvérselo a Hades. En algunas versiones, Heracles simplemente vence al perro al tratarlo con amabilidad por primera vez, por lo que le siguió dócilmente. Aunque prácticamente invencible, el perro fue vencido en otras pocas ocasiones: Orfeo llegó a  amansarlo con la música de su lira, Hermes lo durmió usando las aguas del río Lete (o Leteo, uno de los ríos del infierno, capaz de provocar el olvido completo), la sibila de Cumas -guía de Eneas en su bajada a los infiernos del Hades- consiguió dormirlo dándole una especie de tortas con miel drogadas, y Psique lo durmió del mismo modo que Eneas.









COYOTE



Coyote (o el Coyote) es un personaje mitológico común en muchas culturas nativas norteamericanas, inspirado en el animal que tiene ese mismo nombre. Normalmente es macho y antropomorfo aunque puede tener algunos rasgos característicos del coyote tales como pelo, orejas puntiagudas, ojos amarillos, cola y garras. Los mitos y leyendas que se cuentan sobre Coyote varían ampliamente de una cultura nativa a otra, aunque en la mayoría de ellas frecuentemente juega el papel de estafador o embustero, aunque en algunas historias es un bufón y él mismo es el blanco de las bromas, y en una pocas ocasiones, aunque éstas son las menos, es rotundamente malvado. Las virtudes de su personalidad son su humor impulsivo y a veces su inteligencia: sus defectos generalmente son la avaricia, el deseo, la imprudencia, la irreflexividad y la envidia.







Coyote suele ser el antagonista de su hermano Lobo, que es sabio y de naturaleza buena pero propenso a ceder ante las incesantes demandas de Coyote. En muchas de sus historias, Coyote es una figura prominentemente en varios mitos sobre la creación. En uno de ellos, Coyote crea a las primeras personas pateando una bola de barro hasta formar al primer hombre. En otro mito, Coyote logra fecundar a una mujer malvada que ha matado a todos los hombres durante el acto sexual, de modo que la humanidad continúa existiendo. También aparece en muchas otras historias que explican las costumbres de los pueblos o el por qué de algunas cosas. Por ejemplo, en una de ellas intenta sin éxito cazar una presa, y en otra compite con otros depredadores; en el proceso, fenómenos naturales como el por qué los conejos tienen orejas largas son explicados. Coyote también juega el papel de héroe, incluso un héroe cultural, en algunas historias. En estos relatos, incluso demuestra ser de útil y servicial, y a veces genuinamente heroico, como por ejemplo cuando entregó el fuego al hombre.













CÙ SÍTH


El Cù Sìth o Cu-Sith es un perro mágico proveniente de la mitología celta de las tierras altas de Escocia y las islas Hébridas. Cu-Sith es una palabra gaélica escocesa compuesta de las palabras Cu (pronunciación gaélico escocés: [ku ), que significa “perro”, y Sith (pronunciación gaélico escocés: [ʃi ), que significa “sith”, “sidhe”, una especie de “hada”. Por lo tanto, Cù Sìth o Cu-Sith significa, literalmente “perro de los sidhe” o “perro de las hadas”.El Cù Sìth es un enorme perro de color verde oscuro –al contrario que el resto de perros feéricos celtas, que suelen ser blancos- y  que tiene el tamaño de un ternero joven, provisto de pelo hirsuto o lanudo, y con una cola tan larga que habitualmente la lleva enrollada a la espalda, aunque en ocasiones se habla tan sólo de que lleva un rabo trenzado. Se decía que era vagamente transparente y que tenía unos pies enormes, grandes como los pies o las manos de un hombre, moviéndose siempre en línea recta, dejando sus pisadas en el barro o la nieve.

