Los 6 mejores soldados de la historia
Todos sabemos que las películas de acción son fantaseosas comparado a la realidad. Después de todo, podría realmente existir los mejores soldados? en realidad, sí. Resulta que los libros de historia están llenos de historias de soldados que hacen proezas que dudaría en ponerlas en una película por miedo a matar el realismo. Al igual que estos seis, por ejemplo...
Era un humilde campesino finlandes, que en apenas 100 días causo 542 bajas soviéticas. Es posiblemente el mejor tirador de élite que ha existido jamás, pero no está ahí su grandeza. Simo Hayha era un joven campesino finlandés que se alistó en el ejercito al día siguiente de que Russia invadiera Finlandia, principalmente porque las tierras de su padre estaban muy próximas a la frontera y era más que conocido el trato que daban las tropas rusas a quienes se enfrentaban a ellos. Hayha jamás acepto ser subido de rango debido a sus méritos. Causaba pavor en el enemigo y el gobierno finlandés estaba convencido que, con tal de eliminarlo, castigarían con artillería todas las posiciones en las que se sospechase que pudiera estar, de hecho su unidad fue la más castigada de todo el ejército finlandés.
El apodo que le daban los rusos era "Belaya Smert" o "la muerte blanca" y sólo fueron capaces de herirlo por una bala explosiva que le explotó al lado de la cara y posiblemente fue disparada al azar. Siempre se negó a utilizar mira telescópica (para evitar reflejos que pudieran delatar su posición), y abatía objetivos móviles a más de 500 metros sin ella.
Cuando finalizó el enfrentamiento, Hayha acepto las condecoraciones otorgadas por su ejercito, y acudió a depositarlas a las tumbas de sus compañeros de unidad, dando un discurso muy emotivo en el que se dirigia a sus propios compañeros muertos: "a vosotros, los héroes".
Cuando le preguntaron a Simo, un tipo sencillo y tímido, cómo había aprendido a disparar así sólamente acertó a decir: "deberíais haber visto disparar a mi padre". Un ser humano normal que dio lo mejor de sí mismo en una situación excepcional.
Fue miembro del batallon de granadas hindu durante el conflicto con Pakistan en 1999. Su mision era escalar la conocida como Colina del Tigre, y neutralizar los tres bunkers enemigos que habia en su cima.
Pero la roca estaba helada, y al recibir el fuego enemigo, todos sus compañeros de escuadron murieron o se retiraron. Todos... menos el, que siguio escalando la roca helada, hasta llegar a la cumbre.
En ese momento, uno de los bunkers abrio fuego sobre el, y Yogendra corrio hacia el a traves de las balas, hasta introducir una granada por la ventana del bunker y matar a todos sus ocupantes. Como en las peliculas.
Entonces, los ocupantes del segundo bunker comenzaron a disparar sobre el, que volvio a ir hacia alli corriendo, y mato con sus propias manos a los cuatro soldados que habia en ese bunker.
Tras ello, llegaron sus compañeros y acabaron tomando el tercer bunker sin apenas oposicion. Yogendra obtuvo la mas alta distincion militar de su pais, el Param Vir Chakra. Solo se otorga por la mas grande de las mas grandes acciones que en la vida real se consideran imposibles de realizar. Y es que, segun las autoridades, lo que hizo "rompio las leyes de la realidad"
Esta condecoracion solo se ha dado 21 veces, y dos tercios de los que la obtuvieron, murieron durante el combate.
Este genial arquero escoces acuño una frase: "cualquier oficial que vaya a la guerra sin su espada esta incorrectamente vestido". Asi que el iba con la suya, con su claymore, ademas de con su arco y con su flecha.
Lo peculiar es que no estaba en el siglo XIII, sino en plena Segunda Guerra Mundial, y aun asi con su arco y sus flechas hizo frente a las hordas alemanas. Ha sido el ultimo soldado ingles que durante una guerra y en territorio frances (alli se encontraba su brigada) habia matado a un enemigo con un arco y una flecha.
