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Los Barrios Anti-Sociales



Los barrios antisociales

Amsterdam todavía les parece liberal a los turistas, a quienes hace poco el alcalde laborista les aseguró que las cafeterías que venden marihuana en la ciudad seguirían abiertas pese a una nueva ley que pretende poner fin al turismo de drogas. Pero la ciudad holandesa podría perder su fama de tolerancia si se concretan los planes de despachar a los vecinos molestos a “barrios para escoria” donde vivirían en contenedores.

El alcalde Eberhard van der Laan insiste en que su polémica política para hacer frente a los comportamientos antisociales tiene por objeto proteger a las víctimas de maltrato y homofobia del acoso.

Los campamentos donde se alojará a los residentes antisociales por tres a seis meses han recibido el nombre de “barrios para escoria” porque esta política se hace eco de las propuestas de Geert Wilders, el populista de extrema derecha que en 2011 exigió que los “reincidentes” fueran “enviados a un barrio para escoria”.

Pero Bartho Boer, portavoz del alcalde, niega que los planes sean antiliberales. “Queremos defender los valores liberales de Amsterdam”, dice. “Queremos que todos sean como son, ya sean gays y lesbianas o se resistan a la violencia y luego sean víctimas del acoso. Como sociedad, queremos defenderlos”.



Según Boer, los barrios no son para “los problemas comunes que ocurren entre vecinos cuando uno pone la música demasiado alta un sábado a la noche” sino para “personas que son sumamente violentas e intimidantes y situaciones claras en que una víctima es acosada repetidamente”.

Aquellos a los que se considere culpables de provocar “estragos extremos” serán desalojados y ubicados en viviendas temporales de carácter “básico” como, por ejemplo, contenedores reconvertidos en zonas industriales de la ciudad. Alojar a los residentes antisociales en esas unidades, que tienen ducha y cocina y han sido utilizadas como dormitorios para estudiantes, garantizará que no se vean “recompensados” al ser reubicados en un lugar mejor.

El diario The Parool hizo notar que en el siglo XIX los alborotadores eran trasladados a sectores de Drenthe y Overijssel, que rápidamente se convirtieron en barrios bajos. Pero Boer insiste en que el gobierno ha aprendido de los errores pasados y no planea alojar a los antisociales juntos. Sería más acertado hablar de “casas para escoria” que de barrios para escoria, dice Boer, “porque no queremos poner a más de una de estas familias en la misma zona”. Después de pasar como máximo seis meses en esas casas, diseminadas por toda la ciudad, a los residentes se les buscará una vivienda permanente. El gobierno municipal prevé incluir unas diez familias por año en este programa, que comenzará en 2013.

Las viviendas temporales estarán muy vigiladas por la policía pero los residentes antisociales también tendrán acceso a médicos, asistentes sociales y agentes de libertad vigilada. “Nos ocupamos de ellos para que la situación no se repita en la nueva casa que ocupan”, agrega.
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