Los perros de las hadas solían estar atados al hogar de sus dueños y sólo se los soltaba para cazar o atacar a los intrusos, pero al Cù Sìth se lo soltaba para que vagara solo, y entonces podía ser terriblemente peligroso, tanto para los hombres como para los perros. Según la leyenda, cuando cazaba, lo hacía en silencio, ni ladraba ni gruñía, pero de vez en cuando lanzaba tres aullidos aterradores –y siempre tres- que se podían escuchar a kilómetros de distancia, incluso en alta mar. Se decía que quién escuchaba los ladridos del Cù Sìth debía ponerse a salvo de su tercer ladrido o sería sorprendido por la muerte. Efectivamente, el Cù Sìth era temido y sus aullidos eran considerados como un presagio de la muerte -de modo parecido al de la mítica banshee- y era el encargado de llevarse el alma de una persona a la otra vida. También se decía que su ladrido era una advertencia para que las mujeres en lactancia se encerraran en sus hogares, ya que de otro modo el Cù Sìth podía secuestrarlas y llevárselas a un montículo de hadas (gaélico escocés, “Sithean”) para que suministrasen leche a los hijos de las hadas, que son conocidas como daoine sith o sidhe daone. Se cree que tenían su hogar en las cuevas, grietas y hendiduras rocosas de las Highlands, vagando por los páramos y las tierras altas.

En el folclore irlandés algunos perros mágicos también son conocidos con un nombre parecido, Cú Sídhe, aunque las características de estos perros están más cerca de las de los típicos perros feéricos y fantasmales, como el black dog, que no al Cù Sìth propiamente dicho.









CWN ANNWN


En la mitología y el folclore galés, el Cwn Annwn (pronunciación galesa: [ku:n’ anʊn], “perros de Annwn”) era un perro espectral de Annwn, el inframundo de los mitos galeses. Otro nombre con el que se llamaba a estos perros era Cwn Mamau (en inglés “Hounds of the Mothers”, en castellano, “perros de las Madres”).







El Cwn Annwn se asociaba al mundo sobrenatural y la muerte, ya que es este perro es completamente blanco, exceptuando las orejas, que son rojas como la sangre. Entre los celtas el blanco estaba asociado con el mundo sobrenatural, y los animales blancos eran propiedad común de los dioses o de otros habitantes del Otro Mundo; por otro lado, el color rojo estaba asociado a la muerte. Por lo tanto, el Cwn Annwn se asocia con la muerte y lo sobrenatural. Según el folclore galés, sus gruñidos son más fuertes cuando están lejos, a cierta distancia, y a medida que se acercan se vuelven más y más suaves. Su llegada y sus aullidos generalmente eran considerados como un presagio de muerte, y los Cwn Annwn también llegaron a ser considerados como los escoltas de las almas en su viaje al otro mundo.

Frecuentemente, también se asocia a los Cwn Annwn a la cacería salvaje, ya sea presidida por Arawn, rey de Annwn, o bien por Gwyn ap Nudd, rey de los Tylwyth Teg (un pueblo de hadas), que cazaba a los pobres individuos que tuvieran la desventura de toparse con ellos (especialmente sí eran hombres de alma negra y malhechores). Se supone que estas partidas de caza salen en noches específicas, como las vísperas de San Juan, San Martín, San Miguel Arcángel, Todos los Santos, Navidad, Año Nuevo, Santa Inés, San David, y el Viernes Santo, o que lo hacen sólo en el otoño y invierno. En otras versiones, estos perros iban acompañado por una temible bruja llamada Mallt-y-Nos, (en inglés “Matilda of the Night”, en español “Matilda de la Noche”). De hecho, en Gales, estos perros (así como otras jaurías de perros míticos) estaban asociados a las migraciones de gansos o ánsares, ya que el sonido que producían con sus gritos y su vuelo eran confundido con el sonido de perros ladrando en el cielo.

Los cristianos transformarían a estas criaturas míticas en los hellhounds -“perros del infierno” o “perros infernales” (ver: Perro infernal), que se consideraba que eran propiedad del Diablo. Sin embargo, el Annwn de la tradición medieval galés, llamado a veces Otro Mundo u Otromundo, es más mucha más que un infierno; se trata realmente de otro mundo, mezcla de paraíso, infierno y reino mágico, morada de seres feéricos y de los muertos, así como de dioses, donde las mismas leyes naturales, como el tiempo y el espacio, cambian.











