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Los 10 Testamentos más Insólitos de la Historia








Algunas personas prefieren heredar su dinero a animales que a sus propios familiares, otros en cambio, lo destinan a entidades religiosas o al mismo Jesucristo.

Sí, aunque no lo creas, muchos millonarios deciden usar su última voluntad para mostrar, no solo su creatividad, también la forma en cómo ven al mundo y lo que resulta más importante para ellos.

Un ejemplo de ello son los testamentos del escritor ruso León Tostoi, quien le dejó todas sus posesiones a un árbol; y el de Leona Helmsley, quien le heredó 12 millones de dólares a su perro.

Pero el que parece llevarse todos los laureles por tener el testamento más raro parece ser T. M. Zink, quien falleció en 1930 y donó 35 mil dólares para la construcción de una biblioteca en la que especificó que no tuvieran entrada las mujeres.

Su hija, quien únicamente recibió 5 mil dólares, se negó a que la petición se llevara a cabo y apeló ante los tribunales.

A continuación la lista de los 10 testamentos más raros e insólitos de la historia.








Dorothea Edwards. Murió el 4 de febrero de 2002 a la edad de 80 años y dejó instrucciones de que su marcapasos fuera donado a su perro sunshine.







Nina Wang le heredó 4,200 millones de dólares a su líder espiritual por asegurarle que tendría vida más allá de la muerte.






Samuel Bratt le dejó la cantidad de 330 mil libras a su esposa. Ella no fumaba pero podía disponer del dinero si consumía 5 cigarrillos diarios.






León Tolstoi también hizo un testamento excéntrico, al decidir dejarle todas sus posesiones al tronco de un árbol. Murió el 20 de noviembre de 1910.






Heinrich Heine fue un poeta alemán que murió en 1856. Le dejó a su esposa toda su fortuna con la condición de que se casara nuevamente. Quería que otro hombre lamentara su muerte.






En 1930 T. M. Zink falleció, donando 35 mil dólares para la construcción de una biblioteca en la que especificó que no tuvieran entrada las mujeres.






Gene Roddenberry, el creador del programa de televisión Star Trek, amaba la ciencia ficción a tal grado que dejó en su testamento la orden de ser cremado y enviado al espacio.






Harold West se creía vampiro y dejó instrucciones precisas sobre qué hacer con su cuerpo, incluyendo, clavar una estaca de acero en su corazón.







En 1968, Eleonor E. Ritchey, heredera de la Quaker State Refining Corporation le heredó a sus 150 perros 4.5 millones de dólares.






Ernest Digweed dejó £ 26.000 a Jesús con la condición de que revele su identidad.


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