Nacio en Hong Kong en 1906, hijo de padres ingleses. A los 20 años se graduo como oficial en la academia militar de Sandhurst, y sirvio en Birmania. Ya entonces, sus excentricidades y su amor por la historia inglesa comenzaban a marcar su caracter. Porque alli donde otros oficiales llevaban una fusta, Jack llevaba una claymore, la tipica espada medieval.
Se alisto para la II Guerra Mundial, y alli se gano el apodo de Jack el loco, o Jack el luchador. Al frente de su batallon, con sus flechas mato a un soldado aleman y dio el pistoletazo de salida para que sus compañeros acabasen con los demas que pretendian entrar en el poblado donde ellos se encontraban.
Tomo numerosas posiciones enemigas, aunque su acto mas heroico fue tomar, solo en compañia de otro soldado, una posicion enemiga capturando a 42 alemanes y sin pegar un solo tiro, solo con su espada. A la vuelta... llegaron ellos dos y los 42 prisioneros.
Los alemanes lo capturaron dos veces, y escapo ambas del campo de concentracion al que habia sido conducido.
Acabada la guerra, pidio otros destinos belicos, donde siguio haciendo gala de su excentricidad (por ejemplo, se levantaba de madrugada a tocar la gaita, asustando a todos los presentes), y de su heroicidad.
Tras tanta guerra, se convirtio en un apasionado... DEL SURF. E incluso invento una modalidad de surf, y diseño sus propias tablas. Murio placidamente en su hogar britanico en 1996.
En esta lista no podia faltar un soldado yanqui, por supuesto... aunque este era pacifista, si, si, pacifista... incluso se declaro objetor de conciencia... pero el gobierno de su pais no le hizo caso... y lo acabo mandando a la guerra, a la I Guerra Mundial.
El batallon en el que se encontraba, formado por otros 16 hombres, fueron encargados para acabar con los nidos de ametralladora que protegian el tren. En el asalto, murieron nueve y el resto huyo... Bueno, todos menos el.
Con 32 ametralladoras disparandole, consiguio matar a 20 enemigos, y el general aleman mando a cinco soldados a por el. Sin embargo, York tenia un revolver con 8 balas... que le dio para acabar con los cinco.
El jefe de los alemanes le pregunto si era ingles, y le respondio que no, que era americano. El general germano le pidio por favor que dejase de matar a sus hombre y que se rendian.
Diez minutos despues del ataque, el teniente de la unidad americana penso que venia una contraofensiva, porque iban hacia ellos 133 alemanes, hasta que Alvin York le dijo... "Traigo a los prisioneros". El solo... con 133 prisioneros!
También yanqui, aunque chiquitito... apenas media metro y medio de altura, y era muy delgado, vamos, que nadie entendia como podia empuñar un arma... Nadie lo queria en el ejercito precisamente por el aspecto que tenia.
Sin embargo, Murphy consiguio tomar un nido de ametralladoras el solito, y con las armas de ese nido mato a todos los enemigos en 100 metros a la redonda, incloyendo los demas nidos de ametralladoras.
Despues de eso, encargaron a su unidad proteger un sitio "importante". Solo eran 19, y unicamente tenian dos tanques. Los alemanes mandaron una gran cantidad de efectivos y hasta una docena de tanques a tomar ese enclave.
Murphy estaba al mando de la unidad, y ordeno a sus soldados meterse en las trincheras. El marcho en uno de los dos tanques al encuentro de la unidad. Salio del tanque y con la ametralladora comenzo a cepillarse a todos los enemigos.
El tanque, logicamente, acabo ardiendo, por los disparos alemanes, pero Murphy siguio subido en el y disparando hasta que se le acabo la municion. Entonces, se fue hacia sus compañeros mientras el tanque volaba por los aires.