FENRIR



En la mitología nórdica, Fenrir, también conocido como Fenris, Fenrisúlfr, Hróðvitnir o Vánagandr, es un lobo monstruoso y gigantesco, hijo de Loki y de la gigante Angrboda (también llamada Angerboda), hermano de Jörmungandr o Midgardsorm (la Serpiente de Midgard), y de Hel, la diosa de los infiernos. Fenrir, a su vez, es padre (o hermano, hay ciertas dudas) de otros dos lobos: Hati o Managarmr, el lobo de la luna y Sköll, el lobo del sol.







Al principio Fenrir sólo era un cachorro, pero conforme se alimentó y empezó a crecer llegó un punto que fue imposible controlarlo. Dos veces fallaron los dioses en su intento por apresarlo: primero con la cadena Lëding (“costumbre”) y después con la todavía más fuerte Dromi (“ley”), de las que se liberó fácilmente. Los dioses de Asgard pidieron la fabricación de una ligadura irrompible a los enanos, y éstos les fabricaron una cinta liviana, dulce, sedosa y fina, que sin embargo nadie podría romper, pues estaba fabricada con el sonido de la pisada del gato, la barba de la mujer, las raíces de la montaña, los nervios del oso, el soplo de los peces y la saliva de los pájaro, y la llamaron Gleipnir (“conciecia”). Sólo hacía falta que Fenrir accediera a dejarse poner la cinta. Para ello, los dioses idearon un juego en el que Fenrir debía dejarse amarrar para probar si podía romper la cinta, algo que ellos no podían. Desconfiado, debido a sus anteriores experiencias, el lobo consintió para no pasar por cobarde, a condición de que uno de ellos pusiera la mano en su boca durante todo el tiempo que durara la prueba. Sólo Tyr, dios de la guerra, se ofreció a realizar tal proeza, y con valentía y sencillez extendió su mano derecha y se la metió en la boca. Los otros dioses ataron a Fenrir, quien empezó a debatirse cada vez más ferozmente, y los dioses se rieron al ver a su enemigo reducido. Sólo Tyr no se rio pues sabía a lo que estaba expuesto. En efecto, Fenrir al darse cuenta de que le habían tendido una trampa, cerró su boca y le cortó la mano al dios. La razón de este encadenamiento es que los ases o aesires (los dioses del panteón nórdico) saben que será causante del fin del mundo. En el Ragnarök, cuando rompa su prisión milenaria y se libere de sus cadenas, el fuego y el agua subterráneas invadirán la Tierra, y Fenrir matará a Odín y éste, a su vez, será muerto por Vidar.









GABRIEL HOUND


En Inglaterra se hablaba de los Gabriel hound (en castellano “lebreles Gabriel” o “lebreles de Gabriel”), unos perros fantasmagóricos dotados de cabeza humana que volaban y viajaban en jauría por el cielo cazando las almas de los pecadores no arrepentidos. Si permanecían inmóviles sobrevolando una casa emitiendo sus ladridos y aullidos, eran considerados un augurio de muerte. La gente que los oía pasar por la noche huía aterrorizada buscando rápidamente refugio en su hogar. De hecho, en Inglaterra, estos perros (así como otras jaurías de perros míticos) están asociados a las migraciones de gansos o ánsares, ya que el sonido que producen estas aves con sus gritos y su vuelo eran confundidos con el sonido de perros ladrando en el cielo.










GUIRIVILO


El Guirivilo (de nombre en mapudungun ngürü, “zorro” y filu, “culebra”, o sea “zorro culebra”), también conocido como Ngurvilu, Nguruvilú, Guruvilu, Ñuruvilú, Ñirivilu, Ñivivilu, Ñirivilo o Nirivilo, es un animal acuático fabuloso de la mitología mapuche. Esta criatura tiene el tamaño de un gran cánido, que se presenta como un ser con cabeza de zorro, pero con el cuerpo largo similar al de una culebra, a veces dotado de escamas, y una gran y larga cola de zorro que en su extremo tiene unas uñas que utiliza como garras, y con la cual también produce torbellinos.






