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Los 6 imperios más poderosos de la Antigüedad

Para comenzar, definimos Antigüedad cómo una histórica que coincide con el surgimiento y desarrollo de las primeras civilizaciones o civilizaciones antiguas. Tradicionalmente, se ha considerado la invención de la escritura como el punto de partida de la historia antigua.
En este periodo de tiempo (3500 aC - 476 dC) existieron varios imperios que se disputaron entre si el poder de aquellos tiempos. Aquí, veremos a los 6 más poderosos.


6-Imperio Asirio

En la región del alto Tigris, al norte de la Mesopotamia, vivían los asirios, un pueblo semita y guerrero que logró independizarse hacia el año 1600 a.C. Establecieron su capital en Assur, luego de llegar a un acuerdo con los kasitas de Babilonia, sobre las fronteras del nuevo estado. El rey tenía poder absoluto y su autoridad reconocía el origen divino.
Utilizando el terror como arma de guerra, los asirios sembraban la desolación y el pánico entre los pueblos conquistados, parte de cuyos integrantes eran deportados a otras zonas del imperio para impedir rebeliones, trayendo como resultado la fusión o la desintegración de culturas.
El fin del dominio asirio se produjo cuando los caldeos, aliados con los medos, atacaron y destruyeron la ciudad de Nínive en el año 612 a. C.

5-Imperio Persa

Los persas eran un pueblo de lengua indoeuropea que se originó como un grupo de tribus nómadas cuya localización original radicaba al norte de la meseta de Irán.
El gobierno estaba a cargo de una monarquía absoluta. El territorio fue dividido en 20 satrapías, siendo las más importantes las de Lidia, Media, Asiria, Babilonia, Egipto e India, lo cual demuestra la gran extensión que alcanzó este imperio. La capital religiosa era Persépolis y las tres capitales administrativas eran Susa, Ecbatana y Pasargada. En todas ellas se erigieron importantes palacios para honrar al soberano.
Contaban con un poderoso ejército, en el que destacaba la guardia real formada por diez mil hombres, conocidos como los “Inmortales”, que realizaban la defensa del territorio y la conquista de otros nuevos, pero con una actitud respetuosa hacia los pueblos dominados, a quienes reconocieron su identidad cultural. Los persas sintieron asombro por los fenómenos de la naturaleza y los adoraron como dioses, aunque luego crearon una nueva religión, el mazdeísmo.
Este imperio se debilitó tras perder las Guerras Médicas contra los griegos y posteriormente fue reducido y conquistado por Alejandro Magno, pasando, finalmente, a manos del Imperio Romano.

4-Imperio Macedonio

El Reino de Macedonia fue un estado de la Antigüedad Clásica situado en el norte de la actual Grecia. Este reino se consolidó durante el siglo V a.C. y experimentó un importante ascenso de su poder durante el siglo IV a.C. con el gobierno de Filipo II, que convirtió Macedonia en una gran potencia. Su hijo Alejandro Magno continuó su labor y conquistó la mayor parte del mundo conocido.
Consolidada así la hegemonía macedónica, Alejandro se dispuso a cumplir el último proyecto de su padre Filipo II, conquistar el Imperio Persa. Alejandro lo conquistó, incluyendo Anatolia, Siria, Fenicia, Judea, Gaza, Egipto, Bactriana y Mesopotamia, y amplió las fronteras de su propio imperio hasta la región del Punjab. Antes de su muerte, Alejandro había hecho planes para girar hacia el oeste y conquistar Europa.
Durante los siguientes 20 años no hubo más que peleas internas. Al final, el imperio se dividió y se puso fin al glorioso Imperio Macedonio.

3-Antiguo Egipto

El Imperio Egipcio abarca desde el año 3100 a.C. hasta el 31 a.C. y está dividido en tres períodos: el Imperio Antiguo, el Imperio Medio y el Imperio Nuevo.
El Imperio Antiguo comienza con la unificación del Alto y Bajo Egipto por Namer hacia el año 3100 a.C y dura aproximadamente 500 años. Namer y sus sucesores fundaron una sociedad dividida en estratos sociales y en la que al faraón se le atribuía una ascendencia divina. Su capital se situó en Menfis. Esta es la era de las pirámides, durante la cual los faraones tuvieron un enorme poder.
En el año 332 a.C. se inicia la conquista de Egipto por parte de Alejandro Magno. En el 305 llega al poder la dinástica ptolemaica. En el 31 se produce la incorporación de Egipto al Imperio Romano tras la batalla de Actium. Un año después muere Cleopatra y Egipto se convierte en una provincia del Imperio Romano.

