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Los gatos dominarán el mundo


Una vez, un gato fue alcalde por 15 años sucedió en Talkeetna, Alaska, donde hay unos 875 habitantes. Aquí, un gato fue el alcalde durante unos 15 años.




En Italia, ha habido un gato que heredó una fortuna multimillonaria porque así lo quiso su amo y así lo dispuso en su testamento. Se trataba de la difunta Maria Assunta, quien a sus 94 años de edad, antes de morir, dejó en claro que su fortuna, de más de 13 millones de dólares, sería heredada a Tomasso, su amado felino.




Tanto en Corea del Sur como en Japón, existe lo que se llama cafés gatunos. Allí, uno puede pedir un café, leer un manga y pasarse horas y horas rodeado de cientos de gatos, anfitriones del lugar.




En el Antiguo Egipto, los gatos eran adorados de un modo muy especial. Entre otras cosas, eran animales sagrados provenientes directamente de los dioses. Cuando el gato de una familia dejaba de existir, todos los miembros de la familia se depilaban las cejas por completo en señal de dolor ante el fallecimiento.




El animal fue acogido calurosamente, por su belleza y su don cazando ratones. Se convierte en símbolo de paz, de fortuna y de serenidad de la familia. En esta época, el gato es un animal doméstico reservado a las mujeres, se le da el poder de atraer la mala suerte y de alejar a los demonios con la ayuda de sus ojos brillantes. La divinidad agreste Li-Show tenía la apariencia de un gato.




En la India, el gato es honrado como en Egipto, y la diosa de la fecundidad, Satí, tiene la apariencia de un gato, igual que Bastet. Hay pequeñas estatuas hechas de cerámica que muestran esta honra. Se instalaban en ellas pequeñas lámparas de aceite para asustar a los ratones por la noche, de la misma forma que los ojos del gato se iluminan por la noche.




En principio, la imagen de los gatos es positiva en el islam por el afecto que sentía Mahoma por ellos,4 ya que su gata Muezza lo salvó de la mordedura de una serpiente. Otra historia cuenta que un día Muezza se quedó dormida al lado del profeta en su cama. Cuando éste se tenía que levantar, como no quería despertar a la gata, cortó un trozo de su túnica, sobre la que reposaba el animal. Hay muchas otras historias sobre el gato en el Corán y, tradicionalmente, los musulmanes querían conservar a los gatos. Además, maltratar a un gato se consideraba un grave pecado en el islam.

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