Tras estas acciones, le dieron todas las condecoraciones habidas y por haber. Acabada la guerra, no supo que hacer, cayo en el mundo de las drogas... aunque consiguio tambien sobreponerse a ello.
combatió en Afganistán para el ejército ruso y que fue un experto conductor de tanques y francotirador. Dice que mató a más de 300 personas y que la mafia rusa asesinó a su esposa, a su hija y a su hermano boxeador. Está preso en Florencio Varela, donde sus compañeros le temen. Fue condenado a cadena perpetua porque mató a dos personas en medio de una pelea. Alega que fue en defensa propia. Sueña con volver a su país.
Lamento: -“En la Argentina maté a dos y me encarcelan de por vida.”
En todas las fotos en tono sepia, el niño de ojos celestes, cabeza rapada y ceño fruncido aparece serio. Posa con uniforme y arma de juguete, junto a su madre en un campo de girasoles y con sus conejos apilados en cajas de cartón. El escenario es Tambov, Siberia, donde en 1919 una rebelión de campesinos se levantó contra los bolcheviques durante la Guerra Civil Rusa. A los 41 años, Klimov Stelmaj Volodymyr sigue rapado y con la mirada fija. Tampoco sonríe. Y no tiene motivos. Añora los recuerdos de su infancia y los 40 grados bajo cero de su ciudad. Ahora lo tienen a maltraer la cumbia villera a toda hora, las chapas de la cárcel de Florencio Varela, que parecen cocinarse a fuego lento con los 30 grados de la tarde, y una condena a cadena perpetua.
“El ruso mete miedo, nadie se le anima a sostenerle la mirada. Es capaz de hacer un arma con una lapicera”, cuenta uno de los guardias de la Unidad Penal Nº 24 de Florencio Varela. El director, Daniel Elizalde, dice que tiene conducta ejemplar pero que no lo entusiasma hacer artesanías o estudiar Derecho, como a muchos de sus compañeros. En el patio, el musculoso Klimov hace ejercicio sobre una barra oxidada. Parece un gimnasta, aunque se lo podría comparar con el ruso Ivan Drago, el temible rival de Stallone en Rocky IV. Para los jueces que lo condenaron, es un asesino profesional, que mató a sangre fría.
El dice que aquel 18 de noviembre de 2003, en una esquina de la localidad bonaerense de San Martín, sólo se limitó a defenderse de dos rusos y un ucraniano que le tendieron una trampa. “Me debían 2.500 dólares, pero en lugar de devolvérmelos me quisieron matar. Cuando estaban por dispararme, les gané de mano y los maté desde el piso”, cuenta en un castellano claro. Fueron dos disparos a cada uno. En la cabeza. “Dijeron que maté con alevosía, pero en mi país se mata así. Me entrenaron para disparar de ese modo. Me defendí. Si hubiese querido que el crimen quedara impune lo podría haber logrado porque sé cómo hacerlo”, afirma. Las víctimas fueron Alexander Nescuva y Tatiana Pendak. Una tercera persona sobrevivió. “Pensé que iba a contar la verdad y que actué en legítima defensa, pero mintió y me acusó. Ellos eran espías de la KGB”, denuncia.
Klimov muestra fotos y documentos de su paso por el ejército ruso. Dice que en 1985 combatió para la Unión Soviética en Kabul contra los talibanes de Afganistán. Con orgullo, exhibe una medalla que logró como soldado especial de primera clase, experto en manejo de armas y granadas, adiestramiento de perros, conducción de tanques y escalada de montaña. “Fui francotirador y aprendí a desarmar explosivos. Me hirieron muchas veces y tengo varias cicatrices y piel injertada”, se jacta. “En la guerra, que fue por el petróleo, muchos de mis compañeros volaron en medio de explosiones o ráfagas de ametralladora”, cuenta.
