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Los mejores y los peores turistas del mundo

Una encuesta entre directores, recepcionistas y empleados de hoteles de todo el mundo dio como resultado la valoración de los mejores y los peores turistas.


Los turistas japoneses, escandinavos, alemanes, australianos y canadienses han sido reputados como los mejores del mundo, en tanto que al otro extremo fueron a parar viajeros chinos, británicos, franceses y rusos.


Una encuesta entre directores, recepcionistas y empleados de hoteles de todo el mundo dio como resultado la valoración de los mejores y los peores turistas.


Este verano, se les pidió a esos trabajadores que evaluaran, según nacionalidades, los siguientes factores: educación, problemas generados, ruidos, limpieza y orden, robos, destrozos en habitaciones, quejas presentadas, manera de vestir, interés por hablar los idiomas locales, interés por la gastronomía, interés por la cultura y propinas.


Además, como se tomó como base las visitas a España, se pidieron referencias especiales de las actividades que realizan en la península, en tanto que se analizó en particular a los habitantes hispanos en función de viajeros. Los resultados a los que llegó el buscador Jetcost (que busca los mejores y más baratos vuelos y hoteles en todo el mundo) dicen que los mejores, son los siguientes:


Japoneses. Son los más educados y disciplinados, tienen buen comportamiento y modales, son ordenados, silenciosos y los que  presentan menores quejas. Son, al mismo tiempo, los que menos cosas se llevan de las habitaciones y los que más gastan en los hoteles; además, se interesan mucho por la cultura local.


Escandinavos. Intentan hablar los idiomas locales, tal vez porque casi nadie habla sueco, noruego o danés. Son educados y humildes, no suelen presentar apenas quejas ni generar problemas ni ruidos.


En España, según ha comprobado Jetcost, se interesan mucho por el turismo de salud ya que los tratamientos pueden ser hasta un 30 por ciento más baratos que en sus países de origen.


Australianos. Se animan a probar las comidas locales y, además, les gustan. Su carácter y origen multicultural los convierten en turistas fácilmente adaptables a las costumbres de cada país. Son  muy silenciosos, educados y limpios.


Canadienses. Son elogiados por su educación, limpieza y tranquilidad, no presentan demasiadas quejas y suelen dejar buenas propinas. Se interesan mucho por la cultura local.


Alemanes. Son turistas bastante educados y poco propensos a causar problemas donde quiera que vayan (excepto cuando se pasan con las cervezas, lo que les hace que perder puestos en la clasificación de los turistas mejor valorados).


También son viajeros muy fieles a la hora de repetir destino si disfrutan de la primera experiencia. 


Los peores:


Británicos. No hablan otros idiomas que no sea el suyo, no suelen disfrutar con las comidas y bebidas locales, son propensos a beber demasiado alcohol, al desorden, al destrozo de las habitaciones y siempre se quejan de los hoteles. También lideran la clasificación de los peor vestidos y de los que menos propinas dejan.


Franceses. Arrogantes, tacaños, mal educados, ruidosos y algo  sucios. Tampoco se esfuerzan por hablar otro idioma que no sea el  suyo.


La justificación que ofrecen extranjeros y franceses es que,  teniendo Francia y todos sus encantos, para qué necesitan salir  fuera. Eso sí, según Jetcost, se interesan por la cultura y la gastronomía.


Rusos. Mala conducta, falta de modales y de gusto para vestir,  poco generosos con las propinas, maleducados en los bufés de los  hoteles (llegan a arrasar con toda la comida, eructan en las  mesas...); sin embargo, lo que más destaca de ellos de forma  negativa es lo alto que hablan en los sitios públicos como bares,  restaurantes o piscinas. En su parte positiva: suelen gastar bastante dinero en sus destinos de vacaciones y se interesan por la cultura y la salud. Lo que más hacen en España, además de ir a la playa, es visitar museos, acudir a spas o ir de compras.


Chinos. Tienen mal comportamiento (un letrero en las cercanías del Louvre de París recuerda solo en mandarín que está prohibido  defecar en las instalaciones), escupen en cualquier lugar, suelen  saltarse las colas y tienen poco conocimiento de las costumbres de otros países. La parte buena es que son los que más gastan en los viajes: las compras son el objetivo principal de un viaje para el 82 por ciento de los turistas chinos.


Estadounidenses. Ellos mismos se consideran los peores turistas del mundo, aunque no lo sean en la clasificación elaborada por Jetcost. Son pedantes, irrespetuosos, bullangueros y mal vestidos.  Se interesan poco por las comidas locales (suelen comer en cadenas americanas de restaurantes) y tampoco son muy propensos a las visitas culturales. Además, confiesan abiertamente llevarse cosas de los hoteles. Lo mejor de ellos es que son los más generosos a la hora de dar propinas, seguramente porque en su país es casi obligatorio.
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