2-Antigua Grecia

Al principio de los anales de Grecia se colocan los tiempos heroicos, la guerra de Troya y demás, pero hay después un período de transición en el que poco a poco se constituyeron poblaciones griegas en ciudades militares y comerciales. Con las guerras de Mesenia, Esparta consiguió establecer su hegemonía sobre todo el Peloponeso, mientras que las ciudades marítimas buscaban expansión por las costas del Mediterráneo y fundaban florecientes colonias, no solo en Asia Menor, sino en África, España e Italia. Atenas, entre tanto, se distinguía por sus sabias leyes, por su poder marítimo y comercial y por su cultura literaria.
A finales del siglo XI a.C., Atenas y Esparta, los dos principales Estados de Grecia, se consideraban rivales. Las Guerras Médicas las unieron contra los persas. Los griegos lograron salvar la independencia helénica y la civilización de Europa. Sus victorias habían contribuido al engrandecimiento de Atenas y esta se había convertido en el centro de un imperio colonial extendido por todo el mar Egeo y la Propóntide, y luego con Pericles alcanzó su siglo de oro llegando a ser el centro de toda la civilización helénica.
Debilitados los griegos por las luchas internas, el vecino reino de Macedonia fue adquiriendo importancia y al final Filipo II acabó por imponer en Grecia la unidad macedónica. Llegó el fin del Imperio Griego en el año 338 a.C.

1-Imperio Romano

El Imperio Romano comenzó en el año 27 a.C. al otorgársele a Octavio el título de Augusto. El Senado le concedió el carácter de ”Imperator”, “Padre de la Patria” y “Princeps Senatus”. Fue considerado hijo del César divinizado y se le otorgó poder consular a perpetuidad. Bajo el mantenimiento de las formas republicanas, se va avanzando paulatinamente a un sistema de poder monárquico y militarista. A este período se le conoce con el nombre de Alto Imperio.
Durante el gobierno de Augusto se puso fin a las guerras civiles y comenzó a vivirse una época de orden, seguridad y prosperidad, con gran florecimiento artístico y cultural, conociéndose esta etapa como la ”Pax Romana”. La máxima extensión del imperio fue alcanzada con Trajano, quien venció a los partos y conquistó en el año 117 Armenia y Mesopotamia.
Las distintas provincias incorporadas a la dominación romana se dividieron en senatoriales e imperiales. Las primeras estaban bajo la administración del Senado. Las segundas estaban bajo el control del Emperador. Allí se encontraban las legiones. Al estar dividida la potestad provincial entre el Emperador y el Senado, se ha habla de una diarquía.
La ciudad más importante del imperio era Roma, su capital. En ella se manifestaba una gran opulencia, donde los miembros del orden senatorial y los ricos caballeros habitaban en los “domus”, residencias muy lujosas, aunque la mayoría de la población vivía muy modestamente, en los “insulae”, casas de inquilinato de hasta cuatro pisos, inseguras e incómodas.
Con la muerte de Alejandro en el año 235 terminó la dinastía de los Severos y el imperio se sumergió en la anarquía. El gobierno estuvo a cargo de jefes militares que gobernaban poco tiempo, sucediéndose gran cantidad de gobernantes que enseguida eran derrocados por otro jefe militar más poderoso.
Luego de veinte años de gobierno, los Augustos fueron reemplazados por los Césares. Aumentaron la burocracia y la centralizaron, acrecentaron el número de provincias y persiguieron a los cristianos ferozmente, disponiéndose por edicto la obligación del culto imperial. Templos y libros fueron destruidos y los cristianos padecieron la cárcel y torturas.
En el año 395 Teodosio I divide el Imperio entre sus dos hijos: Honorio, a quien le correspondió el Imperio de Occidente con capital en Roma, y Arcadio, a quien le correspondió el Imperio de Oriente o Bizantino con capital en Constantinopla.
La decadencia del imperio apareció debido al aumento de los gastos originados en un estado burocrático y militarizado y a la presión de los pueblos bárbaros por traspasar las fronteras imperiales. En el año 476, el Imperio de Occidente cayó en poder de estos pueblos. El de Oriente, más sólido económicamente, subsistió hasta 1453, año en el que Constantinopla cayó en poder de los turcos otomanos.
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