Según las leyendas, el Guirivilo es un tipo de zorro de agua de fuerza descomunal que habita en los remansos intensivos de los ríos y en aguas cenagosas. Se dice que utiliza su extraña gran cola con uñas como una garra para enredar a hombres y animales que se bañan en sus aguas, con el fin de arrastrarlos al fondo para ahogarlos y alimentarse de sus cuerpos. Esta criatura hace que baje el nivel del agua para que las aguas parezcan seguras y la gente intente cruzarlas e, igualmente, es la causa de los torbellinos peligrosos que matan a las personas que intentan cruzar los ríos. No suele salir a tierra, ya que este cambio provoca terribles temblores en su cuerpo, como si estuviera sintiendo un gran frío.



Se dice que la única manera segura de cruzar un río en el cual viva un Guirivilo es en una embarcación. Pero si se desea que el Guirivilo deje de vivir en ese lugar, la persona debe conseguir una buena Machi o un Calcu (brujos de la mitología mapuche) que acepte ayudar. Si es un Calcu, a éste deben ser ofrecidos regalos a cambio del servicio del retiro de Guirivilo. La Machi o Calcu realizaría una ceremonia que consiste en caminar a través del río hasta que alcance el torbellino, luego de lo cual se zambulle. Posteriormente nadaría luego a la superficie, y traería capturado al Guirivilo mediante sus capacidades mágicas. Ya atrapado en la superficie, la Machi o el Calcu procedería a amenazar a la criatura con un cuchillo, diciéndole que lo va a mutilar si sigue dañando a otras personas que intenten cruzar o bañarse en ese sitio. Después de la amenaza, lanzaría al Guirivilo nuevamente dentro del agua y el torbellino o los torbellinos se contraerían y desaparecerían. Se dice que después de la ceremonia el nivel del agua bajaría, haciendo que el bañarse o el cruzar el río fuese más fácil. Igualmente se dice que la criatura se mudaría a otra parte, para atormentar probablemente a la gente río abajo, o se mudaría a otro río.








HATI



En la mitología nórdica, Hati (del nórdico antiguo, “odio”),  Hati Hróðvitnisson o Managarmr (“perro de la luna”) es un lobo que persigue a Máni, dios de la luna, por el cielo todas las noches. Cada vez que logra acercarse a su presa se producen los eclipses lunares. Su hermano Sköll, perseguía a Sól, la diosa del sol. Supuestamente, ambos son los hijos o hermanos de Fenrir. Se dice, que en el tiempo de Ragnarök, el fin del mundo, Hati alcanzará la luna y la desgarrará con sus zarpas. En su aspecto de Mánagarm, -posiblemente una superposición del lobo Hati con el perro Garm- es un perro que se sacia con la carne de los que han muerto, estando presente no sólo en el aspecto de perro como acompañante y guardián del Niflheim, el reino de los muertos nórdico, sino también en su función de carroñero.
















HUEHUECÓYOTL



Huehuecóyotl o Ueuecoyotl (en náhuatl, “viejo coyote”) es el tramposo dios mexica de la música, el baile y la canción, representado como un coyote bailando con manos y pies humanos, acompañado por unos platillos. Huehuecóyotl comparte muchas características con el Coyote (ver: Coyote) estafador de algunas tribus nativas norteamericanas. En ambas culturas es un bromista, cuyos bromas a menudo recaen sobre otros dioses, aunque con frecuencia fallan causándole más problemas a él que a sus supuestas víctimas. Dios que busca la diversión, incluso se decía que instigaba guerras entre humanos para aliviar su aburrimiento.









Es parte de la familia de dioses Mexicas de Tezcatlipoca, e igual que todos ellos tiene poderes para transformarse. Aunque generalmente Huehuecóyotl aparece como hombre, tiene la capacidad de cambiar de género -como muchos de los hijos de Tezcatlipoca. Los que temían los malos augurios de los dioses a veces apelaban a Huehuecóyotl para mitigar o invertir su destino.



