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Londres, granero de yihadistas





Londres, granero de yihadistas




Las tres adolescentes huidas y John el Yihadista eran jóvenes acomodados, de buenas escuelas y sin problemas de integración






No son inmigrantes con problemas de integración, ni jóvenes que viven en las zonas más pobres de Londres, ni tienen historias familiares traumáticas. Más bien, son todo lo contrario.



Los últimos casos de yihadistas británicos reclutados por el Estado Islámico (EI) pertenecen a jóvenes de familias de clase media o alta, alumnos de buenos colegios o con formación universitaria y populares entre sus amigos.



Los últimos en sumarse a esa lista han sido Mohamed Emwazi, identificado como John el Yihadista, de 26 años, licenciado por la Universidad de Westminster y que vivía con sus padres y sus cinco hermanos en un barrio acomodado del oeste de Londres.



Y las tres adolescentes Shamima Begum y Amira Abase, de 15 años, y Kadiza Sultana, de 16, que hace unas semana se unieron a la yihad en Siria. Viajaron a Estambul el 17 de febrero tras decir a sus padres que pasarían el día juntas. Una cámara del aeropuerto londinense de Gatwick las captó con varias maletas dirigiéndose a tomar el vuelo. Según Scotland Yard, varios días después consiguieron entrar en Siria por el puesto fronterizo de Kilis con la ayuda de traficantes.



La hermana de Shamina, Renu, afirmó entre lágrimas ante los periodistas que lo único que quiere su familia es que «vuelva a casa».





La reclutadora


Una pieza clave en el croquis del reclutamiento de mujeres británicas es Aqsa Mahmud, una joven descrita por sus allegados como inteligente y popular que viajó a Siria en el 2013 y que estaría detrás del fichaje de las tres adolescentes.



Mahmud cuidó durante un tiempo de sus tres hermanos pequeños y sus abuelos en su casa en Escocia. Como muchos niños, disfrutaba de Harry Potter y soñaba con ser farmacéutica o médica.



Ahora vive en Raqa, el bastión sirio del EI, y aparece con frecuencia en las redes sociales, exultante con la ideología radical y pidiendo ataques contra Occidente o publicando ejecuciones sin ningún tipo de remordimiento.




«Simplemente no sabemos lo que le pasó», dicen padres y amigos de los reclutados. Ante la falta de respuestas de por qué los jóvenes toman la decisión de unirse al Estado Islámico, las autoridades británicas buscan frenar el reclutamiento confiscando los pasaportes de los sospechosos.



Mientras, los padres incrédulos de Mahmud advierten de que las acciones de su hija son «una desgracia» para los suyos, así como «una distorsión perversa y mala del Islam».



Lo más sorprendente del caso de Mahmud es cómo narra su día a día en un blog, en el que defiende que «están lejos de la verdad» los medios que dicen que unirse a la yihad es una experiencia fracasada y sin futuro.


En total, se cree que hay alrededor de cien mujeres británicas entre las 550 occidentales que se han unido a los grupos islamistas en Siria e Irak, según la consultoría americana Grupo Soufan. Respecto a las edades, en el caso de los datos que maneja el FBI, el EI trataría de contratar a jóvenes de apenas solo 15 años.



Lo que sí parece claro es la estrategia más agresiva de los terroristas de enrolar a mujeres dando una falsa narrativa sobre cómo es la vida en Siria, según el jefe de la División de Contraterrorismo del FBI, Michael Steinbach.





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