También dice que formó parte de la Policía Militar durante 16 años e integró el Grupo Especial de Operaciones y Búsqueda de Prófugos de la cárcel de máxima seguridad de Moscú. “En comparación con las cárceles rusas, el penal de Varela es un sanatorio. Allá los muros son mucho más altos, hay rejas por todas partes y alambrados electrificados con 2.500 voltios. Escaparse es ir a la muerte segura. Al fugitivo se le lanzan los perros. Yo los perseguía en el helicóptero. Teníamos la orden de matar. No podían volver vivos. Algunos morían mutilados por los osos, que nos ahorraban el trabajo”, recuerda.
Una de esas búsquedas, que concluyó con seis presos asesinados, le hizo ganar enemigos de la mafia rusa. “En 1993 un camión aplastó a mi mujer y a mi hija de diez meses. Luego, en medio de apuestas clandestinas, asesinaron a mi hermano, campeón de boxeo”, confiesa mientras dibuja en un papel la secuencia del camión que mató a su familia.
En 1999 escapó de la mafia. Llegó a la Argentina con un amigo y trabajó como custodio privado de un empresario que solía pasearse con su maletín lleno de dólares. Tras la condena, su primer destino fue el penal de Sierra Chica, donde tres presos lo amenazaron con una faca. Dice que les dio su merecido, a mano limpia, y los mandó al hospital. “Sé defensa personal, artes marciales, y con un movimiento puedo inmovilizar a alguien. Muchos presos me tienen miedo y ni siquiera se animan a dirigirme la palabra. Cuando practican boxeo con una bolsa me voy para no lastimarlos”.
Después de desplegar su currículum sellado a sangre y balas, la pregunta es inevitable.
—¿A cuántas personas mató?
—En mi foja de servicios del ejército ruso figuran más de 300 enemigos caídos en combate. En la Argentina maté a dos. Y me encarcelaron de por vida.
Klimov guarda las fotos en una bolsa y dice que extraña a sus padres. “Espero volver a verlos algún día, antes de que se mueran”, dice mientras camina por el pasillo hacia su celda. A su paso, sus compañeros hacen silencio. Saben que ese hombre serio carga más muertes que todos los presos del pabellón de máxima seguridad.


SIMO HAYHA
Era un humilde campesino finlandes, que en apenas 100 días causo 542 bajas soviéticas. Es posiblemente el mejor tirador de élite que ha existido jamás, pero no está ahí su grandeza. Simo Hayha era un joven campesino finlandés que se alistó en el ejercito al día siguiente de que Russia invadiera Finlandia, principalmente porque las tierras de su padre estaban muy próximas a la frontera y era más que conocido el trato que daban las tropas rusas a quienes se enfrentaban a ellos. Hayha jamás acepto ser subido de rango debido a sus méritos. Causaba pavor en el enemigo y el gobierno finlandés estaba convencido que, con tal de eliminarlo, castigarían con artillería todas las posiciones en las que se sospechase que pudiera estar, de hecho su unidad fue la más castigada de todo el ejército finlandés.
El apodo que le daban los rusos era "Belaya Smert" o "la muerte blanca" y sólo fueron capaces de herirlo por una bala explosiva que le explotó al lado de la cara y posiblemente fue disparada al azar. Siempre se negó a utilizar mira telescópica (para evitar reflejos que pudieran delatar su posición), y abatía objetivos móviles a más de 500 metros sin ella.
Cuando finalizó el enfrentamiento, Hayha acepto las condecoraciones otorgadas por su ejercito, y acudió a depositarlas a las tumbas de sus compañeros de unidad, dando un discurso muy emotivo en el que se dirigia a sus propios compañeros muertos: "a vosotros, los héroes".
Cuando le preguntaron a Simo, un tipo sencillo y tímido, cómo había aprendido a disparar así sólamente acertó a decir: "deberíais haber visto disparar a mi padre". Un ser humano normal que dio lo mejor de sí mismo en una situación excepcional.

YOGENDRA SINGH YADAV
Fue miembro del batallon de granadas hindu durante el conflicto con Pakistan en 1999. Su mision era escalar la conocida como Colina del Tigre, y neutralizar los tres bunkers enemigos que habia en su cima.