El nombre de “viejo coyote” tiene una connotación positiva porque en la cultura azteca los coyotes eran el símbolo de la astucia, de la sabiduría mundana, del pragmatismo y de la belleza masculina. El prefijo “huehue” que significa “muy viejo” en náhuatl era utilizado en la mitología azteca para aludir a la sabiduría, los conocimientos filosóficos relacionados con la experiencia y la edad. Se le asocia también con la indulgencia, la sexualidad masculina, la buena suerte y la narración de historias.











INUGAMI



En la mitología japonesa un inugami (犬神? , literalmente “perro-dios”) es una especie de espíritu animal de aspecto zoomórfico o antropomórfico originado a partir de un perro, creado para llevar a cabo una venganza o para que actúe como guardián de su amo, el inugami-mochi (犬神持ち? , “poseedor de inugami”) que lo ha creado. Los inugami son producto de una variedad de hechicería o magia negra llamada kojyutsu (蠱術?), cuyo uso está prohibido.











La creencia general decía que, para crear un inugami, había que enterrar un perro hasta el cuello y dejarle comida y agua cerca de su hocico, pero sin que éste pudiera alcanzarla. Durante el proceso, que podía durar días, el amo le decía al perro que su sufrimiento no era más grande que el suyo, y cuando el perro moría o estaba a punto de perecer  torturado por el hambre, la sed o las alucinaciones, se le cortaba la cabeza y se enterraba debajo de una calle ruidosa. Después de un cierto tiempo, la cabeza y el cuerpo debían ser colocados en un santuario bien preparado y el inugami podía ser evocado. Otro modo de crear un inugami era encerrando a varios perros en un lugar sin agua ni comida. Los perros se devoravan entre ellos, y cuando moría el último de ellos, se le cortaba la cabeza la cabeza para utilizarla del modo ya descrito.



Los inugami, generalmente, eran evocados para actividades delictivas, como el asesinato, secuestro y mutilación de sus víctimas. Si el evocador estaba perfectamente entrenado, podía ordenar a su inugami que poseeyera a seres humanos y los manipulase. La víctima poseída de este modo a menudo se veía obligada a matar a sí misma o a otras personas, o actuar como si estuviera loco. Pero el inugami también es muy peligroso para el propio evocador, ya que el inugami está cegado por su deseo de venganza y en su furia imparable, puede escapar rápidamente al control de su amo, matándolo. Se cree que un inugami-mochi será bendecido con buena suerte y éxito en la vida, pero en cambio serán rechazado por otras personas y les costará mucho encontrar pareja; también deben ser cuidadosos de no insultar a sus inugami para no ser blanco de su ira, ya que el inugami, a diferencia de un kitsune (ver: Kitsune), no sigue simplemente los deseos de su amo, sino que también actúa bajo sus propios impulsos.









KITSUNE



El zorro japonés (una subespecie del zorro rojo común), llamado kitsune (狐?) es una criatura cuya existencia real se mezcla frecuentemente con el transfondo mítico del folclore tradicional japonés. A la vez que animal, los kitsune (los llamaremos así a partir de ahora) eran considerados yōkai o entidades espirituales; lo que no significa que sean fundamentalmente diferentes a los zorros comunes, sino más bien que estos animales tienen un estado de conocimiento o iluminación espiritual superior, que van adquiriendo y aumentando a lo largo de la longeva vida que la tradición les otorga, que puede llegar a superar los mil años.











Según la mitología japonesa, el kitsune es un ser muy inteligente que posee diversas habilidades mágicas que ve incrementadas con la edad y la adquisición de conocimientos. A medida que este ser crece, y con ello aumenta su sabiduría y su poder, también aumenta su número de colas, siendo el más poderoso el kitsune de nueve colas, llamado kyūbi no kitsune. Así, en numerosos relatos aparecen kitsune con tres, cinco o siete colas. Cuando un kitsune obtiene su novena cola, su pelaje se vuelve blanco o dorado y tiene la habilidad de ver y oír cualquier suceso que ocurra en el mundo. Otras historias le atribuyen sabiduría infinita, esencialmente omnisciente.







Los kitsune pueden tomar forma humana, hecho que suelen aprovechar cada uno a su modo, ya sea para ayudar, o cometer travesuras o maldades. La tradición suele considerar que un kitsune puede tomar la forma humana a los 100 años, aunque otras historias reducen esta habilidad a los 50 años. Como requisito para la transformación, el zorro se debe poner juncos, una hoja de gran tamaño o una calavera sobre su cabeza. Las formas que suele asumir el kitsune son las de mujeres hermosas, chicas jóvenes o bien de hombres ancianos. Estas formas no están limitadas por la edad o por el género del kitsune, y  éste puede llegar a duplicar la apariencia de una persona específica. Sin embargo, los kitsune son conocidos especialmente por convertirse en bellas mujeres. Se creía que si un hombre se encontraba una mujer solitaria, especialmente al anochecer o durante la noche, podía ser un kitsune. Sin embargo, en algunas historias, los kitsune tienen dificultad en esconder sus colas cuando se transforman en seres humanos; la aparición de la cola, cuando el zorro se emborracha o se descuida, es una forma habitual de descubrir la verdadera identidad de la criatura. Otras formas de descubrir la identidad de los kitsune eran que, como seres humanos, aún tenían algunos rasgos de zorro: alguna parte de su cuerpo podía estar cubierta de un pelaje fino, su sombra continuaba sendo la sombra de un zorro, o su propio reflejo revelaba su identidad. Del mismo modo, también los delataba su fobia y desprecio a los perros, ya fuese en su forma natural o en su forma humana, hasta el punto que algunos kitsune se turban ante su presencia hasta el punto de convertirse en zorros y huir. También se consideraba que una persona devota podía ser capaz de ver la verdadera identidad de un kitsune inmediatamente.











LLOP DE MORA


Años atrás, cuando el cruel señor del castillo de Mora d´Ebre, en Cataluña, murió, se transformó en un enorme lobo terrible, conocido como el llop de Mora (en castellano, “lobo de Mora”). Parece ser que este lobo era el alma inmortal de este noble, que corría por aquellas tierras que habían sido suyas, sembrando el terror y haciendo maldades tal y como había hecho en vida. Y tan fuerte era la bestia, que era capaz de atravesar de un salto el mismo río Ebro. Aunque hace años que no se sabe nada de él, tampoco se sabe con certeza que haya dejado de correr por esas tierras o en algún otro rincón del mundo, aunque existe la creencia que la aparición de un ser extraño o un fraile lo espanto y lo hizo desaparecer por siempre jamás.

















LUPERCA



Luperca es el nombre de la loba que amamantó a Rómulo y Remo, los míticos fundadores de Roma. Cuando Amulio destronó a su hermano Numitor, expulsándolo de Alba Longa, la ciudad fundada por Ascanio, hijo de Eneas, el héroe troyano, mató a todos los hijos varones del legítimo rey, ahora desterrado, y se hizo proclamar rey él mismo, obligando a Rea Silvia, la hija de Numitor, a convertirse en una Virgen Vestal, devota de Vesta, de manera que no pudiera concebir hijos que pudieran destronarle algún día. Sin embargo, Rea Silvia fue violada por el dios Marte, y tuvo dos hijos gemelos, Rómulo y Remo. Entonces, el rey Amulio mandó enterrar viva a Rea Silvia y mandó asesinar a sus hijos, ordenando que éstos fueran arrojados al río Tíber en una cesta para que fueran arrastrados por su corriente hasta el mar y allí perecieran ahogados. Sin embargo, Tiberino, el dios del río, salvó a los gemelos haciendo embarrancar la cesta en la orilla, entregándolos a la loba Luperca para que ésta los amamantase. Efectivamente, la loba se llevó a los pequeños a su hogar, una cueva en el monte Palatino, conocida como el Lupercal. Por otro parte, Tiberino rescataría a Rea Silvia de su suerte y la convertiría en su esposa. Más tarde, los pequeños serían recogidos por el pastor Fáustulo y cuidados la mujer de éste, Aca Larentia. Una vez hubieron crecido, los gemelos Rómulo y Remo mataron a su tío abuelo Amulio, y repusieron a su abuelo Numitor como rey de Alba Longa. Más tarde, los gemelos fundarían la ciudad de Roma, pero una discusión sobre cual de ellos debería gobernar la ciudad llevó al asesinato de Remo por parte de su hermano Rómulo. Por ello la ciudad recibió el nombre de Roma, en honor de su primer rey, Rómulo.