Pero la roca estaba helada, y al recibir el fuego enemigo, todos sus compañeros de escuadron murieron o se retiraron. Todos... menos el, que siguio escalando la roca helada, hasta llegar a la cumbre.
En ese momento, uno de los bunkers abrio fuego sobre el, y Yogendra corrio hacia el a traves de las balas, hasta introducir una granada por la ventana del bunker y matar a todos sus ocupantes. Como en las peliculas.
Entonces, los ocupantes del segundo bunker comenzaron a disparar sobre el, que volvio a ir hacia alli corriendo, y mato con sus propias manos a los cuatro soldados que habia en ese bunker.
Tras ello, llegaron sus compañeros y acabaron tomando el tercer bunker sin apenas oposicion. Yogendra obtuvo la mas alta distincion militar de su pais, el Param Vir Chakra. Solo se otorga por la mas grande de las mas grandes acciones que en la vida real se consideran imposibles de realizar. Y es que, segun las autoridades, lo que hizo "rompio las leyes de la realidad"
Esta condecoracion solo se ha dado 21 veces, y dos tercios de los que la obtuvieron, murieron durante el combate.

JACK CHURCHILL

Este genial arquero escoces acuño una frase: "cualquier oficial que vaya a la guerra sin su espada esta incorrectamente vestido". Asi que el iba con la suya, con su claymore, ademas de con su arco y con su flecha.
Lo peculiar es que no estaba en el siglo XIII, sino en plena Segunda Guerra Mundial, y aun asi con su arco y sus flechas hizo frente a las hordas alemanas. Ha sido el ultimo soldado ingles que durante una guerra y en territorio frances (alli se encontraba su brigada) habia matado a un enemigo con un arco y una flecha.
Nacio en Hong Kong en 1906, hijo de padres ingleses. A los 20 años se graduo como oficial en la academia militar de Sandhurst, y sirvio en Birmania. Ya entonces, sus excentricidades y su amor por la historia inglesa comenzaban a marcar su caracter. Porque alli donde otros oficiales llevaban una fusta, Jack llevaba una claymore, la tipica espada medieval.
Se alisto para la II Guerra Mundial, y alli se gano el apodo de Jack el loco, o Jack el luchador. Al frente de su batallon, con sus flechas mato a un soldado aleman y dio el pistoletazo de salida para que sus compañeros acabasen con los demas que pretendian entrar en el poblado donde ellos se encontraban.

Tomo numerosas posiciones enemigas, aunque su acto mas heroico fue tomar, solo en compañia de otro soldado, una posicion enemiga capturando a 42 alemanes y sin pegar un solo tiro, solo con su espada. A la vuelta... llegaron ellos dos y los 42 prisioneros.
Los alemanes lo capturaron dos veces, y escapo ambas del campo de concentracion al que habia sido conducido.
Acabada la guerra, pidio otros destinos belicos, donde siguio haciendo gala de su excentricidad (por ejemplo, se levantaba de madrugada a tocar la gaita, asustando a todos los presentes), y de su heroicidad.
Tras tanta guerra, se convirtio en un apasionado... DEL SURF. E incluso invento una modalidad de surf, y diseño sus propias tablas. Murio placidamente en su hogar britanico en 1996.

ALVIN YORK
En esta lista no podia faltar un soldado yanqui, por supuesto... aunque este era pacifista, si, si, pacifista... incluso se declaro objetor de conciencia... pero el gobierno de su pais no le hizo caso... y lo acabo mandando a la guerra, a la I Guerra Mundial.
El batallon en el que se encontraba, formado por otros 16 hombres, fueron encargados para acabar con los nidos de ametralladora que protegian el tren. En el asalto, murieron nueve y el resto huyo... Bueno, todos menos el.
Con 32 ametralladoras disparandole, consiguio matar a 20 enemigos, y el general aleman mando a cinco soldados a por el. Sin embargo, York tenia un revolver con 8 balas... que le dio para acabar con los cinco.
El jefe de los alemanes le pregunto si era ingles, y le respondio que no, que era americano. El general germano le pidio por favor que dejase de matar a sus hombre y que se rendian.
Diez minutos despues del ataque, el teniente de la unidad americana penso que venia una contraofensiva, porque iban hacia ellos 133 alemanes, hasta que Alvin York le dijo... "Traigo a los prisioneros". El solo... con 133 prisioneros!

AUDIE MURPHY
También yanqui, aunque chiquitito... apenas media metro y medio de altura, y era muy delgado, vamos, que nadie entendia como podia empuñar un arma... Nadie lo queria en el ejercito precisamente por el aspecto que tenia.
Sin embargo, Murphy consiguio tomar un nido de ametralladoras el solito, y con las armas de ese nido mato a todos los enemigos en 100 metros a la redonda, incloyendo los demas nidos de ametralladoras.
Despues de eso, encargaron a su unidad proteger un sitio "importante". Solo eran 19, y unicamente tenian dos tanques. Los alemanes mandaron una gran cantidad de efectivos y hasta una docena de tanques a tomar ese enclave.
Murphy estaba al mando de la unidad, y ordeno a sus soldados meterse en las trincheras. El marcho en uno de los dos tanques al encuentro de la unidad. Salio del tanque y con la ametralladora comenzo a cepillarse a todos los enemigos.
El tanque, logicamente, acabo ardiendo, por los disparos alemanes, pero Murphy siguio subido en el y disparando hasta que se le acabo la municion. Entonces, se fue hacia sus compañeros mientras el tanque volaba por los aires.
Tras estas acciones, le dieron todas las condecoraciones habidas y por haber. Acabada la guerra, no supo que hacer, cayo en el mundo de las drogas... aunque consiguio tambien sobreponerse a ello.

KLIMOV STELMAJ VOLODYMYR (argentina)

combatió en Afganistán para el ejército ruso y que fue un experto conductor de tanques y francotirador. Dice que mató a más de 300 personas y que la mafia rusa asesinó a su esposa, a su hija y a su hermano boxeador. Está preso en Florencio Varela, donde sus compañeros le temen. Fue condenado a cadena perpetua porque mató a dos personas en medio de una pelea. Alega que fue en defensa propia. Sueña con volver a su país.
Lamento: -“En la Argentina maté a dos y me encarcelan de por vida.”
En todas las fotos en tono sepia, el niño de ojos celestes, cabeza rapada y ceño fruncido aparece serio. Posa con uniforme y arma de juguete, junto a su madre en un campo de girasoles y con sus conejos apilados en cajas de cartón. El escenario es Tambov, Siberia, donde en 1919 una rebelión de campesinos se levantó contra los bolcheviques durante la Guerra Civil Rusa. A los 41 años, Klimov Stelmaj Volodymyr sigue rapado y con la mirada fija. Tampoco sonríe. Y no tiene motivos. Añora los recuerdos de su infancia y los 40 grados bajo cero de su ciudad. Ahora lo tienen a maltraer la cumbia villera a toda hora, las chapas de la cárcel de Florencio Varela, que parecen cocinarse a fuego lento con los 30 grados de la tarde, y una condena a cadena perpetua.
“El ruso mete miedo, nadie se le anima a sostenerle la mirada. Es capaz de hacer un arma con una lapicera”, cuenta uno de los guardias de la Unidad Penal Nº 24 de Florencio Varela. El director, Daniel Elizalde, dice que tiene conducta ejemplar pero que no lo entusiasma hacer artesanías o estudiar Derecho, como a muchos de sus compañeros. En el patio, el musculoso Klimov hace ejercicio sobre una barra oxidada. Parece un gimnasta, aunque se lo podría comparar con el ruso Ivan Drago, el temible rival de Stallone en Rocky IV. Para los jueces que lo condenaron, es un asesino profesional, que mató a sangre fría.