PERRO INFERNAL


Aunque muy parecido en muchos sentidos al perro fantasmal (ver: perro fantasmal), el perro infernal (en inglés, “hellhound” o “hell hound”) suele estar directamente relacionado con el infierno, y no es extraño que muestren características relacionadas con el mismo, como olor a azufre, fuego en los ojos, capacidad de arrojar llamas, o ser, ellos mismos, perros de fuego; sin embargo, sus similitudes con los perros fantasmales –o el infierno y el mundo de los muertos- hace que éstos se confundan a menudo, cuando no pueden considerarse directamente una misma cosa.






Aunque se considera que los perros infernales obtuvieron esa categoría de “infernal” con la llegada del cristianismo, lo cierto es que la figura de los perros ha estado relacionada con los infiernos, el inframundo o el mundo de los muertos desde antiguo, tal y como ya demuestran el caso de Cerbero (ver: Cerbero) en la mitología griega o Garm (ver: Garm) en la mitología nórdica.

Del mismo modo que existen jaurías formadas por gran cantidad de perros fantasmales, también se habla de auténticas jaurías de perros infernales, que en la mayoría de casos, forman parte de una comitiva de caza guiada por algún alma condenada, por el mismo infierno, a vagar y cazar eternamente mientras el mundo sea mundo.













SKÖLL



En la mitología nórdica Sköll es el lobo que persigue a los caballos Arvak y Alsvid, que tiran del carro de la Sól, la diosa del sol, a través de los cielos todos los días, con el objetivo de devorar a la diosa. Sköll tiene un hermano, Hati o Managarmr, que a su vez persigue a Máni, dios de la luna. Se supone que ambos son hijos o hermanos de Fenrir y al llegar el Ragnarök, tanto Sköll como Hati lograrán sus objetivos.













YETH HOUND


El Yeth Hound, también llamado el Yell Hound, es un perro negro sin cabeza (ver: black dog) proveniente del folclore de Devon, Reino Unido. Se dice que es el espíritu de un niño no bautizado que deambula y recorre los bosques de noche, haciendo ruidos de llantos y lamentos.















ZORRA TEUMESIA


Zorra monstruosa de la mitología griega. La zorra teumesia (del griego Αλωπεξ Τευμησιος, Alôpex Teumêsios) era una zorra ferocísima devastadora del territorio Teumeso en Beocia. Destinada a no poder ser cazada jamás, esta zorra fue enviada por Dionisio para castigar y aterrorizar a los tebanos de la época del primer reinado de Creonte , por haber abandonado su culto y el de la diosa Temis. Su papel parecía, pues, muy similar al de la Esfinge; y, efectivamente, al parecer, en alguna versión Edipo se enfrentaría a ambos monstruos. Sin embargo, según la versión más popular, Creonte exigió a Anfitrión que se encargase de esta criatura, y éste recurriría entonces a Céfalo y su perro Laelaps, el perro divino destinado a cazar siempre a su presa. En el momento de la persecución resultante, Zeus acabaría transformando a los dos animales en piedra para resolver la contradicción del perro infalible contra la zorra inalcanzable, y según otras versiones los emplazó en el firmamento, en el lugar que ocupan las constelaciones conocidas como el Can Mayor (Canis Maior) y el Can Menor (Canis Minor), respectivamente.







La leyenda de la zorra teumesia también está ligada a la del príncipe Alopeco, que enloquecido en un bosquecillo durante una cacería por haber visto una horrorosa estatua envuelta en llamas de la diosa Artemisa, dejo que la zorra le devorase los genitales al ser incapaz de moverse.


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