El dice que aquel 18 de noviembre de 2003, en una esquina de la localidad bonaerense de San Martín, sólo se limitó a defenderse de dos rusos y un ucraniano que le tendieron una trampa. “Me debían 2.500 dólares, pero en lugar de devolvérmelos me quisieron matar. Cuando estaban por dispararme, les gané de mano y los maté desde el piso”, cuenta en un castellano claro. Fueron dos disparos a cada uno. En la cabeza. “Dijeron que maté con alevosía, pero en mi país se mata así. Me entrenaron para disparar de ese modo. Me defendí. Si hubiese querido que el crimen quedara impune lo podría haber logrado porque sé cómo hacerlo”, afirma. Las víctimas fueron Alexander Nescuva y Tatiana Pendak. Una tercera persona sobrevivió. “Pensé que iba a contar la verdad y que actué en legítima defensa, pero mintió y me acusó. Ellos eran espías de la KGB”, denuncia.
Klimov muestra fotos y documentos de su paso por el ejército ruso. Dice que en 1985 combatió para la Unión Soviética en Kabul contra los talibanes de Afganistán. Con orgullo, exhibe una medalla que logró como soldado especial de primera clase, experto en manejo de armas y granadas, adiestramiento de perros, conducción de tanques y escalada de montaña. “Fui francotirador y aprendí a desarmar explosivos. Me hirieron muchas veces y tengo varias cicatrices y piel injertada”, se jacta. “En la guerra, que fue por el petróleo, muchos de mis compañeros volaron en medio de explosiones o ráfagas de ametralladora”, cuenta.
También dice que formó parte de la Policía Militar durante 16 años e integró el Grupo Especial de Operaciones y Búsqueda de Prófugos de la cárcel de máxima seguridad de Moscú. “En comparación con las cárceles rusas, el penal de Varela es un sanatorio. Allá los muros son mucho más altos, hay rejas por todas partes y alambrados electrificados con 2.500 voltios. Escaparse es ir a la muerte segura. Al fugitivo se le lanzan los perros. Yo los perseguía en el helicóptero. Teníamos la orden de matar. No podían volver vivos. Algunos morían mutilados por los osos, que nos ahorraban el trabajo”, recuerda.
Una de esas búsquedas, que concluyó con seis presos asesinados, le hizo ganar enemigos de la mafia rusa. “En 1993 un camión aplastó a mi mujer y a mi hija de diez meses. Luego, en medio de apuestas clandestinas, asesinaron a mi hermano, campeón de boxeo”, confiesa mientras dibuja en un papel la secuencia del camión que mató a su familia.
En 1999 escapó de la mafia. Llegó a la Argentina con un amigo y trabajó como custodio privado de un empresario que solía pasearse con su maletín lleno de dólares. Tras la condena, su primer destino fue el penal de Sierra Chica, donde tres presos lo amenazaron con una faca. Dice que les dio su merecido, a mano limpia, y los mandó al hospital. “Sé defensa personal, artes marciales, y con un movimiento puedo inmovilizar a alguien. Muchos presos me tienen miedo y ni siquiera se animan a dirigirme la palabra. Cuando practican boxeo con una bolsa me voy para no lastimarlos”.
Después de desplegar su currículum sellado a sangre y balas, la pregunta es inevitable.
—¿A cuántas personas mató?
—En mi foja de servicios del ejército ruso figuran más de 300 enemigos caídos en combate. En la Argentina maté a dos. Y me encarcelaron de por vida.
Klimov guarda las fotos en una bolsa y dice que extraña a sus padres. “Espero volver a verlos algún día, antes de que se mueran”, dice mientras camina por el pasillo hacia su celda. A su paso, sus compañeros hacen silencio. Saben que ese hombre serio carga más muertes que todos los presos del pabellón de máxima seguridad.

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